sábado, 11 de junio de 2011

¿CÓMO Y CUÁNDO SE FORMÓ LA MEMORIA SOBRE EL ARCEDIANO?

I.

A los siglos XIX y XX llegó una ‘memoria’ sobre uno de los hijos más ilustres de Sajambre entremezclada con leyendas locales.  Pero, ¿qué sabemos sobre esta memoria? ¿Acaso se nutrió de recuerdos fidedignos transmitidos de generación en generación? ¿O la realidad se fue desfigurando a medida que se mitificaba la figura del Arcediano? La prueba de que dicha mitificación existió es la atribución de la “Leyenda de los dos hermanos” a la vida del Arcediano.

La respuesta a algunas de las preguntas anteriores la proporcionó el padre Martino en 1987 tras biografiar al arcediano de Villaviciosa, Pedro Díaz de Oseja, y al obispo de Oviedo, Ignacio Díaz-Caneja, en su libro titulado "Hombres de Sajambre. La leyenda de los dos hermanos". En él demostró que dicha leyenda no se refería ni a uno, ni al otro, concluyéndose por tanto que la memoria sajambriega sobre la familia del Arcediano que se menciona en dicha leyenda (la madre y un hermano) no se basó en recuerdos, sino que fue el resultado de una construcción mitológica.  

Pero entonces, ¿cuándo se iniciaría dicho proceso? ¿Inmediatamente después de su muerte o tiempo más tarde?  ¿Permite la documentación conocida rastrear qué fue lo que los sajambriegos recordaron o no recordaron sobre la familia del Arcediano en los 356 años que nos separan de la fecha de su muerte?   

La respuesta es afirmativa porque existen algunos documentos en los que se recogen recuerdos y memorias individuales. Utilizando como fuente uno de estos documentos, vamos a conocer en esta ocasión lo que se recordaba en Sajambre sobre la familia del Arcediano 20 años después de su fallecimiento. El resultado es interesante porque lo aquí conocido o recordado es el punto de partida para lo que se empezaba a convertir entonces en tradición oral sobre la familia de Pedro Díaz de Oseja.  


jueves, 2 de junio de 2011

DON MOISÉS DÍAZ-CANEJA PIÑÁN: el primer historiador de Sajambre y la falsa tradición oral sobre El Piquero.

En Soto de Sajambre llegó hasta la actualidad una “tradición oral” que afirmaba que el antiguo pueblo de Soto emplazado en El Piquero había desaparecido por culpa de un argao que cayó de Beza.  No hace mucho que yo misma, hablando con personas mayores del lugar, escuché cómo defendían dicha tradición.     

Hoy podemos afirmar que no existió ninguna “tradición oral” al respecto y que lo único que “recuerda” la auténtica tradición local es la antigua existencia de un asentamiento humano en la zona de El Piquero, que hoy sabemos fue el barrio de Cueto Luengo todavía habitado en el siglo XVII.   

El origen de lo que la gente de Soto fue repitiendo en el siglo XX hasta la actualidad, olvidándose de quién y cómo se formuló por primera vez esta explicación, se encuentra en las notas manuscritas que legó a la posteridad Don Moisés Díaz-Caneja Piñán (1904-1962) y que ha guardado su familia, a la que agradezco desde aquí su amabilidad al proporcionármelas. 

En sus Apuntes descriptivos y reseña histórica del lugar de Soto de Sajambre, Don Moisés Díaz-Caneja escribió los siguientes párrafos:

“¿Por qué se despobló o desapareció el pueblo de El Piquero? Es indudable que aunque El Piquero reúne algunas buenas condiciones de habitabilidad, tiene o tenía algunos inconvenientes:  1º) Su proximidad a la peña de Beza por la parte céntrica de ésta, que es la más pendiente, en donde en invierno suelen bajar formidables aludes de nieve, tierra, peñascos y troncos de árboles (argaos), como lo demuestra toda la ería o loma de Cueto Luengo, Piquero y Justaciello, que es terreno pedregoso y todo de aluvión o acarreo; ahora ya no son tan frecuentes ni fáciles esos aludes, por haberse formado obstáculos de lomas, árboles y peñascos que a través de los siglos se han ido formando. Es posible que un alud destruyera en todo o en parte dicho pueblo y la gente optó por retirarse a lugar seguro y no distante del anterior y por eso eligieron el sitio actual a primera vista resguardado de ese peligro.  2º) El segundo inconveniente de estar allí el pueblo es la carencia de aguas suficientes para los molinos, por tanto se corrieron al lugar actual no muy distante del otro, donde, como se ve, debido a la confluencia de varios arroyos, podía disponerse de agua bastante para la molinería…"  

"Es también posible que el citado pueblo del Piquero no hubiese sido pueblo propiamente dicho, sino algún mesón o mesones o ventas u hostelería con fragua y capilla, para subvenir las necesidades del tránsito de caminantes". 

"En resumen (sigue Don Moisés subrayando esta expresión): la tradición afirma que allí estuvo el pueblo primeramente y el apellido Piñán tan antiguo en Sajambre allí radicaba, pues en los escritos antiguos se decía siempre a los de ese apellido “Piñán de Cuetoluengo” y Cuetoluengo es la loma próxima al Piquero, luego, que aquí hubo un pueblo más o menos grande, parece cosa cierta y fuera de duda". 

"El pueblo, al trasladarse, salvo que lo hiciera por alguna catástrofe efecto de las nieves, debió hacerlo paulatinamente y tal vez perduraría allí alguna venta y fragua para uso de los caminantes, sobre todo mientras el tránsito fue por allí, ya que posteriormente el ascenso a Beza se hizo por Tuliendes, Valdelosciegos...” (M. Díaz-Caneja Piñán, Apuntes…, iniciado en 1925, manuscrito inédito, pp. 86-87).

Comentario: 

Siempre que Don Moisés habla de alguna tradición oral sajambriega lo indica con claridad. En este caso, sólo menciona como tradición oral la antigua existencia de un pueblo en El Piquero y presenta como hipótesis personal y razonada la posibilidad de que un argao o alud destruyera o afectara al asentamiento. Todos los vecinos de Soto conocen estas notas manuscritas de Don Moisés directa o indirectamente, sea porque las hayan leído o porque las hayan oído relatar. Así, con el tiempo, la hipótesis de Don Moisés tuvo el privilegio de convertirse en “tradición oral”.  El pueblo de Soto se apropió de una explicación muy verosímil y la transmitió como una tradición propia.    

Conocedora de la humildad que todos sus contemporáneos le reconocían a Don Moisés y del amor que éste profesaba a su tierra, estoy segura de que se sentiría muy orgulloso de esta apropiación popular.  Pero los historiadores debemos establecer los límites, sobre todo al tratarse de algo tan alterable como la transmisión oral.  

Tanto estos Apuntes escritos por un joven Moisés entre 1925 y 1936, como otras noticias históricas sobre Sajambre que también se conservan de su puño y letra, demuestran que Don Moisés Díaz-Caneja Piñán procedía científicamente y era riguroso en sus juicios históricos. Puedo ejemplificar esta aseveración de muchas maneras, pero me referiré de momento sólo a dos aspectos que considero fundamentales.     

1º) Don Moisés es escrupulosamente respetuoso con la metodología histórica en el tratamiento de las fuentes y transmite lo contenido en los registros primarios y secundarios diferenciándolos y ajustándose al método y a la realidad de los hechos. Las afirmaciones por él formuladas que se derivan de los documentos conservados en la Catedral de Oviedo (que llegó a conocer muy bien por su trabajo de canónigo archivero y bibliotecario) son rigurosas y exactas.     

2º) De sus deducciones debe decirse que la gran mayoría encajan con lo que están mostrando los documentos del Archivo de la Casa Piñán (que Don Moisés no conoció), lo que demuestra que la mayor parte de sus interpretaciones eran acertadas.  Pero esa explicación suya sobre la destrucción de un antiguo pueblo del que nada se sabe, en eso se equivocó. Así lo indican los documentos conservados.       

Todo lo que Don Moisés Díaz-Caneja escribió sobre Soto y sobre el valle entre 1925 y 1962 nunca se publicó. Con ello, los sajambriegos perdieron al que sin duda fue el primero de sus historiadores.  

miércoles, 1 de junio de 2011

APUNTES SOBRE EL CACIQUISMO EN SAJAMBRE: un episodio de 1860.

Entre 1805 y 1810, un tal Manuel de Bulnes se enriqueció a costa de muchos sajambriegos. El proceso resultó especialmente doloroso porque este personaje se aprovechó de los años más difíciles de la Guerra de la Independencia para sacar provecho personal. Varios documentos conservados en el Archivo de la Junta Vecinal de Posada de Valdeón, escriturados por notarios valdeones, certifican sus compras de propiedades en Sajambre. Entre ellas figuran algunas hechas a viudas que malvendían sus pocos bienes para poder pagar a la Iglesia los gastos que ocasionaban los funerales de sus maridos.   

Un pariente de este Manuel de Bulnes fue Manuel Díaz-Caneja Bulnes, un cacique a quien se enfrentó el pueblo de Soto en el año 1860.    

En su Crónica de 1925, Don Moisés Díaz-Caneja Piñán retrata de la siguiente manera este episodio digno de mención y estudio:     

“Por los años de 1860 tuvo lugar el famoso pleito de Vegabaño. Por las circunstancias que concurrieron, tuvo mucha resonancia.  El pleito lo sostuvo el pueblo de Soto contra D. Manuel Díaz-Caneja Bulnes (llamado Canejín en Sajambre), omnipotente cacique del concejo de Sajambre, de los de “yo ordeno y mando” que, apoyándose en ciertos escritos antiguos, pretendía una porción del terreno en Vegabaño, para cercarlo o hacer majada. El pueblo se opuso y celebrado en primera instancia el juicio en Riaño, el pueblo fue condenado, pero se apeló a Valladolid, es aquí, o sea, en segunda instancia, se falló a favor del pueblo en absoluto, cargando al parecer las costas al contrario, que pagó cara su testarudez, aunque lo que más debió de sentir fue la humillación por que pasó al verse derrotado por el pueblo de Soto, cosa que nunca creyó, más bien se imaginó que el pueblo se entregaría a discreción, o que no sería capaz de defenderse, o de contrarrestar su aparente influencia. En este asunto trabajaron con ardor y tesón 1º Francisco González, llamado El Bolao en Soto, hombre listo que tenía sus amistades y estaba muy bien relacionado, sobre todo con los Argüelles de Infiesto, que estuvieron una vez en su casa y trabajaron bien este asunto; 2º Francisco Piñán, el mayorazgo, y también Pablo de Martino y otros; el pueblo procedió con mucha unión entonces y su triunfo fue grande” (Moisés Díaz-Caneja Piñán, Apuntes descriptivos y reseña histórica del lugar de Soto de Sajambre, manuscrito inédito iniciado en 1925, pp.122-123).


martes, 24 de mayo de 2011

SAJAMBRE EN EL MIÑANO (y 3).

Faltaba por presentar lo que de Sajambre y sus pueblos dice Sebastián de Miñano en los volúmenes de su Diccionario geográfico y estadístico propiamente dicho, una información que se completó más tarde con la publicada en el Suplemento.

Tomo VII (1827), p.400: SAJAMBRE.- Concejo Real de España, provincia y partido de León. Comprende su jurisdicción cinco pueblos con alcalde ordinario sujeto al corregidor de la capital. Sus vecindarios, situación y productos se hallarán en sus respectivos artículos. Contribuye 4.189 reales, 29 maravedís. Derechos enajenados 630 reales, 29 mrs.

Tomo V (1826), p.1: HOCEJA.- Lugar realengo de España, provincia y partido de León, concejo de Sajambre. A.O. 30 vecinos, 117 habitantes, 1 parroquia. Dista 16 leguas de la capital. Contribuye con el concejo.

Tomo VIII (1827), p.341: SOTO.- Lugar realengo de España, provincia y partido de león, concejo de Sajambre. A. O., 31 vecinos, 118 habitantes, 1 parroquia. Situado al pie del puerto de Sapaso, en los confines de esta provincia con la de Asturias, lindando con término de Oseja y Ribota. Produce granos, legumbres, patatas, pastos y ganados. Dista 16 leguas de la capital. Contribuye con el concejo.
[El puerto de Sapaso vuelve a mencionarse en Vierdes y en Ribota.]

Tomo II (1826), p.115: BIERDES.-  Lugar realengo de España, provincia y partido de León, concejo de Sajambre. A.O., 22 vecinos, 97 habitantes, 1 parroquia. Situado en los confines de esta provincia con Asturias, en el camino que desde esta última conduce a Valdeburón, lindando con los pueblos de Pio, Ribota y puerto Desapaso (sic). Produce granos, legumbres, patatas, pastos y ganados. Dista 16 leguas de la capital. Contribuye con el concejo.

TomoVII (1827), p.56: PIO.- Lugar realengo de España, provincia y partido de León, concejo de Sajambre. A.O., 34 vecinos, 133 habitantes, 1 parroquia. Situado en terreno montuoso, en los confines septentrionales de esta provincia con la de Asturias, lindando con Ribota y Vierdes. Produce granos, legumbres, patatas, pastos y ganados. Dista 16 leguas de la capital. Contribuye con el  concejo.
[La parroquia que aquí se cita se refiere a Vierdes porque se habla de la institución parroquial, no de la iglesia. Y la feligresía de Pío pertenecía a la parroquia de Vierdes.]

Tomo VII (1827), p.307: RIBOTA.- Lugar realengo de España, provincia y partido de León, concejo de Sajambre. A.O., 21 vecinos, 79 habitantes, 1 parroquia. Situado en los confines septentrionales de esta provincia con la de Asturias, al pie del puerto de Sapaso, lindando con término de Bierdes y Soto. Produce granos, legumbres, patatas, pastos y ganados. Dista 16 leguas de la capital. Contribuye con el concejo.