sábado, 15 de septiembre de 2012

EL MOLINO Y EL LAVADERO DE CALDEVILLA EN 1815 (1).



Ya sabemos que los molinos de Oseja se concentraban, a las afueras de la localidad, en los ríos Buseco y Carunde. A comienzos del siglo XIX había en el Buseco ocho molinos en funcionamiento y los documentos describen cuatro activos y varios arruinados en Carunde, así como otro en Las Salgueras. Pero, al igual que en Soto y en Ribota, también existieron molinos situados en el casco de la población, como el de La Yana que describe un documento de 1759 y uno más junto a La Fuentona que llegó al siglo XX.

Por lo que parece, un molino de cubo situado en Ruseria, entre los barrios de Caldevilla y La Pandiella, se empezó a cimentar a principios del mes de junio de 1815. Su dueño era el vecino de Oseja Isidoro González, que había sido el regidor del lugar en el año 1811, cuando fue reclutado para combatir en la Guerra de la Independencia. 

La obra se inició sin licencia del Pueblo, ocupando por una parte el solar que quedó tras haber derribado un nogal que el propio Isidoro González había comprado para este fin y, por otra parte, invadiendo terreno del común. A su vez, el mencionado nogal se localizaba junto a un huerto cercado que Isidoro tenía en el lugar, pero el molino se proyectó para edificarse fuera de dicho huerto.  

El concejo de Oseja, a través de su regidor Manuel Díaz de Oseja Rodríguez, denunció el proyecto, dictaminándose el embargo de la obra el 10 de junio de 1815 bajo la severa multa de 100 ducados e iniciándose un pleito que se prolongaría durante el resto de 1815 y el año siguiente de 1816.  

Vamos a detenernos en este pleito porque varios de sus documentos describen el entorno de La Fuentona a comienzos del siglo XIX, es decir, cuarenta años antes de que el lugar fuera remodelado por la construcción del muro de contención que rodea la actual iglesia parroquial de Oseja. 

Una vez formalizada y aceptada la denuncia por el juez ordinario, a la sazón Don Pedro Díez de Lerones, se ordenó que cada parte nombrara un perito encargado de informar sobre las ventajas e inconvenientes del proyecto. Isidoro González nombró a Manuel Díaz de Caldevilla, vecino de Soto, y el Pueblo de Oseja a Manuel Hidalgo, vecino de Pio.  En este post vamos a conocer los argumentos de los vecinos de Oseja y en el siguiente, los de Isidoro González.

La argumentación del Pueblo de Oseja fue vertida en tres documentos del 10 de junio, 1 de septiembre y 9 de diciembre de 1815 que se conservan en el Archivo de la Casa Piñán. Sus principales razones fueron las siguientes: 

1º) Los daños que causaría la construcción de una alberca necesaria para alimentar convenientemente el molino y las consecuencias negativas por desviar la corriente de La Fuentona, llamada siempre Fuente de Monasterio.

«Ysidoro González, vecino de este mismo lugar, yntenta hacer un molino en la Fuente de Monasterio, de que se pueden temer graves perjuicios qe (sic) por la escasez de l’agua precisa hacer un gran alverqe con peligro de haogarse especialmente los niños y por lo mismo, este Pueblo no ha qerido darle licencia y porqe hai molinos sobrantes en el río ha donde puede él fabricar si quiere» (1815, junio, 10).

«Y reunidas las aguas y estancadas allí se hará un atolladero de muy difícil, quando no, de imposible tránsito, lo que ahora se puede y debe evitar. Con lo espuesto concurre que si se diere lugar al proyecto del Ysidoro González  por necesidad tiene que extrabiar las aguas de su natural corriente y dirigirlas hacia el sitio de Barroseria, en donde ya se hicieron profundas simas que se aumentarán notablemente por lo quevradizo de aquel terreno, declive, en que se advierten ya profundas grietas que amenzan funestas desgracias» (1815, diciembre, 9).

2º) El perjuicio que se hacía al lavadero público y al abrevadero del ganado que allí existían, así como el estrechamiento del camino de Novenas.

«Y de hacerle en dicha fuente, ympide el labadero y Camino Real para el pago de Nobenas, por lo qe (sic) pido se embargue bajo de una grave multa» (1815, junio, 10).

«Provoca al pueblo de mi vecindad el intolerable inconveniente de pribarle substancialmente del bebedero de sus ganados, en quanto cerrada aquella cañada y apretado considerablemente, si se llegasen a encontrar dos bueis en aquel reducido estrecho se podrían maltratar y acaso matar, lo que de ningún modo debemos tolerar los demás vecinos, ni yo, ni esclavizar la livertad y franquicia con que ahora se halla dicho bebedero, ni menos pribarnos de la que tenemos para el aprovechamiento del labadero de las ropas del pueblo, que vendrá a quedar inutilizado por la ya apuntada razón si se diere lugar al proyecto contrario, como también el camino inmediato destruido al tránsito de los carros que desde inmemorial tiempo a esta parte sirvió para la condución de abono para muchas de nuestras heredades y para otros indispensables usos» (1815, diciembre, 9)

3º) Los inconvenientes que iba a causar el estancamiento de aguas en dicho lugar. 

«Y reunidas las aguas y estancadas allí se hará un atolladero de muy difícil, quando no, de imposible tránsito, lo que ahora se puede y debe evitar. Con lo espuesto concurre que si se diere lugar al proyecto del Ysidoro González por necesidad tiene que extrabiar las aguas de su natural corriente y dirigirlas hacia el sitio de Barroseria, en donde ya se hicieron profundas simas que se aumentarán notablemente por lo quevradizo de aquel terreno, declive, en que se advierten ya profundas grietas que amenzan funestas desgracias» (1815, diciembre, 9).

4º) La apropiación de terreno del común.  

«Que el terreno y sitio en que el Ysidoro González pretende fabricar el nuevo molino no es de su particular dominio, sino común de todo el vecindario, a quien por ahora no acomoda benderle y sí gozarle en la forma que se halla... Otrosí digo que el huerto contrario... se halla en terreno que fue común del Pueblo, por lo que a su merced buelbo a suplicar se sirva mandar que el Ysidoro González en el acto de la notificación presente el título de pertenencia o escritura de venta que tenga de aquel terreno» (1815, diciembre, 9).  

5º) La no necesidad de dicho molino por los muchos que ya existían en otros lugares.

«Y aunque quiere protestar el contrario la necesidad de aquel artafacto, le creemos muy distante de probarla, quando en el bien cercano Río de Buseco hay hasta un número de ocho molinos que subministran aun mayor despacho que el que puede ocurrir al vecindario de Oseja...» (1815, diciembre, 9).




 Una cosa se debe destacar antes de seguir adelante: estos documentos proporcionan una fecha ante quem para datar el lavadero de Caldevilla que todavía se conserva y que, como se dice aquí, ya existía en el año 1815. Por tanto, esta construcción tradicional tiene más de 200 años de antigüedad.    

viernes, 14 de septiembre de 2012

LOS ALISTAMIENTOS DE 1811 EN SAJAMBRE (y 3): soldados de 5ª y 6ª clase.



QUINTA CLASE
Siguen los casados hasta dos hijos y demás comprendidos en la quinta clase.
Don Andrés Díez Caldevilla, casado, con un hijo.
Don Matías Piñán, casado, con un hijo.
Don José Díaz de Coco, casado, con un hijo.
Don Santos Díaz de Oseja, casado, con un hijo.
Don José Díaz de Sosa, casado, con un hijo.
Don Juan Piñán, casado, con un hijo.
José Rodríguez, casado, con un hijo y único, alcalde ordinario al presente.
Don Isidoro González, casado, con un hijo y actual regidor (1).
Don José Alonso Díaz, «indiano», casado, con un hijo.
Don Santos Alonso, viudo, con un hijo.
Don Luis Acevedo, casado, digo viudo, con dos hijos.
Don Manuel de Mendoza, casado, con un hijo.
Don José Díaz de Oseja, casado, con dos hijos.
Don Bartolomé Díez Caldevilla, casado, con dos hijos.
Don José González, casado, con dos hijos.
Don Luis Martino, casado, con un hijo.
Don Isidoro Martino, casado, con un hijo (2).
Don Anselmo de Martino, mozo, de casa abierta y actual regidor.
Don Gregorio de Granda, casado, con un hijo y otro alnado.
Don Lucas de la Caneja, casado, con un hijo.
Don Francisco de Granda, casado, con dos hijos.
Don Domingo Fernández, casado, con dos hijos.
Don Matías González, casado, con dos hijos y actual diputado.
Joaquín Simón, casado, con dos hijo.
Don Cruz Fernández, casado, sin hijos, actual regidor y protesta que tiene la mujer embarazada.
Don Manuel de Granda, viudo, con un hijo.
Don Manuel de Granda, casado, con un hijo (3).
Don Vicente de Granda, casado, con dos hijos.
Bernardino Redondo, casado, con dos hijos.
Manuel Mayón, casado, con dos hijos.
Don José Díez, viudo, con un hijo.
Felipe Mayón, casado, con un hijo.
Don Francisco de la Puente, casado, con dos hijos.
Don Manuel Sánchez, casado, con dos hijos.

SEXTA CLASE
Don José Alonso, casado, con tres hijos.
Don Manuel Díaz de Oseja, casado, con tres hijos.
Don Francisco Piñán, casado, con tres hijos.
Don Manuel Piñán, casado, con tres hijos.
Don Manuel Díaz de Oseja Coco, casado, con tres hijos.
Don Fausto de Vega, casado, con cuatro hijos.
Don José Alonso Díaz, casado, con cuatro hijos.
Don José Díaz Piñán, casado, con tres hijos.
Don José Piñán, casado, con cinco hijos.
Don Toribio de Mendoza, casado, con tres hijos.
Don Manuel de Martino, casado, con seis hijos.
Don Pelayo de Granda, casado, con cuatro hijos.
Don Froilán de Granda, casado, con tres hijos.
Joaquín Redondo, casado, con tres hijos.
Isidoro Redondo, casado, con tres hijos.
Félix Redondo, casado, con cuatro hijos.

Se advierte que no se incluyen en esta lista quince individuos soldados Voluntarios de León que salieron de este concejo y difuntaron en el servicio real.

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NOTAS
(1) Era vecino de Oseja.
(2) Este es uno de los primeros documentos en los que empieza a aparecer el apellido Martino sin estar precedido de la preposición “de”. 
(3) Era vecino de Vierdes y estaba emparentado con un Toribio de Granda al que se da definitivamente por desaparecido en 1813 tras haber sido hecho prisionero en el primer sitio de Astorga.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LOS ALISTAMIENTOS DE 1811 EN SAJAMBRE (2): soldados de 2ª, 3ª y 4ª clase.



SOLDADOS DE SEGUNDA CLASE
En esta clase no hay ninguno.

SOLDADOS DE TERCERA CLASE
Don Nicolás González, hijo único de padre sexagenario.
Don Fernando de Granda, hijo único de viuda.
Don José de Granda, hijo único de viuda.
Don Julián Alonso, mozo de casa abierta.
Don Manuel de Viya, hijo único de padre sexagenario.
Don Manuel Piñán, mozo de casa abierta con bienes suficientes para una junta.
Don Pedro González, hijo único de viuda, corto.
Don Lorenzo Díaz Sosa, hijo único de viuda tullida.
Don Pedro de Granda, hijo único de viuda.
Don Miguel Díez Caldevilla, mozo de casa abierta y cabeza de familia.
Manuel Redondo, viudo, sin hijos, y tiene en su compañía una hermana.
Torcuato Redondo, hijo único de viuda.
Nota: Se advierte que en esta clase deberán entrar Don Francisco de Granda, alistado en la primera clase con la condición de tener dos hermanos en el real servicio y su hermano Joaquín, y además ser hijos de madre viuda.

SOLDADOS DE CUARTA CLASE
Manuel Varales, casado, sin hijos, tiene la mujer embarazada y sirvió 15 años en el real servicio, y tiene carta de buen servicio.
Don José Díaz de la Caneja, casado, sin hijos. Este por error se incluyó en la clase primera debiendo incluirse en ésta y por tener tres hermanos en el real servicio.
Don Agustín Alonso, casado, sin hijos.
Don Manuel Simón, casado, sin hijos, pero tiene la mujer embarazada.
Don Julián Díaz Caldevilla, casado, sin hijos y con la mujer embarazada.
Don Esteban González, casado, sin hijos.
Don Tiburcio González, casado, sin hijos.
[Don] Modesto Simón, casado, sin hijos y con dos hermanos en el real servicio y él inválido. Este se anotó en la 1ª clase por error.

viernes, 7 de septiembre de 2012

LOS ALISTAMIENTOS DE 1811 EN SAJAMBRE (1): soldados de primera clase.


Procedo a transmitir la relación de sajambriegos que figuran en el alistamiento de 1811. El proceso se hizo ante «la justicia y ayuntamiento del Concejo de Sajambre» con la presencia de  D. Marcos Balbuena, cura de Oseja, D. Matías García, cura de Soto, D. Isidoro Pérez, cura de Ribota, y D. José Valdeón, vicario de Vierdes y Pio, quienes se encargaban de certificar la edad y el estado civil de los reclutas en base a los libros parroquiales. 

En este documento que se conserva en el Archivo de la Casa Piñán muchos podrán reconocer a sus antepasados entre los que lucharon, los que murieron, los que fueron apresados o los que se libraron de la milicia por distintas razones.  Por ejemplo, en este primer listado vemos a cuatro hermanos de Ignacio y Joaquín Díaz-Caneja y Sosa, los llamados Tomás, Manuel, Miguel y José. 

Empezamos con los soldados de primera clase que eran los mozos solteros y mayores de 16 años, tanto hidalgos, como pecheros.  Podemos distinguirlos porque solo los pertenecientes al estado noble llevan el tratamiento de Don.

SOLDADOS DE PRIMERA CLASE 

Don Manuel Alonso Díaz de la Caneja, corto de talla.
Don Vicente Díez de Caldevilla, fue soldado de los Voluntarios de León y prisionero en Astorga.
Don Julián Díaz de Bulnes, se halla soldado al mando de Don Francisco Castañón, general del Oriente (1).
Don Gregorio Díez de Bulnes, hermano del antedicho, corto de talla.
Don Antonio Puente, soldado de los Voluntarios de León fue prisionero en Astorga.
Don Vicente González, soldado de los Voluntarios de León, se cree haya muerto.
Don Agustín Piñán, inútil.
Don Toribio Díaz Caldevilla, soldado de los Voluntarios de León, se halla con enfermedad habitual, dos años hace sin mejoría.
Don Tomás Díaz de la Caneja, alférez de los Voluntarios de León (2).
Don Manuel, hermano del antedicho, soldado de dicho cuerpo y prisionero en Astorga.
Don Miguel Díaz de la Caneja, hermano de los antedichos, soldado de los Tiradores de León.
Don José Díaz de la Caneja, hermano de los antedichos, fue soldado de los Voluntarios de León y en atención de tener los tres hermanos en el real servicio y ser su padre sexagenario, se le concedió licencia por la Junta en 28 de septiembre de 810, sin perjuicio de este alistamiento. Y luego se casó: su padre, solo, está incoado en los sesenta que no les cumple hasta el seis de agosto.
Fausto Alonso, fue alistado por soldado de los Voluntarios de León y desechado en Astorga por poco robusto.
Don Joaquín Alonso, fue alistado por soldado de los Voluntarios de León, donde le desecharon por de poca robustez.
Don Rafael Acebedo, soldado de los Voluntarios de León, fue prisionero en Astorga.
Don Juan de Vega, soldado de los Voluntarios de León.
Don Antonio Alonso, soldado de los Voluntarios de León, fue prisionero en Astorga.
Don Manuel Muñiz Díaz es corto de talla.
Don Manuel Muñiz Díaz, soldado al mando de Don Federico Castañón.
Don Juan Muñiz, es hermano del antedicho y corto de talla.
Don Romualdo Balbuena, por ser de distinta jurisdicción, se duda si ha cumplido los diez y seis años, y es corto de talla.
Don Mateo Díaz de la Caneja, es corto de talla y al presente corto de vista de resultas de una enfermedad.
Don Gaspar de Martino, no se sabe de su paradero, se presume esté prisionero.
Don Manuel de Martino, hermano del antedicho.
Don Miguel Sánchez (de León), Voluntario, se halla al mando de dicho Castañón y al presente se halla con baja en su casa por enfermo.
Don Manuel Díez Caldevilla, soldado de los Voluntarios de León.
Don Ángel, hermano del antedicho, corto de talla y su padre impedido.
Don Gregorio de Suero, corto de talla.
Don Manuel de Posada, soldado de los Voluntarios de León, prisionero en Zaragoza.
Don Mariano, su hermano, corto y enfermo habitual.
Don Ramón González.
Don Francisco Blanco, de los Voluntarios de León, al mando de dicho Don Federico.
Don Manuel Blanco, corto de talla al presente.
Don Pedro Blanco, fue soldado de los Voluntarios de León y se halla inválido.
Don Matías Simón, soldado de los Voluntarios de León.
Don Toribio, hermano del antedicho, fue prisionero en Astorga.
Don Modesto Simón, hermano de los antedichos y soldado en el mismo regimiento. Se halla en casa, inválido, por haber sido herido en Zaragoza y su padre sexagenario.
Don Andrés de Granda, soldado al mando de Don Federico Castañón.
Don Hilario, hermano del antedicho fue prisionero en Astorga.
Don Francisco de Granda, hermano de los antedichos.
Don Tomás de Granda.
Matías Redondo, soldado miliciano, dúdase si murió o no.
Isidoro Hidalgo, soldado prisionero en Astorga.
Don Ramón Fernández, de los Voluntarios de León, no se sabe de su paradero.
Toribio Redondo, soldado prisionero en Astorga.
Don Francisco Díez, soldado de los Voluntarios de León, prisionero en Astorga.
Don Alejandro Piñán, oficial al mando de Don Benito Sánchez.
Don Rodrigo Díaz, inútil.
Don Pedro Fernández, soldado de los Voluntarios de León, prisionero en Astorga.
Don Cayetano Díez Caldevilla, dúdase si es de marca o no.
Don Diego Díez Lerones, es corto de talla.
Don Froilán González, soldado de Voluntarios de León.
Pedro María, soldado de Voluntarios de León, prisionero en Astorga.
Don Julián Díaz de la Lastra, inútil.
Don Pantaleón de Granda, corto de talla.
Miguel Mayón.
Agapito Collado, ausente con las merinas.
Don Matías Piñán.

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NOTAS
(1) Federico Castañón, nacido en Vegamián, encabezó el 4º Regimiento de los Voluntarios de León.
(2) Murió en 1813 en acto de servicio.


miércoles, 18 de julio de 2012

LA CANTERA DE PANIELLAS: una explotación de más de 300 años de antigüedad.



El topónimo Paniellas aparece en alguna ocasión en los documentos notariales, como en 1701 al referirse al camino que conducía a dicho lugar desde el Valle de Los Nozalinos, o como el 26 de abril de 1665 cuando se encontró el cadáver de Dominga Blanco, vecina de Vierdes, en el río Sella a su paso por Paniellas.  

Pero el primer documento que habla propiamente de la cantera y del uso de su piedra para la construcción de las casas de Pio data del 7 de febrero de 1677. Transcribo entera la parte principal del tenor documental para que se vea el contexto en el que aparece la mención. 

Toribio del Collado, vecino de Pio, denuncia a Juan Granda, vecino de Vierdes, porque 
«como es honbre rico y poderosso, de los más del dicho lugar de Vierdes, con ánimo osado traxo todo el mes de agosto el agua de la fuente del Revollal por el Camino Real de Río de Xabugo abaxo, distruyendo el camino y haciendo cárcobas en él, como de hecho hiço adonde se puso de mala calidad para el pasaxe de los carros que pasan y an de passar, con mucho peligro de entornarse y perdersse los bueyes y acasso xente, por ser el camino estrecho y apretado. 

Y ansimismo, el dicho acusado, devaxo de ser como dicho llevo, se a yntroducido a cultivar y arar dos o tres tierras en el término común de La Hontaniella, que es exido común de su magestad, las quales está gozando y poseyendo de más de diez años a esta parte, enaxenándose en ellas en perjuicio de la real hacienda y quitando los pastos a los ganados mayores y menores de los lugares de Pio y Vierdes, y maltratando los que entran en dichas tierras, siendo assí que es término común y eredad del rey nuestro señor. 

Y ansimismo, estando como está a su quenta el edificio y reparo del camino del prado del Pontigo por donde se acarreta la yerba del prado del Canpo La Bagua, y toda la leña que viene al dicho lugar de Pio, y la piedra de la cantera para el edificio y reparo de las cassas, le tiene ocupado y apretado con una parez que se hiço para el cierro del prado del Pontigo, en cuyo sitio se cargavan y deven cargar las piedras de la cantera, y por causa de la parez que se hiço no se pueden revolver los carros, ni cargar las piedras» (Archivo de la Casa Piñán, Sección 1, Sueltos, s/s). 

He aquí un documento que permite afirmar que la explotación de la cantera de Paniellas tiene, por lo menos, 335 años de antigüedad.