miércoles, 15 de febrero de 2012

LA VOZ ‘CHUETO’ EN SAJAMBRE: RECTIFICACIÓN DE UNA INTERPRETACIÓN FOLCLÓRICA

LO QUE CREÍAMOS
El término chueto es un apodo que se utiliza en Sajambre para designar a los naturales del vecino concejo de Valdeón.  Así se repite en el lugar y así se registra en el Vocabulario sajambriego, sin que se incluya en él ninguna aclaración sobre el significado de esta palabra. 

En cambio, desde el siglo XX se ha venido identificando este término con la voz xueta, -s, que en mallorquín designaba a los judeoconversos de la isla de Palma.  El término aparece por primera vez en los procesos de 1688 contra los vecinos de la calle Sagell, cuando los propios acusados empiezan a designarse a sí mismos como xuetas aduciendo que es así como los llamaba el vulgo. Según Angela Selke, esta palabra fue una creación popular de los mallorquines que poseía el significado despectivo de “judiíto” o “judigüelo” (1). 

Sin embargo, si acudimos a la tradición de Valdeón, comprobamos que allí también se utilizaba este epíteto aunque referido a los naturales de Caín, distinguiéndose de ellos en forma a veces tajante. Esta distinción tiene su explicación en el diferente origen histórico de lo que fueron los concejos de Valdeón y de Caín en los siglos XVI y XVII, sometidos cada uno de ellos a  una autoridad jurisdiccional diferente.  

En el año 2000 creímos confirmar esta tradición al constatar el origen semítico del apellido más característico de Caín: Sadia, que aparece en la documentación local con posterioridad a 1500. Pero los judíos españoles que se apellidaban Sadia (o Saadia) en la Edad Media no fueron mallorquines, sino castellanos, y en ninguna de las nóminas de apellidos xuetas aparece Sadia. 

Por otro lado, lo más sorprendente del Sadia cainejo es que no se trata de un apellido judeoconverso, sino que posee una etimología semítica que se habría mantenido intacta entre quienes fueron cristianos y vivieron en Caín a partir de 1500. Paralelamente, este mismo apellido se ha perpetuado también entre familias sefardíes que todavía a finales del siglo XX vivían en la ciudad de Melilla.   

Ahora bien, ¿quiere esto decir que la palabra sajambriega chueto es una importación del término mallorquín? 

Si así fuera, dicha importación tendría que haberse producido con posterioridad a los procesos inquisitoriales contra los xuetas mallorquines y con posterioridad a la aparición de la voz xuetas en 1688.  

Sin embargo, 16 años antes la palabra chueto ya está documentada en Sajambre. 

LO QUE PARECE SER
La nota de un documento hecho en Oseja de Sajambre el 22 de marzo de 1672 se cierra de la siguiente manera:

“Testigos: Escarramán y el chueto Florián” (Archivo de la Casa Piñán, Sección 1, Gonzalo Piñán de Cueto Luengo, 1672). 

Chueto tiene aquí un valor de apodo, como lo tiene también el mote que porta su acompañante Escarramán, quien por otros documentos sabemos que se llamaba Juan Díaz. Además, como ya vimos en otras ocasiones, es frecuente que el notario se sirva de apodos en esta fase de la redacción documental. Pero, ¿con qué significado se utiliza aquí el término chueto

Lo más próximo geográfica y cronológicamente al chueto sajambriego de 1672 que conozco hasta el momento son algunos testimonios leoneses de 1783, en los que se emplea el término chueto como sinónimo de novillo o toro pequeño (2), algo que se acerca al significado de la voz castellana (sin diptongación) que designa a la cría macho de la cabra  (DRAE).     

Asimismo, el diccionario publicado por la Academia de la Llingua Asturiana recoge la palabra bable xuetu, -a, -o, que define como “torpe, que fai les coses emplegando la fuercia y non la intelixencia” (3). 

Y, por último, el término chueto está presente también en el leonés hablado en El Bierzo con el significado de feo, tonto y de pequeña talla (4) y en la comarca de Omaña (Valle Gordo) con el significado de mentiroso (5). 

A juzgar por el origen asturleonés del habla sajambriega, la palabra chueto utilizada en estas tierras desde antes de los sucesos mallorquines debió ser un apodo despectivo empleado como sinónimo de ‘bruto’, pudiendo alcanzar también a quienes eran además de poca estatura o no resultaban agraciados físicamente. Así, los sajambriegos llamarían chuetos, es decir, brutos y quizás también feos, enanos y mentirosos a sus vecinos y sempiternos rivales, los valdeones.    

Lo que no creo es que se deba relacionar la palabra chueto sajambriega con los judeoconversos mallorquines. Creo, en cambio, que dicha atribución fue el resultado de una interpolación culta, ajena a la tradición popular anterior al siglo XX o, como mucho, a finales del siglo XIX. 

La tradición oral, siempre permeable a todo tipo de influencias, se apropió de la ‘historia de los judíos mallorquines’ sin mayor pudor, pues al fin y al cabo con ello se echaba un oprobio más encima de quienes eran sus ancestrales enemigos. Pero esta interpretación folclórica se contradice con los documentos notariales del siglo XVII que se guardan en el Archivo de la Casa Piñán.


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NOTAS
(1) Angela Selke, Los chuetas y la Inquisicion. Vida y muerte en el ghetto de Mallorca, Madrid, 1972, p.17.
(2) Roberto Cubillo de la Puente, “Toros en la ciudad de León - 1783”, Tierras de León, n.104, pp.137-154.
(3) Diccionariu de la Llingua Asturiana, Uvieu, 2000, p.1286.
(4) Marisa Cuenya García, “Chuetos y remolachones”, La Curuja, n. IV, primavera de 2005, p.17.
(5) Pallaberu llionés en http://webs.ono.com/esllabon/dicllion/indice.htm

3 comentarios:

Lourdes Vega dijo...

Qué gracia lo de los Chuetos...yo también creo que es lo mismo, bruto, feo,bajito, rechoncho...sí, sí...

Lourdes Vega dijo...

bueno...y ¿cómo te fué por esos mundos?

Elena dijo...

Me ha ido muy bien, gracias Lourdes. Vuelvo a atender el blog, aunque en estos días inicio un cuatrimestre de mucho trabajo.

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