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martes, 15 de marzo de 2011

DEFINITIVAMENTE, LA FIESTA DE SAN PEDRO DE ORZALES ES EL 1 DE AGOSTO.

He localizado un documento que incide en la idea de que la advocación de San Pedro de Orzales corresponde a San Pedro Encadenado y, por tanto, el día de su fiesta no es el 29 de junio sino el primero de agosto. 

El 1 de agosto de 1672 a la salida de una misa celebrada en San Pedro de Orzales, el escribano público, Gonzalo Piñán, notifica y requiere públicamente a un vecino de Soto por mandamiento del Merino Mayor de la Merindad de Valdeburón. 

Requerimiento y notificaçión.
En la hermita de San Pedro de Horciales, término del lugar de Rivota, a primero día del mes de agosto deste año de mil y seiscientos y setenta y dos años, yo el escrivano, aviendo sido requerido por parte de Luisa Díez, viuda, vecina del lugar de Soto con el mandamiento de suso, le leí y notifiqué a Pedro Díez de Caldevilla, vecino de dicho lugar, en su persona, que lo oyó y pidió traslado. Y en fe de ello lo firmé, Gonçalo Piñán de Queto Luengo” (Oseja de Sajambre, Archivo de la Casa Piñán, Notarial, Sajambre, Gonzalo Piñán, leg.1672). 

Por dicho mandamiento sabemos que tanto Luisa Díaz de la Caneja como Pedro Díaz de Caldevilla eran vecinos de Soto y, por tanto, en aquella misa celebrada en San Pedro no sólo había vecinos de Ribota, sino también de otros pueblos del Concejo. ¿Por algún motivo especial? Pues posiblemente por ser la fiesta del lugar. 

Además, que se haya decidido efectuar allí dicho requerimiento notarial apunta a la misma idea. Si era la fiesta habría concurrencia de gente y sería el momento idóneo para notificar, ante un montón de testigos, la orden del Merino. 

Por tanto, considero que este pequeño documento responde afirmativamente a la pregunta que formulé en el post del 20 de noviembre de 2010:

Y parece demostrar que la antigua dedicación de esta ermita sajambriega fue la de San Pedro Encadenado y que, en consecuencia, su fiesta debiera celebrarse el 1 de agosto y no el 29 de junio.  


ADVERTENCIA: Después de publicar los posts relativos a este asunto pude consultar el Diccionario geográfico de Sebastián Miñano  en donde se registra como festividad de esta ermita la de San Pedro Ad Vincula, por lo que dicha advocación queda absolutamente comprobada.
Ver el texto completo del Miñano en
http://lacasadelabolera.blogspot.com/p/sajambre-en-el-diccionario-geografico.html
 

sábado, 20 de noviembre de 2010

LA FESTIVIDAD DE SAN PEDRO (1 de agosto) Y EL CRISTO DE SOTO.

Reliquia que se conserva en la basílica romana de San Pedro ad Víncula.

LA FESTIVIDAD DE SAN PEDRO, EL 1 DE AGOSTO.

Tres documentos del siglo XVII mencionan la celebración en Sajambre del día de San Pedro a primeros de agosto.

Ribota, 1659: “...en uno de los días del agosto pasado, el día de San Pedro”.
Ribota, 1664: “...el día de San Pedro que es a primero de agosto deste presente año”.
Oseja, 1662: “...para el día de San Pedro de agosto, primero día del mes de agosto, que primero viene”.

En el santoral católico, el 1 de agosto se celebra la fiesta de las Cadenas de San Pedro, reliquia que la emperatriz bizantina Eudoxia regaló al Papa León I y que se venera en la iglesia romana de San Pietro in Vincoli. Se cree que el 1 de agosto fue la fecha de consagración de dicho templo.

¿Sería ésta la advocación a la que estaba dedicada la ermita de San Pedro de Orzales?
La respuesta es SÍ, véase el post del 15 de marzo de 2011:
http://lacasadelabolera.blogspot.com/2011/03/definitivamente-la-fiesta-de-san-pedro.html


EL CRISTO DE SOTO.


En el año 1696 existía en el altar mayor de la iglesia de Soto una imagen de Nuestro Señor a la que una feligresa, llamada Catalina Alonso, viuda de Pedro Simón, le dedica misas en su testamento: “Iten mando se digan por mi ánima tres misas a Nuestro Señor y es mi boluntad se digan en el altar mayor de esta santa yglesia de Soto donde está su imagen” (Archivo de la Casa Piñán, Notarial, Agustín Piñán, leg. 1699).


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NOTAS
* Este post hace el número 400.

miércoles, 7 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: ¿cuándo se abandonó la ermita de San Pedro de Orzales?


Los documentos que he consultado hasta ahora no hablan explícitamente del posible caserío situado en el barrio alto de Ribota. Hablan, sobre todo, de huertas, tierras, prados, cuevas y caminos, que estudiaré en los posts siguientes. Con una excepción: la iglesia de San Pedro de Orzales.

Al haber dedicado las primeras entradas de este blog a hablar del origen histórico y de las características arquitectónicas de esta ermita, voy a referirme ahora a la devoción que los sajambriegos tuvieron a San Pedro de Orzales, observándola a través de las mandas piadosas de los testamentos realizados en los siglos XVII, XVIII y principios del XIX. Estas noticias nos van a permitir también empezar a delimitar la época hasta la que estuvo en uso este templo y, con ello, acercarnos al momento de su abandono.

Reproduzco una muestra de las mandas de misas dedicadas a San Pedro de Orzales por vecinos de los cinco pueblos del valle desde el siglo XVII hasta el final de la Guerra de la Independencia. Todos los documentos se guardan en el Archivo Piñán.

1636-10-24: manda de Sebastián Fernández, natural de Ribota, para que “me digan otras misas rezadas en San Pedro de Horzales”.

1649-04-28: Gerónima Díaz, viuda de Pedro Díaz de Caldevilla, vecina de Ribota, ordena “otras dos misas al señor San Pedro y es mi intenzión se digan en la ermita del señor San Pedro que está en el término de Rivota deste concejo”.

1666-01-13: manda de misas de Juan Redondo, vecino de Pío, “otra al señor San Pedro”.

1669-04-01: manda de misas de Catalina Díaz, viuda de Juan Fernández y vecina de Ribota, “otra al señor San Pedro”.

1699-04-20: manda de misas de Catalina Díaz de Vega, mujer de Damián Fernández y vecina de Ribota, “dos al glorioso San Pedro de Orçales que me abra las puertas del Cielo”.

1711-04-15: manda de misas de Toribio González, vecino de Oseja, “otra al señor San Pedro de Orzales”.

1711-06-01: manda de misas de Toribio Díaz, vecino de Oseja: “dos al señor San Pedro de Orzales”.

1712-02-01: manda de Ana Sánchez de Vega, viuda de Gonzalo Piñán de Cueto Luengo y vecina de Oseja, de 3 misas “al glorioso San Pedro”.

1712-03-10: en su testamento, don Toribio Díaz Prieto, cura de Ribota, dona “una baca al señor San Pedro de Orçales y esta se entregue no más que fallezca al mayordomo de dicho santuario”.

1714-05-31: manda de misas de Dominga Alonso, vecina de Soto, de “otra misa al glorioso San Pedro”.

1716-04-07: manda de Juan Alonso, vecino de Oseja, en la que “asimismo mando vna sábana de lienzo delgado, cordalón y longeo(?) al señor San Pedro de Orzales para que la pongan en su altar de su santa cassa para que esté con más adorno”.

1716-04-07: manda de misas de Juana Alonso, vecina de Oseja, de “dos al señor San Pedro de Orzales”.

1718-04-21: manda de misas de Francisco Piñán, vecino de Oseja, de “otra al señor San Pedro, otra al señor San Juan”.

1787: manda de misas de María Fernández de Mendoza, vecina de Pío, de “otra a San Pedro”.

1813: manda de misas de Ángela Díaz de Caldevilla, vecina de Vierdes, de “otra al señor San Pedro”.

1815: manda de misas de Manuel Díez, vecino de Ribota, de “otra a San Pedro”.

A partir de mediados del siglo XIX deja de mencionarse la ermita de San Pedro, aunque sabemos que una vez abandonada, se siguieron celebrando misas en honor a San Pedro en la iglesia de San Juan, en donde una vez al año acudía una representación oficial de los cinco pueblos del Concejo para una ceremonia que estuvo vigente hasta 1925 (Vocabulario Sajambriego, voz Monarga, p.371). Del origen y razón de ser de esta ceremonia se ha perdido la memoria, pero por alguna causa el culto a San Pedro de Orzales fue un vínculo de unión entre los cinco pueblos de Sajambre desde época inmemorial.

Sigamos. Por razón de esta continuidad del culto a San Pedro en Ribota de Abajo, nos puede quedar la duda de si algunas de las últimas misas a él dedicadas en el siglo XIX se celebraron ya en San Juan. Por eso, vamos a intentar ir sobre seguro y empezar a datar el uso y el consiguiente abandono del templo. Los antiguos testamentos nos la proporcionan una aproximación, lo cual ya es un avance muy importante en nuestro conocimiento de las ruinas cristianas más antiguas de Sajambre.

Con absoluta seguridad, la ermita de San Pedro siguió estando en uso hasta el año 1716, que es cuando se dona “una sábana de lienzo delgado” para colocarla sobre “su altar de su santa cassa” y probablemente lo estuvo también hasta la primera mitad del siglo XIX.  Según las piezas numismáticas que se han ido encontrando a lo largo de varios años, la datación más temprana que proporcionan es de la época de los Reyes Católicos, lo que es coherente con la información transmitida en las fuentes documentales.


martes, 10 de junio de 2008

SAN PEDRO DE ORZALES

¿Existe algún hecho que nos permita argumentar razonablemente sobre el origen de San Pedro de Orzales? El hecho emerge con nitidez si en lugar de buscar vínculos entre la iglesia y su feligresía, observamos la relación del templo con su entorno inmediato, porque:
1º.- No es una casualidad que San Pedro de Orzales se construyera debajo de una cascada.
2º.- No es una casualidad que, a diferencia de lo sucedido en otros lugares con ermitas, la iglesia diera nombre no sólo al paraje, sino sobre todo al río y a la cascada misma.
3º.- No es casualidad que para la iglesia de Ribota se haya elegido el nombre de San Pedro, que resulta ser el santo más hidróforo de todos los documentados en España.
4º.- Tampoco es casualidad que la iglesia esté orientada hacia el manantial, de tal manera que si nos situamos en la cabecera nos encontraremos mirando al altar y a la cascada al mismo tiempo. Este hecho es fácilmente constatable al observar el encuadre fotográfico preferido de los visitantes del lugar: cuando se fotografía la puerta de la fachada, se aprecia al fondo el Salto de San Pedro. Esto sucede porque la corriente de agua queda justo detrás de la cabecera, por estar el altar perfectamente alineado con el manantial. ¿A dónde dirigían sus rezos los sajambriegos cuando empezaron a acudir a la iglesia de San Pedro? ¿Al altar cristiano o a la cascada?
5º.- Nada de esto es simple casualidad, como no son producto del azar los muchos templos construidos en toda Europa junto a manantiales, fuentes y pozos naturales.
En el siglo VI, San Martín, obispo de Braga, combatía la idolatría de los campesinos del norte de la Península Ibérica en su epístola titulada De correctione rusticorum, en donde denunciaba el renacer de los cultos paganos y, entre ellos, la devoción de los labriegos por el “agua de lo profundo o a las fuentes de las aguas”, en donde levantaban altares “...a los demonios que fueron expulsados del cielo y residen en el mar, o en los ríos, o en las fuentes o en los bosques, a los cuales los hombres igualmente ignorantes... los honran como a Dios y les ofrecen sacrificios. En el mar, lo llaman Neptuno; en los ríos, Lamias; en las fuentes, Ninfas; en los bosques, Dianas. Todas estas cosas no son más que demonios malignos y espíritus malos que pervierten a los hombres infieles que no saben protegerse con el signo de la Cruz”.
La diatriba del bracarense se dirigía no a paganos, sino a cristianos que “después del bautismo vuelven al culto de los demonios y a las malas obras de los ídolos”. Este renacer de los cultos paganos es algo recurrente a lo largo de la Antigüedad Tardía y de la Alta Edad Media; en épocas de distanciamiento entre los laicos y el clero reaparecían las creencias atávicas; a finales del siglo VIII, Carlomagno tuvo que hacer frente al mismo problema; en otros casos, algunas ideas de antiguas y profundas raíces reaparecían en herejías, heterodoxias y disidencias.
Si la iglesia de San Pedro se construyó en la Baja Edad Media (en el XIV o XV), esto no quiere decir que los sajambriegos no estuvieran cristianizados, ni siquiera quiere decir que estuvieran superficialmente cristianizados. Afirmar tal cosa sería lo mismo que decir que, en la actualidad, no estamos cristianizados por seguir encendiendo hogueras la noche de San Juan y por seguir contando historias sobre el cuélebre o el nuberu. Los cultos ancestrales perduran como substrato cultural en las estructuras mentales colectivas durante cientos y miles de años. Lo que sí puede afirmarse es que dicho substrato debía ser mucho más potente en el siglo XIII, en el XIV o en el XV que en los tiempos actuales, porque si no la Iglesia no habría interpretado las prácticas de los campesinos como un peligro y no habría tenido necesidad de construir una iglesia al pie de la cascada.
Salto, río, manantial, “agua de lo profundo”, el altar cristiano sobre el altar pagano, asimilación al Cristianismo de un enclave plagado de connotaciones ancestrales, no tanto por la pervivencia pagana en la Edad Media, como sobre todo por la memoria deformada de una vieja tradición de cultos ya extinguidos que el tiempo se encargó de revestir con el disfraz de la superstición y el mito.
¡Ah, la Covadonga cercana!

domingo, 25 de mayo de 2008