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domingo, 10 de agosto de 2025

FUNDACIÓN DE LA ERMITA DE SAN ROQUE DE OSEJA EN 1598-1599

El viernes 14 de septiembre de 2018 publiqué en este mismo blog el artículo titulado Más datos sobre la ermita de San Roque de Oseja de Sajambre (siglo XVI), en el que concluí lo siguiente:

 1º) Que la ermita no podía ser anterior a la primera mitad del siglo XVI, momento de la difusión del culto a San Roque por el norte peninsular.

2º) Que tenía que haberse construido en una de las epidemias de peste bubónica de dicho periodo, bien en la de 1582-83 o en la más mortífera que fue la que llegó por barco desde Flandes al puerto de Santander el 5 de noviembre de 1596, extendiéndose rápidamente por toda España desde la costa hacia el interior y desde el norte hacia el sur, sin que la mortandad empezara a disminuir hasta el año 1602.

3º) Que en el cercano pueblo de Las Rozas, de Cangas de Onís, se construyó una ermita dedicada a San Roque en 1599, en plena epidemia.

4º) Que en un Libro de Difuntos de Prioro, escrito entre 1597 y 1598, se describían las muchas muertes que estaba causando la peste en pleno mes de agosto de 1598, por lo que en dicho año el concejo de Sajambre ya estaba inmerso en el contagio.

5º) Que los documentos conservados en la Casa de la Familia Piñán indican que la ermita de San Roque de Oseja ya existía en los últimos años del siglo XVI, en concreto, entre después del mes de mayo de 1598 y 1600.

Pues bien, en una extensa carta autógrafa que el arcediano, Pedro Díaz de Oseja, escribió desde Roma el 4 de junio de 1622, editada en el año 2015, añadió como posdata lo siguiente: Anuncio un jubileo para señor San Roque. Si lo anuncia a mitad de 1622, hay que suponer que el año jubilar se celebraría a lo largo de 1623.

Pero, ¿por qué decidiría el papa Gregorio XV establecer un jubileo dedicado precisamente a San Roque? ¿Quizás para conmemorar la extensión del culto a este santo en España durante la epidemia finisecular, en la que tantas ermitas debieron construirse como apotropía contra la peste bubónica?  

Como se sabe, los jubileos ordinarios solían celebrarse cada 25 años. Si a 1622, que es cuando escribe el arcediano, se le restan 25 años, la fecha resultante es la de 1597, cuando ya moría gente en Laredo, Castro Urdiales y Ribadesella. Y si el jubileo se celebró a lo largo del año 1623, como se deduce de la misiva del arcediano, entonces el resultado es el año 1598, justo cuando la peste asolaba Prioro y la montaña oriental leonesa.

Este jubileo y el eco que de él hizo el arcediano en relación al San Roque sajambriego, sirve de fundamento sólido para vincular la fundación y construcción de la primitiva ermita de San Roque de Oseja con la llamada Peste Atlántica ya sin ninguna duda.

Por consiguiente, la erección de la primera ermita dedicada a San Roque, en Oseja de Sajambre, tuvo que suceder entre los meses de junio y diciembre de 1598 o en 1599, porque ya existía con total seguridad a inicios de 1600.

El Parque Nacional de Picos de Europa puede añadir los años 1598-1599 a los carteles que existen en el lugar de San Roque, como fecha de origen de la ermita, sin miedo a equivocarse.  De esto hace ahora 426 o 427 años. 


domingo, 1 de diciembre de 2019

BREVE HISTORIA DE ARCENORIO Y DE SU ERMITA MARIANA


Índice: 1.- Introducción. 2.- El siglo XII. 3.- Los siglos XIV y XV. 4.- El siglo XVII. 5.- El siglo XVIII (1701-1751). 6.- El siglo XVIII (1752-1801). 7.- El siglo XIX. 8.- Conclusiones.

1.- INTRODUCCIÓN  


El puerto de Arcenorio (1530 msnm) es uno de los pasos naturales de la Cordillera Cantábrica que sirvió de límite y comunicación entre Asturias y León.  Pertenece al concejo asturiano de Ponga y limita con los concejos leoneses de Sajambre y Acebedo. 

Las rutas desde Asturias y desde las tierras de León han de seguir las siguientes trayectorias para llegar a dicho lugar: 

§  Desde San Juan de Beleño (Ponga, AS) – Les Bedules – Bosque de Peloño – Horcada de la Guaranga (1.370 m) – Arcenorio.
§  Desde Pio de Sajambre (LE) – Yaete – Collada La Campa (1580 msnm) – Arcenorio.
§  Desde La Uña (Acevedo, LE) – Puerto de La Fonfría (1640 msnm) – Arcenorio.

2.- EL SIGLO XII  


Por su situación fronteriza, la noticia escrita más antigua procede precisamente de una delimitación histórica, la que se establece hacia el año 1120 en el entorno del obispo Pelayo de Oviedo y que ha transmitido el cartulario conocido como Liber Testamentorum (1). En ella se enumeran los términos que definían la divisoria entre las diócesis de Oviedo y de León que, en la parte que nos interesa, dice así: 

... per Penna Rubea, per Panes, per Traue, per Lumba de Tauro, per Mensa Pelagii, per Ueza, per Erzinorium, per Uentanella, per Anneliona, per pando de Carral, per Carisia et descendit ad Campo Longo secus flumen Uernisga...

... por Peñarrubia (Cantabria), Panes (Peñamellera Baja), El Trabe (Cabrales), La Loma del Toro (Áliva), la Mesa de Pelayo, Beza (Sajambre), Arcenorio (Ponga), Ventaniella (Ponga), La Nalona (Puerto de Tarna, Caso), Pando de Carral, La Carisia (Aller) y desciende a Campolongo junto al río Bernesga (Villamanín)...

Es decir, a inicios del siglo XII el puerto seco de Arcenorio era un lugar individualizado y conocido a uno y a otro lado de las montañas, que se identificaba mediante un fitotopónimo derivado del latín *ilicinorium, lugar donde abunda la *ilicinam, o sea, la encina (Quercus ilex), (2).

Esto significa que, cuando se asignó un nombre a este lugar de la Cordillera Cantábrica, los naturales de la tierra hablaban latín, por lo que tal cosa no pudo suceder antes del siglo I.

Y si las voces del pasado llegan hasta nosotros gracias a los escritos que transmiten las inscripciones, los libros y los documentos, no menos interesante resulta analizar los silencios.  Y en el siglo XII hubo dos silencios importantes.    

En la época del obispo Pelayo de Oviedo (1101-1130, m. 1153) no se incluyó ninguna iglesia o ermita situada en Arcenorio en las actualizaciones de propiedades que dicho obispo se dedicó a hacer en los documentos copiados en el Liber Testamentorum, ni tampoco se mencionó el lugar en su obra histórica relacionándolo con algún suceso legendario, como cuenta una tradición oral que ha de ser –forzosamente- muy posterior. 

Los silencios en la obra de Pelayo de Oviedo sucedieron porque en tales años Erzinorium solo debía ser un paso de montaña dedicado, como mucho, a la explotación ganadera de los comarcanos.  

3.- LOS SIGLOS XIV Y XV  


En el siglo XIV existe otro silencio relevante. En 1385 se llevó a cabo un estadismo diocesano en la sede oventense por orden del obispo don Gutierre de Toledo (1377-1389), que se plasmó en el códice diplomático conocido como Libro Becerro. En ningún lugar se menciona una iglesia o ermita en Arcenorio, ni tampoco en la documentación de la Catedral de Oviedo sobre el concejo de Ponga.

La siguiente voz del pasado nos llega desde el año 1488, a finales del siglo XV.

En los registros de la cancillería real castellana, que se guardan en el Archivo General de Simancas, se ha conservado la copia íntegra de un documento otorgado por los Reyes Católicos en la ciudad de Valladolid, el 20 de noviembre de 1488, en el que se reconoce al concejo de Sajambre su derecho a pacer, rozar y cortar en el puerto de Arcenorio. El documento, con su reproducción fotográfica y su transcripción paleográfica completa, ha sido editado y comentado en una página de este mismo blog, titulada Edición Documental con el núm. 2.   

Por lo que se dice en dicho testimonio escrito, el concejo de Ponga debía haber iniciado el proceso de apropiación de lo que era hasta entonces (como argumentan los sajambriegos y reconocen los Reyes Católicos) un puerto mancomunado entre Ponga y Sajambre.  Eso dio pie a la protesta de los sajambriegos ante los reyes, reconociendo los monarcas los derechos de Sajambre a la explotación ganadera del puerto de Arcenorio:

...el dicho conçejo e omes buenos del dicho logar de Sajanbre han estado y están en la dicha posesyón de paçer e roçar e cortar en el dicho puerto de Arzenorio, desde el dicho tienpo a esta parte, justa e pacíficamente, por justos e derechos tytulos... (1488).

En el siglo XV y principios del XVI existían ya conflictos entre Burón y Sajambre por los terrenos mancomunados de Pontón; entre Valdeón y Burón por el término limítrofe de Llavarís; y entre Valdeón, Amieva y Sajambre por Carombo, testigo del aprovechamiento mancomunado de muchos de los puertos  de montaña que existió en esta región desde la Edad Media y que llegó con el mismo estatus jurídico al siglo XX.

En ningún lugar del documento de 1488 se alude a la existencia de una iglesia o ermita en el emplazamiento y menos aún de un albergue para caminantes, posiblemente porque todavía no se había construido ni lo uno, ni lo otro. De haber existido, habrían tenido derechos de aprovechamiento para su funcionamiento y manutención, como los tuvo el casero de Pontón durante toda la Edad Media, y se habrían mencionado en un documento que trataba, precisamente, sobre la explotación compartida del lugar.

En este sentido, en los testimonios conservados sobre el conflicto por el aprovechamiento de Llavarís suele aparecer el casero y la venta de Pontón o hacerse alguna alusión a la existencia de intereses de una tercera persona jurídica en el lugar (3).   

Así que es probable que la ermita de Arcenorio no sea anterior al año 1488 y que en dicha época, el lugar siguiera siendo solo una majada compartida entre los vecinos de Ponga y los vecinos de Sajambre. No debe extrañar este particular si nos remitimos a los hechos y no a la fabulación de los mitos locales. En el puerto de Pontón hubo albergue de caminantes de protección real desde el siglo XII y, sin embargo, no existió ermita alguna antes de 1425 con seguridad. En la vertiente asturiana del puerto de Beza, hubo una venta en el siglo XVI, pero la ermita de la Virgen de Saúgu fue fundada por el arcediano Pedro Díaz de Oseja en el año 1643.  Si esto sucedió en dos lugares por los que pasaba una vía intensamente transitada desde la Alta Edad Media, qué no pasaría con una senda secundaria y mucho menos frecuentada. 

4.- EL SIGLO XVII  


Todos los documentos posteriores a 1488 y anteriores al Catastro de Ensenada de 1752 que hablan de Arcenorio se han conservado en los protocolos notariales del concejo de Sajambre. De haber llegado a la actualidad los del concejo de Ponga, nos habrían clarificado muchas cosas. Pero eso no ha sucedido.

Lo que desconozco es si en el Archivo de la Catedral de Oviedo o en el Histórico Diocesano se conservan documentos de visitas pastorales anteriores a 1752 que puedan retratar la situación de los templos de Ponga. Si así fuera, estas fuentes tendrían que estudiarse.  

Por el momento, los únicos documentos conocidos proceden de Sajambre y están fechados en los años 1666, 1667, 1671, 1693, 1695 y 1699.

Se trata de testamentos otorgados por vecinos del concejo de Sajambre que dejan misas votivas a Nuestra Señora de Arcenorio o Alcenorio. El más antiguo pertenece a un habitante del pueblo de Pio, conocido como Xan Redondo. Excepto en un caso de un vecino de Oseja, todos los demás corresponden a hombres y mujeres de Vierdes y, sobre todo, de Pio, la localidad sajambriega que se encuentra más cerca del puerto de Arcenorio.

Es decir, la noticia más antigua conocida hasta el momento sobre la existencia de un templo mariano en Arcenorio data del año 1666; se ha transmitido gracias a la devoción de los sajambriegos; y se conserva en el Archivo de la Casa Piñán de Oseja de Sajambre, aunque ha sido editada en Oviedo por mí misma (4).

En la línea central: ...a la Birgen de Cobadonga, otra a Nuestra Señora de Arçenorio, otra... (Pio de Sajambre, 1666). Pinchar en la imagen para aumentarla.

5.- EL SIGLO XVIII (1701-1751)  


Las noticias documentales de la primera mitad del siglo XVIII siguen conservándose en los archivos sajambriegos. Entre 1711 y 1787, la Virgen de Arcenorio continúa asomándose a los testamentos de los vecinos de vecinos de Pio de Sajambre.

Pero en este período por primera vez se menciona al casero de Arcenorio. Es decir, por vez primera encontramos una evidencia documental de la existencia de una venta o casería en Arcenorio en el año 1711, porque este es el término que desde la Edad Media se asignaba en la zona a los encargados de estos establecimientos; así sucedió en Pontón y en Ventaniella. En el caso de haber sido el simple encargado del mantenimiento del templo que albergaba la imagen de la Virgen desde por lo menos 1666, el escribano se habría referido -con mayor propiedad- al mayordomo y no al casero.     

La mención aparece en una memoria de deudas que el vecino de Pio, Juan de la Puente, dejó tras hacer testamento, donde estableció dos misas por su alma dedicadas a la Birgen de Arzenorio. El conjunto fue otorgado en Pio de Sajambre, el 17 de julio de 1711, ante el escribano público del número Agustín Piñán de Cueto Luengo. En la citada relación, Juan de la Puente declara:   

...Más sesenta reales que le di (al cura de su parroquia, Toribio Díaz Prieto) en otra ocassión sobre pique que tubimos sobre si los abía de cobrar del cassero de Arzenorio o de mí, y para obiar ynconbenientes los pagué yo... (Pio de Sajambre, 1711).

En el memorial de deudas vemos que Juan de la Puente había sido el responsable local de la reparación de la ermita de San Pelayo de Pío, para lo que el poderoso cura de Ribota, Vierdes y Pío, don Toribio Díaz Prieto, había prestado 34 reales; que había sido regidor del Tercio de Allende El Agua en 1711 y había arrendado puertos; que comerciaba con colmenas, vacas y bueyes, que vendía a uno y a otro lado de las montañas; que acudía a las carreterías de la Tierra de Campos palentina (Ampudia), de lo que debía al cura 12 reales en razón de diezmos pendientes; y que a causa de negocios comunes que no se especifican, ya tenía pagado al cura 336 reales por 24 cántaras de vino. Por otros documentos del Archivo de la Casa Piñán, también sabemos que en varias ocasiones los vecinos de Ribota, Vierdes y Pio encargaron a este mismo Juan de la Puente la compra de grano panificable al por mayor en épocas de escasez, sobre todo en 1699 y 1700.

De manera que parece que este vecino de Pio se desenvolvía bastante bien en el terreno comercial; y comercial debió ser su relación con el casero de Arcenorio y con Toribio Díaz Prieto.  Quizás por algún préstamo hecho a ambos por el religioso o por cualquier obligación de estos para con el cura.  Lamentablemente, las fuentes conservadas no permiten precisar la naturaleza de la asociación mercantil que existió entre los sajambriegos y el casero de Arcenorio en 1711. ¿Estaría relacionada con el tránsito de gentes que cruzaban de Asturias a León, y viceversa, por el puerto pongueto?

Si había una venta o casería en Arcenorio en 1711 es porque debía existir algún trasiego de viajeros. Sin embargo, las fuentes conservadas no parecen otorgar a este camino demasiada relevancia, quizás porque dicho tránsito no era importante.

Dicen los ponguetos que la senda que atravesaba dicho puerto se llamó desde una época incierta el camín de los arrieros, según unos (5), y el camín de la sal, según otros. Lo uno por haber sido utilizada por trajineros de Ponga y lo otro, por transportarse por esta vía los pescados salados asturianos que se vendían en la Meseta.   

En 1752, el Catastro de Ensenada registra la existencia de unos pocos vecinos de Ponga que llevaban palas a vender a Castilla, nada comparable al 100% de los vecinos de Sajambre que efectuaban dos, y hasta tres, viajes al año a la Meseta para vender sus manufacturas.

En Sajambre y en otros archivos peninsulares se conserva mucha documentación de la segunda mitad del siglo XVII y de la primera del siglo XVIII que sirve para estudiar el intercambio comercial que se desarrolló entre Asturias y León en la zona oriental de ambas regiones, donde se documentan muy bien los caminos y los senderos más transitados por leoneses y asturianos, incluidos los vecinos de Ponga. 

Así sucede, por ejemplo, en un caso de 1689, donde vemos a los vecinos del Viego pongués protestar ante el rey porque los de Amieva, a la altura de Sebarga habían ocupado el camino real por donde pasamos a Castilla, solicitando se diera noticia del hecho a escrivanos del número de dicho concejo de Amieba, Parres, Ponga, Cangas y Sajanbre (6), como correspondía al cruzar por tales concejos el camino real al que se alude, que no era otro que el que iba desde Ribadesella a Castilla por Beza y Pontón.

Pues bien, hasta el momento, la ruta por Valdemagán (1700 msnm) y Arcenorio no está documentada en Sajambre antes del siglo XIX.

En cambio, existen registros desde el año 1668, en los que vemos a los sajambriegos transportando sardinas y salmones hacia la Meseta, que se salaban durante los meses cálidos para su conservación y se cubrían con nieve y hielo en los meses invernales. Pero todas estas cargas, que transportaban recuas de bueyes y caballerías, transitaban por el camino real que venía de Ribadesella y Amieva hacia Valdeburón (7). Nunca se documenta la zona de Arcenorio con tales finalidades. 

6.- EL SIGLO XVIII (1752-1801)  


En las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada que se empezaron a poner por escrito en San Juan de Beleño el 10 de mayo de 1752 y se terminaron el día 25 del mismo mes, se dice que en Arcenorio existía un molino que utilizaba el casero de dicho lugar:

...Otro (molino) de Nuestra Señora de Arzenorio, sito en este término, que es de la misma vezindad (Viego). Regulan  su producto en media fanega de maíz que ymportaran las maquilas de el casero de dicho santuario, que es el que solamente muele en él por estar distante de la poblazión... (8).

Otro molino había también en Ventaniella para disfrute de su casero (9). 

El 5 de agosto de 1783 están fechados dos Informes sobre caminos de Jovellanos, donde se trata sobre la carretera que se pretendía abrir entre Asturias y Castilla. Entre las opciones propuestas se menciona la de un presbítero llamado Juan Antonio Monasterio, quizás de origen pongueto, quien plantea “abrir comunicación de Asturias con Castilla por el puerto de Arcenorio desde León a Rivadesella”. Además de Arcenorio, se discute también la posibilidad de hacerlo por Beza, Ventaniella, Piedrafita, La Mesa y Pajares. Lo que sucedió fue que el 8 de abril de 1771 ya se había decidido construir la carretera por Pajares, poniéndose la primera piedra en 1782 (10). 

7.- EL SIGLO XIX  


En el Diccionario geográfico de Sebastián de Miñano y Bedoya, publicado entre 1826 y 1829, al hablar del concejo de Ponga solo se menciona la ermita y el albergue de Ventaniella, cuyo casero debía ser un pechero y estaba obligado a tocar la campana en los días de niebla para guiar a los caminantes. Arcenorio solo se cita aquí como un puerto que se arrendaba para pastos durante los veranos. 

Pero en la voz Casielles, del tomo II editado en 1826, puede leerse lo siguiente:

Situado malísimamente en terreno montañoso, rodeada de peñascos, sus caminos ásperos y escabrosos, a la derecha del río Biamón; confina por el N. con la parroquia de Biego, por S. con el término del concejo de Valdeburón, en Castilla, por E. con los del concejo de Valdeón y por O. con la parroquia de Biego (...) En el puerto de Arcenorio, término de esta feligresía, y camino que dirige a Castilla, hay una alberguería para socorro de los transeúntes, cuya casa debe siempre habitar un plebeyo. Su obligación es abrir las puertas a los pasageros, y pagando hacerles caldo. Se gobierna por 5 vicarios, bajo la protección del diocesano. Toda esta feligresía se comprendía antiguamente en la Biego, pero se erigió en parroquia con aprobación de la cámara y del diocesano. Dista 6 leguas de la villa de Infiesto, y 13 de la ciudad de Oviedo.

He aquí por tanto el origen de muchas confusiones modernas de montañeros y aficionados a la Historia cuando asignan al casero de Arcenorio las competencias que eran propias del casero de Ventaniella.

Como el de Ventaniella, el casero de Arcenorio debía pertenecer al estado general, evitando con ello que ningún miembro de la población hidalga tuviera que vivir en parajes tan remotos y aislados. Pero a diferencia de Ventaniella, las obligaciones del casero de Arcenorio se limitaban a dar cobijo a los viajeros y a proporcionar caldo caliente a quienes se lo pagaran.

Sobre la forma de regir la ermita que aquí se menciona, habría que indagar en las fuentes eclesiásticas diocesanas y parroquiales de los siglos XVIII, XIX y XX, sin olvidar las visitas pastorales de toda la Edad Moderna.   

Escueta vuelve a ser la atención que ofrece el Diccionario de Pascual Madoz, del año 1850. En el tomo 16 y en la entrada correspondiente a la parroquia de Viego (Ponga) se lee lo siguiente:

Atraviesa por esta feligresía un camino carretero que conduce a Castilla por el puerto llamado Arcenorio, existiendo en medio del puerto una capilla (la Natividad de Nuestra Señora), en cuyo día se celebra en ella misa y en el sitio se realiza una feria de ganados.

Nada dice ya de la alberguería, ¿habría dejado de existir definitivamente en 1850 o su información era incompleta? 

8.- CONCLUSIONES  


Esto es lo que transmiten las fuentes históricas que conocemos a día de hoy con anterioridad a 1900. Como se ha visto, hace falta más investigación, sobre todo en los archivos eclesiásticos, que podría acometer algún alumno asturiano de Historia en algún Trabajo Fin de Grado o Fin de Máster.

Mientras tanto hay que decir que, en este caso, la ermita mariana parece haber sido anterior a la alberguería, aunque parece difícil que la capilla dedicada a la Natividad de la Virgen, cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre por ser la fecha de consagración de la iglesia de Santa Ana de Jerusalén, existiera con anterioridad a 1500. 

Basílica de Santa Ana en Jerusalén,  construida junto a la piscina de Betesda y consagrada un 8 de septiembre del siglo V, origen de la celebración cristiana del natalicio de la Virgen María (fotografía de la autora).
Se venera desde el siglo V como lugar del nacimiento de la Virgen María (fotografía de la autora).
 Pinchar en las imágenes para aumentarlas.


Es más probable que la ermita de Arcenorio se levantara durante el impulso dado por el Concilio de Trento para revitalizar el culto mariano en la Europa de la Contrarreforma, inventándose a posteriori una leyenda totalmente falsa sobre el lugar y sobre la cercana Collada La Campa sajambriega. 

Lo que está claro es que en 1666 ya existía la ermita y en 1711 una alberguería que perduró, al menos, hasta 1826, aunque quizás ya no estuviera activa en 1850. Al margen de esto, hay que suponer la existencia de fluctuaciones que habrían afectado a la venta de Arcenorio, según las variaciones demográficas y las necesidades de la población local, como sabemos que sucedió en la venta de Pontón, lugar que estaba despoblado en 1715.    

En cualquier caso, la documentación que vamos recuperando anterior a 1900 no apunta a un trasiego intenso de gentes por esta vía de comunicación entre Asturias y León, sino a un mayor uso de los pasos de la Cordillera que se situaban en Tarna, Ventaniella, Pontón y Beza. 

La construcción de la carretera de Sahagún a Las Arriondas por El Pontón a finales del siglo XIX terminaría por confinar a Arcenorio a los límites locales, aunque los comarcanos de uno y otro lado de las montañas hayan seguido acudiendo a la romería de su ermita cada 8 de septiembre hasta la actualidad. 

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NOTAS
1.- Oviedo, Archivo de la Catedral, ms. 1, f.7v.
2.- Xosé Lluis García Arias, Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, en línea, voz L’Ancina / L’Ercina
3.- Elena E. Rodríguez Díaz, Valdeón: Historia y Colección Diplomática, RIDEA, Oviedo, 2000, docs. ns. 42 y 43.
4.- Elena E. Rodríguez Díaz, Notas y cuadernos de notas de los Piñán, escribanos públicos de Sayambre (1659-1721), Academia de la Llingua Asturiana – Universidá d’Uviéu, 2015, p.226.
5.- Ana Fernández Suárez, Diego Ruiz de la Peña Ruiz y Faustino Suárez Antuña, Asturias concejo a concejo. Ponga, RIDEA, Oviedo, 2009, p.57.
6.- Valladolid, ARCh, R. E., caja 3028, n.37.
7.- Elena E. Rodríguez Díaz, “La Senda del Arcediano y el camino del Beyo: nuevos documentos para su historia”, Boletín de Letras del RIDEA, 2010 y Elena E. Rodríguez Díaz, “Carreteros y arrieros de Sajambre. El intercambio de mercancías en la montaña oriental leonesa (ss. XVI-XVIII)”, Estudios Humanísticos. Historia, 2015.
8.- Simancas, AG, C.E., R.G., lib.367, f.342r-v.
9.- Ventaniella: ...término de la parroquia de Sobrefoz, propio de el santuario de Nuestra Señora de este nombre, que solo muele quinze días de el año para el casero de dicho santuario que habita en aquel paraje, ibídem.
10.- Joaquín Ocampo y Suárez-Valdés, “Caminos y economía II: Jovellanos y la carretera de Castilla”, Cuadernos de Estudios del siglo XVIII, ns.10-11, 2002, pp.75-91.

viernes, 14 de septiembre de 2018

MÁS DATOS SOBRE LA ERMITA DE SAN ROQUE DE OSEJA DE SAJAMBRE (SIGLO XVI)


La ermita de San Roque en la década de 1940.
Aunque a este tema ya le dedicamos una entrada en el mes de junio del año 2012, con la edición de dos documentos de 1703, vamos ahora a aportar más información que nos permitirá empezar a delimitar, con apoyo documental, la época en la que se construyó esta ermita.

1.- SOBRE LA FUNDACIÓN


A las afueras de la localidad de Oseja de Sajambre existe una pequeña ermita dedicada a San Roque, justo en la orilla de lo que fue el camino real que hoy se conoce como la Senda del Arcediano. San Roque es el patrón de Oseja y los vecinos celebran una romería en el lugar el 16 de agosto.

No conocemos la fecha exacta de su fundación, pero ya existía entre 1598 y 1600, por lo que su edificación ha de ser anterior a este período. Lo veremos en un instante con mayor detalle, porque antes son necesarias una serie de aclaraciones históricas.

En primer lugar, la construcción de este templo no puede ser anterior a la difusión del culto al santo de Montpellier, sanador y peregrino. Dicho culto se extiende por Europa en los años comprendidos entre 1468 y 1505. En 1508, Francisco de Ávila ya incluye al santo en La vida y la muerte o Vergel de discretos, que dedicó al cardenal Cisneros: San Roque, tan illustrado, / varón de gran penitencia, / patrón y gran abogado / de la fiera pestilencia (1). En el Norte de España, la devoción a San Roque se documenta a partir de la primera mitad del siglo XVI, cronología a la que pertenece -por ejemplo- la capilla del hospital de peregrinos de Llanes, que pasó a llamarse de San Roque en algún momento anterior al año 1541 (2). Según esto, la ermita de Oseja debió fundarse después de 1468 y con más probabilidad en el siglo XVI.

En segundo lugar, en el santoral católico, a San Roque se le considera protector contra la peste y otras enfermedades infecciosas, por lo que con la construcción de ermitas o el cambio de advocación de otras, las gentes buscaban una intercesión milagrosa y la protección del santo ante la amenaza de enfermedad y de muerte, o bien le agradecían el final de una mortandad. Por ejemplo, la importancia de la devoción a San Roque en tiempos de peste se constata en un documento del 10 de junio de 1600, en el que se solicita al rey licencia para escribir a las ciudades y villas de Castilla, con voto en Cortes, a fin de tramitar la canonización de San Roque, considerando los travajos questos reynos han padecido de algunos años a esta parte de la enfermedad de peste, que todavía dura en algunas partes dellos, y las muchas y grandes mercedes que Dios, nuestro Señor, ha hecho librando deste mal por la interçesión del bienaventurado Sant Roque a los que en él se han encomendado (3).

Una de las epidemias de peste más virulentas y mejor conocidas sucedió entre los años 1596 y 1602, razón por la cual el padre Martino propuso este origen cronológico para la ermita de San Roque de Oseja en 1980: "como por otro lado sabemos de la peste de fines del siglo XVI..., resulta muy probable que date de cuando esta peste" (4).

Analicemos la cuestión a la luz de las fuentes conservadas.

La peste bubónica llegó a España en un barco procedente de Flandes que arribó al puerto de Santander el 5 de noviembre de 1596, extendiéndose por los caminos de la costa (Laredo, Castro Urdiales, Ribadesella hacia el Oeste y San Sebastián hacia el Este) en 1597-1598 y por los caminos del interior en 1598-1599, para llegar dicho año a Castilla, Andalucía y la costa mediterránea. El norte cantábrico fue la zona de la Península Ibérica más castigada y solo en Asturias y en la ciudad de Santander, la peste cercenó a las dos terceras partes de la población. En el conjunto de aquella España de poco más de 8 millones de almas, se cree que perdieron la vida de 500.000 a 600.000 personas (5). En Asturias, los peores años fueron 1598 y 1599, siendo 1599 el año en el que la peste atlántica azotó la Península con mayor intensidad.
 
El 14 de agosto de 1598 la peste de landres ya campaba a sus anchas por las tierras de la Montaña Oriental leonesa, como sabemos por Prioro (6), y continuaba activa en 1599, como sabemos por  Burón. Y aunque en el año 1602 la infección empezó a remitir, todavía existieron muertes y rebrotes en diferentes lugares de España.

En Sajambre, sabemos que la familia Piñán, entonces residente en el pueblo de Soto, perdió a 7 de sus miembros, además de un criado. Las víctimas fueron Pedro Piñán y su mujer, María Sánchez; Juan Piñán y su mujer, Inés de Mendoza; tres hijos de este último matrimonio, uno muy pequeño; y un criado de la familia, llamado Juan. Pedro y Juan Piñán fueron hermanos del Gonzalo Piñán (m.1624) que fue, a su vez, padre de Domingo Piñán de Cueto Luengo, cura de Oseja y Soto, comisario de la Inquisición y constructor del palacio de Oseja. En total, la peste se llevó a ocho personas de una misma casa, por lo que podemos imaginar fácilmente la magnitud que debió alcanzar la mortandad en el valle. 


2.- LAS NOTICIAS DOCUMENTALES SOBRE LA ERMITA DE SAN ROQUE


El documento más antiguo que menciona el San Roque sajambriego no está fechado, pero por su contenido y su escritura tuvo que hacerse entre 1598 y 1600, como vamos a ver a continuación.  

Se trata de unos apuntes contables que el Gonzalo Piñán citado hizo en varias hojas y cuartillas cosidas entre sí, en las que consignó diversos asuntos de carácter económico. Allí se menciona una misa en San Roque a pan, vino y cera entre las deudas contraídas a causa de la celebración de los funerales de sus hermanos Pedro y Juan Piñán. 

Entre las cuartillas hay un recibo del cura de Oseja y Soto, a la sazón Juan González de Prada, fechado el 29 de enero de 1602, en el que se da por satisfecho del pago de los oficios fúnebres de los Piñanes fallecidos. Esto nos proporciona una fecha ante quem. De otro lado, sabemos que el 4 de mayo de 1598 los hermanos de Gonzalo Piñán y su cuñada Inés todavía estaban vivos, de donde obtenemos una referencia post quem. Por último, también se conserva un documento del 8 de diciembre de 1600, en el que se habla de Pedro Piñán y de Juan Piñán como difuntos.

Por tanto, los apuntes contables que nos interesan fueron escritos después del 4 de mayo de 1598 y no más allá del 29 de enero de 1602. Pero, en concreto, la anotación sobre San Roque ha de ser anterior al 8 de diciembre de 1600, fecha en la que Pedro y Juan Piñán ya habían muerto. Es decir, nos estamos moviendo en los años en los que la peste atlántica estaba azotando la comarca. Y para entonces, la ermita de San Roque de Oseja ya existía. 

Gracias a estos documentos, podemos descartar que los sajambriegos construyeran la capilla de Oseja para agradecer al santo de Montpellier el final de la peste, al contrario de lo sucedido en Las Rozas, lugar del vecino concejo de Cangas de Onís, cuyos habitantes se comprometieron por escrito en 1599 a construir una capilla dedicada a San Roque si el santo les liberaba de la infección bubónica que sufrían (7), cosa que hicieron cuando finalizó el contagio. En cambio, en Sajambre, ya existía una ermita con esta advocación antes de que se terminara la peste, lo que significa que el San Roque de Oseja se fundó con seguridad antes de finales del año 1600 y con probabilidad antes de 1599, época en la que pudieron fallecer Pedro y Juan Piñán por haber sido el año de mayor intensidad de la peste en España y en los alrededores de Sajambre (Asturias, Liébana, Burón).

¿Levantarían los sajambriegos la ermita de San Roque hacia 1596-1597, justo antes de la llegada del mal, cuando ya había gente muriendo en la vecina Cantabria? Lo desconocemos por el momento. Pero no debemos olvidar que el culto a San Roque en la región está documentado antes de la peste de 1596 (en Llanes, antes de 1541). 

En consecuencia, según el estado actual de la investigación, se abre una doble posibilidad:  1ª) Que la ermita de San Roque de Oseja se construyera antes de 1596 (durante la peste de 1582-1583 o de alguna epidemia previa).  2ª) Que se hiciera en los primeros momentos de la peste atlántica (1596-1597). 

El siguiente testimonio documental que conocemos sobre San Roque fue hecho el 6 de noviembre de 1611

En el lugar de Soto de Sajambre, a seis de noviembre de el año de mil y seiscientos y onze años, declararon ante mí, Sebastián Fernández, clérigo vicario del lugar de Osexa y Soto, y juez de comisión por el arcediano de Mayorga y visitador general para ello en su destrito de arzedianazgo, para tomar las quentas de la ermita de San Roque y San Julián. Nota dorsal: Memoria de lo que se respondió que era del señor San Roque

Lo que sucede es que de esta visita pastoral solo conservamos una hoja suelta en el Archivo de la Casa Piñán, que no alcanza a incluir las propiedades de San Roque, sino tan solo las de San Julián de Soto.

En 1613 situaba el padre Martino la plantación de nogales en el término de San Roque por parte del Arcediano (8). 

Don Pedro Díaz de Oseja vuelve a referirse a San Roque, ahora a la devoción, cuando escribe a Domingo Piñán de Cueto Luengo desde Roma, en el mes de junio de 1622, anunciando un jubileo: Anuncio un jubileo para el señor San Roque (9). A partir de este momento, las misas votivas a San Roque aparecen de forma constante en la mayoría de los testamentos sajambriegos de los siglos XVII, XVIII y XIX, sobre todo de los vecinos de Oseja.

Desde 1700 la iglesia poseyó la doble advocación de ermita de San Roque y Nuestra Señora de Belén, culto que se mantuvo hasta 1828 por lo menos, como vimos en un post del año 2010

Nos preguntábamos entonces si la imagen de la que hablaban los documentos fue una pintura o una talla. El testamento de Polonia Piñán, de 1717, parece dar a entender que podría haberse tratado de una escultura:

Yten mando que en biendiéndose la mi baca llamada Pejana, que lo que saliesse de ella, en mercado o fuera de él, se dé a la Birgen de Belén, empleándolo en alguna cossa para su adorno y decencia (Testamento de Polonia Piñán, Oseja, 1717).

Lo que no sabemos es si dicha escultura o talla de madera pudo haber sido la misma que aparece entre los bienes que el cura Pedro González tenía en su casa de Oseja en 1711: 

Una imagen de bulto redondo de Nuestra Señora de Belén (Inventario post mortem de Pedro González, cura de Oseja y Soto, 1711).

¿Por qué se perdió la advocación de la Virgen de Belén? No lo sabemos. Pero la devoción a San Roque en Sajambre fue claramente mayor que la de la Virgen madre. Quizás, con el tiempo, eso se convirtiera en una razón determinante. No obstante, en la ermita de Oseja todavía se conserva una vieja pintura con la representación de la Virgen y el Niño.

3.- LAS PROPIEDADES 


En los deslindes de fincas se mencionan pocas veces los prados y tierras pertenecientes a San Roque, cuyas propiedades no debieron ser muchas en los siglos XVII y XVIII. He aquí un par de ejemplos:

Y más os vendo palmiento de otro carro de yerba, so la misma cuesta, que linda con heredad de San Roque y con prado de vos, la compradora, y por la parte de abajo con la cañada que va para Pontón (Carta de venta, Oseja, 1657).

Una propiedad de Antonio Díaz de Coco en Sobre Quintana lindaba con tierra de Nuestra Señora de Belén (Catastro de Ensenada, año 1752, AMO, Lib. 1, f.118r).

De 1810 se conserva una relación de bienes que muestra, efectivamente, las escasas propiedades de dicho templo:

Vienes del Santuario de Sant Roque y Nuestra Señora de Belén.
Un carro de yerba en el sitio del Bao, linda con prado de Agustín Alonso y matas que le rodean.
Medio carro de yerba en Los Pontigos, linda con el camino de Los Pontigos y con prado de Don Marcos Balbuena.
Yten medio en Cardal, linda por dos partes con Josef Calbo.
Yten un celemín de sembradura en La Redondiella, linda con María de la Puente y Phelipa Mendoza.
Yten otro celemín en Mato, linda con Juan Manuel González y Manuel Díaz de Osexa.
Yten medio en la ería de Cubilones, linda con Josef Alonso y herederos de Manuel Piñán y camino real.
Yten dos en Las Cortinas Viejas, (do) dicen La Corrada, linda con Calbo y viuda de Clemente Acevedo.
Yten uno en Palacio, linda con Canexa, el regidor, y Francisco Piñán.
Yten uno en Nobenas, linda con Francisco González y cerradura.
Yten medio en Palacio, linda con Josefa Piñán y con Fernando Acevedo.
Yten uno en La Palomera, linda con Acevedo y el regidor Canexa.
Yten uno en Barrial, linda con Manuel Canexa y herederos de Manuel Barales.
Yten medio en Camín de los Rocinos, linda con Fausto Bega y el Francisco Piñán.
Yten uno en La Calleja de Sobrequintana, linda con la bereda y ribas.  

4.- LA TITULARIDAD 


La ermita de San Roque siempre perteneció al pueblo de Oseja, razón por la cual todo lo relativo a dicho templo se decidía en la asamblea vecinal.

No se conoce la existencia de mayordomo antes del siglo XX, a diferencia de lo sucedido con la ermita de San Julián de Soto, cuyo primer mayordomo documentado fue el Gonzalo Piñán, padre del comisario. 

5.- SOBRE LA REFORMA DE 1703 


En el año 1703 se lleva a cabo una reforma de la ermita y del pórtico de San Roque por estar indecentes para el adorno del santo, seguramente a causa de algún mandato de los jueces visitadores de la diócesis. Para financiar los gastos, los vecinos de Oseja se vieron obligados a vender una propiedad y a empeñar otra. Pueden leerse los documentos en el post del año 2012

De la obra se encargaron Antonio García, Juan del Puerto y Pedro Ribero, que procedían del concejo de Llanes y que, en aquel mismo año de 1703, trasladaron y reconstruyeron la ermita de San Pelayo de Pio. Pero a diferencia de este último caso, los registros conservados no dicen nada sobre las reformas arquitectónicas que se hicieron, más allá de especificar la presencia del pórtico, que también pudo tener la ermita primitiva.

Desconocemos si la fábrica actual es la misma que la de 1703, excepción hecha de algunas pequeñas modificaciones que se hicieron en el siglo XX (apertura de vanos). Pero a juzgar por cómo afecta el avance de la sedimentación del terreno a los muros de la ermita, habiendo invadido ya una de las ventanas, hay que suponerle una cierta antigüedad.   

En cualquier caso, dada su sencillez, la estructura básica del templo debe ser la misma que la de 1703 y, posiblemente, también de la iglesia anterior: una capilla pequeña, de una sola nave, con una puerta en arco de medio punto y pórtico cubierto, sustentado por estrechos pilares de madera a uso de la tierra. La gran puerta en arco encaja en la cronología de 1703, pero no estaría presente en la iglesia del siglo XVI con seguridad. La cubrición a tres aguas del atrio podría ser una de las mejoras del año 1703, ya que la imagino más humilde en sus orígenes.  

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NOTAS

(1) Edición de Pedro M. Cátedra, Universidad Pontificia de Salamanca, 2000, p.295.
(2) J. I. Santos Rodríguez, El hospital de peregrinos y el culto a San Roque en la villa de Llanes, tesis doctoral, Universidad de Oviedo, 2013, pp. 97, 111-117. 
(3) Archivo General de Simancas, Patronato Real, Cortes de Castilla, Leg. 85, doc. n.495.
(4)  E. Martino, La Montaña de Valdeburón, Madrid, 1980, p.129.
(5) B. Benassar et alii, Historia Moderna, Akal Textos, Madrid, 2005 (5ª ed.), p.291.
(6) En el año 2006, Pedro Gómez Gómez publicaba su lectura de un Libro de difuntos de la villa de Prioro, iniciado en 1597, donde se registraron los fallecidos en dicho lugar a causa de la peste de 1598, ver P. Gómez Gómez, La lucha secular por la supervivencia en la Montaña de Riaño, Universidad de Oviedo, 2006, pp.251-261.
(7) F. J. Rozada Martínez, "Un notario-tallista y la devoción a San Roque en Las Rozas", artículo en el diario asturiano La Nueva España, del jueves 15 de agosto de 2013.
(8) E. Martino, Hombres de Sajambre (Leyenda de los dos hermanos),  Diputación Provincial, León, 1987, p.25.
(9) E. E. Rodríguez Díaz, “Autógrafos de Pedro Díaz de Oseja, arcediano de Villaviciosa (1621-1665), en el Archivo de la Casa Piñán”, Boletín de Letras del Real Instituto de Estudios Asturianos, n.185-186 (2015), n.2.