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lunes, 28 de mayo de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (y 5).


Sobre Ribota habría que hablar de muchas cosas más, como del Quintanal habitado desde 1411, en donde vivió la familia Martínez durante los siglos XV, XVI y parte del XVII. 

Habría que hablar de la familia Gómez que llegan a Ribota de la mano de Julián Gómez, párroco del lugar y contemporáneo del Arcediano.  Y de los Simón, y de los Andrés, y de los Granda y de los Díaz. 

Habría que hablar de los dos Caminos Reales que se juntan en la localidad: el Camino Real de Pontón que discurre por todo el fondo del valle hasta enlazar con el Camino Real del Beyo en Covarcil, esa obra de ingeniería sajambriega que está por estudiar. Y habría que hablar también del ramal del Camino Real que subía por Monarga hacia Soto.

Habría que hablar del camino de Niajo que se documenta desde principios del siglo XVII, de las casas y casares con techo de paja que había en La Espinera,  en La Escareda, en Songa y en La Yana del Arguyo. Habría que hablar de La Cortina o cortinas de Ribota. En 1711 era un prado lo que se nombra como La Cortina de Rumiyar y en otro documento de 1712 se habla del uso como prado de un lugar llamado La Cortina, sin más precisiones.     

Habría que hablar de los lugares del barrio de Arriba y de que su poblamiento no es antiguo. Apenas hay menciones concretas a viviendas en el barrio alto durante la Edad Moderna. Únicamente en un par de casos de 1711 y 1721 se dice que las casas de morada se hallaban entre el camino de San Pedro y el camino de Soto (1711) o junto al camino que iba a San Pedro (1721), pero sin poder precisar mucho más. 

Habría que hablar también del terrazgo cerealístico de Santa Gracia, La Viña, Tablero, La Vega, Moneo, La Mata, Tamancia, etc.  Pero por el momento quiero terminar deteniéndome solo en dos topónimos:  Ondinas y El Taraniello de Moneo.  

 “Yten un carro de yerba donde diçen Hondinas término de dicho lugar que linda [...] obra pía que fundó el doctor Osexa, arçediano que fue de Villaviçiosa, y con el río de San Pedro. Yten una tierra de quatro carros de abono en El Taraniello de Moneo” (1660). “Yten ynventriaron una tierra de dos carros de avono en El Taraniello de Moneo” (1669). “Yten ynventariaron una tierra de dos carros de abono en Hondinas, camino de San Pedro” (1669). En 1828 seguían formando parte de la Obra Pía del Arcediano los lugares de El Pradón de Ondinas, La Canga de Ondinas y La Haza de Ondinas.  

El Taraniello de Moneo es como El Taraniello de Vierdes y como tantos otros lugares del norte y, en particular, de la región de Picos de Europa, llamados igual. ¿Son topónimos relacionados con la abundancia de piedra? ¿O existiría en Moneo otro antiguo santuario al aire libre dedicado al dios céltico del trueno?  ¿Y Ondinas? ¿Cómo entender este topónimo que se repite, por ejemplo, en La Ondina de Pen del vecino concejo de Amieva? ¿Es acaso un derivado del ondar euskérico (“arena”) según dice mi amigo Ramón(1)? ¿Hay arena en el Ondinas de Ribota? ¿O hemos de suponerlo latino en su «hondura»? ¿No es el lugar sajambriego muy semejante al río que fluye bajo el castañedo llamado Ondines en Villaviciosa(2)? 

No puedo proporcionar respuestas, no las tengo. Aunque al recordar la presencia constante de lo acuático en Ribota, me gusta imaginar a los antiguos sajambriegos temiendo el acecho de los genios femeninos del agua, las ondinas, por estos parajes solitarios.   

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NOTAS
(1) R. Sordo Sotres, Notas gramaticales y toponimia no latina en Asturias, cantabria, León y Palencia, 1997, p.155.
(2) R. Sordo Sotres, Toponimia de Asturias, Cantabria y León, s.l., s.f., p.349.

viernes, 25 de mayo de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (4): La Pandiella, La Casiella, Güérgula, La Puente.


LA PANDIELLA

Cerca de la Casa de La Lastra se encuentra el lugar llamado La Pandiella que también aparece en la documentación. Durante varias generaciones vivió allí una familia apellidada Díaz/Díez, en la que se repite el nombre de Pedro Díaz de La Pandiella:

«Pedro Díez de La Pandiella y María Díaz, vecinos de Ribota» (1663); Pedro Díaz de La Pandiella, también llamado Pedro Díaz de Ribota en el mismo documento (1669); Pedro Díaz de la Pandiella (1670); Pedro Díaz de La Pandiella (1721); etc. 

En algunos años, como en 1701, se registra un Pedro Díaz de La Pandiella en Ribota y un Pedro Díaz de La Pandiella en Oseja, de manera que al problema de la homonimia se suma también en algunas ocasiones el de la identidad toponímica. En 1701 había además otro Pedro Díaz en Soto, pero gracias a Dios en dicho pueblo no se nombra por aquellos años ninguna Pandiella. 

LA CASIELLA

En 1721 se describe «otra cassa que se dize La Casiella» que lindaba con el camino que iba para La Pandiella. La casa había pertenecido a Dominga Díaz y a su marido, Domingo Díaz, sastres que habían sido de Ribota hasta el fallecimiento primero del marido y en 1721 de su mujer. 

Parece que por aquellos años del siglo XVIII la casa se utilizaba sólo para usos ganaderos: “ytten otra casa que se dize La Casiella que se conpone de establo y pajar y linda con el camino por todas partes que ba para La Pandiella», y por el momento no la tengo registrada en épocas anteriores.

EL BARRIO DE GÜÉRGULA

Todo en Ribota está relacionado con el agua, mucho más que en cualquier otro pueblo de Sajambre. Así se ve también en el nombre de uno de sus barrios, el de Güérgula, un topónimo onomatopéyico que hace referencia al ruido o borboteo del río Sella a su paso por el lugar. 

En los siglos XVII y XVIII se decía Güérgola, exactamente igual a la Foz de La Güérgola que se localiza actualmente en el Parque Natural de Somiedo, en donde lo que más destaca del emplazamiento es el ruido que hace el agua de un arroyo al precipitarse en un descenso lleno de pequeñas cascadas. 

En Güérgula vivían algunos de los Fernández de Ribota que se independizaron del solar familiar de La Vega del Soto. En 1668, Francisco Fernández denuncia a su medio hermano Lupercio porque

en el barrio de Güérgola, donde tiene su cassa y a donde rebuelve su carro, sitio que debe estar libre para el serbicio de todos, Lupercio Fernández, su ermano, arma una cassa en gran perjuicio suyo de manera que no puede rebolver el carro para llegar a su cassa”. 

Francisco y Lupercio eran hermanos de padre, el Juan Fernández muerto en 1662, cuyo inventario publicamos en este mismo artículo.

Años más tarde, el 9 de abril de 1699, los hermanos María y Domingo Fernández venden a Lupercio Fernández y Clara Díaz

quinientos reales de cassa sita en el barrio de Guérgola, según linda de un lado con casa de Domingo Fernández, bendedor, y de la otro lado con casa de los bendedores y conprador y con el río caudal”. 

El 13 de enero de 1717 se vende una vigada de casa “que está sita en el barrio de Güérgola que se conpone de madera y teja, cal y arena”, una de tantas casas de Sajambre que todavía en el siglo XVIII no estaba hecha de piedra. 

Hasta 1719 los Simón de Ribota también poseyeron una casa en Güérbula. Pero el 13 de enero de 1719, Juan de Dobreganes y su mujer, Isabel Simón, así como Francisco Díaz de Caldevilla, viudo de María Simón, su primera mujer, y las hijas y herederos de Domingo Simón y María Andrés, todos vecinos de Ribota, venden a Tomás Andrés y Ana de la Puente:

Una bigada de cassa con sus antoxanos que le corresponde atrás y adelante, que está sita en el barrio de Güérgola, que se compone de madera y teja, cal y arena, y linda dicha bigada de cassa con sus antoxanos por dos partes, con cassa de los conpradores y con güerta de Domingo Fernández”. 

LA PUENTE

Algún lugar de Ribota conocido como La Puente dio nombre a otra familia y a las propiedades que allí existían.  

Un inventario de 1669 habla de «la cassa de la Güerta de La Puente que son tres quartos de cassa» y que pertenecía a los hermanos De la Puente: María, viuda de Juan Díaz; Toribio de la Puente, casado con María Díaz, y padre de Pedro de la Puente; y Juan de La Puente.  

A esta familia perteneció también Catalina de La Puente (1664), dueña que fue de la pisa en aquel año, o Miguel de La Puente que había nacido en el año 1650 y que se sigue documentando en 1674, así como la anteriormente citada Ana de la Puente, casada con un miembro de otra familia de Ribota, los Andrés.

También existía el apellido De La Puente en Pio y en Soto, pero por ahora no me consta el parentesco entre ests tres familias. No obstante, todos los De la Puente sajambriegos aparecen como hidalgos en los patrones.

La Casa de La Puente, o de la Huerta de La Puente, tenía un hórreo delante y un huerto «debajo de él», lindaba con el río caudal y con la casa de la familia Simón, de Ribota. 

No sé si este será el mismo lugar que «la puente del molino» que a veces se menciona en los documentos de Ribota y tampoco sé si este puente del molino es lo que en 1718 se nombra como “un molino que está en el río de Mazera”.  Lo cierto es que en el año de 1598 aparece en la documentación un vecino de Ribota llamado Pedro Macero, que bien podría haber el adoptado este apellido por vivir junto al puente que salvaba ¿el río Macera? Tampoco sé si este topónimo sigue existiendo. Los naturales de Ribota quizás puedan precisar algo mejor todo esto.  

lunes, 14 de mayo de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (2): más sobre los Fernández.


Aunque la viuda de Santiago Fernández afirma en su testamento de 1674 que la casa de La Vega del Soto había sido construida durante su matrimonio, debemos entender que dicha intervención fue una ampliación o reedificación porque en el inventario de bienes del padre de Santiago Fernández (y bisabuelo del hijo de Antonia de la Caneja), llamado también Juan Fernández y fechado el 24 y 25 de octubre de 1662, se describe la misma casa, hórreo, huertas y propiedades, resultando la casa muy parecida a lo que se describe en los documentos de 1674 y 1693. 

Se tardó dos días en hacer el inventario post mortem que se extiende a lo largo de once páginas, lo que indica la buena posición de la que disfrutaba este “Juan Fernández de Ribota, el mayor en días”, muerto el 24 de octubre de 1662. Efectúan el inventario su hijo, Santiago Fernández, su segunda esposa, Catalina Díez, y sus vecinos de La Vega del Soto Alonso de Viya y Juan Calveto. La primera mujer se llamó Ana Gómez. 

Como suele ser habitual en este tipo de documentos, se empieza inventariando las casas, hórreos y huertas, comenzando por la vivienda que era de cuatro vigadas y media, 

tres nuevas, y vigada y media de la cocina antigua, con dos portaladas, la una a la parte del río caudal del dicho lugar de Rivota y la otra con una vodega en que vive Juan Fernández, el moço, su hixo, a la delantera de dicha casa, que dicha casa y portaladas lindan con casa de Alonso de Viya y con el río caudal y con la güerta cercada de parez seca, con sus antoxanos y más derechos.

Yten media bodega con su medio portal, altos y vaxos, en que vive Lupercio Fernández, hixo de dicho Juan Fernández, que parte con casa de Alonso de Viya y Camino Real.

Yten un órrio delante de la dicha casa de morada que es de traslla en que andava dicho Juan Fernández.

Yten media vigada de casa que es la mitad de la casa en que vive Domingo Amigo, vecino de dicho lugar de Rivota, con su antoxano y un pedaço de casar xunto a ella, que uno y otro linda con casa de dicho Domingo Amigo y casar de Catalina Díez, muger de Pedro de Cabrero, vecino de Osexa

Yten dos pedaços de güertas en La Vega del Soto, que lindan con la casa del dicho Domingo Amigo y con dicho casar.

Yten un órrio sitio ansimismo en la dicha Vega del Soto, que la mitad de él lleva oi Juan Fernández, su hixo, y la otra mitad la llevava dicho Juan Fernández y su muger. 

Yten una güerta pegada contra la casa de morada de donde vivía el dicho Juan Fernández, çercada de parez seca y en ella mucha cantidad de árvoles frutales, que son los siguientes: veinte y quatro pies de avellanos y seis cerexales, y una moral, y dos pindales de nogales pequeños, dos perales, y más otros dos pies de avellanos antiguos, tres pumares, uno fuera de dicha güerta, que la dicha güerta linda con el río caudal y riega de Guyo (sic).

Yten un molino delante de la dicha güerta, de un molar, que ansimismo llevava dicho Juan Fernández.

Yten un güerto de ortoliça entre el órrio y molino, con dos, digo, tres pies de avellanos y un pumar y una moralar. Yten la media güerta de arriva, que linda con casa de [...] y güerta de Lupercio Fernández, con más frutales, que son los siguientes: veinte y quatro, >digo, veinte y tres< pies de avellanos, dos moralares, quatro [ceru]xales, y diez pumares mançanos, un nogal, dos cer[o]les, peral y media y dos texares, todo dentro de dicha güerta. Yten declararon aver quedado del dicho Juan Fernández arcas mayores y menores de nogal, fresno y castañar, todas sin llave, salvo una grande de castañar que está en el portal de la casa”.

Entre los enseres domésticos, aperos de labranza e instrumentos de trabajo aparece un carro con sus ruedas, “un yugo con su lloranbre y soveo”, una carral vieja, un arado con su reja, cuatro azadas, un hacha, un taladro y una hoz, “unas pocas de espigas de escanda en el órrio”, 2’5 fanegas de legumbre, 1’5 fanegas de maíz, “tres çençerros sin vadaxos, yten un pellexo y una bota de traer vino”, una docena y media de platos y escudillas,  “media docena de sábanos y sábanas, quatro de çerro y dos de estopa”, cuatro mantas a medio traer, una restilla, un cazo, una sartén de hierro, un traje de paño y un gabán de sayal. 

Se enumeran después los bienes muebles con seis enjambres de abejas, y dos pies de abejas en aparcería con Alonso de Viya, un par de bueyes de yugo, uno de color amarillo y el otro bermejo, dos novillos, uno blanco y otro bermejo, cuatro vacas, dos con un jato y una jata y las otras dos preñadas, dos anojos, siete ovejas parideras, cinco cabras, dos borras, un cordero y una cordera en aparcería con el Santuario de la Virgen de La Velilla, ocho lechones machos y hembras, “un rozín con hatado para pan”, un poco de lana por hilar y otro poco hilado, y media docena de madexas de estopa y cerro.

La enumeración de prados y tierras situados en los términos de Ribota y de Oseja ocupan cinco páginas. 

Hacer el inventario costó seis reales y el escribano cobró además por el documento de curaduría de sus hijos menores que sigue a la relación de bienes muebles y raíces. Así nos enteramos que el difunto Juan Fernández tuvo cuatro hijos de su primera mujer, Ana Gómez, llamados Santiago, Lupercio, Juan y Pedro, los tres primeros mayores de edad en 1662 y Pedro, menor de 25 aunque mayor de 14, que quedó bajo la tutela de su hermano Lupercio. De su segundo matrimonio con Catalina Díez nacieron otros dos hijos, llamados Francisco y Cecilia Fernández, asimismo menores de 25 años y mayores de 14, que quedaron encomendados a la tutela de su madre. 

Según el testamento de este Juan Fernández de Ribota, que también se conserva, se hizo enterrar en el altar mayor de la iglesia de San Juan, al lado de la Epístola y fundó un aniversario por 50 años. 

De los Fernández de Ribota se conserva documentación en el Archivo de la Casa Piñán, en donde se guardan las fuentes aquí mencionados, y en otros archivos peninsulares desde el siglo XVI.

ALGUNOS BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (1): La Peñera, Teva y La Vega del Soto.


LA PEÑERA

Un documento fechado en el año 1701 hecho en Ribota dice que “en la hería de Teba do se dize La Piñera” tenía el intitulante una tierra de dos carros de abono que se disponía a vender por una caballería de albarda.  Esta Piñera debe ser lo que hoy se nombra como La Peñera o una parte de lo que se designa con este topónimo.

En dos documentos de 1406 y 1424 aparece un Juan de La Piñera como procurador del Concejo de Sajambre. Fuera o no una misma persona, parece que procedía de Ribota indicándose mediante el apéndice toponímico el lugar en el que vivía, como hemos documentado ya en muchas ocasiones y como sucede en otro caso semejante de 1411 en la persona de Alfonso Martínez del Quintanal.

Según esto, habría que pensar que a inicios del siglo XV había viviendas en el lugar conocido como La Piñera y que, a comienzos del siglo XVIII, ya se había despoblado dedicándose a tierras de labor.  Esto adquiere sentido al comprobar lo que dicen los documentos del siglo XVI sobre Teba (o Teva).

TEVA/TEBA

 "...su padre, en espeçial avía conosçido en el dicho / lugar de Rybota a un hermano del dicho Juan / de Teva, agüelo deste que contendía, que se / avía llamado Pedro de Teva, el qual avía / bibido casado en el dicho lugar de Rybota con una due/na  honrrada que se llamava María Xuárez, de /..." (Archivo de la Real Chancillería de Valladolid).

Hacia 1481, en el lugar de Teva (o Teba) había casas de morada, cuya existencia debía ser bastante anterior. Allí vivió una familia compuesta por el patriarca Juan de Teva, que murió antes de 1491 sobreviviéndole un hermano, llamado Pedro de Teva, que casó con María Suárez y fue padre de Juan de María Xuárez.

Juan de Teva y María de Teva engendraron a Álvaro de Teva quien, a su vez, casó con moza del concejo de Valdeón en 1481, abandonando la casa parterna para irse a vivir a Soto de Valdeón con su mujer, Elvira Rodríguez. Murió antes de 1525. En Ribota se quedaron sus tres hermanos, llamados Pedro y dos homónimos Juan de Teva. En Valdeón nació un hijo de este Álvaro, conocido como Juan de Ribota, que alcanzó ejecutoria de hidalguía el 10 de marzo de 1555 porque, a pesar de demostrarse sin ningún resquicio de duda el haber sido siempre los Teva de Ribota hidalgos notorios, los vecinos de Valdeón pretendían censarle como pechero (1).  

Otros documentos conservados del siglo XVI no mencionan este lugar y tampoco los de la primera mitad del siglo XVII que conozco hasta el momento. En cambio, durante la segunda mitad del siglo, Teva o Teba ya aparece como una ería destinada a la siembra y el mismo uso siguió teniendo en los siglos XVIII y XIX. 

LA VEGA DEL SOTO

En el lugar ribotense (2) de La Vega del Soto están documentadas casas de morada desde el siglo XVII. Era el solar de los Fernández de Ribota que se registran en las fuentes desde finales del siglo XV.

Un documento fechado el 19 de agosto de 1693 empieza así: “Yo, Juan Fernández, el mayor, vecino que soy de La Vega del Soto, del lugar de Ribota, deste Concejo de Sajambre” (Archivo de la Casa Piñán, Sección 1, José Díaz de Caldevilla, leg.1693). 

Una parte de esta casa había sido construida por el matrimonio formado por Santiago Fernández y Marta de Suero antes de 1665, como ésta explica en su testamento de 1674. En él reparte dicha vivienda entre una mitad entera que lega a su nieto y la otra mitad que divide entre sus hijos. El nieto, llamado Juan  Fernández, se hizo con toda la propiedad y es la misma persona que intitula el documento de 1693.

Esta casa fue una buena propiedad, fabricada con piedra, madera y teja, de dos pisos y cuatro vigadas y media, con el característico portal sajambriego sostenido por columnas de madera en la parte delantera de la casa y otro portal similar en la trasera, con varios pajares y establos, con bodega o sótano, con una cocina y, es de suponer, que con alguna o algunas estancias más para la habitación humana, aunque no se mencionen. Detrás de la casa había una huerta y delante de ella, un hórreo y «la mi guerta que está delante de la dicha cassa, según esta zerrada sobre sí, de paré seca, que linda con el camino real que ba de Guérgola al bao de la Güera y linda con el dicho bao y río caudal».  La casa fue hipotecada en el año 1693.

Este nieto de Marta de Suero que hereda la mitad de la casa familiar era hijo de Juan Fernández y de Antonia de La Caneja y Mendoza, hermana de Doña Francisca de La Caneja y del arcediano de Villaviciosa, Don Diego de la Caneja. Era, por consiguiente, nieta de la hermana del Arcediano, Don Pedro Díaz de Oseja, llamada Gracia y miembro, por tanto, de la Casa de La Caneja.  En cada generación de esta rama familiar siempre hubo alguien llamado Juan Fernández y los descendientes actuales de aquel matrimonio son también descendientes del Arcediano (3).  

En La Vega del Soto vivían también entre 1662 y 1665 familias apellidadas Viya, Díaz y Amigo, cuyas casas lindaban con el Camino Real y con la casa de los Fernández.

Lindando con La Vega del Soto se levantaba otra mansión de la antigua Ribota: la casa palacio de Don Toribio Díaz Prieto.  

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NOTAS
(1) Valladolid, Archivo de la Real Chancillería, Registro de Ejecutorias, caja 827, doc.n.50, de 42 páginas en escritura procesal.
(2) Aparte de ser el gentilicio propio de todos los lugares de España llamados Ribota, en Sajambre se utiliza en una carta del siglo XVII (anterior a 1673) para referirse a los vecinos de la localidad sajambriega: «el bicario don Thomás de la Calle Santos me a dicho aga saber a vuestra merced que yrá una persona a la cobranza otro día que pase San Juan y ansí vuestra merced se sirbirá de dar quenta a los ribotenses que procuren benir antes con su dinero y de no ser ansí, no se aflixan después por las costas, porque me pareze no abrá más espera y que sepan que ésta es orden del señor bicario...» (Archivo de la Casa Piñán, Sección 2, Correspondencia, s/s).   
(3) Estoy reconstruyendo su antigua genealogía en:
 Para la conexión con la Casa de La Caneja véase:
 

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LA PISA DEL RÍO AGÜERAS: fecha de construcción, localización y residuos contaminantes.

El Catastro de Ensenada dice que de todos los molinos que había en Sajambre en el año 1752 uno era un batán o molino de enfurtir paños. Este batán o pisa se movía con la fuerza del río Agüeras, que los documentos hacen pasar por Pío, y en época del Catastro pertenecía a un vecino de dicho lugar, llamado Pedro Mayón, entre cuyas propiedades se describe:

MOLINO DE BATANES
Tiene asimismo un molino de batanes, el que está situado en río de Las Güeras y su labor es nuebe meses del año. De una sola rueda, que linda a todos quatro ayres con pasto común” (Oseja de Sajambre, Archivo Municipal, lib.1, f.656 rº).

En Asturias, lo normal era que los batanes trabajaran ininterrumpidamente hasta los meses de verano, época en la que cesaba la actividad porque al disminuir el caudal de los ríos, el agua canalizada resultaba insuficiente para mover con fuerza los mazos del molino. Quizás por este motivo, el cura de Oseja, Francisco Rodríguez Reyero, había llevado a finales del mes de julio de 1720 dos telas de sayal “a pisar en el Concejo de Valdeón” (ver post del jueves 4 de noviembre de 2010).

El mecanismo de este ingenio hidráulico era muy sencillo. En el río que aquí se llama Agüeras se construyó una presa y desde ella el agua era conducida por un canal en pendiente hecho de madera de roble, cuya caída hacía girar una rueda que accionaba los mazos con los que se golpeaban los paños para fortalecerlos. Por lo que parece, la canalización cruzaba el camino que iba hacia las tierras de La Portiella y Moneo.

Este batán o pisa se había establecido en Sajambre en el año 1664 por iniciativa de una mujer llamada Catalina de la Puente que, por lo que sabemos, se casó dos veces, la segunda de ellas en el año 1674. Cuando se construye el batán todavía estaba vivo su primer marido: Juan Gómez, vecino de Ribota. Los sajambriegos ya saben de qué familia estamos hablando. El hijo mayor de Juan y Catalina, que tendría unos diez u once años en 1664, se llamaba Pedro Gómez, un nombre que se ha ido repitiendo en esta familia hasta la actualidad (Archivo de la Casa Piñán, Sección Notarial, Gonzalo Piñán de Cueto Luengo, legs.1664 y 1674).

Poco después de entrar en funcionamiento el batán, se producen conflictos con los vecinos de Ribota, quienes acaban quejándose a las Justicias del Concejo por los trastornos que les causaba la pisa “que fundó Catalina de la Puente”. Las razones argumentadas fueron las siguientes:

1) La presa construída disminuía el riego de algunas fincas.
2) Los residuos del abatanado ensuciaban el agua, no pudiéndose por esta causa lavar la ropa, la carne u otras cosas en el río.
3) Se había invadido el camino que iba hacia las erías de La Portiella y Moneo, impidiendo a algunos vecinos de Ribota el acceso a sus tierras de labor.

Oigamos directamente a los afectados a través de su portavoz, el cura de Ribota:

Julián Rodríguez, cura de Rivota y sus anexos, ante vuestra merced parezco por mí y en nonbre de los demás vecinos a quienes toca y puede tocar el perjuicio de la fundación de la pissa de sayal, que fundó en el dicho lugar Catalina de la Puente, vecina dél, por causa del agua que quita a algunas heredades para su riego. Y asimismo para la limpieza de la ropa, carne y otras cosas, de que no se puede usar por estar llena de pelanbre del sayal. Y asimismo por atrabesar el camino por donde yo y dichas mis partes tenemos el serbicio para la agricultura de las tierras de la ería de La Portiella y la de Moneo, de que se sigue gran perjuicio al dicho lugar, el qual protesto pedir a su tienpo. Y aunque la susodicha alega tiene derecho por aver fundado sin contradición y, por esa causa, averse querellado de Secilia Martínez, mi criada, por dicir le abía quitado el agua de dicha pissa, digo, señor, que al tienpo y quando se hizo el edificio de dicha pressa, yo estava ausente, lo qual ofrezco provar, y a vuestra merced suplico me conceda el término probatorio...” (Archivo de la Casa Piñán, Sección Notarial, Gonzalo Piñán de Cueto Luengo, leg.1664).

Nada sabemos, por el momento, sobre la manera en la que se resolvió o cerró este conflicto, pero la pisa siguió funcionando. Lo cierto es que, a pesar de los inconvenientes que provoca toda actividad industrial, la existencia de un batán en Sajambre era algo beneficioso para la población porque permitía el abastecimiento local de telas suficientemente resistentes para el vestido y el abrigo, sin tener que recurrir a los batanes asturianos o valdeones.

Unos cuarenta años después de la noticia anterior, a principios del siglo XVIII, el dueño de la pisa o pisón era Lorenzo Gutiérrez, vecino de Pío, heredada tras su fallecimiento por su mujer María Alonso, quien muere en el año 1715 “y dizen fue en la bentta de Pontón y estar enterrada en el lugar de Retuertto”. En su inventario de bienes se incluye “una pissa de pissar lana que está en el río caudal que baja de Las Agüeras, término de dicho lugar” de Pío (Archivo de la Casa Piñán, Sección Notarial, Agustín Piñán de Cueto Luengo, leg.1715).

En el mismo documento aparece el emplazamiento del batán como topónimo: “Yten medio carro de yerba en do se dize La Pissa, que linda de un lado con prado de Isidro Gargallo y de otro lado con el río caudal” (Archivo de la Casa Piñán, Sección Notarial, Agustín Piñán de Cueto Luengo, leg.1715).

Actualmente existen lugares llamados La Pisa y el Prao La Pisa, que también mencionan otros documentos de 1600. Lo que no sé con seguridad es en término de qué pueblo debe situarse esta descripción de la pisa, si en Pío o en Ribota.

jueves, 1 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: Ribota de Abajo (1).



El caserío del barrio de Abajo se acomodaba en las dos orillas del río Sella alternándose las casas, los hórreos y los establos y pajares con las huertas, las tierras labrantías y los molinos. Empecemos por estos últimos.

En el año 1636 había un molinoen el río caudal”, o sea, en el fondo del valle, junto a la Huerta del Cascayo y en donde tenía su casa de morada Sebastián Fernández de Cueto Luengo, hijo del lugar, clérigo presbítero y mayordomo del monasterio de Santa María de Gradefes (Archivo Piñán, 1636-10-24).

De 1665 conservamos una nota del escribano público, en la que se menciona “la puente del molino” (ver foto, pinchar para ampliarla) cuando se deslindan ciertas propiedades en Ribota de Abajo. Procedo a transcribir la nota entera porque de este modo los buenos conocedores de la toponimia menor podrán ubicar y/o identificar, mejor que yo, ese puente y ese molino. Hay que aclarar que al tratarse de una “nota”, o sea, del resumen previo que el notario hacía antes de redactar en forma el documento, la redacción es escueta y esquemática.

En Osexa de Saxambre, a 19 de junio de 1665, Juan Díez otorgó venta a favor de Lupercio Fernández y Petrona Díaz, su muger, de toda la parte que tiene en la güerta que está devaxo de la casa, con sus árboles frutales, linda con el río de Güeyo y río de Sella y eredad de los conpradores. Y ansimismo la parte que tiene en la casa antigua que era de Juan Díez, su padre, linda con casa de Lupercio y Julián. Más la parte que tiene en la Vega del Soto, que linda con Catalina, digo con Domingo Amigo, casa y heredad y con el Camino Real. Más la parte que tiene en la güerta de arriva, que linda con heredad de Seçilia Fernández y la puente del molino. Libres todos estos vienes, por preçio 70 ducados, que confesó aver reçibido 41. Toriuio Alonso, y Marcos Alonso, Juan hixo” (Archivo Piñán, notas de Gonzalo Piñán de Cueto Luengo del año 1665).

Según otra noticia de 1712, también era dueño de un molino don Toribio Díaz Prieto, cura de Ribota, Vierdes y Pío a finales del siglo XVII y principios del XVIII. El molino se hallaba en Ribota de Abajo, junto a su casa de morada. Describiremos esta casa en el siguiente post.

Otro documento de 1718 habla de “un molino que está en el río de Mazera (o Matera), que está junto al Camino Real que ba para encima de la villa” (Archivo Piñán, 1718-12-22). Esta última expresión indica que estaban escribiendo en Ribota de Abajo y, por tanto, que el río mencionado debía ser alguna de las riegas que vierten sus aguas al Sella. No he podido, o no he sabido, identificar el topónimo de Mazera o Matera.

El Catastro de 1752 informa indirectamente sobre la identidad de los que debían ser propietarios de un molino harinero de una rueda en Ribota: Francisco Gómez y sus hermanos, habida cuenta de que, en los documentos de este siglo, el apellido Gómez sólo aparece relacionado con el pueblo de Ribota.

Parece que en estas noticias hay, con seguridad, al menos dos molinos distintos: uno situado en el interior del barrio de Abajo sobre el cauce principal del Sella (el de 1636) y otro debía estar en alguno de sus afluentes (el descrito en 1718). Los naturales de Ribota sabrán ubicar además la “puente del molino”, cuya localización yo desconozco, aunque pudiera estar en el barrio de Arriba.