martes, 17 de mayo de 2011
SAJAMBRE EN EL MADOZ (1846-1850).
sábado, 7 de mayo de 2011
LAS CORTINAS VIEJAS DEL PUEBLO DE OSEJA
miércoles, 6 de abril de 2011
APELLIDOS SAJAMBRIEGOS QUE NO LLEGARON AL SIGLO XX
La movilidad de población que existió en el valle a lo largo de los siglos hizo que la mayoría de los apellidos más antiguos de Sajambre se perdieran; que aquéllos fueran sustituidos por otros con el discurrir de los siglos; que muchos desaparecieran porque los linajes quedaban sin descendencia o porque las familias se desintegraban a causa de la emigración. Pero muchas de las gentes llamadas de aquellas maneras llegaron a vivir 200, 300, 400 o más años en Sajambre, pudiendo consisderarse, por tanto, tan sajambriegos o más que muchas familias actuales.
Presento hoy una relación no exhaustiva pero bastante completa de aquellos antiguos apellidos que caracterizaron a algunos sajambriegos y que se repiten en la documentación notarial como avecindados en Sajambre.
Interesa resaltar este último aspecto porque no incluyo a los que eran residentes pero no estaban avecindados y tampoco a los que llevan como aparentes apellidos topónimos sajambriegos fácilmente identificables, como por ejemplo Juan de Teba (Ribota) o Pedro del Casar (Soto).
No incluyo tampoco, porque no son apellidos propiamente, los nombres de pila acompañados, por ejemplo, de un “De Mencía”, pues se trata de la identificación de un vecino por el nombre de su madre o esposa. El nombre de pila Mencía fue frecuente en el Sajambre del siglo XVI.
Por su parte, el “Herrero” que aparece en el n. 88 de La Montaña de Valdeburón es el oficio ("herrero") que poseía el individuo. Lo mismo sucede con un “Alonso sastre” que en el mismo lugar se considera como “Alonso Sastre”. Tanto en el caso del herrero como en el del sastre del lugar se usan los distintivos de sus oficios para identificar mejor al individuo, sobre todo porque dicha profesión estaba indicando (y demostrando) cuál era el estamento social al que pertenecía su portador, que era lo que verdaderamente interesaba en este tipo de documentos. Así sucedía desde la Edad Media en todos los lugares del reino. En cualquier caso, los datos que aquí se ofrecen no proceden sólo de padrones, sino del conjunto de la documentación notarial que vamos manejando.
AMIGO
Soto y Oseja. Documentado en los siglos XVI, XVII y XVIII. Una de las familias vivía en La Yana (Oseja) en el siglo XVII. Estado: hidalgos.
ANDRÉS
Oseja y Ribota. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Estado: pecheros.
BERMEJO
Oseja. Documentado en los siglos XV, XVI, XVII y XVIII. Estado: pecheros.
CABRERO
Oseja. Documentado en los siglos XVI, XVII y XVIII. Estado: hidalgos.
CALVO
Oseja. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Se documenta algún caso como Calveto, que creo debe ser mote utilizado para distinguir a varias personas de este apellido llamadas igual. (¿Andará por aquí el origen de aquello que decía Barbarona cuando asustaba a la gente con un “Calvín, Calveto, que me tiro a tu carreto”? El Calveto sólo lo he visto en el siglo XVII). Estado: hidalgos.
DE COCO
Soto. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Estado: hidalgos notorios.
DE LA LASTRA
Ribota. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Estado: hidalgos notorios.
DE LA MATA
Soto y Oseja. Documentado en los siglos XVI (Soto) y XVII (Oseja). Estado: hidalgos.
DE LA PIÑERA
Oseja. Documentado en los siglos XV (desde 1406) y XVI.
DE SANTOS
Ribota. Documentado en el siglo XVI.
DE SUERO
Soto, Oseja y Ribota. Documentado en los siglos XVI, XVII y XVIII. Estado: hidalgos.
DEVIA
Ribota. Documentado en el siglo XVII. Procedente de Asturias.
DOBREGANES
Oseja. Documentado en el siglo XVIII. Posiblemente originario del municipio cántabro del mismo nombre. Estado: pecheros.
FRANCISCO
Oseja. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Estado: hidalgos notorios.
GARCÍA
Soto, siglos XV, XVII y XVIII. Se documenta en el siglo XV, desaparece en el XVI y vuelve a documentarse en el siglo XVII por individuos procedentes de Amieva, concejo en el que es frecuente desde el siglo XVI por lo menos. Estado: hidalgos notorios los que procedían de Amieva; pecheros los que procedían de Valdeburón.
HIDALGO
Pío y Oseja. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Estado: pecheros.
LONGORIA
Oseja. Documentado en el siglo XVII. Procedente de Asturias, Ayuntamiento de Miranda, parroquia de San Martín de Lodón.
MARTÍN
Oseja. Documentado en los siglos XVI, XVII y XVIII. Estado: pecheros.
MARTÍNEZ
Oseja. Documentado en los siglos XIV, XV, XVI, XVII y XVIII. Uno de los apellidos patronímicos más antiguos de Sajambre y extendidísimo en todos los territorios comarcanos desde la Baja Edad Media. Estado: pecheros.
MOLINA
Ribota. Documentado en el siglo XVI.
PÉREZ
Vierdes y Oseja. Documentado en los siglos XV y XVI. Apellido escasamente documentado en Sajambre, donde sólo lo lleva una familia de Vierdes en el siglo XV y un par de familias de Oseja en el XVI. Es, sin embargo, uno de los apellidos característicos de Valdeón, en donde está documentado desde el siglo XIII. Contemporáneamente a Sajambre fue muy frecuente en Amieva, Caso, Cangas de Onís, Cabrales y Liébana.
PRIETO
Soto. Documentado en los siglos XV y XVI.
SÁNCHEZ
Ribota, Soto y Oseja. Documentado en los siglos XVII y XVIII. Extendido en la comarca. Estado: hidalgos los sajambriegos y pecheros los que procedían de Valdeburón.
SUÁREZ
Oseja y Soto. Documentado en los siglos XVI y XVII. Procedente de Cangas de Onís. Estado: hidalgos.
VALIENTE
Oseja. Documentado en los siglos XV y XVI. Estado: pecheros.
lunes, 21 de marzo de 2011
INQUISIDORES SAJAMBRIEGOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII.
Poco a poco vamos conociendo a algunos sajambriegos que colaboraron con la Inquisición formando parte de su engranaje burocrático en los siglos XVI y XVII.
Sus nombres nos llevan a familias de hidalgos notorios que debieron utilizar estos cargos y su situación de preeminencia social como un instrumento más de poder sobre sus vecinos. Además, los que desempeñaban tales cometidos poseían inmunidad personal y los servicios prestados al Tribunal siempre permitían obtener beneficios económicos.
Por ahora sabemos de las siguientes funciones inquisitoriales desempeñadas por sajambriegos:
Oficial: cualquiera de los miembros laicos o eclesiásticos al servicio de la Inquisición que formaban parte de su estructura burocrática.
Comisario: oficial sin salario fijo, aunque recibe una paga tras cada actuación. Requisitos: ser clérigo secular. Función: preside los tribunales de su distrito, recibe las acusaciones, cita testigos, apresa, inicia procesos, coordina la actuación de los familiares.
Familiar: oficial laico sin salario, aunque se beneficia económicamente de las delaciones que hace. Requisitos: ser varón, casado, laico, mayor de 25 años, hijo legítimo, de buena fama, cristiano viejo, no desempeñar o haber desempeñado nunca oficios viles, ni comerciales. Función: espiar, delatar, detener, vigilar y trasladar a los reos a las cárceles inquisitoriales. Fueron los más temidos y los más odiados.
INQUISIDORES SAJAMBRIEGOS
PEDRO DÍAZ DE OSEJA: documentado como familiar del Santo Oficio en el año 1589. No lo era todavía en 1575, ni en 1581 cuando Diego de Labra, párroco de Santa Eulalia de Abamia, lo denuncia por impago de una deuda (Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, Registro de Ejecutorias, caja 1634, n.37 y caja 1445, n.37 respectivamente: ejecutorias derivadas de dos denuncias contra Pedro Díaz de Oseja). No es el futuro arcediano de Villaviciosa, quien nació hacia 1583, sino un personaje cronológicamente anterior.
JUAN DÍAZ: hermano de Diego Díaz de Oseja y tío del arcediano de Villaviciosa, Pedro Díaz de Oseja. Documentado como familiar de la Inquisición en documentos de sus descendientes (Archivo Histórico Nacional de Madrid, Estado, Pruebas Santiago, exp.1513, ff.15vº-16rº).
DOMINGO PIÑÁN DE CUETO LUENGO: Comisario del Santo Oficio y párroco de Oseja y su anexo, Soto, entre 1621 y 1652.DIEGO DE LA CANEJA (n.1635 - m.1676): arcediano de Villaviciosa en la Iglesia de Oviedo. En el año 1675 solicita que se le acepte como oficial de la Inquisición. El 3 de diciembre de 1675 se despacha la certificación de la aprobación (Archivo Histórico Nacional de Madrid, Inquisición, leg.1423, exp.13). La investigación que se hizo sobre él hasta dar por buena su solicitud tiene 134 páginas. Don Diego de la Caneja no llegó a ejercer un año entero como oficial del Santo Tribunal, pues la muerte le sorprendió al poco de iniciar su trabajo.