lunes, 11 de mayo de 2009

PIO: HABITANTES DOCUMENTADOS EN 1876.

Bayón, Fernando
Díaz, Aquilino
Díez, Ángela
Díez, Julián
Díez, Manuel
Díez, Nicolás
Fernández, Eugenio
Fernández, Manuel
Granda, Casimiro
Granda, Fermín
Granda, José de
Granda, Lucas de
Granda, Manuel
Granda, Marcela de
Mendoza, Félix de
Muñiz, Ignacio
Puente, Cecilio
Puente, Manuel
Puente, Pedro
Redondo, Esteban
Redondo y Fernández, José
Redondo Fernández, Manuel
Redondo, Mariano
Redondo, Salvador
Redondo, Teodoro
Redondo, Vicente
Ribero, Manuel
Ribero, Pedro
Rojo, Manuel
Simón, Isidro
Simón, Manuel
Simón, Mateo
Simón, Tomás

RIBOTA: HABITANTES DOCUMENTADOS EN 1876.

Alonso, Mariano
Blanco, Ildefonso
Blanco, josé
Díaz, Atanasia
Díaz, Baltasar
Díaz, José
Díaz, Juan
Díaz, Pedro
Díaz, Santiago
Díaz, Toribio
Díaz, Vicente
Díez, Simona
Espadas, Blas
Fernández, Engracia
Fernández, José
Fernández, Isabel
Fernández, Manuel
Fernández, Manuela
Fernández, Pascual
García, Francisco
García, Manuela
Genoveva
Gómez, Francisco
Gómez, Juan
González, Andrés
González, Bartolomé
Granda, Celedonia de
Granda, José de
Granda “menor”, José de
Granda, Manuel de
Granda, Mateo de
Granda, Melchor de
Martínez, María
Martino, Froilán de
Martino, Justo de
Muñiz, Manuel
Piñán, Agustín
Piñán, José
Ramón
Redondo, Petra
Redondo, Policarpo
Ribero, María
Simón, Ángel
Simón, Domingo
Valdés, Antonia

domingo, 3 de mayo de 2009

"EL PALACIO" DE OSEJA: UN CENTRO DE PODER DE HACE MIL AÑOS. CONCLUSIÓN (y IV).

Fuera quien fuera el titular del palacio hay dos cosas claras:

1º.- La existencia, durante el siglo XI y posiblemente antes, de una institución señorial a la que estaba subordinada la población de varias aldeas sajambriegas.La sede de este poder señorial era el palacio que se levantaba en el lugar de Oseja así llamado. De alguna forma, esta ubicación y, sobre todo, la presencia de un señor, de un poderoso, que conformaba un centro simbólico de poder, pudo haber tenido alguna trascendencia institucional tras la desaparición de estas formas de estructuración y explotación del espacio. Me refiero a que este centro de poder empieza a señalar al pueblo de Oseja como el corazón administrativo del territorio sajambriego.

2º.- La existencia de campesinos dependientes del poder o poderes señoriales, que debían hacer frente a las onerosas cargas de uno o de más señores, pagar las multas y los impuestos, y satisfacer a la Iglesia los diezmos y los derechos derivados de la práctica cultual.Como aquellas "oppresiones" que mencionan los documentos medievales que hablan de palacios, imagino a nuestros antepasados sajambriegos renunciando a su condición de hombres libres para poder sobrevivir; aceptando depender de un poderoso para poder cultivar un pedazo de tierra del que poder quedarse con una parte, siempre ínfima, de sus frutos y poder alimentar a su prole; aceptando la subyugación personal para poder aprovecharse de los productos de la ganadería que les correspondieran en el reparto desigual de los trabajos y sus provechos; encadenados a la tierra de por vida; sometidos a los abusos del señor; sufriendo la (in)justicia administrada por la autoridad del palacio; soportando los excesos de las decisiones arbitrarias, las multas desorbitadas, las penas desmedidas...

Poco o nada debía importarles a nuestros antepasados sajambriegos que aquel explotador fuera un noble o un eclesiástico. Para ellos era sólo un dominador más al que había que mantener, servir y obedecer.

La huella del Palacio hubo de ser profunda.

Por eso perduró en la toponimia.

"EL PALACIO" DE OSEJA: UN CENTRO DE PODER DE HACE MIL AÑOS. SU TITULAR (III).

Nada sabemos sobre los dueños de este antiguo palacio, pero existen dos posibilidades: o perteneció a un titular eclesiástico (¿el monasterio de Sahagún?) o a un titular laico (¿los condes de Fláinez?). Al filo del siglo XI los condes leoneses de Flaínez donan al monasterio de Sahagún una iglesia (o monasterio, no está claro) de su propiedad, la de Santa María de Oselia, con todas las tierras que le pertenecían y que se extendían desde La Fuentona hasta Pontón y Panderruedas, así como la zona de Pío y Vierdes desde el año 1005. Como ya sabemos, en estas tierras que pertenecían a la iglesia hemos de incluir a los hombres que las trabajaban. De manera que algunos homines de Oseja, primero, y otros de Vierdes y Pío más tarde, fueron campesinos dependientes del poderoso monasterio de Sahagún a través de la iglesia (o monasterio) dependiente que fue Santa María de Oseja. Este dominio eclesiástico está atestiguado en los propios documentos de Sahagún, copiados en el Becerro Gótico del año 1110.

Un palacio podía ser el centro del poder jurisdiccional del abad y del monasterio imperante en una aldea. De ser así, en este caso se trataría del monasterio de Sahagún a través de la persona delegada para la administración de sus tierras y hombres. Ahora bien, lo que el profesor José Ángel García de Cortázar demostró hace tiempo es que el trinomio "una aldea-un palacio-un señor" no se correspondía con la mayoría de los casos documentados, pues si estaba claro que no podía existir más de un palacio por aldea o conjunto de aldeas, sí abundaba en cambio la existencia de varios poderes dominicales en un mismo lugar: "una aldea-un palacio-varios señores".

Esto quiere decir que, aunque sepamos de la existencia de un poder señorial eclesiástico en Sajambre y en Oseja (el monasterio de Sahagún), pudo haber existido también otro poder señorial diferente (laico o eclesiástico) en el mismo lugar y en la misma época. Quiere decir que el titular del palacio que se levantaba en Oseja pudo haber sido otro patrón eclesiástico distinto a Sahagún, o pudo haber sido un patrón laico. En este último supuesto: ¿podríamos pensar en el linaje de los Fláinez? Tampoco lo sabemos, aunque sea plausible tal suposición por poseer esta familia propiedades en la zona y, en concreto, en Oseja misma ya en el siglo X. Pero es que incluso el palacio podría haber pertenecido al propio rey, ejerciendo su autoridad dominical mediante persona designada. La carencia de documentación nos imposibilita seguir adelante.