domingo, 1 de diciembre de 2019

BREVE HISTORIA DE ARCENORIO Y DE SU ERMITA MARIANA


Índice: 1.- Introducción. 2.- El siglo XII. 3.- Los siglos XIV y XV. 4.- El siglo XVII. 5.- El siglo XVIII (1701-1751). 6.- El siglo XVIII (1752-1801). 7.- El siglo XIX. 8.- Conclusiones.

1.- INTRODUCCIÓN  


El puerto de Arcenorio (1530 msnm) es uno de los pasos naturales de la Cordillera Cantábrica que sirvió de límite y comunicación entre Asturias y León.  Pertenece al concejo asturiano de Ponga y limita con los concejos leoneses de Sajambre y Acebedo. 

Las rutas desde Asturias y desde las tierras de León han de seguir las siguientes trayectorias para llegar a dicho lugar: 

§  Desde San Juan de Beleño (Ponga, AS) – Les Bedules – Bosque de Peloño – Horcada de la Guaranga (1.370 m) – Arcenorio.
§  Desde Pio de Sajambre (LE) – Yaete – Collada La Campa (1580 msnm) – Arcenorio.
§  Desde La Uña (Acevedo, LE) – Puerto de La Fonfría (1640 msnm) – Arcenorio.

2.- EL SIGLO XII  


Por su situación fronteriza, la noticia escrita más antigua procede precisamente de una delimitación histórica, la que se establece hacia el año 1120 en el entorno del obispo Pelayo de Oviedo y que ha transmitido el cartulario conocido como Liber Testamentorum (1). En ella se enumeran los términos que definían la divisoria entre las diócesis de Oviedo y de León que, en la parte que nos interesa, dice así: 

... per Penna Rubea, per Panes, per Traue, per Lumba de Tauro, per Mensa Pelagii, per Ueza, per Erzinorium, per Uentanella, per Anneliona, per pando de Carral, per Carisia et descendit ad Campo Longo secus flumen Uernisga...

... por Peñarrubia (Cantabria), Panes (Peñamellera Baja), El Trabe (Cabrales), La Loma del Toro (Áliva), la Mesa de Pelayo, Beza (Sajambre), Arcenorio (Ponga), Ventaniella (Ponga), La Nalona (Puerto de Tarna, Caso), Pando de Carral, La Carisia (Aller) y desciende a Campolongo junto al río Bernesga (Villamanín)...

Es decir, a inicios del siglo XII el puerto seco de Arcenorio era un lugar individualizado y conocido a uno y a otro lado de las montañas, que se identificaba mediante un fitotopónimo derivado del latín *ilicinorium, lugar donde abunda la *ilicinam, o sea, la encina (Quercus ilex), (2).

Esto significa que, cuando se asignó un nombre a este lugar de la Cordillera Cantábrica, los naturales de la tierra hablaban latín, por lo que tal cosa no pudo suceder antes del siglo I.

Y si las voces del pasado llegan hasta nosotros gracias a los escritos que transmiten las inscripciones, los libros y los documentos, no menos interesante resulta analizar los silencios.  Y en el siglo XII hubo dos silencios importantes.    

En la época del obispo Pelayo de Oviedo (1101-1130, m. 1153) no se incluyó ninguna iglesia o ermita situada en Arcenorio en las actualizaciones de propiedades que dicho obispo se dedicó a hacer en los documentos copiados en el Liber Testamentorum, ni tampoco se mencionó el lugar en su obra histórica relacionándolo con algún suceso legendario, como cuenta una tradición oral que ha de ser –forzosamente- muy posterior. 

Los silencios en la obra de Pelayo de Oviedo sucedieron porque en tales años Erzinorium solo debía ser un paso de montaña dedicado, como mucho, a la explotación ganadera de los comarcanos.  

3.- LOS SIGLOS XIV Y XV  


En el siglo XIV existe otro silencio relevante. En 1385 se llevó a cabo un estadismo diocesano en la sede oventense por orden del obispo don Gutierre de Toledo (1377-1389), que se plasmó en el códice diplomático conocido como Libro Becerro. En ningún lugar se menciona una iglesia o ermita en Arcenorio, ni tampoco en la documentación de la Catedral de Oviedo sobre el concejo de Ponga.

La siguiente voz del pasado nos llega desde el año 1488, a finales del siglo XV.

En los registros de la cancillería real castellana, que se guardan en el Archivo General de Simancas, se ha conservado la copia íntegra de un documento otorgado por los Reyes Católicos en la ciudad de Valladolid, el 20 de noviembre de 1488, en el que se reconoce al concejo de Sajambre su derecho a pacer, rozar y cortar en el puerto de Arcenorio. El documento, con su reproducción fotográfica y su transcripción paleográfica completa, ha sido editado y comentado en una página de este mismo blog, titulada Edición Documental con el núm. 2.   

Por lo que se dice en dicho testimonio escrito, el concejo de Ponga debía haber iniciado el proceso de apropiación de lo que era hasta entonces (como argumentan los sajambriegos y reconocen los Reyes Católicos) un puerto mancomunado entre Ponga y Sajambre.  Eso dio pie a la protesta de los sajambriegos ante los reyes, reconociendo los monarcas los derechos de Sajambre a la explotación ganadera del puerto de Arcenorio:

...el dicho conçejo e omes buenos del dicho logar de Sajanbre han estado y están en la dicha posesyón de paçer e roçar e cortar en el dicho puerto de Arzenorio, desde el dicho tienpo a esta parte, justa e pacíficamente, por justos e derechos tytulos... (1488).

En el siglo XV y principios del XVI existían ya conflictos entre Burón y Sajambre por los terrenos mancomunados de Pontón; entre Valdeón y Burón por el término limítrofe de Llavarís; y entre Valdeón, Amieva y Sajambre por Carombo, testigo del aprovechamiento mancomunado de muchos de los puertos  de montaña que existió en esta región desde la Edad Media y que llegó con el mismo estatus jurídico al siglo XX.

En ningún lugar del documento de 1488 se alude a la existencia de una iglesia o ermita en el emplazamiento y menos aún de un albergue para caminantes, posiblemente porque todavía no se había construido ni lo uno, ni lo otro. De haber existido, habrían tenido derechos de aprovechamiento para su funcionamiento y manutención, como los tuvo el casero de Pontón durante toda la Edad Media, y se habrían mencionado en un documento que trataba, precisamente, sobre la explotación compartida del lugar.

En este sentido, en los testimonios conservados sobre el conflicto por el aprovechamiento de Llavarís suele aparecer el casero y la venta de Pontón o hacerse alguna alusión a la existencia de intereses de una tercera persona jurídica en el lugar (3).   

Así que es probable que la ermita de Arcenorio no sea anterior al año 1488 y que en dicha época, el lugar siguiera siendo solo una majada compartida entre los vecinos de Ponga y los vecinos de Sajambre. No debe extrañar este particular si nos remitimos a los hechos y no a la fabulación de los mitos locales. En el puerto de Pontón hubo albergue de caminantes de protección real desde el siglo XII y, sin embargo, no existió ermita alguna antes de 1425 con seguridad. En la vertiente asturiana del puerto de Beza, hubo una venta en el siglo XVI, pero la ermita de la Virgen de Saúgu fue fundada por el arcediano Pedro Díaz de Oseja en el año 1643.  Si esto sucedió en dos lugares por los que pasaba una vía intensamente transitada desde la Alta Edad Media, qué no pasaría con una senda secundaria y mucho menos frecuentada. 

4.- EL SIGLO XVII  


Todos los documentos posteriores a 1488 y anteriores al Catastro de Ensenada de 1752 que hablan de Arcenorio se han conservado en los protocolos notariales del concejo de Sajambre. De haber llegado a la actualidad los del concejo de Ponga, nos habrían clarificado muchas cosas. Pero eso no ha sucedido.

Lo que desconozco es si en el Archivo de la Catedral de Oviedo o en el Histórico Diocesano se conservan documentos de visitas pastorales anteriores a 1752 que puedan retratar la situación de los templos de Ponga. Si así fuera, estas fuentes tendrían que estudiarse.  

Por el momento, los únicos documentos conocidos proceden de Sajambre y están fechados en los años 1666, 1667, 1671, 1693, 1695 y 1699.

Se trata de testamentos otorgados por vecinos del concejo de Sajambre que dejan misas votivas a Nuestra Señora de Arcenorio o Alcenorio. El más antiguo pertenece a un habitante del pueblo de Pio, conocido como Xan Redondo. Excepto en un caso de un vecino de Oseja, todos los demás corresponden a hombres y mujeres de Vierdes y, sobre todo, de Pio, la localidad sajambriega que se encuentra más cerca del puerto de Arcenorio.

Es decir, la noticia más antigua conocida hasta el momento sobre la existencia de un templo mariano en Arcenorio data del año 1666; se ha transmitido gracias a la devoción de los sajambriegos; y se conserva en el Archivo de la Casa Piñán de Oseja de Sajambre, aunque ha sido editada en Oviedo por mí misma (4).

En la línea central: ...a la Birgen de Cobadonga, otra a Nuestra Señora de Arçenorio, otra... (Pio de Sajambre, 1666). Pinchar en la imagen para aumentarla.

5.- EL SIGLO XVIII (1701-1751)  


Las noticias documentales de la primera mitad del siglo XVIII siguen conservándose en los archivos sajambriegos. Entre 1711 y 1787, la Virgen de Arcenorio continúa asomándose a los testamentos de los vecinos de vecinos de Pio de Sajambre.

Pero en este período por primera vez se menciona al casero de Arcenorio. Es decir, por vez primera encontramos una evidencia documental de la existencia de una venta o casería en Arcenorio en el año 1711, porque este es el término que desde la Edad Media se asignaba en la zona a los encargados de estos establecimientos; así sucedió en Pontón y en Ventaniella. En el caso de haber sido el simple encargado del mantenimiento del templo que albergaba la imagen de la Virgen desde por lo menos 1666, el escribano se habría referido -con mayor propiedad- al mayordomo y no al casero.     

La mención aparece en una memoria de deudas que el vecino de Pio, Juan de la Puente, dejó tras hacer testamento, donde estableció dos misas por su alma dedicadas a la Birgen de Arzenorio. El conjunto fue otorgado en Pio de Sajambre, el 17 de julio de 1711, ante el escribano público del número Agustín Piñán de Cueto Luengo. En la citada relación, Juan de la Puente declara:   

...Más sesenta reales que le di (al cura de su parroquia, Toribio Díaz Prieto) en otra ocassión sobre pique que tubimos sobre si los abía de cobrar del cassero de Arzenorio o de mí, y para obiar ynconbenientes los pagué yo... (Pio de Sajambre, 1711).

En el memorial de deudas vemos que Juan de la Puente había sido el responsable local de la reparación de la ermita de San Pelayo de Pío, para lo que el poderoso cura de Ribota, Vierdes y Pío, don Toribio Díaz Prieto, había prestado 34 reales; que había sido regidor del Tercio de Allende El Agua en 1711 y había arrendado puertos; que comerciaba con colmenas, vacas y bueyes, que vendía a uno y a otro lado de las montañas; que acudía a las carreterías de la Tierra de Campos palentina (Ampudia), de lo que debía al cura 12 reales en razón de diezmos pendientes; y que a causa de negocios comunes que no se especifican, ya tenía pagado al cura 336 reales por 24 cántaras de vino. Por otros documentos del Archivo de la Casa Piñán, también sabemos que en varias ocasiones los vecinos de Ribota, Vierdes y Pio encargaron a este mismo Juan de la Puente la compra de grano panificable al por mayor en épocas de escasez, sobre todo en 1699 y 1700.

De manera que parece que este vecino de Pio se desenvolvía bastante bien en el terreno comercial; y comercial debió ser su relación con el casero de Arcenorio y con Toribio Díaz Prieto.  Quizás por algún préstamo hecho a ambos por el religioso o por cualquier obligación de estos para con el cura.  Lamentablemente, las fuentes conservadas no permiten precisar la naturaleza de la asociación mercantil que existió entre los sajambriegos y el casero de Arcenorio en 1711. ¿Estaría relacionada con el tránsito de gentes que cruzaban de Asturias a León, y viceversa, por el puerto pongueto?

Si había una venta o casería en Arcenorio en 1711 es porque debía existir algún trasiego de viajeros. Sin embargo, las fuentes conservadas no parecen otorgar a este camino demasiada relevancia, quizás porque dicho tránsito no era importante.

Dicen los ponguetos que la senda que atravesaba dicho puerto se llamó desde una época incierta el camín de los arrieros, según unos (5), y el camín de la sal, según otros. Lo uno por haber sido utilizada por trajineros de Ponga y lo otro, por transportarse por esta vía los pescados salados asturianos que se vendían en la Meseta.   

En 1752, el Catastro de Ensenada registra la existencia de unos pocos vecinos de Ponga que llevaban palas a vender a Castilla, nada comparable al 100% de los vecinos de Sajambre que efectuaban dos, y hasta tres, viajes al año a la Meseta para vender sus manufacturas.

En Sajambre y en otros archivos peninsulares se conserva mucha documentación de la segunda mitad del siglo XVII y de la primera del siglo XVIII que sirve para estudiar el intercambio comercial que se desarrolló entre Asturias y León en la zona oriental de ambas regiones, donde se documentan muy bien los caminos y los senderos más transitados por leoneses y asturianos, incluidos los vecinos de Ponga. 

Así sucede, por ejemplo, en un caso de 1689, donde vemos a los vecinos del Viego pongués protestar ante el rey porque los de Amieva, a la altura de Sebarga habían ocupado el camino real por donde pasamos a Castilla, solicitando se diera noticia del hecho a escrivanos del número de dicho concejo de Amieba, Parres, Ponga, Cangas y Sajanbre (6), como correspondía al cruzar por tales concejos el camino real al que se alude, que no era otro que el que iba desde Ribadesella a Castilla por Beza y Pontón.

Pues bien, hasta el momento, la ruta por Valdemagán (1700 msnm) y Arcenorio no está documentada en Sajambre antes del siglo XIX.

En cambio, existen registros desde el año 1668, en los que vemos a los sajambriegos transportando sardinas y salmones hacia la Meseta, que se salaban durante los meses cálidos para su conservación y se cubrían con nieve y hielo en los meses invernales. Pero todas estas cargas, que transportaban recuas de bueyes y caballerías, transitaban por el camino real que venía de Ribadesella y Amieva hacia Valdeburón (7). Nunca se documenta la zona de Arcenorio con tales finalidades. 

6.- EL SIGLO XVIII (1752-1801)  


En las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada que se empezaron a poner por escrito en San Juan de Beleño el 10 de mayo de 1752 y se terminaron el día 25 del mismo mes, se dice que en Arcenorio existía un molino que utilizaba el casero de dicho lugar:

...Otro (molino) de Nuestra Señora de Arzenorio, sito en este término, que es de la misma vezindad (Viego). Regulan  su producto en media fanega de maíz que ymportaran las maquilas de el casero de dicho santuario, que es el que solamente muele en él por estar distante de la poblazión... (8).

Otro molino había también en Ventaniella para disfrute de su casero (9). 

El 5 de agosto de 1783 están fechados dos Informes sobre caminos de Jovellanos, donde se trata sobre la carretera que se pretendía abrir entre Asturias y Castilla. Entre las opciones propuestas se menciona la de un presbítero llamado Juan Antonio Monasterio, quizás de origen pongueto, quien plantea “abrir comunicación de Asturias con Castilla por el puerto de Arcenorio desde León a Rivadesella”. Además de Arcenorio, se discute también la posibilidad de hacerlo por Beza, Ventaniella, Piedrafita, La Mesa y Pajares. Lo que sucedió fue que el 8 de abril de 1771 ya se había decidido construir la carretera por Pajares, poniéndose la primera piedra en 1782 (10). 

7.- EL SIGLO XIX  


En el Diccionario geográfico de Sebastián de Miñano y Bedoya, publicado entre 1826 y 1829, al hablar del concejo de Ponga solo se menciona la ermita y el albergue de Ventaniella, cuyo casero debía ser un pechero y estaba obligado a tocar la campana en los días de niebla para guiar a los caminantes. Arcenorio solo se cita aquí como un puerto que se arrendaba para pastos durante los veranos. 

Pero en la voz Casielles, del tomo II editado en 1826, puede leerse lo siguiente:

Situado malísimamente en terreno montañoso, rodeada de peñascos, sus caminos ásperos y escabrosos, a la derecha del río Biamón; confina por el N. con la parroquia de Biego, por S. con el término del concejo de Valdeburón, en Castilla, por E. con los del concejo de Valdeón y por O. con la parroquia de Biego (...) En el puerto de Arcenorio, término de esta feligresía, y camino que dirige a Castilla, hay una alberguería para socorro de los transeúntes, cuya casa debe siempre habitar un plebeyo. Su obligación es abrir las puertas a los pasageros, y pagando hacerles caldo. Se gobierna por 5 vicarios, bajo la protección del diocesano. Toda esta feligresía se comprendía antiguamente en la Biego, pero se erigió en parroquia con aprobación de la cámara y del diocesano. Dista 6 leguas de la villa de Infiesto, y 13 de la ciudad de Oviedo.

He aquí por tanto el origen de muchas confusiones modernas de montañeros y aficionados a la Historia cuando asignan al casero de Arcenorio las competencias que eran propias del casero de Ventaniella.

Como el de Ventaniella, el casero de Arcenorio debía pertenecer al estado general, evitando con ello que ningún miembro de la población hidalga tuviera que vivir en parajes tan remotos y aislados. Pero a diferencia de Ventaniella, las obligaciones del casero de Arcenorio se limitaban a dar cobijo a los viajeros y a proporcionar caldo caliente a quienes se lo pagaran.

Sobre la forma de regir la ermita que aquí se menciona, habría que indagar en las fuentes eclesiásticas diocesanas y parroquiales de los siglos XVIII, XIX y XX, sin olvidar las visitas pastorales de toda la Edad Moderna.   

Escueta vuelve a ser la atención que ofrece el Diccionario de Pascual Madoz, del año 1850. En el tomo 16 y en la entrada correspondiente a la parroquia de Viego (Ponga) se lee lo siguiente:

Atraviesa por esta feligresía un camino carretero que conduce a Castilla por el puerto llamado Arcenorio, existiendo en medio del puerto una capilla (la Natividad de Nuestra Señora), en cuyo día se celebra en ella misa y en el sitio se realiza una feria de ganados.

Nada dice ya de la alberguería, ¿habría dejado de existir definitivamente en 1850 o su información era incompleta? 

8.- CONCLUSIONES  


Esto es lo que transmiten las fuentes históricas que conocemos a día de hoy con anterioridad a 1900. Como se ha visto, hace falta más investigación, sobre todo en los archivos eclesiásticos, que podría acometer algún alumno asturiano de Historia en algún Trabajo Fin de Grado o Fin de Máster.

Mientras tanto hay que decir que, en este caso, la ermita mariana parece haber sido anterior a la alberguería, aunque parece difícil que la capilla dedicada a la Natividad de la Virgen, cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre por ser la fecha de consagración de la iglesia de Santa Ana de Jerusalén, existiera con anterioridad a 1500. 

Basílica de Santa Ana en Jerusalén,  construida junto a la piscina de Betesda y consagrada un 8 de septiembre del siglo V, origen de la celebración cristiana del natalicio de la Virgen María (fotografía de la autora).
Se venera desde el siglo V como lugar del nacimiento de la Virgen María (fotografía de la autora).
 Pinchar en las imágenes para aumentarlas.


Es más probable que la ermita de Arcenorio se levantara durante el impulso dado por el Concilio de Trento para revitalizar el culto mariano en la Europa de la Contrarreforma, inventándose a posteriori una leyenda totalmente falsa sobre el lugar y sobre la cercana Collada La Campa sajambriega. 

Lo que está claro es que en 1666 ya existía la ermita y en 1711 una alberguería que perduró, al menos, hasta 1826, aunque quizás ya no estuviera activa en 1850. Al margen de esto, hay que suponer la existencia de fluctuaciones que habrían afectado a la venta de Arcenorio, según las variaciones demográficas y las necesidades de la población local, como sabemos que sucedió en la venta de Pontón, lugar que estaba despoblado en 1715.    

En cualquier caso, la documentación que vamos recuperando anterior a 1900 no apunta a un trasiego intenso de gentes por esta vía de comunicación entre Asturias y León, sino a un mayor uso de los pasos de la Cordillera que se situaban en Tarna, Ventaniella, Pontón y Beza. 

La construcción de la carretera de Sahagún a Las Arriondas por El Pontón a finales del siglo XIX terminaría por confinar a Arcenorio a los límites locales, aunque los comarcanos de uno y otro lado de las montañas hayan seguido acudiendo a la romería de su ermita cada 8 de septiembre hasta la actualidad. 

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NOTAS
1.- Oviedo, Archivo de la Catedral, ms. 1, f.7v.
2.- Xosé Lluis García Arias, Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, en línea, voz L’Ancina / L’Ercina
3.- Elena E. Rodríguez Díaz, Valdeón: Historia y Colección Diplomática, RIDEA, Oviedo, 2000, docs. ns. 42 y 43.
4.- Elena E. Rodríguez Díaz, Notas y cuadernos de notas de los Piñán, escribanos públicos de Sayambre (1659-1721), Academia de la Llingua Asturiana – Universidá d’Uviéu, 2015, p.226.
5.- Ana Fernández Suárez, Diego Ruiz de la Peña Ruiz y Faustino Suárez Antuña, Asturias concejo a concejo. Ponga, RIDEA, Oviedo, 2009, p.57.
6.- Valladolid, ARCh, R. E., caja 3028, n.37.
7.- Elena E. Rodríguez Díaz, “La Senda del Arcediano y el camino del Beyo: nuevos documentos para su historia”, Boletín de Letras del RIDEA, 2010 y Elena E. Rodríguez Díaz, “Carreteros y arrieros de Sajambre. El intercambio de mercancías en la montaña oriental leonesa (ss. XVI-XVIII)”, Estudios Humanísticos. Historia, 2015.
8.- Simancas, AG, C.E., R.G., lib.367, f.342r-v.
9.- Ventaniella: ...término de la parroquia de Sobrefoz, propio de el santuario de Nuestra Señora de este nombre, que solo muele quinze días de el año para el casero de dicho santuario que habita en aquel paraje, ibídem.
10.- Joaquín Ocampo y Suárez-Valdés, “Caminos y economía II: Jovellanos y la carretera de Castilla”, Cuadernos de Estudios del siglo XVIII, ns.10-11, 2002, pp.75-91.

sábado, 9 de noviembre de 2019

UN PLEITO ENTRE EL MONASTERIO DE SAHAGÚN Y LA PARROQUIA DE OSEJA Y SOTO EN 1752


El monasterio de San Benito de Sahagún fue patrono de la parroquia de Santa María de Oseja y de su anexo, Soto, desde la Edad Media, en razón de su antigua dependencia altomedieval, desde que la condesa Elvira Fernández entregara Santa María de Oselia al monasterio de los Santos Facundo y Primitivo.  Es decir, lo que terminó convirtiéndose en la parroquia de Oseja fue originalmente de propiedad privada y laica, perteneciendo seguramente a los bienes patrimoniales del conde de Cea Fernando Bermúdez (padre de doña Elvira) o a los de su abuelo Bermudo Núñez.     

Debido a esta antigua dependencia, el cenobio benedictino ejerció derechos de patronato durante el resto de la Edad Media y la Edad Moderna. Por eso, en 1300, cuando el templo ya era una parroquia, Santa María de Oselia entregaba cada año 2 libras de cera, 1 carro y 12 escudillas de madera al monasterio de Sahagún. Puede leerse el contenido de este documento en una de las páginas de este mismo blog (doc. núm. 1).    

Por lo que sabemos, esta situación se mantuvo sin cambios hasta el año 1752, tras haber denunciado el monasterio de Sahagún al cura de Oseja, lo que dio inicio a un pleito que terminó por apelación en el tribunal de la nunciatura de Madrid el 20 de octubre de 1752. 

En aquellos tiempos el párroco de Oseja y su anexo, Soto, era Joaquín de Sosa y Tovar, que llegó a Sajambre en 1737 y permaneció allí hasta 1758 o 1759, cuando ingresó como monje en la Orden de San Basilio de Valladolid. Sabemos que esto último ya había sucedido el 7 de enero de 1759.    

Joaquín de Sosa fue uno de los 14 hijos de don José de Sosa Vallapadierna y Canseco y de María Josefa de Tovar Gil, de Vidanes. Nació en dicha localidad leonesa el 9 de abril de 1710 y con 27 años llegó a Oseja para encargarse de la parroquia, junto con su hermana María Javiera, que le atendía y que 13 años después se casó con el sajambriego Tomás Díaz de la Caneja, de cuyo matrimonio fueron hijos Ignacio y  Joaquín Díaz-Caneja.  Joaquín de Sosa murió en el convento de los Santos Mártires (Cosme y Damián) de Valladolid en 1805.    

Los dos documentos conservados no cuentan la razón exacta de por qué, en 1752, el cura de Oseja se negó a entregar a Sahagún  un carro nuevo de madera con sus ruedas, doce escudillas de madera nuevas y dos libras de cera.  El montante de las rentas es la misma cantidad que se registra en el año 1300, si bien en aquella ocasión no se especificaba que el carro tuviera que llevar ruedas y que todo fuera de obra ”nueva”, sino simplemente que Oseja y Soto debían dar a Sahagún cada anno dos libras de çera et un carro et XII escudiellas

La reiteración de las ruedas del carro y de la condición de nuevo que debía tener lo que reclamaba Sahagún pudo ser el motivo de la rebeldía de los parroquianos de Oseja y Soto, que no querían ver sus cargas acrecentadas. 

Desconocemos las razones que pudieron fundamentar las exigencias de Sahagún, pero no cuesta imaginar la resistencia de los sajambriegos a pagar más de lo que les correspondía, asfixiados como estuvieron durante toda la Edad Media y la Edad Moderna por el pago de las elevadas cargas fiscales que debían satisfacer, tanto a la Iglesia (diezmos y rentas de patronato), como al rey. En los documentos de los siglos XVII y XVIII hay constantes quejas sobre la pobreza endémica de la tierra, los muchos inconvenientes para pagar los impuestos y las numerosas dificultades para satisfacer las obligaciones contraídas por una sociedad que vivió permanentemente endeudada.

Si lo que argumentamos fue la causa del pleito, los vecinos de Oseja y Soto debieron haber entregado a Sahagún un carro viejo sin ruedas, doce escudillas seguramente usadas y dos libras de cera de sus colmenas, de ahí la insistencia de los documentos en que el carro tuviera ruedas y en que todo fuera de obra nueva y, por tanto, sin usar.    

De otro lado, en estos dos testimonios jurídicos de 1752 se ve claramente cómo la feligresía de Soto seguía dependiendo de la parroquia matriz de Oseja. Editamos, a continuación, los dos documentos conservados en el Archivo de la Casa Piñán.

1
1752, marzo, 2. León.
Copia notarial de la sentencia en la que el tribunal eclesiástico del Obispado de León desestima la demanda del monasterio de Sahagún contra Joaquín de Sosa y Tovar, cura párroco de Santa María de Oseja y su anejo, Soto, sobre el pago de las rentas por razón de patronato de un carro nuevo con sus ruedas, doce escudillas nuevas de madera y dos libras de cera. 

Oseja de Sajambre, Archivo de la Casa Piñán, ff.1r-v. Papel de tina con humedad y deteriorado por los bordes, lo que afecta al texto en algunos lugares. Cosido al n.2 y a otro documento diocesano de 1776 de distinto contenido.

En el pleito y causa libr[ad]o que ante nos ha pendido y pende entre partes, de la una el reverendo padre abad y monjes del real monasterio de San Benito de la billa de Sahagún y Joseph Feyjoo, su procurador; y a la otra don Joachin de Sosa y Tobar, cura rector de la parroquial de Santa María de los lugares de Osexa y Soto, conzejo de Sajanbre, y Manuel Martínez, su procurador, sobre que dicho don Joachin de Sosa pague a dicho monasterio por razón de patronato en cada un año un carro nuebo de madera con sus ruedas, doce escudillas de madera nuebas y dos libras de zera, y sobre lo demás declarado por una y otra parte, visto, hallamos, atentos los autos y sus méritos a que en lo nezesario nos referimos, que por lo que de ellos resulta, debemos declarar y declaramos que los dichos reverendo padre abad y monjes de dicho real monasterio de San Benito de la billa de Sahagún no han probado su acción y demanda como la propusieron y debían, y que dicho cura de Osexa ha justificado sus escepziones en bastante forma. En cuia consecuenzia absolvemos y damos por libre a el referido don Joachin de Sosa de la demanda que se le ha puesto por parte de dicho real monasterio de Sahagún; y no hacemos condenación de costas (...) a dicha [ci]tada parte que las por sí causadas y las [co]/(f.1v) munes por mitad. Y por esta nuestra sentencia difinitivamente juzgando, así lo declaramos, pronunziamos, firmamos y mandamos. 

Licenciado don Christóbal de Villalva. 

Es copia de la sentencia original que oy día de la fecha se dio y pronunció en el pleyto que en ella se expresa, el que queda en mi poder y oficio a que me refiero. Y en fee de ello, de pedimiento de la parte de el cura del lugar de Oseja, yo el notario maior lo signo y firmo en León, a dos de marzo de mil setezientos cinquenta y dos, en testimonio de verdad. 

Santiago de Robles (rúbrica).

2
1752, noviembre, 6. Madrid.
Copia expedida a petición de Joaquín de Sosa y Tovar del decreto de la nunciatura de Madrid, de 20 de octubre de 1752, que confirma la sentencia judicial del tribunal eclesiástico de León, desestimando la demanda del monasterio de Sahagún contra la parroquia de Santa María de Oseja y Soto. 

Oseja de Sajambre, Archivo de la Casa Piñán, ff.2r-3r. Afectado por la humedad y por algunas roturas del soporte en los bordes del folio. Cosido al n.1 y a otro documento diocesano de 1776 de distinto contenido.

Don Francisco Agustín de Lorza y Aguirre, notario oficial mayor y archivista del tribunal de la Nunciatura de su Santidad en estos reynos de España, zertifico que en este dicho tribunal se ha seguido pleyto por apelación entre partes, de la una el reverendo padre abad y monges de el real monasterio de San Benito de la villa de Sahagún y de la otra, don Joachín de Sossa y Thovar, cura rector de la parrochial de los lugares de Santa María de Oseja y Soto, en el conzejo de Sajambre, sobre que este pague a dicho monasterio por razón de patronato en cada un año un carro nuebo de madera con sus ruedas, doce escudillas de madera nuebas y dos libras de cera, en el qual pleyto, haviéndose alegado por las partes, estando concluso legítimamente y citados los procuradores de las partes para su vista y determinación por vista de los autos por Monseñor Ilustrísimo Nuncio se dio y proveyó el de el thenor siguiente:

En la villa de Madrid, a veinte de octubre, año de mil setecientos y cinquenta y dos. Vistos estos autos y proceso por el ilustrísimo y reverendísimo señor don Henrrique Enrríquez, arzobispo de Nacianzo, nuncio y collector general apostólico en estos reynos de /(f.2v) España, que son entre partes, de la una el reverendo padre abad y monges del real monasterio de San Benito de la villa de Sahagún y de la otra, don Joachín de Sossa y Thovar, cura rector de la parrochial de los lugares de Santa María de Oseja y Soto, en el conzejo de Sajambre, sobre que este pague a dicho monasterio por razón de patronato en cada un año un carro nuebo de madera con sus ruedas, doce escudillas de madera nuebas y dos libras de cera, dijo que confirmava y confirmó la sentencia difinitiva en este playto y caussa dada por el ordinario eclesiástico de León, su pronunciación en dos de marzo pasado de este presente año, en todo y por todo según y cómo en ella se contiene. Assí lo proveyó y mandó su ilustrísima y lo firmó el señor auditor. Acrolino Zervini, auditor. Por mandado de su illustrísima don Manuel de Ypenza. 

El qual auto se notificó en veinte y cinco del mismo mes de octubre a los procuradores de las partes, y por la de dicho padre abad y monges del monasterio de San Benito de Sahagún, en treinta de dicho mes de octubre se presentó petición apelando dicho auto de este tribunal, y por de /(f.3r) creto de su ilustrísima de el mismo día se le otorgó en ambos efectos para ante su santidad con término de quatro mes (sic). Según lo referido parece del mencionado pleyto que queda en esta secretaría de justicia, a que me remito. 

Y para que conste en virtud de decreto proveído por su ilustrísima, oy día de la fecha, a petición presentada en nonbre de el referido don Joachín, doy la presente que firmo en Madrid, a seis de nobiembre, año de mil setecientos y cinquenta y dos. 

Francisco Agustín de Lorza y Aguirre (rúbrica). 

[Al dorso:] Sentencia confirmada en la nunciatura a favor de el cura de Osexa y Soto de Saxambre.