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sábado, 23 de junio de 2012

DATACIÓN "ANTE QUEM" DE LA CASA CANDAMO DE SOTO DE SAJAMBRE


Ya estamos en condiciones de avanzar un paso más y proporcionar una fecha ante quem en la historia de lo que llegó al siglo XX llamándose Casa Candamo y que perteneció con anterioridad a los Caneja que fueron descendientes directos del matrimonio formado por José de la Caneja y Gracia Fernández, hermana a su vez de Don Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa en la Iglesia de Oviedo.  

La casona está ya claramente documentada en deslindes del año 1652, por lo que el edificio había tenido que terminarse con anterioridad a esta fecha. La construcción debía ser de importancia para el lugar porque también dio nombre a las tierras adyacentes que pertenecían a diversos dueños: «palmiento de dos carros de abono en la Casa de La Canexa, que linda con casa de Toribio Díaz y con casa de La Caneja», también de 1652.  

Esta información da la razón a Don Moisés Díaz-Caneja: «creemos pues que esta casa grande se construyó en la primera mitad del siglo XVII». Por tanto, la casa se terminó varios años antes de la muerte del arcediano Don Pedro Díaz.  

Lo que no parece acertado es que fuera obra de los dos canónigos llamados Diego de la Caneja, sino únicamente del primero y mayor de ellos, ya que el segundo solo tenía 20 años (como mucho) en 1652, y esto siempre que a ellos fuera debida esta casa, sobre lo cual todavía no conocemos documentos que lo confirmen y no pueda descartarse una intervención del Arcediano.   

Según el estado actual de nuestro conocimiento, podemos resumir la historia de la Casa Candamo de la siguiente manera: 
  
1. La construcción se concluyó antes del 8 de julio de 1652, todavía en vida del arcediano Don Pedro Díaz de Oseja. En esta época se conoce como la Casa de La Caneja 

 2. Si fue obra de los Caneja (y el Arcediano no tuvo nada que ver en ello), la mansión fue edificada (o reedificada) por un hijo de Gracia, el canónigo llamado Diego de la Caneja, nacido después del 20 de octube de 1601.

 3. Junto con otras propiedades, la casona se incluye en 1658 en un vínculo eclesiástico con cargo de misas de aniversario y mantenimiento de los objetos sagrados, que se hace a favor de su sobrina, Dña. Francisca de la Caneja y sus descendientes. 

4. Fue el lugar de residencia de esta Francisca de la Caneja y su marido, Don Leonardo García, Merino Mayor de Valdeburón, así como de su hijo Don Leonardo García de Mendoza.

5. Empieza a llamarse Casa Candamo cuando una hija de Leonardo García de Mendoza, llamada Ángela María García de Mendoza, contrae segundas nupcias en 1738 con Melchor González de Candamo.

6. El caserón perteneció a Gaspar González de Candamo, hijo de Melchor, y a Bernardo Antonio González de Candamo en 1771. 

7. En 1817 pertenece a Don José Valdés Miranda, vecino del concejo de Piloña.

8. En 1858 su dueño es D. Ramón de Valdés.

9. A finales del siglo XIX es reedificada tras la compra que de ella hizo Francisco Díaz-Caneja Martino, «el Menor», por 1250 pts.

10. Además de esta obra más o menos reciente, hay que suponer la existencia de otras reformas a lo largo de los años transcurridos desde la primera mitad del siglo XVII porque el aspecto original de la casona no tenía nada que ver con lo que llegó a la actualidad.

La Casa Candamo situada en el barrio de La Caneja, frente a la bolera de Soto, se hallaba en 1752 en el interior de una corralada como correspondía a las casas de importancia en el valle. En dicho corral había también dos hórreos, uno de seis y otro de nueve pies o pegollos.  El edificio de vivienda tenía dos plantas. Al piso bajo se accedía a través del característico portal sajambriego sustentado por pilares de madera y la planta se componía de bodega y tres caballerizas. En el piso superior se encontraban la cocina (posiblemente de humo), una sala, cinco habitaciones y dos corredores. Con seguridad, los corredores fueron un añadido posterior a la construcción original de la primera mitad del siglo XVII.

lunes, 28 de diciembre de 2009

NOTICIAS SOBRE LA “CASA CANDAMO” DE SOTO DE SAJAMBRE.

Según creo, es en las notas personales de don Moisés Díaz-Caneja en donde aparece la noticia de que la llamada Casa Candamo de Soto de Sajambre había sido construída a expensas de los dos sobrinos homónimos del Arcediano, Pedro Díaz de Oseja, que fueron canónigos en la Iglesia de Oviedo. Uno de ellos fue sobrino directo por ser hijo de su hermana Gracia Fernández, casada en Soto, y llevaba por nombre Diego de la Caneja y Fernández. El segundo era sobrino nieto y se llamó Diego de la Caneja y González de Mendoza. Para otra ocasión dejo la publicación de sus expedientes de limpieza de sangre, en donde constan con detalle los ascendientes de cada uno.

Ahora bien, si suponemos que esta casona perteneció a los Caneja de Soto, ¿por qué la tradición la ha llamado Casa Candamo? La respuesta se encuentra en el matrimonio de Ángela María García de Mendoza, descendiente de los Caneja que habían entroncado con el linaje del Arcediano, con Don Melchor González de Candamo en el año 1738. Esto se aclara en la página de este mismo blog dedicada al "Linaje del arcediano Pedro Díaz en Soto de Sajambre". El apellido González de Candamo era noble y de rancio abolengo, con casa solariega radicada en el concejo asturiano de Llanera. El tratamiento de don que le otorgan las fuentes sólo lo portaban en aquellos tiempos quienes destacaban por su cuna y por su hacienda.El matrimonio tuvo una hija llamada Antonia y una nieta que llevaba por nombre Ana María Alonso. Con el tiempo, la casa termina en manos de personas afincadas en Asturias.

Así sucede a comienzos del siglo XIX. Dos documentos conservados en el Archivo Piñán de Oseja de Sajambre nos permiten saber cuál era el nombre de su dueño en el año 1817: Don José Valdés Miranda, en quien confluyen dos de los más destacados linajes de la nobleza asturiana.

El 31 de diciembre de 1817, Cruz Fernández, juez ordinario del Concejo de Sajambre, otorga su visto bueno para que se inicie una investigación sobre la petición que había efectuado Miguel Sánchez, arrendatario de don José Valdés Miranda, sobre el levantamiento del embargo que se había hecho de un huerto que éste había cerrado en el barrio de La Caneja y que, según parece, rodeaba en parte la Casa Candamo.

Edito, a continuación, estos dos nuevos documentos.

[1817, diciembre 30. Soto de Sajambre].
Oseja de Sajambre, Archivo Piñán, inédito.

Miguel Sánchez, vecino del lugar de Soto, de este conzejo de Sajambre, ante vuestra merced como más aia lugar en Derecho digo que en la istancia que conjuntamente han entablado en este trivunal contra mí Santiago Múñiz, vecino del dicho pueblo, en su nombre y el de varios vecinos según el embargo de un güerto que he cerrado en el barrio de La Caneja del referido Soto, posesión de don Josef Baldés Miranda, vecino del conzejo de Piloña, en el Principado de Asturias, sito parte de él en el casarón de la casa antigua llamada de Candamo, propia de dicho señor, y el resto de dicho güerto en el antojano de dicha casa, con espreso conocimiento y consentimiento del dicho señor Josef Baldés como consta del adjunto documento que [yo tengo], no deviendo ver perdido, dicho señor, la posesión de dicho güerto por el que le perteneze a dicha casa.
Suplica a vuestra merced se sirba levantar el enbargo que por su auto/ridad a continuación del dicho pedimiento de Santiago Muñiz y consortes, notificado en el día trainta del presente mes de deciembre, me espuso. Y que se me reciva éste en papel común por no haber del competente en esta dotaría general, con consinación de su importe, para que no se perjudique la real hacienda. Y que se me admita sin firmar, por no saber, pues como lo pido procede correcta administración de justicia que le solicito para lo necesario con costas requeridas.
Testado “dicho”, no valga.
Yten si temerariamente el espresado Santiago y consortes ynsistaren en el entorpecer el tribunal con su temeraria demanda, suplico a vuestra merced les obligue a reunir sus bozes en poder autént[ico], pues así procede de justicia, que de nuevo solicito.



1817, diciembre 31. Soto de Sajambre.
Oseja de Sajambre, Archivo Piñán, inédito.

Auto.
Admítese quanto a lugar en Derecho. Júntese el presentado por Santiago Múñiz junto con el papel de arriendo que a fabor de esta parte le hizo don José Baldés Miranda y reconózcase por peritos imparciales si es perjudizcial al pueblo dicho cierro para proceder con arreglo a lo que aya lugar en Derecho.
Lo mandó don Crud Fernández, juez ordinario de este conzejo de Sajambre. En él y diziembre treynta y uno de mil ochozientos diez y siete. Lo que se haga saber al Santiago Múñiz por Luis de Martino por la yndispusición del presente fiel de fechos.
Firmó su merced. Por ante mí, el fiel de fechos que certifico. Don Cruz Fernández
(rúbrica).
Ante mí, el fiel de fechos, Joseph Antonio Díaz de la Canexa (rúbrica).

jueves, 17 de septiembre de 2009

EL PUEBLO DE SOTO ENTRE 1550 Y 1830 (4): los barrios de La Caneja, Vallobal y otros lugares documentados.

Parte de Cueto Luengo según los
documentos antiguos.

El barrio de La Caneja fue el origen toponímico del apellido Caneja y, con él, del Díaz-Caneja. La primera noticia de la existencia de viviendas en este lugar data de 1444, que es la fecha del documento que registra al vecino más antiguo con dicho nombre: Gonzalo Alonso de La Caneja (Posada de Valdeón, AJVV, caja 13, n.427). A partir de este momento, los datos al respecto presentes en los documentos de los siglos XVI y XVII siguen refiriéndose a la antroponimia o a la Huerta de la Caneja. Por ejemplo, en 1592 se nos dice que dicha huerta linda “con Gonçalo de Vega, Diego de La Canexa y camino del Conçejo” (Archivo Piñán, Diego Fernández de Cueto Luengo, 1592-06-20). Hay que esperar al año 1810 para hallar una mención a una “segunda vigada de casa, sita en este varrio de La Canexa” que lindaba con la casa de los hermanos Bernardo y Anselmo de Martino. El documento especifica que una “quarta parte de la güerta de La Caneja es antoxano de la casa” (Archivo Piñán, 1810-12-10).

El barrio del Valleval aparece documentado como Vallobal, con una ortografía más fiel a su origen etimológico: valle de lobos o con lobos. La noticia más antigua data del año 1579, cuando Pedro de Següenzo, “el viejo”, realiza la venta de una propiedad a Juan Díaz“el mozo”, consistente en una casa de morada que lindaba con “la riega del Ballobal” y con una casa que el hermano del vendedor, Juan de Següenzo, acababa de construir (Archivo Piñán, 1579-12-29).

Algún tiempo después, en 1714, leemos sobre “una vigada de casa de pajar y caballeriza en la casa del Ballobal”, que estaba adosada a la de Bernardo de Martino y Matías Piñán, frente a las cuales había un hórreo compartido entre ellos.

No sé dónde está o estuvo el barrio de El Casar, documentado en 1813, cuando María Díaz de Caldevilla lega a quien la cuidó “el güerto que tengo en el barrio del Casar, según linda con Andrés Díaz de la Caneja” (Archivo Piñán, 1813-01-31).

Y desconozco asimismo la situación de Los Llanos, otro lugar de Soto con casas de morada que aparace individualizado en la documentación. Allí era donde el Comisario de la Inquisicion, don Domingo Piñán de Cueto Luengo, tenía una tierra de un carro de abono en el año 1649 y en donde Juan y Domingo de Mendoza poseían en 1714 una tierra “zerrada sobre sí”, es decir, cercada, que estaba “pegada a la cassa donde bibían” (Archivo Piñán, 1649-04-28 y 1714-09-24 protocolizados por Domingo Piñán y Agustín Piñán respectivamente).

Tampoco sabemos dónde se encontraba la casa que el Arcediano de Villaviciosa, don Pedro Díaz de Oseja, tenía en Soto. Esta noticia está extraída de un embargo que Juan Simón pide que se haga contra la casa de Juan de Palacio, ambos vecinos de Soto. El último se defiende ante el juez del concejo aportando las razones por las que considera improcedente dicho embargo, entre las que se encuentra la siguiente:

Lo uno porque dicha cassa en que yo al presente bibo fue bendida al Arcediano de Billabiciosa, que guarde Dios, y después el dicho Arcediano me la dio a mí en dote y cassamiento, por obligaciones que debía a Catalina de Vega, mi lexítima muger, y a sus padres”. El documento está datado justo dos años después de la muerte del Arcediano: Archivo Piñán, redactado en nota en 1667-07-27.

Por último, habitado estuvo también el lugar de Cueto Luengo, al que ya nos hemos referido en más ocasiones. Según los documentos Cueto Luengo “confina con el lugar de Soto” y en lo que entonces se llamaba Cueto Luengo se hallaban la Vega de Abadías, la Cuesta de Abadías, el Carrizal de Abadías, La Lomba, la Valleja de la Llateda, El Pumarín, El Ciriedo y Los Cuadros. Allí había también un “prado de la Obra Pía que fundó el doctor Oseja, de buena memoria que Dios aya”. Por allí pasaba “el camino que viene de Abaño” y “la riega que baja de Miraño”. Y en el siglo XVIII el lugar limitaba “de un lado con la presa que viene de Valdelosziegos” o “la pressa que viene del Grandosso”.

Todas estas noticias de los siglos XVI, XVII y XVIII se suman a los cada vez más numerosos sajambriegos que portaban en su nombre la indicación de procedencia “de Cueto Luengo”. El lugar estaba formado por tierras de labor en los siglos XVI, XVII y XVIII y era ya una pradería en el siglo XIX, por lo que la tradición oral sobre la destrucción de las viviendas del lugar por un argayo que cayó de Beza parece ser medieval. Por otro lado, nombres de lugar tales como El Ciriedo, también documentado como Cerezaledo, El Pumarín o Los Cuadros hablan de un espacio claramente humanizado. Y no digamos nada del topónimo Abadías.

Me pregunto si los bloques rocosos (algunos de considerables dimensiones) que salpican las praderías de Miraño y Cueto Luengo, a los que los antiguos vecinos de Soto aluden con expresiones como “un prado con su pedazo de roca” o “lugar lleno de peñascos”, son afloraciones naturales o llegaron allí tras el argayo que, según la memoria local, destruyó el antiguo pueblo. Habrá que seguir investigando.

PRÓXIMA ENTRADA (Y ÚLTIMA DE SOTO): la evolución del terrazgo cultivable.