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sábado, 21 de junio de 2025

LA MEMORIA HISTÓRICA LEONESA MALTRATADA

El Oratorio de San Felipe Neri, en Cádiz, fue la sede de las Cortes que elaboraron la Constitución española de 1812. Por este motivo, esta iglesia es monumento histórico artístico desde 1907. 

Sus muros están plagados de placas conmemorativas de las distintas provincias españolas, incluidas las hispanoamericanas, en las que se recuerda a los representantes de cada una de ellas en las Cortes de Cádiz. Varias se colocaron en el aniversario de 1912, pero otras muchas se han ido poniendo después, tras la llegada de la democracia a España.

León no está. 

La provincia de León nunca ha querido poner una inscripción con el nombre de los cuatro diputados y, entre ellos, el sajambriego Joaquín Díaz Caneja, que no solo fue diputado, sino también uno de los secretarios que firmó la primera constitución democrática de España: Joaquín Díaz Caneja, diputado por León, secretarioUn hijo de Sajambre en la vanguardia del progresismo de la época. 

Esto es una vergüenza. 

Cuando busqué entre tantas placas la de León y comprobé su ausencia, pasé del estupor a la tristeza y a la indignación. Juro que se me cayeron las lágrimas. ¡¿Pero a qué se debe este olvido por parte de la provincia y Diputación de León?! ¿A mezquinas razones políticas? ¿Es que el PP ni siquiera quiere reconocer a sus hijos más ilustres en un hecho tan relevante para la Historia de España, fuera cual fuera la orientación política de dicha Constitución? 

¿O se debe, acaso, a simple dejadez? ¡¿Cómo es posible que nadie haya denunciado esto antes?! A mí me da una vergüenza enorme, gigantesca, ver allí epígrafes conmemorativos de toda la geografía peninsular y americana, menos el de la provincia de León. Por supuesto, Asturias está desde 1912 y con una inscripción bien grande y visible. 

Pero ¡¿por qué falta León?!  

Esto es un maltrato a la memoria histórica leonesa por parte de la Diputación de León y del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre en el pasado, ya que los ayuntamientos también podían poner placas o, en su caso, mover los hilos para cofinanciar la inscripción entre la Diputación y otros ayuntamientos implicados. Por ejemplo, el de Vidanes o los lugares de origen de los restantes diputados leoneses.   


Oratorio de San Felipe Neri en Cádiz. Las inscripciones se extienden por los muros adyacentes, incluido el edificio donde hoy está el Centro de Interpretación. Fuente de la imagen: Wikipedia.


Última página de la Constitución de 1812. La última suscripción es la de "Joaquín Díaz Caneja, diputado por León, secretario". Como se ve, escribió "Díaz", no Díez como se ha publicado en algunos libros y artículos. 

viernes, 14 de septiembre de 2018

MÁS DATOS SOBRE LA ERMITA DE SAN ROQUE DE OSEJA DE SAJAMBRE (SIGLO XVI)


La ermita de San Roque en la década de 1940.
Aunque a este tema ya le dedicamos una entrada en el mes de junio del año 2012, con la edición de dos documentos de 1703, vamos ahora a aportar más información que nos permitirá empezar a delimitar, con apoyo documental, la época en la que se construyó esta ermita.

1.- SOBRE LA FUNDACIÓN


A las afueras de la localidad de Oseja de Sajambre existe una pequeña ermita dedicada a San Roque, justo en la orilla de lo que fue el camino real que hoy se conoce como la Senda del Arcediano. San Roque es el patrón de Oseja y los vecinos celebran una romería en el lugar el 16 de agosto.

No conocemos la fecha exacta de su fundación, pero ya existía entre 1598 y 1600, por lo que su edificación ha de ser anterior a este período. Lo veremos en un instante con mayor detalle, porque antes son necesarias una serie de aclaraciones históricas.

En primer lugar, la construcción de este templo no puede ser anterior a la difusión del culto al santo de Montpellier, sanador y peregrino. Dicho culto se extiende por Europa en los años comprendidos entre 1468 y 1505. En 1508, Francisco de Ávila ya incluye al santo en La vida y la muerte o Vergel de discretos, que dedicó al cardenal Cisneros: San Roque, tan illustrado, / varón de gran penitencia, / patrón y gran abogado / de la fiera pestilencia (1). En el Norte de España, la devoción a San Roque se documenta a partir de la primera mitad del siglo XVI, cronología a la que pertenece -por ejemplo- la capilla del hospital de peregrinos de Llanes, que pasó a llamarse de San Roque en algún momento anterior al año 1541 (2). Según esto, la ermita de Oseja debió fundarse después de 1468 y con más probabilidad en el siglo XVI.

En segundo lugar, en el santoral católico, a San Roque se le considera protector contra la peste y otras enfermedades infecciosas, por lo que con la construcción de ermitas o el cambio de advocación de otras, las gentes buscaban una intercesión milagrosa y la protección del santo ante la amenaza de enfermedad y de muerte, o bien le agradecían el final de una mortandad. Por ejemplo, la importancia de la devoción a San Roque en tiempos de peste se constata en un documento del 10 de junio de 1600, en el que se solicita al rey licencia para escribir a las ciudades y villas de Castilla, con voto en Cortes, a fin de tramitar la canonización de San Roque, considerando los travajos questos reynos han padecido de algunos años a esta parte de la enfermedad de peste, que todavía dura en algunas partes dellos, y las muchas y grandes mercedes que Dios, nuestro Señor, ha hecho librando deste mal por la interçesión del bienaventurado Sant Roque a los que en él se han encomendado (3).

Una de las epidemias de peste más virulentas y mejor conocidas sucedió entre los años 1596 y 1602, razón por la cual el padre Martino propuso este origen cronológico para la ermita de San Roque de Oseja en 1980: "como por otro lado sabemos de la peste de fines del siglo XVI..., resulta muy probable que date de cuando esta peste" (4).

Analicemos la cuestión a la luz de las fuentes conservadas.

La peste bubónica llegó a España en un barco procedente de Flandes que arribó al puerto de Santander el 5 de noviembre de 1596, extendiéndose por los caminos de la costa (Laredo, Castro Urdiales, Ribadesella hacia el Oeste y San Sebastián hacia el Este) en 1597-1598 y por los caminos del interior en 1598-1599, para llegar dicho año a Castilla, Andalucía y la costa mediterránea. El norte cantábrico fue la zona de la Península Ibérica más castigada y solo en Asturias y en la ciudad de Santander, la peste cercenó a las dos terceras partes de la población. En el conjunto de aquella España de poco más de 8 millones de almas, se cree que perdieron la vida de 500.000 a 600.000 personas (5). En Asturias, los peores años fueron 1598 y 1599, siendo 1599 el año en el que la peste atlántica azotó la Península con mayor intensidad.
 
El 14 de agosto de 1598 la peste de landres ya campaba a sus anchas por las tierras de la Montaña Oriental leonesa, como sabemos por Prioro (6), y continuaba activa en 1599, como sabemos por  Burón. Y aunque en el año 1602 la infección empezó a remitir, todavía existieron muertes y rebrotes en diferentes lugares de España.

En Sajambre, sabemos que la familia Piñán, entonces residente en el pueblo de Soto, perdió a 7 de sus miembros, además de un criado. Las víctimas fueron Pedro Piñán y su mujer, María Sánchez; Juan Piñán y su mujer, Inés de Mendoza; tres hijos de este último matrimonio, uno muy pequeño; y un criado de la familia, llamado Juan. Pedro y Juan Piñán fueron hermanos del Gonzalo Piñán (m.1624) que fue, a su vez, padre de Domingo Piñán de Cueto Luengo, cura de Oseja y Soto, comisario de la Inquisición y constructor del palacio de Oseja. En total, la peste se llevó a ocho personas de una misma casa, por lo que podemos imaginar fácilmente la magnitud que debió alcanzar la mortandad en el valle. 


2.- LAS NOTICIAS DOCUMENTALES SOBRE LA ERMITA DE SAN ROQUE


El documento más antiguo que menciona el San Roque sajambriego no está fechado, pero por su contenido y su escritura tuvo que hacerse entre 1598 y 1600, como vamos a ver a continuación.  

Se trata de unos apuntes contables que el Gonzalo Piñán citado hizo en varias hojas y cuartillas cosidas entre sí, en las que consignó diversos asuntos de carácter económico. Allí se menciona una misa en San Roque a pan, vino y cera entre las deudas contraídas a causa de la celebración de los funerales de sus hermanos Pedro y Juan Piñán. 

Entre las cuartillas hay un recibo del cura de Oseja y Soto, a la sazón Juan González de Prada, fechado el 29 de enero de 1602, en el que se da por satisfecho del pago de los oficios fúnebres de los Piñanes fallecidos. Esto nos proporciona una fecha ante quem. De otro lado, sabemos que el 4 de mayo de 1598 los hermanos de Gonzalo Piñán y su cuñada Inés todavía estaban vivos, de donde obtenemos una referencia post quem. Por último, también se conserva un documento del 8 de diciembre de 1600, en el que se habla de Pedro Piñán y de Juan Piñán como difuntos.

Por tanto, los apuntes contables que nos interesan fueron escritos después del 4 de mayo de 1598 y no más allá del 29 de enero de 1602. Pero, en concreto, la anotación sobre San Roque ha de ser anterior al 8 de diciembre de 1600, fecha en la que Pedro y Juan Piñán ya habían muerto. Es decir, nos estamos moviendo en los años en los que la peste atlántica estaba azotando la comarca. Y para entonces, la ermita de San Roque de Oseja ya existía. 

Gracias a estos documentos, podemos descartar que los sajambriegos construyeran la capilla de Oseja para agradecer al santo de Montpellier el final de la peste, al contrario de lo sucedido en Las Rozas, lugar del vecino concejo de Cangas de Onís, cuyos habitantes se comprometieron por escrito en 1599 a construir una capilla dedicada a San Roque si el santo les liberaba de la infección bubónica que sufrían (7), cosa que hicieron cuando finalizó el contagio. En cambio, en Sajambre, ya existía una ermita con esta advocación antes de que se terminara la peste, lo que significa que el San Roque de Oseja se fundó con seguridad antes de finales del año 1600 y con probabilidad antes de 1599, época en la que pudieron fallecer Pedro y Juan Piñán por haber sido el año de mayor intensidad de la peste en España y en los alrededores de Sajambre (Asturias, Liébana, Burón).

¿Levantarían los sajambriegos la ermita de San Roque hacia 1596-1597, justo antes de la llegada del mal, cuando ya había gente muriendo en la vecina Cantabria? Lo desconocemos por el momento. Pero no debemos olvidar que el culto a San Roque en la región está documentado antes de la peste de 1596 (en Llanes, antes de 1541). 

En consecuencia, según el estado actual de la investigación, se abre una doble posibilidad:  1ª) Que la ermita de San Roque de Oseja se construyera antes de 1596 (durante la peste de 1582-1583 o de alguna epidemia previa).  2ª) Que se hiciera en los primeros momentos de la peste atlántica (1596-1597). 

El siguiente testimonio documental que conocemos sobre San Roque fue hecho el 6 de noviembre de 1611

En el lugar de Soto de Sajambre, a seis de noviembre de el año de mil y seiscientos y onze años, declararon ante mí, Sebastián Fernández, clérigo vicario del lugar de Osexa y Soto, y juez de comisión por el arcediano de Mayorga y visitador general para ello en su destrito de arzedianazgo, para tomar las quentas de la ermita de San Roque y San Julián. Nota dorsal: Memoria de lo que se respondió que era del señor San Roque

Lo que sucede es que de esta visita pastoral solo conservamos una hoja suelta en el Archivo de la Casa Piñán, que no alcanza a incluir las propiedades de San Roque, sino tan solo las de San Julián de Soto.

En 1613 situaba el padre Martino la plantación de nogales en el término de San Roque por parte del Arcediano (8). 

Don Pedro Díaz de Oseja vuelve a referirse a San Roque, ahora a la devoción, cuando escribe a Domingo Piñán de Cueto Luengo desde Roma, en el mes de junio de 1622, anunciando un jubileo: Anuncio un jubileo para el señor San Roque (9). A partir de este momento, las misas votivas a San Roque aparecen de forma constante en la mayoría de los testamentos sajambriegos de los siglos XVII, XVIII y XIX, sobre todo de los vecinos de Oseja.

Desde 1700 la iglesia poseyó la doble advocación de ermita de San Roque y Nuestra Señora de Belén, culto que se mantuvo hasta 1828 por lo menos, como vimos en un post del año 2010

Nos preguntábamos entonces si la imagen de la que hablaban los documentos fue una pintura o una talla. El testamento de Polonia Piñán, de 1717, parece dar a entender que podría haberse tratado de una escultura:

Yten mando que en biendiéndose la mi baca llamada Pejana, que lo que saliesse de ella, en mercado o fuera de él, se dé a la Birgen de Belén, empleándolo en alguna cossa para su adorno y decencia (Testamento de Polonia Piñán, Oseja, 1717).

Lo que no sabemos es si dicha escultura o talla de madera pudo haber sido la misma que aparece entre los bienes que el cura Pedro González tenía en su casa de Oseja en 1711: 

Una imagen de bulto redondo de Nuestra Señora de Belén (Inventario post mortem de Pedro González, cura de Oseja y Soto, 1711).

¿Por qué se perdió la advocación de la Virgen de Belén? No lo sabemos. Pero la devoción a San Roque en Sajambre fue claramente mayor que la de la Virgen madre. Quizás, con el tiempo, eso se convirtiera en una razón determinante. No obstante, en la ermita de Oseja todavía se conserva una vieja pintura con la representación de la Virgen y el Niño.

3.- LAS PROPIEDADES 


En los deslindes de fincas se mencionan pocas veces los prados y tierras pertenecientes a San Roque, cuyas propiedades no debieron ser muchas en los siglos XVII y XVIII. He aquí un par de ejemplos:

Y más os vendo palmiento de otro carro de yerba, so la misma cuesta, que linda con heredad de San Roque y con prado de vos, la compradora, y por la parte de abajo con la cañada que va para Pontón (Carta de venta, Oseja, 1657).

Una propiedad de Antonio Díaz de Coco en Sobre Quintana lindaba con tierra de Nuestra Señora de Belén (Catastro de Ensenada, año 1752, AMO, Lib. 1, f.118r).

De 1810 se conserva una relación de bienes que muestra, efectivamente, las escasas propiedades de dicho templo:

Vienes del Santuario de Sant Roque y Nuestra Señora de Belén.
Un carro de yerba en el sitio del Bao, linda con prado de Agustín Alonso y matas que le rodean.
Medio carro de yerba en Los Pontigos, linda con el camino de Los Pontigos y con prado de Don Marcos Balbuena.
Yten medio en Cardal, linda por dos partes con Josef Calbo.
Yten un celemín de sembradura en La Redondiella, linda con María de la Puente y Phelipa Mendoza.
Yten otro celemín en Mato, linda con Juan Manuel González y Manuel Díaz de Osexa.
Yten medio en la ería de Cubilones, linda con Josef Alonso y herederos de Manuel Piñán y camino real.
Yten dos en Las Cortinas Viejas, (do) dicen La Corrada, linda con Calbo y viuda de Clemente Acevedo.
Yten uno en Palacio, linda con Canexa, el regidor, y Francisco Piñán.
Yten uno en Nobenas, linda con Francisco González y cerradura.
Yten medio en Palacio, linda con Josefa Piñán y con Fernando Acevedo.
Yten uno en La Palomera, linda con Acevedo y el regidor Canexa.
Yten uno en Barrial, linda con Manuel Canexa y herederos de Manuel Barales.
Yten medio en Camín de los Rocinos, linda con Fausto Bega y el Francisco Piñán.
Yten uno en La Calleja de Sobrequintana, linda con la bereda y ribas.  

4.- LA TITULARIDAD 


La ermita de San Roque siempre perteneció al pueblo de Oseja, razón por la cual todo lo relativo a dicho templo se decidía en la asamblea vecinal.

No se conoce la existencia de mayordomo antes del siglo XX, a diferencia de lo sucedido con la ermita de San Julián de Soto, cuyo primer mayordomo documentado fue el Gonzalo Piñán, padre del comisario. 

5.- SOBRE LA REFORMA DE 1703 


En el año 1703 se lleva a cabo una reforma de la ermita y del pórtico de San Roque por estar indecentes para el adorno del santo, seguramente a causa de algún mandato de los jueces visitadores de la diócesis. Para financiar los gastos, los vecinos de Oseja se vieron obligados a vender una propiedad y a empeñar otra. Pueden leerse los documentos en el post del año 2012

De la obra se encargaron Antonio García, Juan del Puerto y Pedro Ribero, que procedían del concejo de Llanes y que, en aquel mismo año de 1703, trasladaron y reconstruyeron la ermita de San Pelayo de Pio. Pero a diferencia de este último caso, los registros conservados no dicen nada sobre las reformas arquitectónicas que se hicieron, más allá de especificar la presencia del pórtico, que también pudo tener la ermita primitiva.

Desconocemos si la fábrica actual es la misma que la de 1703, excepción hecha de algunas pequeñas modificaciones que se hicieron en el siglo XX (apertura de vanos). Pero a juzgar por cómo afecta el avance de la sedimentación del terreno a los muros de la ermita, habiendo invadido ya una de las ventanas, hay que suponerle una cierta antigüedad.   

En cualquier caso, dada su sencillez, la estructura básica del templo debe ser la misma que la de 1703 y, posiblemente, también de la iglesia anterior: una capilla pequeña, de una sola nave, con una puerta en arco de medio punto y pórtico cubierto, sustentado por estrechos pilares de madera a uso de la tierra. La gran puerta en arco encaja en la cronología de 1703, pero no estaría presente en la iglesia del siglo XVI con seguridad. La cubrición a tres aguas del atrio podría ser una de las mejoras del año 1703, ya que la imagino más humilde en sus orígenes.  

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NOTAS

(1) Edición de Pedro M. Cátedra, Universidad Pontificia de Salamanca, 2000, p.295.
(2) J. I. Santos Rodríguez, El hospital de peregrinos y el culto a San Roque en la villa de Llanes, tesis doctoral, Universidad de Oviedo, 2013, pp. 97, 111-117. 
(3) Archivo General de Simancas, Patronato Real, Cortes de Castilla, Leg. 85, doc. n.495.
(4)  E. Martino, La Montaña de Valdeburón, Madrid, 1980, p.129.
(5) B. Benassar et alii, Historia Moderna, Akal Textos, Madrid, 2005 (5ª ed.), p.291.
(6) En el año 2006, Pedro Gómez Gómez publicaba su lectura de un Libro de difuntos de la villa de Prioro, iniciado en 1597, donde se registraron los fallecidos en dicho lugar a causa de la peste de 1598, ver P. Gómez Gómez, La lucha secular por la supervivencia en la Montaña de Riaño, Universidad de Oviedo, 2006, pp.251-261.
(7) F. J. Rozada Martínez, "Un notario-tallista y la devoción a San Roque en Las Rozas", artículo en el diario asturiano La Nueva España, del jueves 15 de agosto de 2013.
(8) E. Martino, Hombres de Sajambre (Leyenda de los dos hermanos),  Diputación Provincial, León, 1987, p.25.
(9) E. E. Rodríguez Díaz, “Autógrafos de Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa (1621-1665), en el Archivo de la Casa Piñán”, Boletín de Letras del Real Instituto de Estudios Asturianos, n.185-186 (2015), n.2. 

jueves, 14 de junio de 2018

LOS CAMINOS HISTÓRICOS DE SAJAMBRE: PERIODIZACIÓN DE LAS OBRAS EN LA SENDA DEL ARCEDIANO


Gracias a las fuentes escritas que vamos reuniendo, cada vez podemos documentar mejor los caminos históricos que cruzaban Sajambre y la parte leonesa de lo que hoy es el Parque Nacional de Picos de Europa. En esta ocasión, vamos a centrarnos en una parte del antiguo Camino Real, que se conoce como Senda del Arcediano, por haber sido remodelada por el arcediano de la catedral de Oviedo, llamado Pedro Díaz de Oseja (c.1580-1665). 

No voy a referirme a la historia de dicho camino real, por haberlo hecho en otros lugares. Lo que voy a hacer ahora es una síntesis de lo que vamos sabiendo sobre el tramo mencionado.

PRIMERA ETAPA: ANTES DE 1642  


En su testamento del año 1665, don Pedro Díaz de Oseja manifestaba que él ya había gastado parte de su fortuna en arreglar los caminos principales que atravesaban su Sajambre natal. Los documentos conservados confirman estas palabras. Sabemos que las obras de lo que, con el tiempo, se habría de llamar Senda del Arcediano se habían iniciado antes del año 1642 y que, para entonces, se estaba trabajando en el término del concejo de Amieva (Asturias), junto a la majada de Saúgu.

En dicho lugar existió una venta desde el siglo XVI, pero en aquella fecha de 1642 el Arcediano costeaba la construcción de una hospedería para caminantes y la capilla anexa, dedicada a la Virgen María, que se documenta a partir de 1642 y que seguía existiendo a mediados del siglo XVIII. El albergue y la capilla ya estaban terminados a finales del mes de septiembre de 1642.

SEGUNDA ETAPA: 1643-1701  


Consta que en el año 1643 se estaba trabajando en el término de Soto de Sajambre y que la mano de obra era local. Es decir, que los vecinos de dicho lugar colaboraron en el empedrado y remodelación del camino real a su paso por dichas tierras. 

En los 58 años que mediaron entre 1643 y 1701 se avanzó en la obra comprendida entre los términos de Soto y los de Berrunde, ya en Oseja. Dicho de otra manera, se tardó 58 años en cubrir la distancia entre Beza/Soto y la Portilla de Berrunde. Como se verá, tal cantidad de años no fue producto solo de las dificultades de la orografía, sino especialmente de la resistencia de los canónigos de la catedral de Oviedo a financiar las obras.  

TERCERA ETAPA: 1701-1708  


En el año 1701, el Concejo de Sajambre contrata a un perito de cantería para trabajar en las pedreras de Berrunde, en concreto, para continuar la obra entre la Portilla de Berrunde y Los Trabanzos. Este perito de cantería era de Llanes (Asturias) y se llamaba Martín Sánchez del Toro. Los sajambriegos le pagaban 3’5 reales por cada braza al cuadrado (1). No puede saberse si los sajambriegos tuvieron capacidad para costear un total de 82’85 brazas anuales, a partir del presupuesto que poseían de 220 reales al año, ya que en esa financiación había que incluir también el coste del trabajo en el camino del Beyo que se realizaba simultáneamente al del camino real. 

Del documento se deduce que este “perito” trabajaba con más gente, seguramente ayudantes y aprendices. Por documentos posteriores sabemos que la mano de obra no cualificada estuvo formada por vecinos del concejo de Sajambre, lo que confirma lo detectado en el documento de 1643.  Una vez terminado el trabajo de empedrado, este debía ser inspeccionado por «personas peritas del oficio o las que el concejo nombrare».   

El problema fue que los albaceas testamentarios del Arcediano, que fueron los canónigos de la catedral de Oviedo, se retrasaban en el libramiento de los 20 ducados de vellón anuales (220 reales) que estaban obligados a enviar a Sajambre para la obra de los caminos. En el mes de junio de 1708, la catedral de Oviedo debía a Sajambre 180 ducados, es decir, el equivalente a 9 años. La petición que el notario público del Número, Agustín Piñán de Cueto Luengo, traslada a los señores canónigos, en representación de los vecinos de Sajambre y que se ha conservado en el archivo de su familia, permite conocer la parte del camino en la que se estaba trabajando desde el año 1701: «desde la Portilla que llaman de Berrunde hasta el collado do dizen Los Trabanzos».   


CUARTA ETAPA: DESPUÉS DE 1708 


El 24 de junio de 1708 todavía no se había llegado a Los Trabanzos. Hacía ya 43 años que había muerto el Arcediano y más de 66 años desde que se habían iniciado los trabajos de remodelación del camino real.  Desde Los Trabanzos al Collado de Pontón quedaba todavía un buen trecho que, además, tenía bastante dificultad por el desnivel que debía salvarse.

Hay que recordar que en el presupuesto disponible se debía incluir el trabajo en el camino del Beyo, lo que ralentizaba el avance de la obra en la Senda del Arcediano. No obstante, en el año 1708, el camino del Beyo estaba casi terminado, a falta tan solo de un puente.

Si a todo esto se suma que los canónigos de la catedral de Oviedo solían demorarse en los pagos, no sería nada arriesgado suponer que esta obra caminera sufriera varios retrasos.  Por tanto, no me extrañaría que lo que hoy se conoce como Senda del Arcediano tardara alrededor de un siglo en concluirse.

Por último, toda la obra que hoy se observa y se conserva a lo largo de este tramo, es decir, entre el Collado de Angón y el Collado de Pontón, data de esta remodelación descrita. Dado el estado actual de la investigación, no creo que pueda detectarse en la Senda del Arcediano nada anterior a la Edad Moderna. Del camino medieval no debe quedar nada. Para buscar indicios materiales anteriores al siglo XVII se debe investigar en tramos de este camino real diferentes al sajambriego. 


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NOTAS


(1) El documento dice claramente “braza”. Está editado en Elena E. Rodríguez Díaz, “La Senda del Arcediano y el camino del Beyo: nuevos documentos para su historia”, Boletín de Letras del Real Instituto de Estudios Asturianos, 175-176 (Oviedo, 2010), pp.95-116. También se habla del camino real en Elena E. Rodríguez Díaz, “Carreteros y arrieros de Sajambre. El intercambio de mercancías en la Montaña Oriental leonesa (ss. XVI-XVIII)”, Estudios Humanísticos. Historia, 14 (León, 2015), pp.39-71.

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA CASA RECTORAL DE OSEJA DE SAJAMBRE: SU HISTORIA

Lo que llegó al siglo XX como casa rectoral en Oseja de Sajambre fue, en su origen, una vivienda particular que pasó por diferentes manos, que se transmitió como herencia patrimonial y a la que le perdemos la pista en el año 1720.

Su primer dueño conocido fue Juan Manuel de Posada Arnero, cura de Oseja y Soto entre 1665 y 1699. Este Juan Manuel de Posada, emparentado con los Posada del concejo de Llanes, aunque originario del de Onís, cambió su beneficio curado de Pinos de Babia con Francisco de Orcasitas y se instaló en Sajambre el 1 de abril de 1665. Vivió en Oseja 34 años, entre dicho mes de abril de 1665 y mediados de diciembre de 1699, cuando murió.  

Sabemos que, con anterioridad a 1677, había comprado lo que hoy es la casa rectoral a un propietario anterior. En su testamento del 14 de diciembre de 1699 se la dejó en herencia a su sobrino, Manuel de Posada Arnero, quien la vendió en 1718 y en 1720 pasó al poder de un nuevo propietario particular. Veámoslo.  

Una de las primeras cosas que hacían todos los curas al llegar a su nueva parroquia era empezar a comprar propiedades de todo tipo: casas, huertas, tierras, prados. Y el cura Posada no fue una excepción. Entre esas adquisiciones se encuentra un «un güerto y un casar» en el barrio de Las Cortes.

En la documentación sajambriega, el término casar se utiliza para designar a los edificios en ruinas, empleando a veces la más precisa expresión de «casar caído». El mismo significado existe en el asturiano oriental, en concreto en Llanes (1).  

La ubicación exacta de ese casar, que se encontraba en lo que entonces era el barrio de Las Cortes, la proporciona un documento del 23 de marzo de 1677. En él quedó constancia de cómo el cura Posada compraba a Damián Díez de Oseja «una tierra en la hería de Palaçio donde dicen El Çinplono», de cuatro carros de abono, que lindaba «con heredad de Pedro Amigo y güerto y casar del comprador» (2). Luego, dicho casar se encontraba al lado del Cimploño, que hoy también linda con la casa rectoral.

Años más tarde, en 1718, la propiedad había crecido y era algo diferente. El casar se había transformado en una vivienda, los cuatro carros de abono del Cimploño eran ya ocho y había un hórreo delante de la casa.  El sobrino del cura Posada, a la sazón dueño de dicha propiedad, la vende el 3 de abril de 1718. El documento de venta dice así:

En el lugar de Osexa, concejo de Saxambre, tres días del mes de abril deste año de mil setecientos y diez y ocho, ante mí, el escribano público y testigos parezió presente Manuel de Possada Harnero, vecino del lugar de Soto, deste dicho concejo, único y unibersal heredero que es y quedó del señor Juan Manuel de Possada Harnero, su tío, que santa gloria haya, cura que fue deste dicho lugar, como consta del testamento y última dispusición con que murió, que pasó por su testimonio del presente escribano que da fee.

Y como tal, usando de su derecho y el que en este casso le compete, de su voluntad sin apremio ni fuerza alguna, otorga que bende, en benta real por juro de heredad para siempre xamás del mundo, a don Francisco Rodríguez de Reyero, cura de dicho lugar, que sea para el susodicho y quien su derecho hubiere en qualquiera manera, es a saber: la su casa propia que tiene en el barrio de Las Escortes de dicho lugar de Oseja, con el órrio de quatro aguadas que está delante de dicha casa y la güerta de ortoliza que está inmediato a dicho órrio y casa, con más la tierra del Cimploño que está pegada a dicha casa, que serán ocho carros de abono, más o menos, lo que fuesse.

Que dicha cassa, toda ella, órrio, güerta de hortoliza con dicha tierra linda con el camino real, cassa de herederos de Santiago de Açebedo y Miguel de Açebedo. Y dicha tierra linda con heredad de Francisco Piñán, herederos de Tomás Díaz de la Caneja y del presente escribano. Todo lo referido lo bende con las entradas y salidas, derechos, aziones y serbidumbres quantos a, tiene y les perteneze según los heredó del dicho su tío, gozó y posseyó el susodicho después de su muerte. Cuyos bienes los bende libres de zensso, tributo, anibersario ni otra ninguna carga, que no la tienen, por preçio y quantía de doze mil reales de vellón en que los susodichos fueron ajustados, bueno a bueno, cuya cantidad confesó el otorgante aberlo rezibido antes de ahora, en hacienda raíz en dicho lugar de Soto, bacas, bueyes, pan y dinero que le dio, que con un mil y zien reales de vellón que tiene de zenso sobre sus vienes dicho otorgante, y sobre los que vende con los réditos caídos hasta primero de junio deste presente año.

Ajustada y liquidada la quenta en presencia de los testigos y del presente escribano con un mil y setezientos y diez reales que puso de presente con espeçie de oro, plata, calderilla y todo reducido a vellón que rizibió el dicho otorgante de mano del dicho don Francisco, conprador, oy día de la fecha en presensia de los testigos… (siguen las cláusulas de cierre acostumbradas).

Y la otorgó ante el presente escribano y testigos que lo fueron: Manuel Díaz de la Caneja, Alexandro Piñán y Manuel Díaz de Coco. Y lo firmó de su nonbre junto con dos testigos, que el otro no, porque dixo no saber escribir. Y en fee de ello lo firmé. Entre renglones “lo difiere”, balga.

Manuel de Possada Harnero (rúbrica).  Alegandro Piñán de Cueto Luengo (rúbrica). Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica).

Ante mí, Agustín Piñán de Cueto Luengo (rúbrica).

El camino real que se menciona entre los linderos de la propiedad era una prolongación del camino real de Pontón que, desde Caldevilla, pasaba junto al muro del corral de los Piñán de Cueto Luengo, y servía para comunicar el barrio alto de Oseja (Caldevilla) con el de Las Cortes, siguiendo en parte el trayecto de la actual carretera (3).  

Es decir, estamos –sin ninguna duda- ante lo que llegó a nuestros días como Casa Rectoral y propiedad del Obispado de León, que el cura Posada reconstruyó a partir de una vivienda anterior en ruinas, dotó de hórreo cubierto a cuatro aguas y compró lo que era la tierra del Cimploño, en el Palacio, que lindaba por arriba con la propiedad de los Díaz-Caneja, cuya casa solariega también limitaba con la ería de Palacio. Así que  no sería extraño que la fábrica antigua que llegó a finales del siglo XX fuera la que el cura Posada construyó entre los años 1677 y 1699.

En 1718, la venta se hace al cura Francisco Rodríguez de Reyero, que ya llevaba 19 años viviendo en Oseja y que muere poco después mientras estaba en Infiesto (Asturias). En su inventario post mortem, fechado el 26 de julio de 1720, se dice que dicho cura no dejó ningún pariente en Sajambre, sino algunos otros que vivían en los lugares de Riaño y Villayandre y «que actualmente están gobernando su casa».

En su inventario de bienes, la vivienda y propiedades adyacentes aparecen descritas así: «la casa en que bibía dicho difunto que se compone de dos salas, bodega, cozina y caballeriza y pajar, que linda de un lado con el camino real y güerta que está pegada a ella. Yten un órrio de quatro aguadas y nuebe pies que está delante de dicha casa, que linda con ella y con casa de Azebedo... Yten ynbentariaron la tierra del Zinploño, que está pegada a la casa de dicho difunto...que linda de un lado con casa del difunto y con la zerradura». Como se ve, se trata de las mismas propiedades que siguen siendo bienes de carácter particular.

Dos días después, mediante auto judicial fechado el 28 de julio de 1720, se hace entrega de todos los bienes del cura Reyero a quien se presentó como su heredero legítimo, con documento notarial hecho ante Gabriel de Vega, escribano público del número del concejo asturiano de Piloña. Dicho heredero fue Juan Rodríguez Reyero, vecino de Riaño y hermano del difunto.

Entre esos bienes, que ahora pasaban al poder de un vecino de Riaño, iba la casa de Las Cortes, la huerta, la panera de nueve pegollos y la tierra del Cimploño. Lo que  ya no sabemos es cuándo pasaron estas propiedades a manos del Obispado de León.

NOTAS
(1)  Xosé Lluis García Arias, Diccionario general de la lengua asturiana, en línea:

(2)  Elena E. Rodríguez Díaz, Notas y cuadernos de notas de los Piñán, escribanos públicos de Sayambre (1659-1721), Academia de la Llingua Asturiana - Universidad de Oviedo, 2015, p.164.
(3) El camino real de Pontón y Beza tenía ramificaciones que comunicaban los cinco pueblos de Sajambre entre sí y, en Oseja, dos brazos principales: uno que se dirigía hacia el barrio de Quintana y el otro que cruzaba el barrio de Caldevilla hacia el de Las Cortes. Este segundo brazo bordeaba la pared de la corralada de los Piñán, donde también había un hórreo propiedad de la misma familia. Ese hórreo es el que hoy está en ruinas dentro del corralón y fue trasladado allí cuando dicho tramo del camino real se asfaltó y se incorporó a la carretera nacional de Sahagún a Las Arriondas.