AHN, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, 1345, exp.26.Asimismo, en el lugar de Pio se recuerda que la muerte de Esteban Díez y Díez fue causada por disparos que sucedieron entre dos vecinos de Pio y un desconocido con el que se encontraron de noche y en mitad del monte. El encuentro tuvo como resultado dos muertos, pero más por el miedo que por cualquier otra razón política o religiosa. Pese a esto, parece que el nombre de Esteban Díez y Díez fue incluido en la relación de víctimas de la "dominación roja", lo que se hizo de manera extraoficial en un documento no validado y con posterioridad a la declaración formal que las autoridades municipales sajambriegas hicieron a las justicias franquistas. Por qué razón sucedió así, no lo sabemos, aunque quizás con la esperanza de conseguir alguna ayuda económica para la familia del difunto.
También vamos conociendo poco a poco el destino de algunos sajambriegos que lucharon en el bando republicano, que se vieron forzados al exilio o que fueron represaliados de diferentes maneras, desde el asesinato hasta las penas de cárcel.
La represión empezó en Sajambre en el mismo instante de conocerse la sublevación militar yendo a buscar a "los rojos" del lugar con total impunidad, a quienes después se fusiló en Pontón, en donde existe una fosa común señalada por un monumento recordatorio que allí se colocó hace unos años gracias a la Asociación Pozo Grajero de León. De este primer acto asesino fueron víctimas dos miembros de una misma familia que vivían en Oseja y que se apellidaban Pastrana.
Por desgracia, en nada difiere este lamentable suceso de lo acaecido en tantos otros pueblos de España. Pero esto no exime de culpa ni a los asesinos, ni a quienes no hicieron nada por impedirlo. Nuestra obligación hoy es decirlo en voz alta, lamentarlo, pedir perdón a sus familiares y no olvidarlo nunca.
Sajambre fue el único concejo de la Cordillera Cantábrica que se puso al lado de los fascistas en los primeros momentos de la rebelión y el puerto de Pontón el único de toda la barrera montañosa que permaneció siempre en poder de los nacionales: «la población de valle de Sajambre, en la zona de Los Beyos, mayoritariamente conservadora, se sumó a la sublevación y pronto entraron en contacto con la columna rebelde procedente de Palencia que, tras someter la zona minera de Guardo, ocupó Riaño el 26 de julio. Posteriormente, los vecinos del valle, reforzados con grupos de voluntarios falangistas de León, conseguirán afianzar la línea del frente» (1). Esta situación hizo que algunos combatientes del bando leal a la República que fueron apresados en esta zona se asesinaran en Sajambre.
Pero también existieron algunos sajambriegos que pelearon en el bando perdedor. Fueron tantos y tan intensos los años de estigma y tanto el miedo de las familias que aún hoy hay quienes no desean que se sepa que alguno de sus familiares defendió a la República.
En un simple barrido por internet encontramos de nuevo el pueblo de PIO, ahora para indicar el lugar de nacimiento de Pedro Fernández Díaz, vecino de Gijón, hijo de Vicente y Engracia, de 35 años, casado, labrador, que fue condenado el 19 de agosto de 1938 a 20 años de prisión por haber tomado partido por los perdedores. Tras haber sido guardia de asalto en Gijón, sirvió como voluntario en las brigadas de choque de carabineros (2) y fue represaliado cuando la capital republicana de Asturias cayó en poder de los rebeldes.


