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viernes, 25 de mayo de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (4): La Pandiella, La Casiella, Güérgula, La Puente.


LA PANDIELLA

Cerca de la Casa de La Lastra se encuentra el lugar llamado La Pandiella que también aparece en la documentación. Durante varias generaciones vivió allí una familia apellidada Díaz/Díez, en la que se repite el nombre de Pedro Díaz de La Pandiella:

«Pedro Díez de La Pandiella y María Díaz, vecinos de Ribota» (1663); Pedro Díaz de La Pandiella, también llamado Pedro Díaz de Ribota en el mismo documento (1669); Pedro Díaz de la Pandiella (1670); Pedro Díaz de La Pandiella (1721); etc. 

En algunos años, como en 1701, se registra un Pedro Díaz de La Pandiella en Ribota y un Pedro Díaz de La Pandiella en Oseja, de manera que al problema de la homonimia se suma también en algunas ocasiones el de la identidad toponímica. En 1701 había además otro Pedro Díaz en Soto, pero gracias a Dios en dicho pueblo no se nombra por aquellos años ninguna Pandiella. 

LA CASIELLA

En 1721 se describe «otra cassa que se dize La Casiella» que lindaba con el camino que iba para La Pandiella. La casa había pertenecido a Dominga Díaz y a su marido, Domingo Díaz, sastres que habían sido de Ribota hasta el fallecimiento primero del marido y en 1721 de su mujer. 

Parece que por aquellos años del siglo XVIII la casa se utilizaba sólo para usos ganaderos: “ytten otra casa que se dize La Casiella que se conpone de establo y pajar y linda con el camino por todas partes que ba para La Pandiella», y por el momento no la tengo registrada en épocas anteriores.

EL BARRIO DE GÜÉRGULA

Todo en Ribota está relacionado con el agua, mucho más que en cualquier otro pueblo de Sajambre. Así se ve también en el nombre de uno de sus barrios, el de Güérgula, un topónimo onomatopéyico que hace referencia al ruido o borboteo del río Sella a su paso por el lugar. 

En los siglos XVII y XVIII se decía Güérgola, exactamente igual a la Foz de La Güérgola que se localiza actualmente en el Parque Natural de Somiedo, en donde lo que más destaca del emplazamiento es el ruido que hace el agua de un arroyo al precipitarse en un descenso lleno de pequeñas cascadas. 

En Güérgula vivían algunos de los Fernández de Ribota que se independizaron del solar familiar de La Vega del Soto. En 1668, Francisco Fernández denuncia a su medio hermano Lupercio porque

en el barrio de Güérgola, donde tiene su cassa y a donde rebuelve su carro, sitio que debe estar libre para el serbicio de todos, Lupercio Fernández, su ermano, arma una cassa en gran perjuicio suyo de manera que no puede rebolver el carro para llegar a su cassa”. 

Francisco y Lupercio eran hermanos de padre, el Juan Fernández muerto en 1662, cuyo inventario publicamos en este mismo artículo.

Años más tarde, el 9 de abril de 1699, los hermanos María y Domingo Fernández venden a Lupercio Fernández y Clara Díaz

quinientos reales de cassa sita en el barrio de Guérgola, según linda de un lado con casa de Domingo Fernández, bendedor, y de la otro lado con casa de los bendedores y conprador y con el río caudal”. 

El 13 de enero de 1717 se vende una vigada de casa “que está sita en el barrio de Güérgola que se conpone de madera y teja, cal y arena”, una de tantas casas de Sajambre que todavía en el siglo XVIII no estaba hecha de piedra. 

Hasta 1719 los Simón de Ribota también poseyeron una casa en Güérbula. Pero el 13 de enero de 1719, Juan de Dobreganes y su mujer, Isabel Simón, así como Francisco Díaz de Caldevilla, viudo de María Simón, su primera mujer, y las hijas y herederos de Domingo Simón y María Andrés, todos vecinos de Ribota, venden a Tomás Andrés y Ana de la Puente:

Una bigada de cassa con sus antoxanos que le corresponde atrás y adelante, que está sita en el barrio de Güérgola, que se compone de madera y teja, cal y arena, y linda dicha bigada de cassa con sus antoxanos por dos partes, con cassa de los conpradores y con güerta de Domingo Fernández”. 

LA PUENTE

Algún lugar de Ribota conocido como La Puente dio nombre a otra familia y a las propiedades que allí existían.  

Un inventario de 1669 habla de «la cassa de la Güerta de La Puente que son tres quartos de cassa» y que pertenecía a los hermanos De la Puente: María, viuda de Juan Díaz; Toribio de la Puente, casado con María Díaz, y padre de Pedro de la Puente; y Juan de La Puente.  

A esta familia perteneció también Catalina de La Puente (1664), dueña que fue de la pisa en aquel año, o Miguel de La Puente que había nacido en el año 1650 y que se sigue documentando en 1674, así como la anteriormente citada Ana de la Puente, casada con un miembro de otra familia de Ribota, los Andrés.

También existía el apellido De La Puente en Pio y en Soto, pero por ahora no me consta el parentesco entre ests tres familias. No obstante, todos los De la Puente sajambriegos aparecen como hidalgos en los patrones.

La Casa de La Puente, o de la Huerta de La Puente, tenía un hórreo delante y un huerto «debajo de él», lindaba con el río caudal y con la casa de la familia Simón, de Ribota. 

No sé si este será el mismo lugar que «la puente del molino» que a veces se menciona en los documentos de Ribota y tampoco sé si este puente del molino es lo que en 1718 se nombra como “un molino que está en el río de Mazera”.  Lo cierto es que en el año de 1598 aparece en la documentación un vecino de Ribota llamado Pedro Macero, que bien podría haber el adoptado este apellido por vivir junto al puente que salvaba ¿el río Macera? Tampoco sé si este topónimo sigue existiendo. Los naturales de Ribota quizás puedan precisar algo mejor todo esto.  

lunes, 21 de mayo de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE RIBOTA ENTRE LOS SIGLOS XV Y XVIII (3): la casa de San Juan y la casa de La Lastra.


LA CASA DE SAN JUAN

En un documento del año 1668 leemos: 

«Digo que teniendo yo una cassa que llaman de San Juan en el lugar de Ribota deste Concejo, mía propia, con una cortina y güerta a la gaxa y bocero de dicha cassa, que dicha cassa y cortina parte y confina con cassa y eredad de erederos de Antonio Díez y el rivero que llaman de La Llongar y el Hoyo de San Juan». 

Esta casa que se describe era la que heredaron los hijos del escribano Sancho Díaz de Ribota y su mujer, Juliana de la Caneja, y en la que vivieron los que se quedaron en Ribota. 

El matrimonio engendró a Julián, Miguel, Cosme, Pablo, Tomás, Lupercio, Alonso, Ana y Luisa Díaz de la Caneja. Julián vivió en Ribota y sustituyó a su padre en la escribanía pero murió antes de 1659; Cosme murió antes de 1662; Miguel se fue de Sajambre; Pablo se convirtió en clérigo y murió en el año 1662;  Tomás sustituyó a su hermano en la escribanía, se casó en Oseja y se fue a vivir a la casa de su mujer en Quintana haciéndose llamar a partir de entonces Tomás Díaz de Oseja (ancestro de Ignacio y Joaquín); Ana y Alonso casaron en Oseja, hijo del último será el díscolo Manuel Díaz de la Caneja, del que tanto hemos hablado en este blog; y Luisa se casó con Cosme Sánchez yéndose a vivir a Soto, de donde era el marido. En la casa familiar de Ribota solo quedó Lupercio y su mujer Marta Díaz. 

Los hijos del escribano recibieron de sus difuntos padres propiedades por todo el Concejo, pero los hermanos que se marcharon de Ribota fueron vendiendo lo que allí les había tocado a Lupercio, en tanto que éste vendió a Tomás y a Alonso las propiedades que su mujer, Marta Díaz, había heredado en Oseja. Cuando Luisa enviudó, dejó Soto y se volvió a Ribota para vivir con su hermano en «la casa de San Juan». 

El documento citado al inicio, aunque incompleto, relata el conflicto de Luisa Díaz de la Caneja con Juan de la Puente y precisa mejor la situación de esta casa que lindaba con El Hoyo de San Juan y con La Llongar:

«Juan de la Puente, por ser enemigo mío capital y verme probe y sin fuerzas, puso quexa de mí ante vuestra merced, diçiendo que yo le debo servidunbre por dicha cortina para otra eredad que llaman La Güerta de San Juan, todo lo qual es maliçiosamente intentado».

Así pues, esta casa se hallaba entre El Hoyo y la Huerta de San Juan, deduzco que en las proximidades de la vieja iglesia.  

Ya sabemos que una cortina son tierras de labranza cercadas por un muro, en este caso de un único dueño, pero ¿qué son «la gaja y bocero» en cuya dirección parece que se hallaban dicha cortina y la huerta?  

Dudo mucho que un ayudante de escribano rural en pleno siglo XVII hubiese escrito «bocero» pensando en una pronunciación latina para un «boquero». Tendría que haber estudiado «gramática» el muchacho, lo que correspondía en la época al segundo nivel de la enseñanza. Pero por entonces en Sajambre, lo único que podía cursarse era el grado elemental. De otro lado, aunque he revisado vocabularios y diccionarios, no alcanzo a saber qué puede significar la palabra «gaxa» (debe leerse gaja)  que precede al «bocero».  

Únicamente, en el «Vocabulario de la Montaña» que ha editado la Revista Comarcal encuentro dos términos que pudieron haberse utilizado de manera metafórica: «bocera», una herida o fisura que sale en la boca; y «gajar» como sinónimo de desgarrar o romper rasgando. ¿Tendría aquella casa alguna grieta claramente distinguible que se utiliza en el documento como referencia espacial? ¿O alguien sabe de algún significado mejor para estas dos palabras de la antigua lengua sajambriega

LA CASA DE LA LASTRA

Una lastra o llastra es una piedra grande y plana que debió existir (o existe, esto no lo sé) en el lugar de Ribota así llamado y que dio nombre a una casa y a sus moradores. En diferentes documentos de 1664 1665 y 1667, entre los más antiguos, leemos:

«...sobre deçir el camino peonil por donde se yba a la casa de La Lastra» (1665); «la media casa de La Lastra» (1665); «en el camino y senda que ba para la casa de La Lastra... y ocupó el antojano de dicha casa con una partida de leña» (1667); «en dicho lugar do se dice La Lastra, la qual dicha casa de La Lastra...» (1706); etc.

Quienes vivieron allí, llevaron como indicación de procedencia en su nombre un «de La Lastra»: 

«Pedro Díaz de La Lastra» nacido en 1625, quizás el padre de «Pedro Díaz de La Lastra, el moço, vezino del lugar de Ribota» (1664); «Pedro Díaz de La Lastra, el viejo» (1665); «Juana Díaz de La Lastra» (1665); «Pedro Díaz de la Lastra por sí, Pedro, Julián y Damián Díaz, sus hijos» (1670); «Manuel Díaz de La Lastra, hidalgo notorio» (1715); «la biuda de Pedro Díaz deLa Lastra que se llama Ysabel Díaz, dueña notoria» (1715); «Ana Díaz, biuda de Julián Díaz de La Lastra, dueña notoria» (1715); etc.  

En 1706 muere un Pedro Díaz de la Caneja, cuya vivienda estaba pegada a la casa palacio que construyó en Ribota Don Toribio Díaz Prieto. A fin de quedarse con la propiedad, Díaz Prieto se la cambió por otra casa en La Lastra, que se había comprado con los bienes de la mujer de Pedro Díaz.  Según esto, es muy posible que a este Pedro Díaz le sorprendiera la muerte en medio de la transacción (situación de la que pudo aprovecharse Díaz Prieto), pues la casa se incluye en el inventario de sus bienes aclarando que había sido cambiada con el cura de Ribota.

En un pleito de 1667 sobre un problema de servidumbres de paso leemos:

«Que es verdad que entre la casa de Pedro Díaz de La Lastra y el güerto de Pedro Díez avía un camino por donde se servía la casa de La Lastra, yva y venía la xente a dicha casa y los ganados de los vecinos y ansimismo tiene ocupado el antoxano de la cassa de La Lastra con el llinero». 

La casa era de dos pisos y se componía de cocina, pajar y establo, con un huerto de hortaliza en la parte de atrás y un hórreo pegado a la casa. Se hallaba junto al Camino Real.

viernes, 9 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: una curiosa noticia sobre los cierres de las tierras labrantías.


Los documentos de Ribota proporcionan una noticia tan curiosa sobre los antiguos materiales de construcción utilizados en Sajambre para los cercados y cierres de las fincas que se merece una entrada individual. Con ella empezamos a hablar del terrazgo cultivado en Ribota durante los siglos del Antiguo Régimen.

Aparece en una nota de 1665 referida a la demanda que una vecina del lugar presenta ante el juez ordinario del concejo porque le habían desbaratado el cierre de una tierra.

En Rivota, concejo de Saxanbre, a tres días del mes de ab[ril] de 1665, se querelló Luisa Díaz de Santiago Gómez por decir que teniendo çerrada la parez de la tierra de la Vega de parez seca abetunada con tierra y cardos, de suerte que estava mui segura, sin poder entrar... que no por ello el dicho acusado la descompuso y la tiró a la parte de afuera”. Ambos litigantes se avienen “con advertencia que Santiago Gómez ponga la parez de suerte que esté para guardar, espinándola la dicha Luisa Díaz”.

Tres cosas hay en este testimonio:

1º) La costumbre de espinar las cerraduras ha perdurado hasta la actualidad, utilizándose para ello la variedad del espino albar o espinera.

2º) El betún o brea hubo de emplearse como aislante de la humedad y, supuestamente, se habría echado por encima del barro ya seco.

3º) Pared hecha con “tierra y cardos”. A la última palabra le falta un signo diacrítico: una cedilla. Para decir "çardo". Es decir, sardo. Véanse las entradas más recientes tituladas "Casas pajizas de Sajambre" para ampliar la información al respecto de esta investigación en curso.