martes, 6 de diciembre de 2016

UN CASO DE CORRUPCIÓN EN EL SAJAMBRE DEL SIGLO XVIII


En el Archivo de la Casa Piñán se conserva una investigación judicial del año 1778 sobre un comportamiento claramente corrupto. En dicho delito intervinieron varios vecinos del concejo, llamados Francisco de Mendoza, Tomás Díaz de la Caneja, Manuel de Martino Díaz y Pedro de Mendoza. El Tomás Díaz de la Caneja que aparece aquí es el nacido en 1717 y muerto en 1795, que fue padre de Ignacio y Joaquín Díaz-Caneja.

La denuncia fue presentada por Agustín Piñán de Cueto Luengo ante las justicias de Sajambre y ante las justicias del rey. Tanto en ella, como en las declaraciones de los testigos que se incluyen en el documento, se detalla lo sucedido, que nosotros ahora vamos a presentar con las aclaraciones históricas pertinentes.

En el año 1776, se había efectuado una investigación sobre la honestidad de Francisco de Mendoza, quien quería examinarse de escribano público. La indagación se hizo ante el juez local, Tomás Díaz de la Caneja, y la opinión unánime de los testigos fue negativa, al existir constancia de la falta de honradez del dicho Francisco de Mendoza.

Desde la Edad Media, se exigía que todo aspirante a notario público fuese persona hábil y capaz, pero también honrada y de buenas costumbres. Las leyes posteriores siguieron insistiendo en este requisito personal, como se hizo en las Cortes de 1534:


 «Porque los Escribanos sean quales convengan, mandamos, que quando vinieren a ser examinados en nuestro Consejo, primeramente traigan aprobación de la Justicia del lugar, dónde son, de su habilidad y fidelidad, y de otra manera no sean admitidos a dicho examen».


Esto mismo se reitera en una Real Cédula de 1539 y nuevamente en 1541, obligándose entonces a incluir en dicho documento la edad reglamentaria de 25 años y, en otra ley de 1609, la obligatoriedad de dejar constancia en el mismo escrito de los dos años consecutivos de formación, que todo aspirante a notario debía haber realizado.  


«De aquí adelante, las personas que se hubieren de examinar para Escribanos de los reynos traigan información y aprobación de la Justicia de donde vivieren, de su habilidad y fidelidad, y que son de veinte y cinco años, y de todo lo demás contenido en el capítulo de Cortes que se hizo en la villa de Madrid el año de 534 y en la cédula que sobre ello dio su Majestad el año de 1539 a 20 de octubre». (Novísima Recopilación, Tomo III, Tít. XV).


Este documento o «información», emitido por las justicias del lugar al que pertenecía el aspirante a notario público, fue, por tanto, requisito obligado y previo al examen que se hacía ante el Consejo Real. Y esto fue lo que se hizo en el año 1776 ante el juez del concejo de Sajambre, Tomás Díaz de la Caneja.

Sin embargo, dicha información no se puso por escrito, sino que todo se hizo oralmente, de forma que no quedó constancia documental del resultado negativo en la evaluación.  En los meses siguientes, Francisco de Mendoza «congratuló a los capitulares de este conzejo con un refresco, a fin de que le favoreciesen para yrse a examinar». Pero ni con esos sobornos consiguió apoyo suficiente.

Así las cosas y siendo vox populi en Sajambre que Francisco de Mendoza carecía de fidelidad (o sea, del lat. fides, fe, confianza), es decir, que no era persona de fiar para poder ejercer el oficio de escribano público, los testigos relatan que él y sus partidarios, entre los que estaban Tomás Díaz de la Caneja, Manuel de Martino Díaz y Pedro de Mendoza, hicieron lo siguiente: 


«Sacó testigos de su parcialidad, de este dicho lugar, capital de este conzejo, y los llebó al puerto de Pande Arruedas, distante de esta audiencia más de una legua, raya mista con el conzejo de Baldeón, donde un escribano de dicho conzejo de Baldeón, con Manuel de Martino Díaz, juez que era de este conzejo, recivieron la ynformazión, siendo testigo en ella el dicho Thomás Díaz de la Canexa, juez anterior, ante quien como ba espresado se avían puesto los reparos en el año de setenta y seis».  


Y puesto que no fueron capaces de sobornar al procurador general de Sajambre, suplantaron su personalidad y su autoridad pública con el primo carnal del candidato, llamado Pedro de Mendoza:


«…y el dicho Pedro de Mendoza, quien se dize hizo vezes de procurador, no fue nombrado públicamente, ni jurado para tal ofizio, que es primo carnal del dicho Francisco de Mendoza».


Con este documento fraudulento, hecho en Panderruedas ante un notario de Valdeón, Francisco de Mendoza solicita ser examinado ante el Consejo Real, solicitud que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Tras tener noticia del hecho, Agustín Piñán inicia acciones judiciales contra el Mendoza y sus partidarios, conservándose en Oseja la investigación hecha por orden de quien entonces era el juez del concejo, Pedro Andrés.

Por lo delicado de la situación y de las personas implicadas, el juez ordena lo siguiente:


Que esté presente en todas las diligencias «Marcos Alonso Tielbe, honbre anciano, de buen zelo e inteligente, por aber usado todos los onoríficos oficios de esta república, asta el de Merino Mayor de esta real Merindad. Y con su asistencia, la de dicho señor juez y de mí, el fiel de fechos, se examinaron cuatro testigos, todos vecinos de este dicho conzejo, que fueron Manuel de Viya, Manuel Muñiz Martínez y Josef Barales, que todos tres fueron juezes de este dicho conzejo, y el dicho Barales fue también alcalde de la Santa Hermandad, y Vitorio Calbo González, que también fue regidor decano».  


En primer lugar, este documento nos informa de la identidad de otro de los merinos mayores de Valdeburón que procedieron de Sajambre: Marcos Alonso Tielve, miembro de una familia de Oseja muy bien documentada.

En segundo lugar, el juez elige como declarantes a personas de reconocida autoridad en Sajambre. Todos habían desempeñado oficios públicos: tres habían sido jueces del concejo y uno de ellos además, alcalde de la Santa Hermandad, o sea, jefe de policía; y el cuarto era el más anciano de los regidores locales. No debe olvidarse que, en aquellos tiempos, la ancianidad implicaba autoridad.

Las declaraciones de estas cuatro personas son demoledoras y totalmente claras. Oigamos un par de ellas. 


«…Que el dicho Francisco no conbiene en manera alguna para el dicho oficio de escrivano, porque es bien notorio en este conzejo que, en el tiempo que sirvió de amanuense a su suegro, Francisco Antonio Díaz de la Canexa, escrivano de este conzejo, este por su decrepitud y demasiada confianza le fiaba todos los instrumentos judiciales y estrajudiciales, sin ynterbenir más en ellos que él firmaba sin saber acaso lo que firmaba, lo que sospecho porque no es de creher aya concurrido en algunos escriptos su poca fidelidad, mucha ignorancia o demasiada simplicidad».  



«…Y cuando era amanuense, le vio poner una declarazión contraria de lo que dezía el testigo. Y que siendo reprendido, respondió que no le petaba* escrivir otra cosa y que, aviéndolo entendido el juez, que era Manuel Muñiz Martínez, rompió el papel y le hizo escrivir la berdad… Y que en dicho año de su juzgado le suzedió otras dos vezes lo mismo. Y que siendo juez de este conzejo Francisco Fernández, por aberle cogido en semejantes yerros, le quitó de escrivir en el año de su juzgado. Y sabe que en el año pasado de setenta y siete congratuló a los capitulares de este conzejo. Y que siendo alcalde de la Santa Hermandad Josef Barales, de este espresado conzejo, tamvién vio cuatro declaraziones que los mismos testigos dijeron no ser las que avían dado y, de echo, dieron otras que digeron ser berdaderas. Y dicho alcalde recogió las primeras que avía escripto dicho Mendoza y le costó hazer de nuevo los autos. Y que también oyó a Lupercio Díaz de Osexa, presbítero, vezino de este dicho conzejo, sazerdote muy timorato, que el dicho Mendoza le avía puesto en autos una declaración, en su nombre, falsa».


No se conserva la sentencia, que debió ser contundente, pues fueron varios los delitos que se sucedieron: amaño de testimonios judiciales (incluyendo una declaración falsa de un cura), falsedad en documento público, suplantación de personalidad y de cargo concejil, sobornos y, según uno de los últimos declarantes, la sola presencia de Francisco de Mendoza en cualquier actuación «acriminaba mucho más el delito».

Pese a ello, en el año 1794, Francisco de Mendoza ya había conseguido lo que llevaba intentando casi veinte años: ser «escribano público de la villa de Oseja». 

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*Petar: apetecer, dar la gana, ver Xosé Lluis García Arias, Diccionario general de la Lengua Asturianahttp://mas.lne.es/diccionario/palabra/58143 

 

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA CASA RECTORAL DE OSEJA DE SAJAMBRE: SU HISTORIA

Lo que llegó al siglo XX como casa rectoral en Oseja de Sajambre fue, en su origen, una vivienda particular que pasó por diferentes manos, que se transmitió como herencia patrimonial y a la que le perdemos la pista en el año 1720.

Su primer dueño conocido fue Juan Manuel de Posada Arnero, cura de Oseja y Soto entre 1665 y 1699. Este Juan Manuel de Posada, emparentado con los Posada del concejo de Llanes, aunque originario del de Onís, cambió su beneficio curado de Pinos de Babia con Francisco de Orcasitas y se instaló en Sajambre el 1 de abril de 1665. Vivió en Oseja 34 años, entre dicho mes de abril de 1665 y mediados de diciembre de 1699, cuando murió.  

Sabemos que, con anterioridad a 1677, había comprado lo que hoy es la casa rectoral a un propietario anterior. En su testamento del 14 de diciembre de 1699 se la dejó en herencia a su sobrino, Manuel de Posada Arnero, quien la vendió en 1718 y en 1720 pasó al poder de un nuevo propietario particular. Veámoslo.  

Una de las primeras cosas que hacían todos los curas al llegar a su nueva parroquia era empezar a comprar propiedades de todo tipo: casas, huertas, tierras, prados. Y el cura Posada no fue una excepción. Entre esas adquisiciones se encuentra un «un güerto y un casar» en el barrio de Las Cortes.

En la documentación sajambriega, el término casar se utiliza para designar a los edificios en ruinas, empleando a veces la más precisa expresión de «casar caído». El mismo significado existe en el asturiano oriental, en concreto en Llanes (1).  

La ubicación exacta de ese casar, que se encontraba en lo que entonces era el barrio de Las Cortes, la proporciona un documento del 23 de marzo de 1677. En él quedó constancia de cómo el cura Posada compraba a Damián Díez de Oseja «una tierra en la hería de Palaçio donde dicen El Çinplono», de cuatro carros de abono, que lindaba «con heredad de Pedro Amigo y güerto y casar del comprador» (2). Luego, dicho casar se encontraba al lado del Cimploño, que hoy también linda con la casa rectoral.

Años más tarde, en 1718, la propiedad había crecido y era algo diferente. El casar se había transformado en una vivienda, los cuatro carros de abono del Cimploño eran ya ocho y había un hórreo delante de la casa.  El sobrino del cura Posada, a la sazón dueño de dicha propiedad, la vende el 3 de abril de 1718. El documento de venta dice así:

En el lugar de Osexa, concejo de Saxambre, tres días del mes de abril deste año de mil setecientos y diez y ocho, ante mí, el escribano público y testigos parezió presente Manuel de Possada Harnero, vecino del lugar de Soto, deste dicho concejo, único y unibersal heredero que es y quedó del señor Juan Manuel de Possada Harnero, su tío, que santa gloria haya, cura que fue deste dicho lugar, como consta del testamento y última dispusición con que murió, que pasó por su testimonio del presente escribano que da fee.

Y como tal, usando de su derecho y el que en este casso le compete, de su voluntad sin apremio ni fuerza alguna, otorga que bende, en benta real por juro de heredad para siempre xamás del mundo, a don Francisco Rodríguez de Reyero, cura de dicho lugar, que sea para el susodicho y quien su derecho hubiere en qualquiera manera, es a saber: la su casa propia que tiene en el barrio de Las Escortes de dicho lugar de Oseja, con el órrio de quatro aguadas que está delante de dicha casa y la güerta de ortoliza que está inmediato a dicho órrio y casa, con más la tierra del Cimploño que está pegada a dicha casa, que serán ocho carros de abono, más o menos, lo que fuesse.

Que dicha cassa, toda ella, órrio, güerta de hortoliza con dicha tierra linda con el camino real, cassa de herederos de Santiago de Açebedo y Miguel de Açebedo. Y dicha tierra linda con heredad de Francisco Piñán, herederos de Tomás Díaz de la Caneja y del presente escribano. Todo lo referido lo bende con las entradas y salidas, derechos, aziones y serbidumbres quantos a, tiene y les perteneze según los heredó del dicho su tío, gozó y posseyó el susodicho después de su muerte. Cuyos bienes los bende libres de zensso, tributo, anibersario ni otra ninguna carga, que no la tienen, por preçio y quantía de doze mil reales de vellón en que los susodichos fueron ajustados, bueno a bueno, cuya cantidad confesó el otorgante aberlo rezibido antes de ahora, en hacienda raíz en dicho lugar de Soto, bacas, bueyes, pan y dinero que le dio, que con un mil y zien reales de vellón que tiene de zenso sobre sus vienes dicho otorgante, y sobre los que vende con los réditos caídos hasta primero de junio deste presente año.

Ajustada y liquidada la quenta en presencia de los testigos y del presente escribano con un mil y setezientos y diez reales que puso de presente con espeçie de oro, plata, calderilla y todo reducido a vellón que rizibió el dicho otorgante de mano del dicho don Francisco, conprador, oy día de la fecha en presensia de los testigos… (siguen las cláusulas de cierre acostumbradas).

Y la otorgó ante el presente escribano y testigos que lo fueron: Manuel Díaz de la Caneja, Alexandro Piñán y Manuel Díaz de Coco. Y lo firmó de su nonbre junto con dos testigos, que el otro no, porque dixo no saber escribir. Y en fee de ello lo firmé. Entre renglones “lo difiere”, balga.

Manuel de Possada Harnero (rúbrica).  Alegandro Piñán de Cueto Luengo (rúbrica). Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica).

Ante mí, Agustín Piñán de Cueto Luengo (rúbrica).

El camino real que se menciona entre los linderos de la propiedad era una prolongación del camino real de Pontón que, desde Caldevilla, pasaba junto al muro del corral de los Piñán de Cueto Luengo, y servía para comunicar el barrio alto de Oseja (Caldevilla) con el de Las Cortes, siguiendo en parte el trayecto de la actual carretera (3).  

Es decir, estamos –sin ninguna duda- ante lo que llegó a nuestros días como Casa Rectoral y propiedad del Obispado de León, que el cura Posada reconstruyó a partir de una vivienda anterior en ruinas, dotó de hórreo cubierto a cuatro aguas y compró lo que era la tierra del Cimploño, en el Palacio, que lindaba por arriba con la propiedad de los Díaz-Caneja, cuya casa solariega también limitaba con la ería de Palacio. Así que  no sería extraño que la fábrica antigua que llegó a finales del siglo XX fuera la que el cura Posada construyó entre los años 1677 y 1699.

En 1718, la venta se hace al cura Francisco Rodríguez de Reyero, que ya llevaba 19 años viviendo en Oseja y que muere poco después mientras estaba en Infiesto (Asturias). En su inventario post mortem, fechado el 26 de julio de 1720, se dice que dicho cura no dejó ningún pariente en Sajambre, sino algunos otros que vivían en los lugares de Riaño y Villayandre y «que actualmente están gobernando su casa».

En su inventario de bienes, la vivienda y propiedades adyacentes aparecen descritas así: «la casa en que bibía dicho difunto que se compone de dos salas, bodega, cozina y caballeriza y pajar, que linda de un lado con el camino real y güerta que está pegada a ella. Yten un órrio de quatro aguadas y nuebe pies que está delante de dicha casa, que linda con ella y con casa de Azebedo... Yten ynbentariaron la tierra del Zinploño, que está pegada a la casa de dicho difunto...que linda de un lado con casa del difunto y con la zerradura». Como se ve, se trata de las mismas propiedades que siguen siendo bienes de carácter particular.

Dos días después, mediante auto judicial fechado el 28 de julio de 1720, se hace entrega de todos los bienes del cura Reyero a quien se presentó como su heredero legítimo, con documento notarial hecho ante Gabriel de Vega, escribano público del número del concejo asturiano de Piloña. Dicho heredero fue Juan Rodríguez Reyero, vecino de Riaño y hermano del difunto.

Entre esos bienes, que ahora pasaban al poder de un vecino de Riaño, iba la casa de Las Cortes, la huerta, la panera de nueve pegollos y la tierra del Cimploño. Lo que  ya no sabemos es cuándo pasaron estas propiedades a manos del Obispado de León.

NOTAS
(1)  Xosé Lluis García Arias, Diccionario general de la lengua asturiana, en línea:

(2)  Elena E. Rodríguez Díaz, Notas y cuadernos de notas de los Piñán, escribanos públicos de Sayambre (1659-1721), Academia de la Llingua Asturiana - Universidad de Oviedo, 2015, p.164.
(3) El camino real de Pontón y Beza tenía ramificaciones que comunicaban los cinco pueblos de Sajambre entre sí y, en Oseja, dos brazos principales: uno que se dirigía hacia el barrio de Quintana y el otro que cruzaba el barrio de Caldevilla hacia el de Las Cortes. Este segundo brazo bordeaba la pared de la corralada de los Piñán, donde también había un hórreo propiedad de la misma familia. Ese hórreo es el que hoy está en ruinas dentro del corralón y fue trasladado allí cuando dicho tramo del camino real se asfaltó y se incorporó a la carretera nacional de Sahagún a Las Arriondas.  

lunes, 3 de octubre de 2016

LA VISITA DE DON FÉLIX DE MARTINO A SAJAMBRE EN 1905 NARRADA POR UN TESTIGO PRESENCIAL


En un documento hemerográfico inédito se ha transmitido una crónica de la visita que hicieron a Sajambre Don Félix de Martino y su familia, en el año 1905.
 
La crónica está firmada, anónimamente, por un sajambriego y se envió al periódico llamado Mensajero leonés. Fue publicada el lunes, 18 de septiembre de 1905.
 
Transcribo la carta entera, manteniendo la ortografía de la época y la puntuación del rotativo.
 
DE LA PROVINCIA
 
desde sajambre
 
Oseja de Sajambre 12, del 1905.
 
Sr. Director de Mensajero Leonés:
Distinguido Sr. mío: 
 
Después de largos años de ausencia en Méjico, donde con gran acierto y clarísima inteligencia se dedica a la industria y comercio, ha venido a visitarnos el dignísimo hijo de este país, D. Félix Martino acompañado de su señora y sus 4 hijos. Grande es el prestigio é influencia de que goza entre la colonia española, no tan solo por las relevantes cualidades de que se halla adornado cuanto por hallarse unido en indisoluble lazo con la sin par Dª Guadalupe Noriega, hija del gran propietario y capitalista asturiano, D. Íñigo Noriega persona muy influyente en la república mejicana. 
 
La señora del Sr. Martino deseosa de conocer el país donde había nacido y se había criado su esposo durante su infancia, ha recorrido con él y numerosa comitiva muchos pueblos y parages de esta montaña, cabalgando con gran destreza y valentía por pésimos caminos y veredas que más bien que tales eran verdaderos despeñaderos. 
 
Por su esmeradísima educación, claro talento y amabilidad para con todos, ha logrado en pocos días captarse la simpatía y admiración de cuantos la trataron, representando el verdadero tipo de la dama española. Su humildad y modestia sin límites nos ha puesto trabas para no dar á conocer sus actos de caridad y desprendimiento en el pueblo natal de su esposo. 
 
Este, por su parte, ha repartido entre sus paisanos numerosas limosnas y tiene en proyecto edificar en su pueblo (Soto) una gran escuela, en donde tanto la infancia como la juventud puedan ilustrarse y adquirir conocimientos verdaderamente útiles y provechosos. 
 
Atentamente invitados por el señor Martino, los vecinos de Soto y gran número de amigos hemos concurrido á una comida de campo en Carombo, á la falda de los «picos de Europa» siendo más que comida un banquete tanto por el número de personas, (que pasaban de ciento) como por los exquisitos manjares que fueron servidos. Al siguiente día asistieron los del anterior á otra comida en Valdeón en casa de Don Dionisio Diaz Martino, hermano de D. Félix; é invitados por el señor Molleda, querido amigo nuestro y diputado por este distrito, fuimos á otra comida en Pontón en cuya amable compañía estuvimos breves momentos, muy á pesar nuestro, por requerirse nuestra presencia en otro lugar por compromiso anterior. Por último el médico de esta villa, don Marcelo Castaño dio otra comida en el valle de Verrundi en obsequio del Sr. Martino, familia y amigos, que estuvo admirablemente dirigida por su distinguida esposa Dª Josefa Díaz Caneja y su simpática hija Julita. 
 
Tanto a la llegada como en las distintas excursiones se hospedaba el Sr. Martino y familia en la casa que para veraneo posee en esta villa el rico propietario y capitalista D. Lucio Piñán, pariente y querido amigo del Sr. Martino, siendo atendidos con la amabilidad y esplendidez que caracterizan al Sr. Piñán y familia. 
 
A todas estas excursiones les acompañó el Sr. Piñán, su hermano don Santiago, el médico Sr. Castaño, el magistral y fiscal de Astorga, señores García y Caneja respectivamente, D. Olegario Díaz Caneja, Vice-rector y catedrático del seminario de Valderas D. Dionisio Piñán y otras muchas personas que no recordamos. 
 
Ignora si su periódico cuenta con suscriptores en la república mejicana, y no sería difícil en caso contrario colocar allí algunos números entre los hijos de esta provincia, contando con la amabilidad y patriotismo de nuestro referido paisano don Félix por la gran influencia que disfruta en la colonia. 
 
Puede hacer el uso que crea conveniente de estas mal trazadas líneas que como información le envío y queda con la mayor consideración su afectísimo que b(esa) s(u) m(ano).
 
Un sajambriego.

Fuente: Biblioteca Nacional de España. Hemeroteca Digital.
 
* La casa que hospedó a los Martino en Oseja es, seguramente, la que hay enfrente del Ayuntamiento, construida por Don Luis Piñán y hoy propiedad de la familia Mendoza.

domingo, 29 de mayo de 2016

LOS PORTALES ANTIGUOS DE LAS CASAS SAJAMBRIEGAS



La fisonomía de la casa sajambriega anterior a 1800 era diferente a lo que llegó como casa tradicional al siglo XX. Uno de los elementos arquitectónicos que marcaba dicha diferencia eran los portales o portaladas, voces que son sinónimas en Sajambre, según la segunda acepción que ofrece el Diccionario General de la Lengua Asturiana (1). 

Para empezar, muchas de las casas sajambriegas de la Edad Moderna tenían dos portales, uno en la parte delantera de las casas y otro en la parte trasera. Al mismo tiempo, algunas lo tenían solo delante de la puerta principal y otras solo en la parte trasera.  

Vierdes, 1721. Inventario post mortem de Juan de Granda: «ynbentariaron la mitad de la casa en que bibía dicho difunto, que se conpone de mitad de cozina, establo, pajar, portal atrás y adelante, y bodega, que linda con órrio de Cosme de Granda y Camino Real». 

Soto, 1699. Inventario post mortem de Juan de Martino, el que fuera Merino Mayor de Valdeburón: «la casa en que al presente bebía que se conpone de coçina, sala, aposentos, bodega y portal y establos, que en todo son seis bigadas de casa, con su portal al lado de atrás, según linda toda con el río caudal y con los güertos que están al lado de arriba de dicha casa y con casa de los herederos de Pedro Alonso». 

Soto, 1699. Inventario post mortem de Juan de Martino: «Yten una bigada de casa del susodicho en dicho lugar, do diçen Ballobal, con su portal atrás y adelante, según le corresponde, que linda con casas de Manuel Sánchez y con casa de Pedro Sánchez, su hermano». 

Ribota, 1693. Juan Fernández hipoteca la mitad de su casa como garantía del pago de un censo a favor de Domingo Redondo, vecino de Pio: «hypoteco la media cassa de mi continua morada, según está sita en el lugar de Rivota, a do dizen la Vega del Soto, que se compone de cozina, pajar y establos, portales atrás y delante, con sus antojanos, entradas y salidas, y servidumbres, que es de piedra, madera y teja. Y linda con la otra media cassa mía y güerta que está a la parte de atrás de dicha cassa y camino que ba a Tamanzia y a Güérgola». 

Ribota, 1674. Diego Fernández recibe de su madre «la mitad de la casa en que al presente vive, de piedra, madera y teja, con su bodega y sus portaladas de atrás y delante, en el barrio de Güérgula». 

Soto, 1665. Inventario post mortem de Mencía de la Caneja: «Yten una portalada que está a la parte trasera de dicha casa, que corresponde a la media bigada referida». 

Ribota, 1662. Inventario post mortem de Juan Fernández de Ribota: «la cocina antigua con dos portaladas, la una a la parte del río caudal del dicho lugar de Rivota y la otra a la delantera de dicha casa, que dicha casa y portaladas lindan con casa de Alonso de Viya y con el río caudal y con la güerta cercada de parez seca, con sus antoxanos y más derechos». 

Soto, 1636. Inventario post mortem de Marcos Piñán: «una casa de morada con coçina, bodega de amasar y quatro aposentos dormitorios, un reçibimiento y un portal fuera de dicha casa, pegado, y un establo en la misma casa de morada, con tenada y una portalada de atrás de dicha casa, todo pegado, con su establo».

Estos portales se construían prolongando la aguada o faldón del tejado sobre las fachadas, apoyándose la techumbre en «postes» de madera. 

Oseja, 1666. Se habla de una construcción que estaba haciendo Juan de Vega en el barrio de Quintana: «En Osexa, concejo de Saxanbre, a 23 de junio de 1666. Pedro de la Mata pidió embargo en el portal que arma delante de la cassa por quanto con dicho portal se toma el camino de carro para el servicio de su órrio y se detiene el agua del techo de su cassa por aver sacado el techo del portal más afuera que está el techo de la cassa de Pedro de la Mata y se hace notorio agravio. Y pidió no se le pusiese ripia ni texa, ni se haga otro edefiçio antes se demuela lo hecho». 

Oseja, 1670. El regidor de Oseja, José Díaz de Caldevilla, en nombre de los vecinos de dicho lugar, denuncia a José Bermejo porque habiéndole dado «los veçinos de este lugar un pedazo de suelo para armar dos vigadas de casa y lo tomaron señalado y antojanado, con calidaz y condición que no sacarían la lizaza ni lienzo de paredes, ni esquina ninguna, ni armadura de portal fuera de aquello que se le señaló para dichas dos vigadas de casa», desobedecieron e hicieron la obra más grande de lo que había sido licitado por el concejo.  El juez acepta la denuncia y paraliza la obra. 

Oseja, 1669. Bernabé Martínez, vecino de Oseja, construía un portal en «la pendiente de su casa» que ponía en riesgo la pared de la huerta de la fragua, propiedad de Lupercio Díaz, en el barrio de la Pandiella, a causa de «en particular el arroyo que ba por dicho sitio se a de desviar por de fuera de los postes de dicho portal y arrimarle haçia la parte de la parez de dicha güerta donde se sigue peligro moral de caer la parez de dicha güerta con el corriente del agua y follaxe de los carros y ganados que por allí an de correr y pasar».

El portal sajambriego que describen los documentos de los siglos XVII y XVIII era como el que todavía conserva la Casa Piñán de Oseja.

Postes posiblemente originales que sustentan la techumbre del portal de la Casa palacio de los Piñán de Cueto Luengo, en Oseja de Sajambre.
La prolongación del faldón o pandilla de la cubierta de la Casa Piñán forma el portal.



A partir del último tercio del siglo XVII se empieza a dar un uso diferente al espacio de los portales, cerrándolo y transformándolo en espacio habitable: 

Oseja, 1675. Inventario post mortem de María Martín: «la cozina de la morada de dicha María Martín que es una bodega que está en la portalada de la casa de la continua morada en que vive Gregorio de Acevedo. Linda con la cozina de dicho Gregorio de Acevedo (su hijo) y con el camino de los molinos de Carunde». También poseía una «casa nueva con su portalada». 

Oseja, 1675. Inventario post mortem de Pedro Díaz de Caldevilla: «con más la cozina en que vivía a la portalada de dicha casa». 

Soto, h.1679: «diéronle a Juan Díaz… con lo que se corresponde de la portalada nueva con su aposento». 

Soto, 1805. En la casa de Isabel González, viuda de Pedro Díaz de la Caneja: «la bodeguita que está en el portal de esta mi casa». 

Pio, 1815. Inventario post mortem de María Fernández: «una portalada que sirve de caballeriza con su pajar».

El aspecto del cerramiento de estos portales tradicionales puede contemplarse hoy en la Casona del Socuestu, en el Concejo de Amieva, fechada entre los siglos XVII-XVIII que por Resolución del 11 de enero de 2016 (BOPA 08/02/2016) pasó a formar parte del Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.

Proporciono dos de las fotografías de Belén Menéndez Solar que fueron incorporadas al inventario del Principado y publicadas en el mencionado BOPA. Pueden verse en mayor resolución en su artículo titulado «Amieva. La Casa del Socuestu», cuyo enlace añado en la nota (2).

Fuente: BOPA 2016-02-08 y Blog de Belén Menéndez Solar (2)
Antiguo portal de Oseja de Sajambre.

El portal de la Casa de los Piñán de Cueto Luengo, sin cerrar, está fechado por documentos conservados en su Archivo entre los años 1621 y 1639, que fue cuando se construyó el palacio rural del que forma parte.  Lástima que en Sajambre no suceda lo mismo que en Asturias y las construcciones antiguas de los concejos leoneses de la Montaña Oriental se valoren y se protejan como se merecen.

El caso amievense muestra que los portales antiguos de la arquitectura civil sajambriega eran del mismo tipo que los utilizados en Asturias. Otro caso conservado, del que tenemos noticia, se encuentra en la localidad de Insierto (Valle del Cuna), en el concejo de Mieres. Se trata de la conocida como Casa de las Novenas, del siglo XVIII (3):




Como puede verse, tanto en la Casa de las Novenas, como en la casa del Socuestu, existe un zócalo de piedra que cierra en parte el espacio porticado. Si hacemos caso a los documentos sajambriegos, tales obras han de ser posteriores a las últimas décadas del 1600.  Y el palacio de los Piñán es más antiguo que todas ellas.

El esquema básico del portal utilizado en las viviendas puede verse en los pórticos de ermitas e iglesias rurales en el tercio norte peninsular, llegando muchas de ellas a 1800 con zócalo cercado.  Proporciono ejemplos cercanos a Sajambre, como son los de Santa Eulalia de Valdeón, Santa María de Viegu y Santiago de Vis (4). En Sajambre, esta tipología se reproduce en la ermita de San Roque, aunque hoy ofrezca una techumbre a tres aguas que seguramente no tuvo en su origen.

Pórtico de la iglesia de Santa Eulalia, de Posada de Valdeón.
Pórtico de la iglesia de Santa María de Viegu, concejo de Ponga.
Pórtico de la iglesia de Santiago de Vis, en la parroquia de Mián, concejo de Amieva. Fuente: Amigos del Texu (4).


NOTAS

(1)   Xosé Lluis García Arias, Diccionario General de la Lengua Asturiana: http://mas.lne.es/diccionario/palabra/60123
 

(2)   Blog de Belén Menéndez Solar: