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jueves, 14 de junio de 2018

LOS CAMINOS HISTÓRICOS DE SAJAMBRE: PERIODIZACIÓN DE LAS OBRAS EN LA SENDA DEL ARCEDIANO


Gracias a las fuentes escritas que vamos reuniendo, cada vez podemos documentar mejor los caminos históricos que cruzaban Sajambre y la parte leonesa de lo que hoy es el Parque Nacional de Picos de Europa. En esta ocasión, vamos a centrarnos en una parte del antiguo Camino Real, que se conoce como Senda del Arcediano, por haber sido remodelada por el arcediano de la catedral de Oviedo, llamado Pedro Díaz de Oseja (c.1580-1665). 

No voy a referirme a la historia de dicho camino real, por haberlo hecho en otros lugares. Lo que voy a hacer ahora es una síntesis de lo que vamos sabiendo sobre el tramo mencionado.

PRIMERA ETAPA: ANTES DE 1642  


En su testamento del año 1665, don Pedro Díaz de Oseja manifestaba que él ya había gastado parte de su fortuna en arreglar los caminos principales que atravesaban su Sajambre natal. Los documentos conservados confirman estas palabras. Sabemos que las obras de lo que, con el tiempo, se habría de llamar Senda del Arcediano se habían iniciado antes del año 1642 y que, para entonces, se estaba trabajando en el término del concejo de Amieva (Asturias), junto a la majada de Saúgu.

En dicho lugar existió una venta desde el siglo XVI, pero en aquella fecha de 1642 el Arcediano costeaba la construcción de una hospedería para caminantes y la capilla anexa, dedicada a la Virgen María, que se documenta a partir de 1642 y que seguía existiendo a mediados del siglo XVIII. El albergue y la capilla ya estaban terminados a finales del mes de septiembre de 1642.

SEGUNDA ETAPA: 1643-1701  


Consta que en el año 1643 se estaba trabajando en el término de Soto de Sajambre y que la mano de obra era local. Es decir, que los vecinos de dicho lugar colaboraron en el empedrado y remodelación del camino real a su paso por dichas tierras. 

En los 58 años que mediaron entre 1643 y 1701 se avanzó en la obra comprendida entre los términos de Soto y los de Berrunde, ya en Oseja. Dicho de otra manera, se tardó 58 años en cubrir la distancia entre Beza/Soto y la Portilla de Berrunde. Como se verá, tal cantidad de años no fue producto solo de las dificultades de la orografía, sino especialmente de la resistencia de los canónigos de la catedral de Oviedo a financiar las obras.  

TERCERA ETAPA: 1701-1708  


En el año 1701, el Concejo de Sajambre contrata a un perito de cantería para trabajar en las pedreras de Berrunde, en concreto, para continuar la obra entre la Portilla de Berrunde y Los Trabanzos. Este perito de cantería era de Llanes (Asturias) y se llamaba Martín Sánchez del Toro. Los sajambriegos le pagaban 3’5 reales por cada braza al cuadrado (1). No puede saberse si los sajambriegos tuvieron capacidad para costear un total de 82’85 brazas anuales, a partir del presupuesto que poseían de 220 reales al año, ya que en esa financiación había que incluir también el coste del trabajo en el camino del Beyo que se realizaba simultáneamente al del camino real. 

Del documento se deduce que este “perito” trabajaba con más gente, seguramente ayudantes y aprendices. Por documentos posteriores sabemos que la mano de obra no cualificada estuvo formada por vecinos del concejo de Sajambre, lo que confirma lo detectado en el documento de 1643.  Una vez terminado el trabajo de empedrado, este debía ser inspeccionado por «personas peritas del oficio o las que el concejo nombrare».   

El problema fue que los albaceas testamentarios del Arcediano, que fueron los canónigos de la catedral de Oviedo, se retrasaban en el libramiento de los 20 ducados de vellón anuales (220 reales) que estaban obligados a enviar a Sajambre para la obra de los caminos. En el mes de junio de 1708, la catedral de Oviedo debía a Sajambre 180 ducados, es decir, el equivalente a 9 años. La petición que el notario público del Número, Agustín Piñán de Cueto Luengo, traslada a los señores canónigos, en representación de los vecinos de Sajambre y que se ha conservado en el archivo de su familia, permite conocer la parte del camino en la que se estaba trabajando desde el año 1701: «desde la Portilla que llaman de Berrunde hasta el collado do dizen Los Trabanzos».   


CUARTA ETAPA: DESPUÉS DE 1708 


El 24 de junio de 1708 todavía no se había llegado a Los Trabanzos. Hacía ya 43 años que había muerto el Arcediano y más de 66 años desde que se habían iniciado los trabajos de remodelación del camino real.  Desde Los Trabanzos al Collado de Pontón quedaba todavía un buen trecho que, además, tenía bastante dificultad por el desnivel que debía salvarse.

Hay que recordar que en el presupuesto disponible se debía incluir el trabajo en el camino del Beyo, lo que ralentizaba el avance de la obra en la Senda del Arcediano. No obstante, en el año 1708, el camino del Beyo estaba casi terminado, a falta tan solo de un puente.

Si a todo esto se suma que los canónigos de la catedral de Oviedo solían demorarse en los pagos, no sería nada arriesgado suponer que esta obra caminera sufriera varios retrasos.  Por tanto, no me extrañaría que lo que hoy se conoce como Senda del Arcediano tardara alrededor de un siglo en concluirse.

Por último, toda la obra que hoy se observa y se conserva a lo largo de este tramo, es decir, entre el Collado de Angón y el Collado de Pontón, data de esta remodelación descrita. Dado el estado actual de la investigación, no creo que pueda detectarse en la Senda del Arcediano nada anterior a la Edad Moderna. Del camino medieval no debe quedar nada. Para buscar indicios materiales anteriores al siglo XVII se debe investigar en tramos de este camino real diferentes al sajambriego. 


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NOTAS


(1) El documento dice claramente “braza”. Está editado en Elena E. Rodríguez Díaz, “La Senda del Arcediano y el camino del Beyo: nuevos documentos para su historia”, Boletín de Letras del Real Instituto de Estudios Asturianos, 175-176 (Oviedo, 2010), pp.95-116. También se habla del camino real en Elena E. Rodríguez Díaz, “Carreteros y arrieros de Sajambre. El intercambio de mercancías en la Montaña Oriental leonesa (ss. XVI-XVIII)”, Estudios Humanísticos. Historia, 14 (León, 2015), pp.39-71.

jueves, 20 de septiembre de 2012

NUEVAS NOTICIAS SOBRE LA OBRA DEL ARCEDIANO DON PEDRO DÍAZ DE OSEJA (2): el Camino del Beyo.



Gracias a los testimonios documentales publicados en el artículo «La Senda del Arcediano y el Camino del Beyo: nuevos documentos para su historia», editado por el Real Instituto de Estudios Asturianos, ya no existe ninguna duda sobre la vigencia del Camino del Beyo en el siglo XVII y sobre las intenciones al respecto del Arcediano.  De hecho, a Don Pedro Díaz de Oseja le preocupaba especialmente este camino, al que otorga prioridad en las reparaciones que costeaba, expresándolo de manera clara y reiterada en su testamento: «prefiriendo siempre el Camino del Beyo». 

Cuando en 1708 los sajambriegos se quejan a los canónigos de la Catedral de Oviedo por los atrasos de nueve años que les debían, les transmiten los inconvenientes que padecen por tener la obra de los caminos a medio hacer a causa de la falta de financiación, tanto en el Camino Real, como «lo mismo el camino o hoz que dicen El Bejo».  

El empleo del término «hoz» es inequívoco y despeja cualquier duda sobre el uso antiguo de lo que en el siglo XX se conocía como la Senda del Beyo. A su vez, la grafía Bejo es un fenómeno frecuente en la época, producto de la castellanización que los notarios públicos hacían de los topónimos autóctonos. 

Por consiguiente, queda demostrada documentalmente la existencia de un camino (senda peonil) a través del Desfiladero de Los Beyos que estaba en uso durante los siglos XVII y XVIII. Y queda demostrado también que los sajambriegos cumplieron la voluntad del arcediano y, tras su muerte, empezaron a trabajar en el camino del Beyo, pues en la primera década del Setecientos esta obra se hallaba más avanzada que la del camino real.

Pero es que, además, esta constatación nos obliga a observar las intenciones del arcediano con otra perspectiva: su principal preocupación era arreglar el camino del Beyo, en mayor medida que el camino real. Dado que lo que más le preocupaba eran «los malos pasos» que convenía reparar, es más que posible que su interés residiera en la peligrosidad del camino. Ello no obsta para que hoy tengamos que descubrirnos ante la clarividencia y la modernidad del arcediano, al fijar su atención en una ruta que, más de 200 años después, se convertiría en carretera nacional y en la principal comunicación de Sajambre con el exterior. 

Asimismo, a decir de los documentos, fueron los sajambriegos los que se encargaron de disponer la reparación del camino del Beyo y de sus puentes, que debían ser los mismos que describe Sebastián de Miñano en 1828, cuyo reportaje publiqué en una de las páginas independientes de este mismo blog.  Por lo tanto, este antiguo camino se convierte en un eslabón más de la cadena (cada vez más potente) que une el pasado de Sajambre con el Principado de Asturias.  

Como no podía ser de otra manera, al Beyo se entraba por Covarcil, pero el camino se prolongaba por el fondo del valle cruzando el pueblo de Ribota de Abajo y enlazando con otros ramales del camino real. 

Me consta que el recorrido de este antiguo camino a lo largo del Beyo está siendo estudiado y espero con impaciencia la publicación de esta investigación.   

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FUENTE: Elena E. Rodríguez Díaz, «La Senda del Arcediano y el Camino del Beyo: nuevos documentos para su historia», en Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos, núm. 175-176 (2010), pp.95-116  ISSN: 0020-384X. 

lunes, 23 de mayo de 2011

SAJAMBRE EN EL MIÑANO (1829): el Camino del Beyo, las mantecas exquisitas, el Río de Oseja, etc.

El reportaje enviado por el fraile Pedro del Carmen Grande a Sebastián de Miñano para el Suplemento de su Diccionario geográfico permite probar algunas cosas interesantes, muchas de las cuales las hemos ido precisando o dando a conocer en esta edición on line de la Historia de Sajambre:

1.- Que la advocación real de la ermita de San Pedro de Orzales era la de San Pedro Encadenado: “Tiene 3 ermitas: la una llamada de San Roque, la otra San Pelayo que se halla en el lugar de Pio, donde no hay iglesia, y la otra de San Pedro Ad-vincula en Ribota, con quien tienen mucha devoción los naturales”. 

2.- Que la patata se cultivó desde muy pronto, a comienzos del siglo XIX. También dice el Miñano que en esas mismas fechas todavía se cultivaba escanda, que es lo que significa el cultivo local de “trigo”.

3.- Que tenían fama en la época las mantecas sajambriegas: “se dedican a… hacer mantequillas exquisitas que truecan por trigo en Tierra de Campos”.

4.- Que comerciaban con los asturianos.

5.- Que el curso alto del Sella, a su paso por Sajambre, se conocía como “Río de Oseja”.

6.- Que existió un camino en El Beyo con puentes de madera transitado por personas a pie y ganados (suponemos menudos). La descripción del fraile que sólo se atreve a cruzar a gatas uno de esos puentes altísimos es magnífica: “Desde el expresado pueblo (Ribota) corre (el río de Oseja) de S. a N. por entre unas peñas que en muchas partes parece están labradas a pico, de modo que al cuarto de hora (sic, quiere decir cuarto de legua) se introduce por entre las peñas elevadísimas  (Desfiladero de Los Beyos) y hasta otro cuarto de legua no vuelve a salir. Hay sobre él dos puentes que son unas vigas atravesadas de un lado a otro de una elevación extraordinaria, de suerte que yo mismo a verlas no me atrevía a pasar sino de rodillas. Sin embargo, hay camino por el que transita la gente de a pie y los ganados”.   

7.- Entre Miñano y Madoz se nos dice que el Camino Real tiene un tramo sólo para caballerías, pero que es un antiguo camino que comunicaba León con Asturias (Ribadesella).

8.- Me parece interesantísimo el último párrafo destinado a las hierbas medicinales de las que había fama en Sajambre y, en especial, a los conocimientos veterinarios. En este último caso habría que comprobar en tratados de albeitería antiguos si aquellas curas eran conocidas o se trataba de procedimientos peculiares que sólo hacían los naturales de estas montañas. Y, por supuesto, habría que identificar las hierbas medicinales que se nombran: la bedagambre y la llavera que aparecen recogidas en el Vocabulario sajambriego de la siguiente manera:

Bedagambre.- Trabalenguas popular:  Bedegambre comí, / bedegambre dejé, / ¿con qué, con qué / me desembedagambraré? (p.94).
Llavera.-  f. ¿Eléboro fétido? Planta perenne a que se atribuyen propiedades de los animales. / Caerse la llavera o caerse el nabo de la llavera. Caerse el emplasto de llavera o el infarto producido  por su aplicación a los animales... (p.340).

El texto completo está en

Nos falta por saber qué escribió Miñano sobre Sajambre y sus pueblos antes de este añadido publicado en el Suplemento de 1829.