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domingo, 10 de agosto de 2025

FUNDACIÓN DE LA ERMITA DE SAN ROQUE DE OSEJA EN 1598-1599

El viernes 14 de septiembre de 2018 publiqué en este mismo blog el artículo titulado Más datos sobre la ermita de San Roque de Oseja de Sajambre (siglo XVI), en el que concluí lo siguiente:

 1º) Que la ermita no podía ser anterior a la primera mitad del siglo XVI, momento de la difusión del culto a San Roque por el norte peninsular.

2º) Que tenía que haberse construido en una de las epidemias de peste bubónica de dicho periodo, bien en la de 1582-83 o en la más mortífera que fue la que llegó por barco desde Flandes al puerto de Santander el 5 de noviembre de 1596, extendiéndose rápidamente por toda España desde la costa hacia el interior y desde el norte hacia el sur, sin que la mortandad empezara a disminuir hasta el año 1602.

3º) Que en el cercano pueblo de Las Rozas, de Cangas de Onís, se construyó una ermita dedicada a San Roque en 1599, en plena epidemia.

4º) Que en un Libro de Difuntos de Prioro, escrito entre 1597 y 1598, se describían las muchas muertes que estaba causando la peste en pleno mes de agosto de 1598, por lo que en dicho año el concejo de Sajambre ya estaba inmerso en el contagio.

5º) Que los documentos conservados en la Casa de la Familia Piñán indican que la ermita de San Roque de Oseja ya existía en los últimos años del siglo XVI, en concreto, entre después del mes de mayo de 1598 y 1600.

Pues bien, en una extensa carta autógrafa que el arcediano, Pedro Díaz de Oseja, escribió desde Roma el 4 de junio de 1622, editada en el año 2015, añadió como posdata lo siguiente: Anuncio un jubileo para señor San Roque. Si lo anuncia a mitad de 1622, hay que suponer que el año jubilar se celebraría a lo largo de 1623.

Pero, ¿por qué decidiría el papa Gregorio XV establecer un jubileo dedicado precisamente a San Roque? ¿Quizás para conmemorar la extensión del culto a este santo en España durante la epidemia finisecular, en la que tantas ermitas debieron construirse como apotropía contra la peste bubónica?  

Como se sabe, los jubileos ordinarios solían celebrarse cada 25 años. Si a 1622, que es cuando escribe el arcediano, se le restan 25 años, la fecha resultante es la de 1597, cuando ya moría gente en Laredo, Castro Urdiales y Ribadesella. Y si el jubileo se celebró a lo largo del año 1623, como se deduce de la misiva del arcediano, entonces el resultado es el año 1598, justo cuando la peste asolaba Prioro y la montaña oriental leonesa.

Este jubileo y el eco que de él hizo el arcediano en relación al San Roque sajambriego, sirve de fundamento sólido para vincular la fundación y construcción de la primitiva ermita de San Roque de Oseja con la llamada Peste Atlántica ya sin ninguna duda.

Por consiguiente, la erección de la primera ermita dedicada a San Roque, en Oseja de Sajambre, tuvo que suceder entre los meses de junio y diciembre de 1598 o en 1599, porque ya existía con total seguridad a inicios de 1600.

El Parque Nacional de Picos de Europa puede añadir los años 1598-1599 a los carteles que existen en el lugar de San Roque, como fecha de origen de la ermita, sin miedo a equivocarse.  De esto hace ahora 426 o 427 años. 


miércoles, 6 de junio de 2012

LOS DOCUMENTOS SOBRE LA REPARACIÓN DE LA ERMITA DE SAN ROQUE EN EL AÑO 1703


1.
En su libro de La Montaña de Valdeburón de 1980, el padre Martino dio a conocer un documento del año 1703 en regesto (n.169), sin editarlo, por el que el pueblo de Oseja vendía dos términos comunales, uno en Trecoro y otro en Las Vallejas de Berrunde, para poder costear la reparación de la ermita de San Roque. 

Esto es correcto en lo que se refiere a la finalidad que perseguían los vecinos de Oseja de conseguir fondos para financiar la obra de San Roque, aunque no se trata de un documento de venta, sino de dos documentos distintos y de diferente naturaleza jurídica. 

En el primero de ellos (efectivamente) se vende «un pedaço de término común en Trecoro» que está «metido montte y con grandes árboles yntratables para poderlos cultibar» a Juan Fernández y su mujer, María Díaz de Caldevilla, vecinos de Oseja, por mil reales de vellón.  Pero en el segundo documento no se vende ninguna propiedad en Las Vallejas, sino lo que es más interesante: se empeña.  

El receptor del término empeñado es Martín Alonso, vecino de Oseja, quien «presta» por ello 200 reales a la comunidad vecinal. A cambio, Martín Alonso podrá disfrutar de dicho prado durante un tiempo limitado: el que tarden los vecinos de Oseja en devolverle los 200 reales prestados («y que durante que no se los buelban, gozará y posseherá dicho término que enpeñan. Y que no le perturbarán en el gozo y possessión de dicho término asta la redençión de la dicha cantidad»).

En el apartado 4º de este artículo edito tales documentos, omitiendo únicamente el desarrollo formulístico de las cláusulas finales del primer instrumento, por su extensión y porque no aporta nada relevante. En cambio, el segundo documento, de más corta redacción, está transcrito en su integridad. Lo contenido entre corchetes se debe a las dificultades de lectura originadas por la apretada costura del legajo.

2.
En ambos documentos se dice que lo obtenido de las propiedades vendidas y empeñadas se destina al pago de la reforma de la «ermita y atrio» de San Roque por «estar yntratable para la deçencia del dicho santuario». Al contrario de lo que se escribió en el documento sobre la ermita de San Pelayo de Pio, aparece aquí el atrio o pórtico que no tenía la de San Pelayo y que sigue teniendo la de San Roque. 

Quizás la arquitectura que ha llegado a nuestros días mantenga elementos de la obra hecha en aquel año de 1703. Tampoco sabemos durante cuánto tiempo ha estado el suelo invadiendo los muros de la ermita, si los 300 años que nos separan de 1703 o menos.  

Según se ve en la primera foto, en la actualidad el suelo sobrepasa el zócalo a partir de la mitad de los muros laterales. La segunda foto muestra el nivel de sedimentación 70 años antes.  

 Foto reciente de la ermita de San Roque (fotografía de E. Rivero Granda).

Foto sacada en la década de 1940. Compárense el nivel del suelo en relación 
al zócalo en una y otra fotografía, y la ausencia de ventana.

Como se ve, existen diferencias entre ambas fotografías en este sentido pero no son demasiado llamativas. De manera que la sedimentación que se observa ha de ser más antigua.

Aparte de esto, la fotografía de los años 40 demuestra que debió existir alguna otra intervención porque este muro tiene en la actualidad una ventana que no aparece en la fotografía antigua:

Aquí se observa la ventana que no aparece en la foto de los años 40. Gracias, Josefina, por la imagen y    la información.  

Dicha intervención hubo de ser parcial, quizás limitada solo al vano, ya que de otra manera no se explicaría el engrosamiento del suelo. En este momento, no tengo suficientes datos para determinar si dicha ventana era antigua y permaneció tapiada durante algún tiempo o si se abrió con posterioridad a los años 40 y si existen registros documentales que aclaren el hecho. Tampoco sé si por el tipo de ventana, por las características de los muros o por los materiales utilizados puede deducirse algo útil. Así que dejaremos este asunto pendiente para otra ocasión. 

3. 
En las reformas de San Roque participó el mismo cantero al que se contrata tres meses antes para trasladar la ermita de San Pelayo: Antonio García Álvarez. Interviene también Pedro Ribero, que aparecía como testigo en el documento de Pio. Y como carpintero trabajó en San Roque un artífice distinto al contratado en Pio que llevaba por nombre Juan del Puerto. Los dos canteros eran vecinos del concejo de Llanes, aunque nada sabemos al respecto sobre Juan del Puerto. 

4.

DOCUMENTO nº 1
1703, noviembre, 7. Oseja.
El pueblo de Oseja, reunido en concejo, vende a Juan Fernández y a su mujer, vecinos del lugar, un pedazo de término comunal en Trecoro a cambio de 1000 reales que se destinarán al reparo de la ermita y atrio de San Roque.

       Archivo de la Casa Piñán, Sección 1,  leg.1703.

En el lugar de Oseja, concejo de Sajanbre, a siete días del mes de nobienbre de mil setecientos y tres años, ante mi escribano y testigos que abajo yrán declarados, parescieron presentes Domingo Díaz de Caldebilla, rejidor, Manuel Díaz de la Caneja, escribano, Gregorio Díaz de Oseja, Juan Alonso Tielbe, Marcos Alonsso, Juan Díaz de Caldebilla, Martín Alonsso, Juan Alonsso de Quintana, Pedro de Suero Piñán, Lorenzo Alonsso de la Mata, Agustín Díaz de Caldebilla, Gregorio de Azebedo, Juan de Bega, mayor, Juan de Bega, menor, Agustín de Bega, Manuel de Possada, Pedro Díaz de Caldebilla, mayor, Pedro Díaz de Caldebilla, menor, Agustín Moñiz, Josseph Alonsso, Lorenzo Alonsso Tielbe, Josseph Barales, Marcos Barales, Pedro Díaz de Coco, Luis de Acevedo Billarruel, Julián de Bega, Roque Bermejo, Pedro de Vega, Francisco Díaz de Caldebilla, todos vecinos destte dicho lugar, juntos de mancomún, con renunciación de leyes de la mancomunidad como en ellas se contiene, que no les balgan. 

Y estando en la parte y sitio acostunbrados, como lo tienen de costunbre, de se juntar para azer y conferir las cosas tocanttes a la utilidad de la república, a son de canpana tañida que yo, el escribano, doi fee aberla oido, y por los demás ausentes, güérfanos y biudas de dicho lugar, presentaron caución de racto, grato e mutante pacto de que estarán y pasan por lo contenido en esta escritura, so espresa obligación de sus personas y bienes y de los propios y rentas que les tocan o tocar pueden. 

Y dijeron que mediante la hermita y atrio de San Roque estaba yndecentte para el adorno del santto, por cuya causa los vecinos de dicho lugar reformaron dicha hermita con canteros y carpinteros. Y para la refición de ella dijeron y otorgaron que benden en benta real por espacio de el término limitado que les pareciere a Juan Fernández y María Díaz de Caldebilla, su muger, vecinos de dicho lugar, que sea para los susodichos y sus hijos, herederos y causantes, y para quien de los unos y los // otros hubiere boz, causa, título o raçón a lo aber y heredar en qualquiera manera, es a saber: un pedaço de término común en el término de La Huquera, que se dice Trecoro, que linda de un lado con prado de los conpradores y del otro frontea con el río caudal y del otro con el Cerrisço de La Maeda y parez que hiço los herederos de Juan Martínez «Pasos».  

Y se lo benden libre de censo, tributo, anibersario, ni otra ninguna carga por precio y quantía de mil reales de bellón en que los dichos otorgantes y conprador fueron ajustados, bueno a bueno, por estar dicho término metido montte y con grandes árboles yntratables para poderlos cultibar.  

La qual dicha cantidad se aplicó para el edificio y reparo de dicho santuario. Y los dio y entregó dicho conprador antes y primero de la fecha desta escriptura a Anttonio García y a Juan del Puerto y a Pedro Ribero, personas peritas de cantería y carpintería que hicieron dicha hermita. Y en raçón de la entrega que de presentte no parece a mayor abundamiento, renunziaron las leyes de la ejecución del engaño non numerata pecunia, prueba, paga y más del casso como en ellas se contiene, que no les balgan. Y de dicha cantidad otorgaron carta de pago rasa, finiquito en toda forma y se obligaron de no les pedir la dicha cantidad en ningún tienpo del mundo, por confesar como confesaron estar satisfechos dichos maestros. Y luego que esta escriptura es fecha y otorgada se desisten y apartan...  //...

Siendo testigos: Gregorio Alonsso Tielbe y Lorenço Barales y Mathías Piñán, naturales destte dicho lugar, a los quales y otorgantes yo, escribano doi fee conozco. Y lo firmaron los que supieron, y por los que no uno destos, de que doi fee y lo firmo.

Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica). Gregorio Díaz de Oseja (rúbrica). Agustín Díaz de Caldevilla (rúbrica). Lorenzo Alonso de la Mata (rúbrica). Pedro de Suero (rúbrica). Manuel de Posada Harnero (rúbrica). Testigo, Lorenco Barales (rúbrica). Testigo, Matías Piñán de Queto Luengo (rúbrica). Luis de Acebedo Billarruel (rúbrica).
Ante mí, Agustín Piñán de Cueto Luengo (rúbrica). 


DOCUMENTO nº 2
1703, noviembre, 8. Oseja.
El pueblo de Oseja, reunido en concejo, empeña un término en Las Vallejas de Berrunde por 200 reales, entregándose a Martín Alonso, vecino del lugar, para que lo disfrute mientras no se le devuelvan los doscientos reales prestados. El dinero se destina a las obras de reforma de la ermita de San Roque.

      Archivo de la Casa Piñán, Sección 1, leg.1703.

En el lugar de Oseja, concejo de Sajanbre, a ocho días del mes de nobienbre de mil setecientos y tres años, ante mi escribano y testigos que abajo yrán declarados, parescieron presentes Domingo Díaz de Caldebilla, rejidor destte dicho lugar, Manuel Díaz de la Caneja, escribano, entranbos por su magestad, Dios le guarde, Gregorio Díaz de Oseja, Juan Alonso Tielbe, Juan Díaz de Caldebilla, Juan Díaz de la Caneja, Manuel Díaz de la Caneja, menor, Lucas y Agustín Díaz de Caldebilla, hermanos, Francisco Díaz de Caldebilla, Josseph Alonso, Pedro Díaz de Caldebilla, mayor, Juan de Bega, mayor, Lorenço Alonsso Tielbe, Juan Alonsso, Pedro de Bega, Agustín de Bega, Luis de Azevedo, Billarruel, Pedro Amigo Piñán, todos vecinos dél, juntos y de mancomún, con renunciación de leyes de la mancomunidad como en ellas se contiene, que no les balgan. Y doi fee son la mayor y más sana parte de los vecinos de dicho lugar. Y por los ausentes, güérfanos y biudas presentaron caución de racto, grato e mutante pacto de que estarán y passarán por lo contenido en esta escritura a son de canpana tañida de que yo, el escribano, doi fee aberla oido. 

Y dijeron que mediante este presente año los vecinos de dicho lugar espresados se animaron al reparo y edificio de la hermita y atrio del señor San Roque por estar yntratable para la deçencia del dicho santuario, por cuya causa Anttonio García y Pedro Ribero y Juan del Puerto, maestros peritos del arte de cantería y carpintería, adornaron dicha hermitta y atrio, y por los pocos medios que los otorganttes //y demás vecinos de dicho lugar tienen, enpeñaron un pedaço de [tér]mino común a Martín Alonsso, vecino dél, por el tiempo limi[ta]do que les pareciere, por cantidad de ducientos reales q[ue] presttó a dichos vecinos y les dio en nonbre de ellos a dichos más[...]. De que se dieron por contentos y entregados de dicha cantidad [por] conoçer están satisfechos dichos maestros. 

Y de ellos les dieron [y o]torgaron carta de pago rassa, finiquito en toda for[ma]. Y se obligaron de que no le pedirán la dicha cantidad en ningún tiempo ni le perturbarán en la possesión del dicho p[eda]ço de término que enpeñan. 

El qual está sitio en el balle [de] Berrunde, que se dice Las Ballexas. Y linda con dicho balle y r[ío] caudal y con la cañada de los ganados bacunos. 

Y se lo enpeñan por los dichos ducientos reales. Y que durante que no se los bu[el]ban, gozará y posseherá dicho término que enpeñan. Y que no le perturbarán en el gozo y possessión de dicho término asta la redençión de la dicha cantidad. Y asimismo pagarán [...] los edificios y mejoramientos que en ello hubiere hecho. 

Y par[a] que mejor lo cunplirán, obligaron sus personas y bienes, [pre]sentes y futuros, y los propios y rentas de dicho lugar que les to[can] o tocar pueden con poder que dieron a las justiçias de su magestad conpetentes para que se lo hagan cunplir como sentencia definitiba passada en cosa juzgada. Renunziaron las leyes de su fabor y la minoridad de dicho lugar, con la general del derecho en forma. 

Siendo testigos de dicho lugar: Pedro de Suero, Anttonio García y Julián de Bega, estantes y naturales en estte dicho lugar. A los quales y otorgantes yo, escribano doi fee conozco. Y lo firmaron los que supieron y por los que no, un testigo. Y en fe dello lo firmé.

Lucas Díaz de Caldevilla (rúbrica). Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica). Gregorio Díaz de Oseja (rúbrica). Agustín Díaz de Caldevilla (rúbrica). //Lorenzo Alonso (rúbrica). Pedro Amigo Piñán (rúbrica). Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica). Pedro Díaz de Caldevilla (rúbrica). Luis de Acebedo Billarruel (rúbrica). Antonio García Álbarez (rúbrica).
Ante mí, Agustín Piñán de Cueto Luengo (rúbrica).