La filosofía de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos en 1876 que difundió en España los principios del krausismo, inspiró la organización de las Misiones Pedagógicas que se desarrollaron entre 1931 y 1936 en el contexto de la política educativa de la Segunda República y en el marco del intento por combatir el elevado nivel de analfabetismo y la incultura endémica de España, que resultaba especialmente grave en las zonas rurales.
El proyecto misionero tuvo como objetivo difundir la cultura por los pueblos del país mediante expediciones formadas por profesionales de la educación, estudiantes, artistas e intelectuales que se dedicaron a recorrer la piel de toro organizando bibliotecas populares, proyectando películas, disponiendo pases de diapositivas, llevando gramófonos y creando archivos musicales, portando reproducciones de obras pictóricas, representando obras teatrales y de guiñol, escuchando las necesidades de los vecinos y celebrando charlas, debates y conferencias, etc.
La primera misión que recibió la provincia de León fue la que pasó una semana (entre el 9 y el 15 de mayo de 1932) en el Concejo de Valdeón: “pueblos sin carretera, cubiertos de nieve”. Fue dirigida por el dramaturgo Alejandro Casona y estuvo compuesta por Alejandro Rodríguez, inspector de Primera Enseñanza de Madrid, Salvador Ferrer, Vicente Valls Anglés y José Ruiz Galán, inspectores de Primera Enseñanza de León; Santos Ovejero, de la Sección Provincial de Higiene Pecuaria; Valeriano Enríquez, maestro nacional de Santa María del Río; y los maestros de Riaño y La Uña, señores Segoviano y Barrallo.
En Soto de Valdeón se dejó un Servicio de Música, con un gramófono y un lote de discos que gustaron mucho a los naturales:
“Audiciones. Desde el mes de mayo que tuvo lugar la primera, fueron bastante frecuentes. El aparato ha estado por dos veces en todas las aldeas de este valle, permaneciendo cada vez quince días en cada una de ellas. En la primera vuelta, las audiciones fueron casi diarias y después todos los días festivos.
“Debo hacer constar que estas audiciones musicales además de frecuentes, fueron animadas. Los oyentes no habrán sido nunca menos de ciento, alcanzando a veces hasta cerca de trescientos. Número considerable si se tiene en cuenta el carácter aldeano de esta comarca.
“Discos que prefieren. Como es natural, gustan de los que ya conocen algo o que pueda relacionarse con su temperamento. Por eso han preferido las canciones gallegas ‘Alalá de Brande’ y ‘Foliada de Orense’, y las asturianas ‘Carretera de Avilés’ y ‘Si quieres que te cortexe’.
“Como este público no está cultivado en la ópera y música de orquesta, les aburren los discos de Grieg, Chopin, Korsakoff, etcétera. Esto no quiere decir que no deben figurar en la colección obras de aquellos autores o de otros que produzcan como ellos. Quizás con el tiempo llegue a gustarles, como ha sucedido con la jota de ‘La Dolores’ ” (1).
Ninguna misión defraudaba a los pueblos visitados. En la mayoría de los casos era la primera vez que los aldeanos veían una película u oían una grabación. Además, tras cada encuentro se aleccionaba a los maestros locales para que siguieran poniendo al servicio del pueblo las colecciones de libros y de discos que se dejaban en las poblaciones. En Valdeón, “continúan una labor análoga, semanalmente, los maestros nacionales de la comarca” (1).
La existencia de esta misión en Valdeón significa que las autoridades del concejo habían solicitado la visita al Ministerio de Instrucción Pública, pues tal era el procedimiento. Pero además de este acontecimiento cultural, según la memoria del Patronato publicada en 1934 en la que me estoy basando(1), a esta institución se debió también la dotación de bibliotecas públicas con fondos para niños y para adultos en las localidades de Riaño, Lario, Posada de Valdeón, Caín, Santa Marina y Oseja de Sajambre.
Las bibliotecas solían quedar en poder de los maestros locales para su custodia y administración. Es de suponer que la de Oseja se guardase en las escuelas. No sé si alguien recordará tal cosa y tampoco sé si aquella biblioteca sobreviviría a la Guerra Civil y a la incautación de tales libros que se hizo durante el primer Franquismo.
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NOTAS
(1) Patronato de Misiones Pedagógicas, Madrid, 1934, pp.78-79 y 18 respectivamente.