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viernes, 10 de julio de 2009

SOBRE LA GUERRA CIVIL EN SAJAMBRE (II).

AHN, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, 1345, exp.26.


Un documento posterior al ya mencionado del 1 de mayo de 1941 registra una víctima de los “rojos” en el pueblo de PIO, Esteban Díez y Díez (véase la fotografía). Sin embargo, el papel en el que el nombre de esta persona aparece no está fechado, ni firmado, ni sellado, ni respaldado por ninguna autoridad y se añade a la relación de víctimas de la provincia de León una vez que el Ayuntamiento de Oseja de Sajambre ya había enviado un documento oficial (datado, firmado y sellado) declarando a la Causa General que en su Concejo no había habido víctimas de los que entonces llamaban "rojos", que es el documento publicado en el post anterior.

Asimismo, en el lugar de Pio se recuerda que la muerte de Esteban Díez y Díez fue causada por disparos que sucedieron entre dos vecinos de Pio y un desconocido con el que se encontraron de noche y en mitad del monte. El encuentro tuvo como resultado dos muertos, pero más por el miedo que por cualquier otra razón política o religiosa. Pese a esto, parece que el nombre de Esteban Díez y Díez fue incluido en la relación de víctimas de la "dominación roja", lo que se hizo de manera extraoficial en un documento no validado y con posterioridad a la declaración formal que las autoridades municipales sajambriegas hicieron a las justicias franquistas. Por qué razón sucedió así, no lo sabemos, aunque quizás con la esperanza de conseguir alguna ayuda económica para la familia del difunto.

También vamos conociendo poco a poco el destino de algunos sajambriegos que lucharon en el bando republicano, que se vieron forzados al exilio o que fueron represaliados de diferentes maneras, desde el asesinato hasta las penas de cárcel.

La represión empezó en Sajambre en el mismo instante de conocerse la sublevación militar yendo a buscar a "los rojos" del lugar con total impunidad, a quienes después se fusiló en Pontón, en donde existe una fosa común señalada por un monumento recordatorio que allí se colocó hace unos años gracias a la Asociación Pozo Grajero de León. De este primer acto asesino fueron víctimas dos miembros de una misma familia que vivían en Oseja y que se apellidaban Pastrana. 

Por desgracia, en nada difiere este lamentable suceso de lo acaecido en tantos otros pueblos de España. Pero esto no exime de culpa ni a los asesinos, ni a quienes no hicieron nada por impedirlo. Nuestra obligación hoy es decirlo en voz alta, lamentarlo, pedir perdón a sus familiares y no olvidarlo nunca.  

Sajambre fue el único concejo de la Cordillera Cantábrica que se puso al lado de los fascistas en los primeros momentos de la rebelión y el puerto de Pontón el único de toda la barrera montañosa que permaneció siempre en poder de los nacionales: «la población de valle de Sajambre, en la zona de Los Beyos, mayoritariamente conservadora, se sumó a la sublevación y pronto entraron en contacto con la columna rebelde procedente de Palencia que, tras someter la zona minera de Guardo, ocupó Riaño el 26 de julio. Posteriormente, los vecinos del valle, reforzados con grupos de voluntarios falangistas de León, conseguirán afianzar la línea del frente» (1). Esta situación hizo que algunos combatientes del bando leal a la República que fueron apresados en esta zona se asesinaran en Sajambre. 

Pero también existieron algunos sajambriegos que pelearon en el bando perdedor. Fueron tantos y tan intensos los años de estigma y tanto el miedo de las familias que aún hoy hay quienes no desean que se sepa que alguno de sus familiares defendió a la República.

En un simple barrido por internet encontramos de nuevo el pueblo de PIO, ahora para indicar el lugar de nacimiento de Pedro Fernández Díaz, vecino de Gijón, hijo de Vicente y Engracia, de 35 años, casado, labrador, que fue condenado el 19 de agosto de 1938 a 20 años de prisión por haber tomado partido por los perdedores. Tras haber sido guardia de asalto en Gijón, sirvió como voluntario en las brigadas de choque de carabineros (2) y fue represaliado cuando la capital republicana de Asturias cayó en poder de los rebeldes.

Asimismo, en el enlace que publico a continuación existe una relación de habitantes o naturales de Sajambre sobre los que existe información en los archivos públicos de España y que puede consultarse en el Portal de víctimas de la Guerra Civil y represaliados del Franquismo, una información que se va actualizando periódicamente:
http://pares.mcu.es/victimasGCFPortal/back.form?back=true (Poned 'Sajambre' en el modo de 'Búsqueda sencilla').

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NOTAS

(1) Luis Aurelio González Prieto, La batalla del Oriente de Asturias, Siero: Ediciones Madu, 2007,  pp.201-202.
(2) “Resistencia. Memoria del colectivo de resistentes antifranquistas en León”, nº 7, diciembre de 2006: http://resistencia.xli.net/

miércoles, 8 de julio de 2009

SOBRE LA GUERRA CIVIL EN SAJAMBRE (I).

FOTO 1.- AHN, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, 1345, exp.2, n. 9.


FOTO 2.- AHN, Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General, 1345, exp.2, n. 10.

El Decreto de 26 de abril de 1940 da comienzo a la Causa General que estaría abierta hasta el año 1964 y que se ideó para registrar los asesinatos cometidos durante “la dominación roja en España”, aunque su verdadero objetivo fue demostrar la violencia de sus enemigos para legitimar la suya propia y la sublevación contra el gobierno republicano. Sobra decir que ni uno solo de los crímenes de los nacionales fue inventariado en estos documentos. Además, la información acumulada sirvió como instrumento para la represión sistemática que había adquirido rango normativo el 9 de febrero de 1939 con la Ley de Responsabilidades Políticas, un perverso retruécano que convirtió a los defensores de la legalidad republicana en los culpables de la Guerra Civil.

La Causa General puso en marcha una exhaustiva investigación por toda la geografía peninsular con un sorprendente resultado: se censaron menos de la mitad de las víctimas que los franquistas esperaban documentar. En los expedientes que se conservan en el Archivo Histórico Nacional de Madrid son muchas las páginas vacías y los escritos de los ayuntamientos declarando la inexistencia de víctimas represaliadas por los “rojos” en sus municipios.

Uno de estos documentos “sin nombres” es el que el Ayuntamiento de Oseja de Sajambre remitió al Fiscal Instructor de la Causa General en Oviedo y León el 1 de mayo de 1941 sobre los acontecimientos del 18 de julio de 1936 (véanse las fotografías 1 y 2, pinchar en ellas para verlas ampliadas). Los 243 documentos del expediente de la provincia de León de 1941-1942 están digitalizados y pueden consultarse a través del portal PARES.

Los estudios históricos han establecido en unas 45.000 las víctimas en la retaguardia republicana y en unas 130.000 las víctimas de los nacionales en iguales circunstancias, además de otras 40.000 muertes como resultado de la represión institucional tras la contienda. Aunque parafraseando a don Miguel de Unamuno, hay que considerar algunos más “entre los hunos y los hotros” que no quedaron registrados en ningún documento o de los que, simplemente, se perdió su recuerdo. Digamos al hilo que, como se sabe, la cantidad tópica del millón de muertos de nuestra Guerra Civil es un mito literario sin ninguna base científica desmentido desde hace tiempo por especialistas de todas las tendencias historiográficas.

lunes, 6 de julio de 2009

EL FIN DE LA GUERRA CIVIL EN SAJAMBRE.


Exactamente un mes y medio después de finalizada la Guerra Civil, el 16 de mayo de 1939, las nacientes instituciones franquistas empiezan a organizar su burocracia en Sajambre. El documento adjunto fue enviado por el delegado provincial de Auxilio Social, que firma F. de la Cuesta, y va dirigido a la delegada en Oseja de Sajambre.

Como se sabe, durante el período comprendido entre el fin de la Guerra Civil y la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, el regimen franquista fue abiertamente pronazi. Una de las diferentes instituciones que se organizaron en la España Nacional a imitación del modelo germánico fue la del Auxilio Social, inspirado en el alemán Winterhilfe o Auxilio de Invierno. La réplica española copia de la institución nazi la filosofía, el nombre y el logotipo, ya que se funda en octubre de 1936 como Auxilio de Invierno, nombre que mantuvo hasta el 24 de mayo de 1937. Se trataba de una organización de carácter benéfico que dependía de la Sección Femenina de Falange.

El contenido del documento puede leerse directamente en la imagen que publico (pinchar en la fotografía para verla ampliada).


sábado, 19 de julio de 2008

MÁS SOBRE EL PATRIMONIO HISTÓRICO DE SAJAMBRE: la arquitectura militar.

Sajambre conserva, en el término de Ribota, dos construcciones militares de la Guerra Civil, pertenecientes a la etapa en la que las II y III Brigadas Navarras intentaban penetrar en la línea de defensa republicana de Asturias. Esto se debió a que tras el alzamiento del ejército en Marruecos y el posterior estallido de la guerra, todos los puertos de la Cordillera Cantábrica entre Somiedo y Piedrasluengas quedaron en poder de los republicanos excepto el Puerto del Pontón, por haberse sumado Sajambre a la causa rebelde desde los primeros momentos del conflicto.

Entre el mes de julio de 1936 y el otoño de 1937, Sajambre se convirtió en una pieza clave y en una avanzadilla de los nacionales, frente a la férrea resistencia y los continuos combates mantenidos con la 7ª Brigada y el 38º Batallón Asturias llamado “Pontón”, al mando de Manuel Sánchez Noriega, el Coritu, que, entre estratagemas y escaramuzas, llegó a infiltrarse en Sajambre el 30 de mayo de 1937 para volar la central de Pío.

En la Península y en Europa, la arquitectura militar originada por los diferentes enfrentamientos bélicos del siglo XX ha ido pasando por diferentes etapas: desde la glorificación de determinados enclaves al ser elevados a la categoría de mito por los vencedores, hasta la destrucción de los más odiados en las geografías de los vencidos, pasando por los memoriales edificados para nunca olvidar a las víctimas de las enormes aberraciones que la Humanidad cometió en las pasadas décadas.

Una segunda etapa es la de la vergüenza o la desidia, el abandono y la condenación al silencio de las piedras.

Y en la tercera etapa, cuando el ojo humano es ya capaz de contemplar al mismo tiempo las luces y las sombras de su Historia en la distancia, surge la consciente necesidad del recuerdo responsable, del mantenimiento de la memoria por respeto a los muertos de todos los colores y para enseñar a los vivos, sobre todo a los más jóvenes, las monstruosidades que nunca debieran haberse producido.

Acabo de volver de Nüremberg, aquella hermosa y antigua ciudad de las Dietas imperiales que fue elegida como capital del Partido Nazi por Adolf Hitler. Las edificaciones megalomaníacas de todos los fascismos y las tres etapas que acabo de retratar se comprenden allí mejor que en ningún otro sitio. Primero los norteamericanos dinamitaron cruces gamadas y vergonzosos muros. Después, los políticos condenaron al olvido los restos infamantes. Y desde los años 90, allí donde antaño se reunían por decenas de millares los partidarios del fürher para aclamar sus ideas de odio, hay hoy instalaciones deportivas; allí donde se escuchaban los sonidos metálicos de presagios sangrientos en los entrenamientos paramilitares, sólo se escuchan hoy bullicios festivos en los multitudinarios conciertos musicales; allí donde se construyera una enorme avenida para desfiles, hay hoy un aparcamiento; allí donde se pretendían ensalzar los valores del combate, hay hoy una laguna que invita al sosiego y al disfrute de la naturaleza. Pero cuando se recorren estos lugares, se observa en todos ellos unas pequeñas columnas que pueden muy bien pasar hasta desapercibidas, con uno, o dos, o tres carteles en los que se dice lo que aquello fue, en donde se explica lo que aquello significó y en donde se recuerda a lo que aquello condujo. El recorrido se inicia en el llamado popularmente Dokuzentrum, un museo de interpretación histórica con un diseño y una finalidad básicamente didáctica, que pretende mostrar a lo que es capaz de llegar el género humano cuando se infecta con ese virus asesino, esa peste, llamada intolerancia.

El recuerdo histórico de los lugares construidos para matar y de los lugares de muerte no sólo es necesario, es imprescindible. Mientras haya personas a las que les moleste que se siga hablando de campos de exterminio, de soluciones finales o de memorias históricas, seguirá siendo necesario recordar que aquellas cosas existieron, que personas como cualquiera de nosotros las cometieron y que ninguno está exento de volver a hacer lo mismo, si situaciones similares volvieran a producirse. Y una vez que el pasado haya sido asumido por todos y se consiga hablar con objetividad de tales cosas, seguirá siendo necesario darlas a conocer a las nuevas generaciones.

La Historia no es cíclica, el pasado jamás se repite de la misma manera. Pero, por desgracia, no se puede decir lo mismo de la naturaleza humana.

Conservemos los testimonios de la Guerra Civil en Sajambre.

Forman parte de la Historia.

NOTA: Ver las fotografías en http://www.frentenorte.es/ (el enlace directo está en el apartado Notas y Noticias de este blog, columna de la derecha).