sábado, 28 de octubre de 2017

LA MERINDAD DE VALDEBURÓN EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS (1494-1678)



1. INTRODUCCIÓN

Lo que voy a hacer a continuación no es un estudio a fondo del problema, ni mucho menos, pues un blog de divulgación no es lugar para ello. Esta cuestión exige el análisis profundo de una de las etapas más interesantes y mejor documentadas de la historia de Sajambre y de la Merindad de Valdeburón. Lo que pretendo es, simplemente, dar a conocer ciertos documentos y dejar planteadas algunas cuestiones que transmiten las fuentes primarias (unas conocidas y otras inéditas) del período que comprende los años finales del siglo XV, el siglo XVI y una gran parte del siglo XVII, con la esperanza de que alguien se anime a escribir la Historia de la Merindad de Valdeburón con rigor científico, desde sus orígenes remotos en el siglo XIV hasta su abolición en el siglo XIX. 

En dicho trabajo sería necesario utilizar el conjunto amplio y muy diverso de fuentes conservadas, muchas de ellas inéditas, sobre la institución de la Merindad, sus concejos, sus merinos mayores, sus ordenanzas, sus oficiales, su funcionamiento interno, etc. Hay fuentes suficientes para escribir un libro voluminoso sobre el tema y, además, dichas fuentes contradicen lugares comunes que se han ido repitiendo sin crítica y sin el suficiente fundamento, por no haber contrastado adecuadamente toda la documentación conservada entre sí y con sus respectivos contextos históricos. 

2. LA MERINDAD DE VALDEBURÓN EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS

Poco después de acceder al trono de Castilla, la reina Isabel confirma a la Merindad de Valdeburón el privilegio de 1458 que reconocía su carácter realengo. Pero no confirma otro privilegio posterior, de 1467, donde figuraba la potestad de los Cinco Concejos para elegir merino por sí mismos quedando vinculados a la ciudad de León. En 1480, tras finalizar el conflicto con Juan de Tovar, se vuelve a confirmar únicamente el privilegio de 1458. 

Al no ratificar la concesión de 1467, quedaba establecido el marco jurídico que permitiría a la reina Isabel la Católica adscribir la Merindad de Valdeburón al Principado de Asturias, lo que sucedió el 30 de noviembre de 1494 (1). Entre esta fecha de 1494 y el 1 de junio de 1678, Valdeburón va a formar parte del distrito jurisdiccional asturiano, bajo la autoridad de los gobernadores del Principado.

No habían pasado tres años desde la adscripción de la Merindad de Valdeburón a Asturias, cuando el 5 de mayo de 1497 los Reyes Católicos se ven obligados a ordenar a los concejos de la Merindad que obedecieran a los oficiales del Principado, ante la negativa de algunos de ellos a reconocer su autoridad, alegando que ellos no eran «obligados a lo fazer» (2). Los reyes, entonces, ordenan a Burón, Valdeón, Sajambre, Maraña y Salamón obedecer a los asturianos bajo las penas que el propio Principado decidiera imponerles si no acataban las órdenes reales.  En estos años, Asturias había nombrado como lugarteniente del corregidor del Principado en la Merindad de Valdeburón a Juan de Granda, sin que los documentos digan nada sobre su procedencia. Y aunque, con el tiempo, el apellido Granda llegaría a abundar en Sajambre, también estaba muy extendido en Asturias, de donde procedía.     

En 1504, la Merindad de Valdeburón seguía  sometida a Asturias, como se lee en un apunte de uno de los registros de la cancillería real castellana: 
 
«En Medina del Campo, a XXVII días del mes de jullio de DIIIIº annos, se dio vna carta firmada del rey e de la reyna, nuestros senores, e refrendada del secretario e sennalada de los del Consejo, por la qual sus altezas proueen del corregimiento del Prinçipado de Asturias e villas de Cangas e Tineo e Merindad de Valdeburón a Juan Rodríguez de Puertocarrero» (3).

Esta dependencia de los asturianos supuso la pérdida de algunas de las libertades ganadas en el siglo XV. De entrada, todo lo relativo a la administración de Justicia por vía de apelación (segunda instancia) se resolvía ante el corregidor del Principado o, cuando existía, ante el merino mayor. Mientras estuvo sujeta a Asturias, la Merindad perdió la capacidad para elegir al merino mayor entre los candidatos de sus concejos, siendo el gobernador de Asturias el que elegía y designaba al merino, lo que después ratificaba la Junta General del Principado. Pero, además, los asturianos intentaron gobernar la Merindad mucho más allá de las atribuciones legalmente reconocidas, interfiriendo en la actividad de los jueces ordinarios que, en cada uno de los concejos, resolvían los pleitos y querellas en primera instancia. En la práctica, todo esto suponía un gobierno de facto del Principado sobre la Merindad en casi todos los aspectos de su vida cotidiana.  

No obstante, los concejos leoneses perseveraron en la defensa de los privilegios anteriores a 1494. En 1517 y 1559 hay documentos que hablan de la resistencia a reconocer a las autoridades que el Principado enviaba a la Merindad para juzgar las causas en primera instancia, apelando los Cinco Concejos a las justicias superiores del reino. En 1562 y 1564, la Merindad gana sentencias de la Real Chancillería de Valladolid donde se reconocía su potestad para nombrar jueces ordinarios por sí mismos, prohibiendo al Principado las injerencias en la justicia de primera instancia, aunque reconociendo su jurisdicción en la segunda.  Por eso, en 1576, Diego de Ribera era merino mayor en Valdeburón por designación del Principado de Asturias. 

A finales de 1622, Valdeburón sigue formando parte del distrito jurisdiccional de Asturias. Así se recoge en el acta de la Junta General del Principado, reunida en Oviedo el 3 de noviembre de 1622. En dicha Junta se aprobaron las ordenanzas sobre la administración de justicia, que afectaban a todos los concexos deste Prinçipado y más su distrito, donde aparece la Merindad de Baldeburón (4). 

Lo mismo sigue sucediendo en 1633, cuando el gobernador del Principado «nombró por merino mayor de Baldeburón a Alonsso Ramírez Jove» y a «Juan Sánchez por alguaçil mayor de los Çinco Conçejos», aprobándose en la Junta General del 26 de junio (5). 

Los documentos conservados en el Archivo de la Casa Piñán de Oseja de Sajambre dan fe de esta dependencia en los años 1665, 1667, 1668, 1669 o 1670, mediante autos y sentencias emitidos por el gobernador de Asturias y dirigidos a vecinos de Sajambre. Y en las actas de la Junta General del Principado de 1672, la Merindad sigue apareciendo bajo su autoridad (6). 

En esta etapa de dependencia del Principado es cuando tres miembros del linaje de los Gómez de Caso consiguieron ser nombrados merinos mayores de Valdeburón. Es decir, parece que el acceso de, al menos, tres miembros de esta familia al oficio público más codiciado en la comarca no se produjo por elección directa y democrática de sus convecinos, sino por designación de Asturias  en la etapa en la que la Merindad dependió del Principado, cuyos gobernadores –recordémoslo- designaban  a los merinos mayores de Valdeburón, hoy diríamos, «a dedo».  Lo mismo parece que sucedió con Leonardo García, natural de Amieva, casado en Soto de Sajambre con una hermana del arcediano de Villaviciosa, Diego de la Caneja, y suegro de los Gómez de Caso. En cambio, no sucedió así con su hijo, Leonardo García de la Caneja y Mendoza, que accedió al cargo cuando la Merindad había recuperado su independencia.  

En varias noticias de 1675, 76, 77 y 78, transmitidas en las actas de la Junta General del Principado de Asturias, consta que «se está litigando pleyto con la Merindad de Baldeburón por la jurisdiçión de la primera y segunda ynstanzia» y «sobre pretender [la Merindad] eximirsse desta jurisdizión», llegando los asturianos a escribir «a su alteza el señor don Juan de Austria y a los señores de dicho Real Consejo donde pasa, y a los de la Cámara, suplicándoles faborezcan la pretensión del Principado, significándoles la razón y justicia que le asiste; y lo mismo al señor presidente de Castilla. Y se acordó se escriban las dichas cartas en la forma referida». Se toma este acuerdo el 15 de agosto de 1677 (7). 

Finalmente, en la reunión de la Junta del 1 de junio de 1678, se notifica la llegada a Oviedo de un privilegio de la Cámara de Castilla que reconocía la independencia de la Merindad de Valdeburón de la jurisdicción del Principado de Asturias. El acta de dicha Junta se expresa de la siguiente manera: 

«Concexo de Baldeburón. Estado de los negoçios del Prinçipado.

Entre otros negoçios ocurrentes al yngresso de mi ofiçio fue el haver sacado privilexio, por la Cámara de Castilla, el concexo de Baldeburón, eximiéndose de la subordinaçión que siempre tubo a la juridiçión de los señores gobernadores. Y siendo negoçio de tan alta consideraçión en limitar los términos de la jurisdiçión de el gobierno, o privado de la creazión de merino mayor de aquel conzejo, y de perjudiçial conssequençia para otros de los conçexos unidos, se letigó en justiçia, en donde, por sentençia de revista, se mandó ussar de el nuebo previlexio conçedido» (8).

El documento hace referencia a otro de 1677, que fue desestimado, reconociéndose los antiguos derechos de la Merindad de Valdeburón a elegir merino libremente y a no depender del Principado de Asturias. No obstante, el conflicto seguiría abierto hasta 1719, cuando el rey Felipe V cierra definitivamente el asunto al impedir que la Merindad de Valdeburón quedara incluida en la jurisdicción de la Audiencia de Oviedo. Finalizaban así casi dos siglos (exactamente 184 años) de pertenencia de la Merindad de Valdeburón a la jurisdicción del Principado de Asturias.

Como advertí al inicio de este artículo, este interesantísimo período histórico necesita un estudio más detallado, pero una de las cosas que debe entenderse es que los merinos mayores de Valdeburón no siempre fueron elegidos democráticamente por los concejos que formaron la Merindad. Asimismo, dichos concejos no siempre tuvieron suficiente autonomía para gobernarse como lo habían hecho en la Baja Edad Media.  Otra cosa es la memoria o memorias que se fueron construyendo con el paso del tiempo, debido a intereses familiares o colectivos, que también tendrían que estudiarse.

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NOTAS
(1)   Archivo General de Simancas, Registro General del Sello (RGS), leg.149411, n.314.
(2)  Archivo General de Simancas, RGS, leg.149705, n.106.
(3)  Archivo General de Simancas,  Cámara de Castilla, Libros registro de cédulas, lib.9, 174, 2, apunte 919.
(4)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.I, vol.1, Oviedo: Junta General del Principado, 1997, p.460.
(5)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.I, vol.2, Oviedo: Junta General del Principado, 1997, p.642.
(6)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.IV, Oviedo: Junta General del Principado, 2004, p.19.
(7)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.V, Oviedo: Junta General del Principado, 2007, pp.110, 164, 168, 174, 207, 213, 225, 242, 248, 255.
(8)  Ibídem, p.338.

sábado, 15 de julio de 2017

HIDALGOS NOTORIOS DE SAJAMBRE EN EL SIGLO XVII


Como ya dijimos en otra publicación, en 1680 alrededor del 75% de la población de Sajambre pertenecía a la nobleza no titulada. Este porcentaje correspondía al nivel más bajo del estamento nobiliario: el de los hidalgos.  
Todos poseían los mismos privilegios (1), pero el escalafón aparece estratificado en la documentación: hidalgos notorios, hidalgos de ejecutoria, hidalgos de posesión, hidalgos por los cuatro costados, etc. De todos ellos, nos interesan hoy los «hidalgos notorios».  
El hidalgo notorio era el que procedía de solar conocido, en ocasiones con casa solariega y blasonada, “que no cambió a lo largo del tiempo de vecindario o que su hidalguía era de tal notoriedad que nadie se atrevió a disputársela” (2). En el Sajambre del siglo XVII solo había 12 apellidos que disfrutaban de dicha calidad.  
La notoriedad se perdía cuando el hidalgo cambiaba su lugar de residencia a otro municipio y en las líneas bastardas. El varón era el que transmitía la nobleza, por lo que los hijos naturales reconocidos de cualquier hidalgo pasaban automáticamente a serlo también. Sin embargo, tanto los bastardos, como sus descendientes, dejaron de considerarse hidalgos notorios en todos los padrones sajambriegos de los siglos XVII y XVIII.
Los 12 apellidos considerados hidalgos notorios en Sajambre fueron los siguientes:
1.     ALONSO TIELVE. Solo este apellido compuesto. Los que se apellidaban únicamente Alonso, así como Alonso de la Mata y Alonso de Quintana, no fueron hidalgos notorios.
2.     BLANCO.
3.     CALVO.
4.     COCO.
5.     DÍAZ/DÍEZ. Lo fueron los de Oseja y los de todo el concejo. 
6.     DÍAZ/DÍEZ DE CALDEVILLA. Los de Oseja y los de todo el concejo.
7.     DÍAZ/DÍEZ DE LA CANEJA. Los de Oseja y los de todo el concejo.
8.     FERNÁNDEZ. Solo fueron hidalgos notorios los miembros de la línea principal del Fernández de Ribota. Los Fernández de Soto no lo fueron y tampoco los descendientes de un Juan Fernández, que fue hijo bastardo y reconocido de Lupercio Fernández, de Ribota, y que perderán la calidad de notorios a partir de 1680. 
9.     GÓMEZ. Los así apellidados en Ribota. 
10.  MUÑIZ. Documentado siempre según la forma antigua de «Moñiz» / «Moniz». Solo fueron hidalgos notorios los de Soto. Los de Oseja no.  
11.  PIÑÁN. Únicamente los miembros del linaje Piñán de Cueto Luengo. En cambio, son solo hidalgos (sin la calidad de notorios) todos los Piñán de Soto, todos los Piñán de Ribota y algunos de los de Oseja (3).    
12.  VIYA.     
Los documentos conservados nos dicen que solo 3 de estos 12 apellidos fueron además «hidalgos notorios por los cuatro costados», lo que quiere decir que los cuatro abuelos (de las líneas paterna y materna) pertenecían al estado noble. Así llegan, al menos, a mediados del siglo XVIII. 
Es el caso de los Díaz de la Caneja, los Díaz de Caldevilla y los Piñán de Cueto Luengo
Localmente, esta situación se traducía en influencia y prestigio social.   

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NOTAS
(1)  Exención del pago de impuestos (pechos) reales y concejiles; exención de ser reclutados en las levas militares; exención de tener que alojar a las tropas en sus casas; derecho a disfrutar de oficios públicos; privilegios judiciales.
(2)  Pardo de Guevara y Valdés, E. “Algunas consideraciones en torno al hidalgo español”, en Universalidad, función social, presente y futuro de la Nobleza, Madrid: Hidalguía, 1980, p.79. [Instituto Luis de Salazar y Castro, CSIC].
(3)  Los motivos de esta diferencia fueron relatados en Rodríguez Díaz, E. E., Prácticas de escritura de un párroco rural leonés del siglo XVII. El Libro de difuntos de Domingo Piñán, Alcalá de Guadaíra, 2016.

martes, 24 de enero de 2017

SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CARRETERA DE LOS BEYOS, LA ESCUELA DE OSEJA Y LOS ACCESOS A BEZA



1.     Sobre la construcción de la carretera del Desfiladero de los Beyos.


En el Archivo de la Casa Piñán se conserva un documento fechado en Sames (Amieva), el 12 de septiembre de 1871, escrito y firmado por José María Carbajal, que nos permite datar con exactitud la construcción de la carretera que atraviesa el Desfiladero de los Beyos (Asturias-León), en el tramo comprendido entre Vidosa (Ponga) y Cobarcil (Sajambre).

El documento se inicia así:

Inventario general de las herramientas y efectos que existen en la casa de las obras de los trozos 11 y 12 de la carretera de Sahagún, pertenecientes a la Sociedad Crédito Leonés, con expresión de sus precios para la venta”.  

Esta lista se extiende a lo largo de dos cuartillas de papel, apaisadas y cosidas entre sí, donde se enumeran los utensilios con sus cantidades y calidades. Lo que no se llegó a apuntar fueron los precios para la venta, como se dice en el encabezamiento. Al haberse conservado entre los papeles antiguos de los Piñán, es probable que esta familia comprara, al menos, una parte del  material que aquí aparece. 

Como es lógico, la venta de dicho utillaje hubo de hacerse una vez que se dieron por concluidas las secciones 11 y 12 de la carretera de Sahagún a Arriondas, hoy N-625.   

Tales tramos corresponden a los trayectos de Puente Vidosa al Puente Angoyo (el 11), en el Principado de Asturias, y del Puente Angoyo a Cobarcil (el 12), ya en el concejo de Sajambre. Es decir, estas cuatro páginas describen las herramientas que se utilizaron para tallar en la peña la carretera que atraviesa el Desfiladero de los Beyos y para construir los puentes de piedra que van salvando el curso del río Seya, que hasta entonces eran de madera.

Carretera N-625 a su paso por el Desfiladero de los Beyos. Fuente: la autora.   

Carretera N-625 a su paso por el Desfiladero de los Beyos. Fuente: la autora.
 
Sabemos que el proyecto final de estos tramos se redactó en el año 1861, que en 1864 (no antes de agosto) se adjudicó la contrata de la obra, que en 1866 ya se estaba trabajando y que a principios de septiembre de 1871 la obra ya estaba terminada, como se desprende del documento conservado en Oseja que hoy damos a conocer. Por ello, la portentosa obra de ingeniería que es la carretera que atraviesa la Garganta del Seya, en el trayecto comprendido entre Vidosa y Cobarcil, tardó en construirse 7 años, iniciándose poco después de la contrata, en 1864, y terminándose a principios de septiembre de 1871.
 
Entre las piezas que se enumeran aparecen fraguas portátiles, yunques y martillos, llaves inglesas, tenazas, limas, punzones y clavos, “ciento diez y nueve arrobas de tornillaje bueno de diferentes tamaños” (1 tonelada y 349’34 kilos), maromas, cadenas, escuadras, una angarilla, atacadores, cubos, poleas de madera, cuñas, barras y varillas de hierro, barrenos, azadas, palas, picachones, “cuatro aros de hierro de sujetar cambas de ruedas de carro”, cojinetes para la grúa, siete “ruedas con sus ejes para whagón”, “dos ruedas grandes de hierro para carro”, media tonelada de llanta, una rueda de afilar, 12 arrobas de acero (136 kg), ejes, 18 arrobas de hierro (204 kg), un tronzador, ganchos, cestos, un carro grande y otro mediano, 50 tablas de roble de 2’10 mts de largo, “madera de las cimbras de Belganza” (hoy Puente Berganza), “madera de las cimbras de La Huera”, tres botellones de ácido sulfúrico, “una casa de piso bajo y principal de 15 mts de largo por 7’30 de ancho (mediana)” o “una chabola piso terreno de 12 mts de largo por 6’60 de ancho (ruinosa)”.  Todo en buen, mediano y mal estado. 

La sociedad financiera que se menciona, Crédito Leonés, fue la adjudicataria de la contrata, lo que sucede en el año 1864, poco después de la fundación y autorización  de esta sociedad bancaria leonesa (1). 

2.     Sobre la construcción de la nueva escuela de Oseja.


La enseñanza de las primeras letras está documentada en Oseja desde el año 1662. El primer lugar donde se impartió clase fue la Casa Piñán e Isidro Piñán de Cueto Luengo, uno de los hijos del comisario (2), fue el primer maestro conocido.

Algunos años después, en su testamento de 1665, Pedro Díaz de Oseja fundaba y dotaba una escuela elemental junto a su casa del barrio de Las Cortes, que ya funcionaba en el año 1667 y cuyo primer maestro fue José Díaz de Caldevilla, pariente del fundador. Este local siguió en uso para dicho fin hasta que se edificó la nueva escuela de Oseja a principios del siglo XX.

Dicha construcción fue una consecuencia de la aplicación del Real Decreto de 16 de noviembre de 1906, redactado durante la época en la que Amalio Gimeno y Cabañas (1852-1936) fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. La ley disponía la creación gradual de nuevas escuelas de primera enseñanza, a razón de un máximo de mil por año. Los ayuntamientos debían aportar locales e instalaciones (3) y, con el tiempo, se facilitaron subvenciones para aquellos lugares, sin medios suficientes, en los que se debían construir escuelas de nueva planta.

Este fue el caso de Oseja de Sajambre y la prensa histórica nos facilita los datos (4). En diciembre de 1910, el rotativo La Educación hizo pública la tramitación del expediente para la concesión de ayudas a dicho efecto. Oseja aparece en el documento.


 Fuente: Biblioteca Nacional de España.


A finales de agosto de 1913, la Gaceta de Instrucción Pública y Bellas Artes, publicaba la relación de Ayuntamientos favorecidos con ayudas públicas para la construcción de escuelas de Primera Enseñanza, entre los que estaba Oseja de Sajambre.


 Fuente: Biblioteca Nacional de España. Nótese el Peñameyera escrito con /y/.


Soto tenía escuela (de fundación privada) desde 1907 y, aunque en Oseja había maestro, las clases seguían impartiéndose –como se ha dicho- en el viejo edificio del barrio de Las Cortes. Lo sabemos con certeza porque se conserva una fotografía, de los últimos años del siglo XIX o de principios del siglo XX, presidida por el maestro Isidoro Alcalde Miguel, que falleció en el año 1910 (5).

De manera que la construcción de los edificios destinados a la escuela de Oseja, todavía utilizados a día de hoy, debió terminarse después de 1913.

3.     Sobre los accesos a Beza y Carombo


En el Archivo de la Casa Piñán se conserva un poder especial otorgado por el concejo de Sajambre a Pedro Gómez, vecino de Ribota, a Alejandro Piñán, vecino de Oseja, y a Tomás Alonso, vecino de Burón, para que representaran a Sajambre en el pleito que se mantenía con el concejo de Valdeón sobre el acceso a la Collada de Beza. La disputa se hallaba en segunda instancia, al haber apelado los de Valdeón al merino mayor de Valdeburón, por lo que hay que suponer una primera sentencia desfavorable a Valdeón emitida por el juez ordinario de Sajambre.

La carta de poder fue hecha en Oseja, el 8 de marzo de 1806, ante Fulgencio Raimundo Pesquera Pérez de Prado, “escribano público del número y Ayuntamiento del Real Concejo de Baldeón por su Majestad, que Dios guarde, avilitado para actuar en el de Sajambre, según Real Provisión que obra en mi oficio y rexistro de escrituras públicas del año pasado próximo”. 

Los otorgantes son los miembros del Ayuntamiento de Sajambre en 1806, “salvo el medio tercio de Vierdes y Pio”, o sea, el juez ordinario, Pedro Simón, Don José Díaz de la Caneja y Sosa, Isidoro de Martino y Gregorio Fernández, regidores, “pero con la advertencia que el Gregorio solo otorga por sí y por el lugar de Rivota, que es el medio tercio de Allende la Agua”;  Don José Antonio Díaz de la Caneja, Blas Díez y Manuel de Bulnes, diputados por el tercio de Oseja; Cayetano  Blanco, Thomás de la Caneja e Ignacio de Posada, diputados por el tercio de Soto; Pedro Gómez y Francisco de Granda, diputados por el lugar de Ribota; y Domingo de Granda, por sí y como procurador síndico general del concejo. 

Según estos sajambriegos, el motivo de la demanda de Valdeón contra Sajambre era “la composición de una senda que figura deben existir y trabesar por las Cuestas de la Olla de este concejo a la Collada de Veza, cuya composición nunca ha sido, ni debe ser de cargo de los otorgantes, ni su representado vecindario, ni menos se debe tener por camino cruzero, ni de las qualidades que figuran los vecinos de Baldeón. Y quando debiera merecer el camino, digo nombre de vereda o trocha transitable, que se niega, nunca debe el vecindario de Sajambre contribuir a compostura ni aderezo alguno que pueda necesitar”. 

Por lo que se ve, parece que los vecinos de Valdeón habían denunciado a los de Sajambre por no querer arreglar el sendero que iba por El Olla o Loya en dirección a la Collada de Beza, asignándole los de Valdeón la categoría de camino cuando, a decir de los sajambriegos, no era otra cosa que una vereda o trocha.   

La ruta debía ser utilizada por los vecinos de Valdeón para enlazar en la Collada de Beza con el camino real que se dirigía a Asturias, tras entrar en Sajambre por El Frade desde la Vega de Llos. Pero seguramente también les servía para acceder y transitar por Carombo. No en vano por allí tenían derecho de paso los vecinos de Amieva para llegar desde Beza al lugar mancomunado entre estos tres concejos que fue Monte Carombo, lo que hacían a través de El Olla/Loya y el Camín de los Rocinos (6):

Yten declaramos que los vecinos de Amieva an de tener paso para sus ganados mayores desde Beza a Barcinera por la Olla, desde el día veynte de mayo de cada año asta el de San Martino, y se entiende todo el concejo de Amieva, con advertencia de que en el término común de Valdeón y Sajambre no se podrán prendar hasta pasadas de seis cavezas de Amieva que anden desmandadas o sin pastor” (7).  

Los sajambriegos se niegan en rotundo a reparar y mejorar la senda del Olla/Loya, así como a considerar el lugar como camino crucero 

Como sucede a menudo con la documentación judicial que conserva el Archivo de la Casa Piñán, nos quedamos sin conocer el desenlace del pleito. Pero los conflictos por el estado de los caminos y la construcción de otros nuevos en la zona continuó, al menos, hasta el 7 de octubre de 1920, cuando se registra una sentencia de la Jefatura del Distrito Forestal de León contra el alcalde de Posada de Valdeón

con motivo de la construcción arbitraria de un camino en el monte de Gichello, nº 490 del Catálogo de los de Utilidad pública de esta provincia, en el que se declara que este monte pertenece exclusivamente a los pueblos del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre” (8).


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NOTAS
(1) Sobre el precedente de la banca leonesa que fue la Sociedad de Crédito Leonés, ver J. J. Porras, J. Cayón, J. Courel y H. Keudell, Empresas y emprendedores leoneses, León, 2006. Edición digital: Fundación Saber.es.
(2) Me refiero al comisario de la Inquisición, Domingo Piñán de Cueto Luengo (h.1590-1652), cura de Oseja y Soto entre 1621 y 1652. Sobre su vida y los cinco hijos que tuvo, ver E. E. Rodríguez Díaz, Prácticas de escritura de un párroco rural leonés del siglo XVII. El Libro de Difuntos de Domingo Piñán, Sevilla, 2016, pp.19-35. Sobre Isidro Piñán y su actividad como maestro, barbero, escribiente, clérigo y notario apostólico, ver E. E. Rodríguez Díaz, Notas y cuadernos de notas de los Piñán, escribanos públicos de Sayambre (1659-1721), Oviedo, 2015, pp.21-22.
(3) A. Jiménez-Landi Martínez,  La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente, Madrid, 1996,  pp.27-28.
(4) Madrid, Biblioteca Nacional de España: Hemeroteca Digital.
(5) Alcalá de Henares, Archivo General de la Administración, Ministerio de Hacienda, exp. PF-207.
(6) El Camino de los Rocinos es una castellanización clara. En cambio, los documentos sajambriegos lo expresan en un correcto leonés: El Camín de los Rocinos.
(7) Oseja de Sajambre, Archivo del Ayuntamiento, Sentencia arbitraria fechada en Vegabaño, el 9 de agosto de 1800, f.5r. Transmitida como copia notarial hecha ante el escribano público de Burón, Juan Bautista Gómez de Caso, y fechada en Lario, el 24 de noviembre de 1801 (ff.1r-12r). Forman parte de un expediente de 21 folios con 11 documentos de 1800-1869.
(8) Oseja de Sajambre, Archivo del Ayuntamiento, Actas de deslindes municipales de 1927-1928, f.10v.