miércoles, 18 de julio de 2012

BARRIOS Y FAMILIAS DE PIO EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII (y 3).


Lo que caracterizó socialmente al pueblo de Pio durante el Antiguo Régimen fue su elevado número de miembros del estado general. Por ejemplo, en los padrones de 1680, el 77’1% de los vecinos de Pio eran pecheros, frente al 16’6% de Ribota, por ejemplo.  Y en 1722, Pio poseía un 72’4% de miembros del estado llano, frente al 33’3% de Vierdes, al 11’7% de Ribota, al 5’8% de Oseja y al 0% de Soto. El descenso numérico se debe fundamentalmente a la emigración que se produce a principios del siglo XVIII.

Como se ve, el mayor porcentaje de hombres buenos o pecheros se concentra en el Tercio de Allende El Agua (Ribota, Vierdes y Pio). Esto se traduce en familias concretas. En Pio, los miembros del estado general eran los Redondo, los Del Collado, los De la Fuente, los Gargallo, los Hidalgo y los Mayón, registrado también como Bayón a partir de mediados del siglo XVIII. El 33’3% de pecheros de Vierdes en 1722 se debe al asentamiento en el lugar de familias apellidadas Redondo a lo largo del siglo XVII, mientras que los pecheros de Ribota y Oseja se apellidaban Andrés, Dobreganes, Martín, Bermejo y Varales en la misma época. 

El apellido más abundante de Pio en los siglos XVII y XVIII es el de Redondo y Pio fue su solar sajambriego. En los padrones del siglo XVI solo hay Redondos en dicho lugar, de manera que todo sajambriego que se apellide Redondo tiene algún ancestro en el pueblo de Pio.  

Va a resultar muy difícil, cuando no imposible, reconstruir las genealogías de las antiguas familias así apellidadas por dos razones principales. Primero porque no se conservan libros sacramentales de la parroquia para esta época (solo se conservan de Oseja y Soto). Y en segundo lugar porque la homonimia dificulta extraordinariamente la tarea. Así por ejemplo, en el siglo XVII nos encontramos con hermanos llamados Juan, Pedro y María de Redondo que tenían primos llamados Juan, Pedro y María de Redondo, hijos y sobrinos respectivamente de Juanes, Pedros y Marías de Redondo o nietos de Juanes, Pedros y Marías de Redondo.  

Para salvar las complicaciones que causaba la homonimia, a veces se nombraban los individuos con el segundo de sus apellidos, con sus lugares de residencia/procedencia, con motes, etc. He seleccionado como ejemplo los siguientes casos de Pio y Vierdes que aparecen en la documentación notarial y que fueron contemporáneos entre sí: Juan Redondo «Xan», Juan Redondo «Magüeto», Juan Redondo Toribio, Juan Redondo Calvín, Juan Redondo de La Nozaleda, Juan Redondo de Gracia, Juan Redondo de La Campana Juan Redondo, «Juan Redondo y su hijo Pedro». Pedro Redondo Collado, Pedro Redondo «Rojo» (o el Rojo), Pedro Redondo de Vierdes, Pedro Redondo «Tamarujo», Pedro Redondo, Pedro Redondo el viejo, Pedro Redondo el mozo. El problema es que estas designaciones no se respetan siempre y las más de las veces aparecen en los documentos como Juan Redondo o Pedro Redondo a secas.  

Otro aspecto que tiene relación con la extracción socioeconómica de la vecindad de Pio se observa en el Catastro de Ensenada de 1752. En dicha época no había ninguna casa con sala y/o aposentos en Pio. La habitación humana se hacía en la cocina. La única diferencia entre las viviendas más pobres y algunas algo menos modestas radicaba en la existencia del típico portal sajambriego o en algún espacio adicional, como una segunda cocina o un sótano. Por ejemplo, en 1752, únicamente la casa de Pedro Redondo Collado tenía dos portales, uno delante y otro detrás; y solo la casa de quien entonces figura como dueño de la pisa, Pedro Mayón, tenía dos cocinas. 

Un siglo antes, hacia mediados del siglo XVII y en su segunda mitad, la mayoría de los hórreos de Pio estaban cubiertos de paja y muchas de sus casas también, en una proporción mayor que en los restantes pueblos del valle.  
  

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