martes, 3 de febrero de 2009

domingo, 1 de febrero de 2009

MITOLOGÍA DE SAJAMBRE (I.5): EL SANCINOJO, EL PELLITERO Y LOS MOROS.

EL SANCINOJO
Se trata de un ser fabuloso sin ojos o falto de vista (Vocabulario sajambriego, 489). En las mitologías astur, cántabra y vasca pervive el recuerdo del gigante de un solo ojo (Cíclope, Polifemo) que se dedicaba a asustar a las gentes. Creo posible que el mito sajambriego perdiera su único ojo por el camino y que nos encontremos ante una variante del Patarico astur, el Ojáncano cántabro o el Tártalo vasco. Más difícil me parece que podamos hallarnos ante una adaptación de Hodr, el dios ciego del invierno y la oscuridad, cuya única mención llenaba de terror a los hombres del Norte.

EL PELLITERO
Hombre o ser imaginario que corta las manos a los chicos que las tengan manchadas o ennegrecidas con peros o escuendios de nueces verdes hurtadas o comidas sin permiso paterno (Vocabulario sajambriego, 414).

LOS MOROS
En Sajambre, al igual que en Asturias, resulta muy habitual escuchar que algo es de cuando los Moros. Algunos explican esta tradición diciendo que se trata de la creencia en que los musulmanes, en su rápida huída de Asturias, dejaron tesoros escondidos en la tierra.
Sin embargo, esta tradición oral no es exclusiva de Asturias, sino que se encuentra en todo el norte cantábrico y también se atribuye a estos mismos Moros los restos de antiguas construcciones, de determinados emplazamientos y de boleras de oro que existen en algunas cuevas.
En realidad, la leyenda no alude a los seguidores del Profeta que llegaron a la Península en el año 711, sino que se refiere a una raza primigenia de seres mágicos que construyeron dólmenes y castros, que trabajaban el oro que ellos mismos extraían de la tierra y que escondían tesoros, como las citadas boleras de oro. Cuenta la tradición valdeonesa que en Corona hay una cueva en la que se guarda una bolera de oro... de cuando los Moros.

MITOLOGÍA DE SAJAMBRE (I.4): LA BERRONERA, EL CUÉLEBRE, LOS DUENDES Y LAS JIANAS.

LA BERRONERA
El Vocabulario sajambriego (2001, 95) aporta dos acepciones. En el primer caso se trataba de un ser que habitaba en antros o sitios lóbregos. En el segundo, se utilizaba como sinónimo de coco, duende o trasgo.
La etimología del término no parece estar relacionada con la voz “berrón, na” que define a un niño/a que llora mucho y ruidosamente (ibídem), sino con los topónimos El Berrón (Asturias), la Playa del Berrón (Cantabria), El Berrón (Burgos), El Berrón (Vizcaya) o la mina de la Berrona, situada al sur de la provincia de Badajoz. Quizás, la pista para rastrear el origen, hoy por hoy desconocido, de todos estos topónimos la proporcione el personaje fabuloso sajambriego y el último de los nombres de lugar mencionados, ya que pocas cosas hay más lóbregas que una mina.
Volvemos a encontrarnos con la supervivencia de una divinidad femenina, quizá de carácter infernal y similar a las lamias, que vivía en cuevas (véase Barbarona) o en el inframundo y que, en el mejor de los casos, se identifica con los duendes y los trasgus.

EL CUÉLEBRE
El mito del dragón o serpiente alada que custodia tesoros y lugares encantados está presente en Sajambre con el nombre astur del monstruo. Vivía en las más tenebrosas y profundas simas y cavernas de bosques y montañas. Dice el Vocabulario sajambriego (p.166) que engullía a las personas y a los animales atrayéndolos con su vista. Es, como se sabe, un mito muy extendido en todas las culturas de la Tierra.

LOS DUENDES
“Es muy familiar entre los sajambriegos y en sus conversaciones, aunque ya tan sólo festivamente” (Vocabulario sajambriego, 199). En cambio, en 1959 Ángel Fernández González había recogido la tradición de que los duendes asustados corrían a esconderse en las cuevas de Llareya o Gurimaldo en el término de Oseja.

LAS JIANASEn la toponimia queda la Cueva de las Jianas y en la tradición oral la leyenda del Pozo Agustinos o de las Agustinas, en donde las jianas hacían la colada y la lejía enturbiaba las aguas del manantial de Igüeyo (Vocabulario sajambriego, 309). A medio camino entre las Xanas asturianas y las Anjanas cántabras se sitúan las Jianas sajambriegas. En todos los casos, son restos de un antiguo culto a las divinidades acuáticas femeninas, que los griegos llamaron ninfas. El esposo o hijo de la jiana se ha conservado en la majada o Collada de Jián.