domingo, 14 de diciembre de 2008

LA DESAPARICIÓN DE LAS JUNTAS VECINALES DE SAJAMBRE EN EL SIGLO XX (final).



El pasado 19 de agosto de 2008 terminaba la primera parte de la conferencia que impartí en Soto de Sajambre preguntándome por qué en Valdeón se habían conservado Juntas Vecinales y en Sajambre habían desaparecido. Me preguntaba qué pudo suceder para que se perdiera uno de los bienes más preciados del Patrimonio Histórico sajambriego, porque este rango tiene, como lo reconocen las leyes, una práctica antiquísima cuyos orígenes más remotos son anteriores a la llegada de la propia Roma y en la que se conservó, además, la esencia del espíritu democrático popular de las comunidades de aldea.

La respuesta parece estar en el solapamiento de una doble realidad sociopolítica: una realidad de derecho y otra de hecho. La “situación de derecho” reconocía la existencia de Entidades Locales Menores dentro de los Municipios pudiendo disponer de administración propia, con sus alcaldes pedáneos, sus Juntas Vecinales en régimen de concejo abierto, sus ingresos y sus bienes. Por eso, en nuestro valle los Pueblos siguieron reuniéndose a concejo en el siglo XX, siguieron ostentando la propiedad de los montes no desamortizados y conservando su patrimonio. Sin embargo, en épocas de predominio de un gobierno local articulado en base a la existencia de redes clientelares y amparado por determinados sistemas políticos que utilizaban similares instrumentos de control social que las estrategias del patronazgo, las Juntas Vecinales (aun estando reconocidas por las leyes vigentes) se convirtieron en instituciones incómodas cuando lo que se pretendía era poseer el control absoluto del poder local (incluido el económico). Esta “situación de hecho” será la primera causa de la desaparición de esta antigua institución.

El procedimiento elegido para desmantelar la organización tradicional de las Juntas Vecinales en Sajambre fue el de ir arrebatando a los Pueblos la base de su sustento económico, lo que les permitía mantenerse como una institución descentralizada del Ayuntamiento matriz: la propiedad de los montes. Al carecer de fuentes de ingresos y de bienes propios que administrar y gobernar, las entidades menores fueron dejando de tener sentido hasta desaparecer. En la historia de la Edad Contemporánea de Sajambre (que también está por escribir), la lamentable desaparición de las Juntas Vecinales es un tema que merece ser estudiado en profundidad para conocer con detalle el porqué, el para qué y exactamente el cómo. Con respecto a esto último, las fuentes documentales conservadas en distintos archivos ilustran sobre lo sucedido en aquellos años. En algunos registros conservados se retrata el uso de procedimientos que fueron rechazados por las propias autoridades del Estado.
Las fotografías que encabezan este post muestran la parte dispositiva de un documento de la autoridad del Distrito Forestal de León, en el que se devuelve al Ayuntamiento de Oseja de Sajambre una solicitud, dirigida a la Dirección General de Montes, del Ministerio de Agricultura, en la que se pedía que los predios ns. 489 y 490 del Catálogo General de Montes de la Provincia de León, en donde aparecían adscritos a los correspondientes Pueblos que eran sus legítimos dueños, pasaran a figurar como propiedad única del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre. Por proceder esta petición de una decisión unilateral y no haberse respetado el procedimiento administrativo que exigía la Ley, la autoridad competente devuelve la petición al Ayuntamiento de Sajambre expresándose en los términos que pueden leerse en las fotografías adjuntas. Documentos como éste están esperando su historiador.

FIN DEL ARTÍCULO


martes, 25 de noviembre de 2008

MITOS DE SAJAMBRE: "AQUÍ NUNCA HUBO ANALFABETOS"

1. Con este artículo inicio una nueva sección dedicada a explicar o a buscar el origen de algunos MITOS (antiguos o modernos) que se prodigan en el valle, y comienzo con una afirmación recurrente y frecuentísima entre las gentes de estas tierra: "Aquí nunca hubo analfabetos".

2. Para comprobar su veracidad, lo primero que debemos hacer es cuestionar lo que significa en esta afirmación la palabra "NUNCA", porque ¿se refiere a las presentes generaciones? ¿A todo el siglo XX? ¿O a mucho más tiempo quizás? En una conversación mantenida con gentes de Oseja durante este verano había quien extendía tal afirmación "al menos, hasta el siglo XIX". Cuando los documentos medievales querían aludir a algo muy antiguo, utilizaban esta hermosa expresión: "hasta que memoria de hombres no alcanza". En este caso y de ser cierto lo que nos ocupa, sería más probable que este "nunca" (que a los vecinos de Oseja les gusta enfatizar) se limite a la memoria reciente. No obstante, me dispongo a comprobarlo documentalmente.
De otro lado, la historia local ha venido insistiendo en la importancia que tuvo para la educación del lugar la fundación que hizo el Arcediano de Villaviciosa,

Pedro Díaz de Oseja, en el año 1665 al incluir entre sus mandas testamentarias la dotación de una escuela elemental en Oseja. ¿Se referirá, acaso, la tradición oral a que a partir de la época de dicha fundación desaparecieron los analfabetos? ¿Podrá atestiguarse un "efecto Arcediano" en este asunto?

3. Para comprobarlo, decidí indagar en las fuentes documentales que mencionan la capacidad de firmar de otorgantes y testigos en un período amplio de tiempo, que establecí entre los años 1500 y 1880, aunque cabe señalar que este objetivo se ve condicionado por dos factores: a) al tratarse de una etapa preestadística, tendremos que servirnos de un muestreo; y b) el número de fuentes útiles condiciona el número final de individuos computados y su cronología. Según esto, los resultados han sido obtenidos de un total de 78 documentos que aportan información sobre 619 individuos (545 hombres y 74 mujeres). El exiguo número de mujeres se debe a la incapacidad jurídica que les fue impuesta por las sociedades patriarcales (por no decir otra cosa).

miércoles, 12 de noviembre de 2008

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (V): VARALES, REVUELTA, GRANDA, PANADERO Y SIMÓN.

VARALES.- Las variantes más antiguas aparecen siempre documentadas como Barales. Atestiguado en Oseja ininterrumpidamente desde 1552 hasta la actualidad. Es muy probable que tuviera origen en un oficio, sobre todo conociendo la antigua dedicación de los vecinos de Sajambre al trabajo de la madera. El origen de Varales se entendería por la especialización artesanal que también explica el origen de apellidos como Rueda o Correa.

REVUELTA.- Apellido que viene siendo considerado originario del Valle del Pas, en Cantabria, aunque existe un foco asentado en el concejo asturiano de Aller desde los epílogos de la Edad Media.- Por las noticias que poseo a día de hoy (susceptibles de corrección en caso de inexactitud por mi parte), este apellido llega a Sajambre en la primera mitad del siglo XX instalándose en Oseja.

GRANDA.- Al igual que el caso ya analizado de VEGA, es forma toponímica que procede de una palabra de origen prerromano que sirve para designar “una elevación estéril o un suelo de piedra o arenoso”. Muy extendido en el Cantábrico occidental, especialmente en tierras asturianas. Su uso como apellido puede proceder de algún emplazamiento así designado bien de la toponimia mayor, o bien de la menor.- En Sajambre aparece documentado desde 1552, localizándose los testimonios más antiguos en Oseja. En 1631, un “Xuan Granda” poseía una casa en La Pandiella, junto a las Cortinas Viejas.

PANADERO.- Apellido que tiene su origen en la identificación por el oficio, en el mismo sentido que casos tan comunes como Herrero, Sastre, Alcalde, Guerrero, o de otros como Merino, Ferrer, Jurado, Ballester, Fuster, Sabater, etc.- Se documenta en Sajambre, en concreto en Oseja, desde 1996 y adquiere oficialidad el 26 de octubre de dicho año.

SIMÓN.- Apellido utilizado también como nombre y documentado en Soto y Oseja desde el año 1552; bajo la grafía “Ximón” aparece en Ribota en 1621.

Una de las estrategias en la formación de los apellidos españoles fue la siguiente: la costumbre tradicional del mundo rural de designar y distinguir a las personas indicando el vínculo con el padre, la madre o los respectivos consortes (“Pepe el de María”, “Esperanza la de Esteban”) fue un práctica antigua que, con el uso frecuente y el paso del tiempo, se fue simplificando (“Pepe de María”, “Juana de Simón”) hasta convertirse los antropónimos de referencia en apellidos autónomos. Este es el origen de SIMÓN como apellido y, junto a la posibilidad toponímica, explicaría también el origen de MARTINO. Veámoslo a través de las propias fuentes documentales.

Si nos fijamos, por ejemplo, en los documentos notariales del siglo XVII encontramos casos como el de los vecinos de Oseja llamados “Pedro de Gonzalo” en 1632 y “Pedro Gonzalo” en 1669; “Juan de Francisco” (1631, 1632); “María de SIMÓN” (1627); “María de Santos” (1631); “Alfonso de Martino” (1627); “Toribio de Suero” (1633); o la forma evolucionada de “Pedro Miguel” a mediados del siglo XVII.

Es decir, al igual que la designación del tipo “María (la) de Simón” acabó derivando en la simplificación “María SIMÓN”, el apellido MARTINO (variante leonesa de Martín como dije en otro lugar) bien pudo proceder de una primitiva identificación expresada al modo de, por ejemplo, “Juana (la) de MARTINO”.

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA CAPELLANÍA DE LA VIRGEN DEL PÓPOLO (II): la fundadora, doña Juana González de Coco.

Juana González de Coco estableció en 1625 una fundación piadosa que consistió en una capellanía adscrita a la iglesia de Soto que llevaba por nombre “capellanía de la Virgen del Pópolo” (Eutimio Martino, Valdeburón, n.139). Definiré esta institución más adelante porque ahora quiero centrarme en la personalidad de la fundadora.
El apellido González es un patronímico que significa "hijo de Gonzalo" y, aunque hoy haya desaparecido, el apellido Coco se documenta desde el año 1598. El documento fundacional de la capellanía dice que Juana González era originaria de Soto y en Soto aparece el apellido Coco en la fecha más temprana (1598), cuando se menciona “la casa de Pedro de Coco” (Archivo Piñán, Toribio de Granda 1598-05-04). En un documento hecho en Oseja en 1633, uno de los testigos se llama Agustín Fernández de Coco (Archivo Piñán, Sancho Díaz 1633-12-21). En 1659, Baltasara Díaz de Coco, mujer de Ventura Díaz, tenía un prado en el Verrunde de Oseja (Archivo Piñán, 1659). En 1680, el apellido Coco vuelve a documentarse en Soto (Eutimio Martino, Valdeburón, n.157). Y en 1794 se cita a un Manuel Alonso de Coco (Colección Particular, Francisco de Mendoza 1798-03-10).


Pero la noticia más interesante nos la proporciona el documento fundacional cuando menciona al primer beneficiario de su capellanía: su sobrino Domingo Piñán, a la sazón cura de Oseja y su anexo, Soto. Se trata de Domingo Piñán de Cuetoluengo, el mismo que construyó una parte de la Casa Palacio de Oseja, así como la capilla señorial de Santo Domingo, que fue Comisario del Santo Oficio y que es, hasta el momento, el personaje más antiguo que conocemos del linaje Piñán.


El parentesco debía venir por línea materna y coincide en nombre con la mujer del hermano de Domingo, llamado Gonzalo Piñán, documentado en el año 1579 y muerto antes de 1636, cuyos hijos María González (viuda de Alonso de Biya en 1592), Juan Piñán y Pedro Piñán están documentados en Soto, mientras que Agustín Piñán y Gonzalo Piñán lo están en Oseja junto a su tío Domingo. Al ser el nombre de Agustín poco frecuente en el Sajambre de esta época y aparecer siempre vinculado a la familia Piñán, a este Agustín que fue sobrino carnal del comisario y que vemos en documentos de mediados del seiscientos, bien pudo ponérsele el nombre de algún antepasado; de manera que, tal vez, el Agustín Fernández de Coco documentado en 1633 perteneciera a esta misma familia. Nótese también la reproducción del nombre de la fundadora en uno de los hijos de Gonzalo Piñán de Cuetoluengo que, por lo que sé a día de hoy, hace el número I de los Gonzalos de esta familia.


La fundación de la capellanía nos dice otra cosa interesante: Juana González de Coco vivía en Madrid, tenía propiedades inmobiliarias en dicha ciudad y suficiente caudal para establecer una fundación piadosa en su pueblo natal. Esto quiere decir que la familia Piñán debía disfrutar de una holgada situación económica antes de la aparición en la escena sajambriega de Domingo Piñán. No en vano, este personaje había estudiado en la Universidad, alcanzado el grado de licenciado y obtenido el curato de Santo Adriano de Gradefes antes de llegar a Oseja en 1621. Ninguna de estas cosas habrían sido posibles sin medios económicos. Hay que remarcar también que, entre 1598 y 1622, vemos a su hermano Gonzalo Piñán y a su mujer, Juana González (la homónima de la fundadora), comprando propiedades en Sajambre.


En resumen, esta primera Fundación sajambriega documentada estuvo vinculada al pueblo de Soto, fue establecida por un miembro de la familia Piñán y disfrutada por otro miembro de la misma saga.


PRÓXIMO CAPÍTULO (de este artículo): la institución de la capellanía en el Antiguo Régimen.

jueves, 23 de octubre de 2008

FUNDACIONES HISTÓRICAS EN SAJAMBRE: LA IGLESIA DE SANTA MARÍA DE SOTO Y SU CAPELLANIA (I).

Las Fundaciones más conocidas en Sajambre son la del arcediano Díaz de Oseja y la del obispo Díaz-Caneja, pero en los siglos del Antiguo Régimen hubo en el valle otras instituciones de esta naturaleza que iremos retratando y explicando en esta nueva Etiqueta, la cual iniciamos con la primera Fundación conocida: la que se vinculó a la iglesia de Santa María de Soto en el año 1625. Al mismo tiempo, nos servirá para hacer una pequeña historia de este templo sajambriego. En este primer post me limitaré a enumerar los datos con los que contábamos hasta el momento , al objeto de intentar completar, comprender y contextualizar históricamente lo narrado en los documentos.


La iglesia de Soto toma su primera advocación de la iglesia matriz, Santa María de Oseja, de la que dependerá desde su fundación hasta comienzos del siglo XIX. Nótese que las dos iglesias actuales, la de Nuestra Señora de la Asunción de Oseja y la de Nuestra Señora de las Nieves de Soto, siguen teniendo ambas una advocación mariana, si bien cada una de ellas está dedicada a un atributo o categoría diferente de la Virgen María.


La iglesia de Soto no se menciona en los documentos de 1300, 1348 y 1468,. En este último caso la explicación debe radicar en el carácter económico del parroquial del siglo XV, en donde sólo se registran las iglesias a efectos de tributación, por lo que en nuestro caso debieron limitarse a mencionar la iglesia matriz. Sea como fuere, en Soto tuvo que existir iglesia desde tiempo atrás. Como dependiente de la de Oseja se documenta a partir de inicios del siglo XVI.


En 1625, Juana González de Coco establece una capellanía en la iglesia de Santa María de Soto que será transformada en 1665 por el arcediano Pedro Díaz de Oseja.


La donación efectuada por los dos clérigos llamados ambos Diego de la Caneja, que el Arcediano convirtió en canónigos, son datos procedentes de una fuente desconocida, y mientras no poseamos información contrastada y documentalmente fiable son hechos que deben permanecer en el terreno de lo puramente especulativo.


Santa María de Soto sigue siendo filial de Oseja en los años 1723, 1752 y 1756: así consta en los archivos diocesanos (E. Martino, Valdeburón, n.147), así aparece en el Catastro de Ensenada (Archivo Municipal de Oseja de Sajambre) y así se dice en un documento notarial al mencionar que don Joaquín de Sosa y Tovar es "cura deste dicho lugar (Oseja) y del de Soto, su anexo" (Archivo Piñán, Francisco Antonio Díaz Caneja 1756-11-30).


En el siglo XVIII se convierte en vicaría perpetua con un vicario a ella adscrito, pero ni el hecho de tener un vicario o ‘ayudante’ de cura, ni tampoco la posesión de pila bautismal y libros de bautismo la convierten en una parroquia autónoma. Esto no sucederá hasta comienzos del siglo XIX, según los documentos consultados por Eutimio Martino (La Montaña de Valdeburón, n. 255).


En el artículo que aquí iniciamos analizaremos la Fundación que Juana González de Coco establece en 1625 a través de los siguientes apartados: la fundadora y su familia; significado y función de las capellanías en la España del Antiguo Régimen; la capellanía de Soto; la transformación que de ella hace el arcediano Pedro Díaz de Oseja 40 años después; y la iglesia de Soto en los siglos XVII y XVIII.


PRÓXIMO CAPÍTULO (de este artículo): la Fundación de 1625, doña Juana González de Coco.

sábado, 18 de octubre de 2008

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (IV): LOS PATRONÍMICOS



Hoy voy a hablar de todos los que llevamos apellidos tan comunes como Díaz, Fernández, Ibáñez, González, Martínez o Pérez e, incluso, Alonso, García y Martino.


En un documento del año 1304 que ha llegado hasta nosotros gracias a una defectuosa transcripción del siglo XVIII aparecen individuos llamados Domingo Fernández, Martín Domínguez, Juan Pérez, Domingo Rodríguez. Más adelante, encontramos nombres como Alfonso Pérez, Suero Díaz y Martín Díaz en 1406, María Alonso y Diego Díaz en 1408, Toribio Martínez, García Sánchez, Pedro Díez o Juan Alonso en 1411. Como se ve, pese a su vulgaridad, resultan ser los apellidos más antiguos del valle, hecho que no es privativo de Sajambre, sino que se trata de un fenómeno general que paso a explicar de la manera más sencilla posible.


Todos estos apellidos son patronímicos, lo que quiere decir que derivan del nombre del padre. El proceso histórico que dio lugar a los apellidos más característicos de nuestro país está muy documentado y muy estudiado, de tal manera que


Hasta 1000 aprox. = el apellido deriva del nombre del padre.

De 1000 a 1200 aprox. = conviven los dos sistemas.

A partir de 1200/1250 = se adopta el apellido del padre.


No obstante, en determinadas épocas veremos aflorar costumbres algo distintas a la práctica actual, como por ejemplo que los hijos varones adopten el primer apellido del padre y las hijas el de la madre.


El castellano, así como el asturleonés hablado en Sajambre, derivan del latín vulgar y la antroponimia deriva tanto del latín medieval como de las prácticas sociales de dicho período. En la alta Edad Media, la filiación se indicaba diciendo “Pedro hijo de Gonzalo” (“Petrus filius Gundisalvi”) simplificándose en un “Pedro de Gonzalo” o “Petrus Gundisalvi”, en donde el nombre de pila del padre (Gonzalo/Gundisalvus) aparece en genitivo indicando procedencia. A estos nombres en genitivo empieza a añadírseles una desinencia de origen prerromano que tiene el mismo significado: “-z” (“Gundisalviz”). La evolución del latín medieval al romance hará el resto y el antiguo “Gundisalviz” se transformará en el moderno “González” que, por esta razón, significa hijo de Gonzalo.


Paso a enumerar el desarrollo de algunos patronímicos usuales, considerando 1º) que la doble “n” evoluciona a “ñ”; la “e” y la “i” se intercambian, así como la “o” y la “u”; que la “i” larga se convierte en “j” ó “y” según pronunciación; y 2º) que a veces conviven diferentes grafías y diferentes maneras de pronunciar un mismo nombre que sufrirán distintas evoluciones:


ÁLVARO

Aluarus / Alvarus > Alvarii > Álvarez (= hijo de Álvaro)


DIEGO

Didacus > Didaci > Didaz > Díaz / Díez (= hijo de Diego)


FERNANDO

Fredenandus > Fredenandi > Fernandi > Fernández (= hijo de Fernando)


Fredenandus > Ferrandus > Ferrandi / Ferrández / Ferrándiz (= hijo de Fernando)


GONZALO

Gundisaluus/ Gundisalvus > Gundisalvi > Gunsalvi > González / Gonzálvez (= hijo de Gonzalo)


JUAN

Iohannes > Iohanni/Iohanne > Joanniz/Joannes > Juánnes/Yuánnez > Yáñez (= hijo de Juan)


Iohannes > Iohanne > Iohanniz/ Iohannez > Iuánnez > Ivánnez > Ibáñez (= hijo de Juan)


MARTÍN

Martinus > Martini > Martiniz > Martínez (= hijo de Martín)


PEDRO

Petrus > Petri > Petriz > Pétrez > Pérez (= hijo de Pedro)


RODRIGO

Rodericus > Roderici > Rodríguez (=hijo de Rodrigo) y su hipocorístico Ruy > Ruiz (= hijo de Rodrigo)


SANCHO

Sancius > Sancii > Sanz (= hijo de Sancho)


Sancius > Sancho > Sanchiz > Sánchez (= hijo de Sancho)


Otros antropónimos tuvieron el doble uso de nombres de pila y apellidos sin la “-z”, a pesar de que en determinadas épocas se utilizara (Adefonsiz y Garciaz aparece en documentos de los siglos XI y XII). Es lo que sucedió, por ejemplo, con:


Adefonsus > Adefonso > Alfonso > ALONSO (el Martín Alfonso de 1304 es, en realidad, un Martín Alonso). La forma Alonso se utiliza con posterioridad al siglo XVI.


Garcia > recibe la “z” en Garcíaz > para perderla en el posterior GARCÍA. Fue usado como nombre y como apellido.


El hipocorístico de Martinus, MARTÍN se usa como nombre y como apellido.


Martinus > se castellaniza en MARTINO y es variante asturleonesa (recuérdese el célebre Santo Martino de León y los muchos topónimos). Se utiliza como nombre y como apellido.

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS: LOS PATRONÍMICOS.

Hoy voy a hablar de todos los que llevamos apellidos tan comunes como Álvarez, Díaz, Fernández, Ibáñez, González, Martínez o Pérez e, incluso, Alonso, García y Martino.

En un documento del año 1304 que ha llegado hasta nosotros gracias a una defectuosa transcripción del siglo XVIII aparecen individuos llamados Domingo Fernández, Martín Domínguez, Juan Pérez, Domingo Rodríguez. Más adelante, encontramos nombres como Alfonso Pérez, Suero Díaz y Martín Díaz en 1406, María Alonso y Diego Díaz en 1408, Toribio Martínez, García Sánchez, Pedro Díez o Juan Alonso en 1411. Como se ve, pese a su vulgaridad, resultan ser los apellidos más antiguos del valle, hecho que no es privativo de Sajambre, sino que se trata de un fenómeno general que paso a explicar de la manera más sencilla posible.

Todos estos apellidos son patronímicos, lo que quiere decir que derivan del nombre del padre. El proceso histórico que dio lugar a los apellidos más característicos de nuestro país está muy documentado y muy estudiado, de tal manera que

Hasta 1100 aprox. = el apellido deriva del nombre del padre.

De 1100 a 1200 aprox. = conviven los dos sistemas.

A partir de 1200/1250 = se adopta el apellido del padre.

No obstante, en determinadas épocas veremos aflorar costumbres algo distintas a la práctica actual, como por ejemplo que los hijos varones adopten el primer apellido del padre y las hijas el de la madre.

El castellano, así como el asturleonés hablado en Sajambre, derivan del latín vulgar y la antroponimia deriva tanto del latín medieval como de las prácticas sociales de dicho período. En la alta Edad Media, la filiación se indicaba diciendo “Pedro hijo de Gonzalo” (“Petrus filius Gundisalvi”) simplificándose en un “Pedro de Gonzalo” o “Petrus Gundisalvi”, en donde el nombre de pila del padre (Gonzalo/Gundisalvus) aparece en genitivo indicando procedencia. A estos nombres en genitivo empieza a añadírseles una desinencia de origen prerromano que tiene el mismo significado: “-z” (“Gundisalviz”). La evolución del latín medieval al romance hará el resto y el antiguo “Gundisalviz” se transformará en el moderno “González” que, por esta razón, significa hijo de Gonzalo.

Paso a enumerar el desarrollo de algunos patronímicos usuales, considerando 1º) que la doble “n” evoluciona a “ñ”; la “e” y la “i” se intercambian; que la “o” deriva en “u”; que la “i” larga se convierte en “j” ó “y” según pronunciación; y 2º) que a veces conviven diferentes grafías y diferentes maneras de pronunciar un mismo nombre que sufrirán distintas evoluciones:

ÁLVAREZ

Aluarus / Alvarus > Alvarii > Álvarez (= hijo de Álvaro)

DIEGO

Didacus > Didaci > Didaz > Díaz / Díez (= hijo de Diego)

FERNANDO

Fredenandus > Fredenandi > Fernandi > Fernández (= hijo de Fernando)

Fredenandus > Ferrandus > Ferrandi / Ferrández / Ferrándiz, Ferrandi (= hijo de Fernando)

GONZALO

Gundisalvus > Gundisalvi > Gunsalvi > González / Gonzálvez (= hijo de Gonzalo)

JUAN

Iohannes > Iohanni/Iohanne > Joanniz/Joannes > Juánnes/Yuánnez > Yáñez (= hijo de Juan)

Iohannes > Iohanne > Iohanniz/ Iohannez > Iuánnez > Ivánnez > Ibáñez (= hijo de Juan)

MARTÍN

Martinus > Martini > Martiniz > Martínez (= hijo de Martín)

PEDRO

Petrus > Petri > Petriz > Pétrez > Pérez (= hijo de Pedro)

RODRIGO

Rodericus > Roderici > Rodríguez (=hijo de Rodrigo) y su hipocorístico Ruy > Ruiz (= hijo de Rodrigo)

SANCHO

Sancius > Sancii > Sanz (= hijo de Sancho)

Sancius > Sancho > Sanchiz > Sánchez (= hijo de Sancho)

Otros antropónimos tuvieron el doble uso de nombres de pila y apellidos sin la “-z”, a pesar de que en determinadas épocas se utilizara (Adefonsiz y Garciaz aparece en documentos de los siglos XI y XII). Es lo que sucedió, por ejemplo, con:

Adefonsus > Adefonso > Alfonso > ALONSO (el Martín Alfonso de 1304 es, en realidad, un Martín Alonso). La forma Alonso se utiliza con posterioridad al siglo XVI.

Garcia > recibe la “z” en Garcíaz > para perderla en el posterior GARCÍA. Fue usado como nombre y como apellido.

El hipocorístico de Martinus, MARTÍN se usa como nombre y como apellido.

Martinus > se castellaniza en MARTINO y es variante asturleonesa (recuérdese el célebre Santo Martino de León y los muchos topónimos). Se utiliza como nombre y como apellido.

miércoles, 8 de octubre de 2008

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (IV): BLANCO, REDONDO, MENDOZA.

BLANCO.- La mención más antigua que conozco hasta el momento en esta región pertenece al Alcaide del Castillo de Guardo, Juan Alonso Blanco, que está documentado en Valdeón en los años 1449 y 1450. Desde 1516, algunos vecinos de Soto de Valdeón llevan este apellido. En 1535, el párroco de Éscaro llevaba por nombre Juan Blanco. En 1551, Gutierre Blanco es escribano público en la tierra. El apellido Blanco aparece documentado en Vierdes en el año 1552 y en 1622 sabemos de un vecino de Vierdes llamdo también Gutierre Blanco (Archivo Piñán, Sancho Díaz 1622-03-29); considerando que el nombre Gutierre no se prodiga en la zona, quizá los el Gutierre Blanco sajambriego era familiar del escribano de la Merindad. Al menos, entre 1552 y 1637 seguía siendo apellido característico del lugar. En el año 1632, una familia apellidada Blanco era propietaria del casar situado en el Prao de La Campana de Vierdes, granja que lindaba "con la casa biexa de los Blancos y con el camino real" (Archivo Piñán, Sancho Díaz 1632-03-08).

REDONDO.- Es apellido dominante en Pio desde el año 1552. En 1558, un Juan Alonso Redondo es juez del Concejo de Sajambre (Archivo Piñán, Toribio de Granda 1598-05-04) y en 1607 lo es un Juan Redondo (Archivo Piñán, Sancho Díaz 1607-11-20). El apellido se documenta en Vierdes desde 1637, pero es minoritario en estos siglos. Se extiende a finales del siglo XVI por el norte de Castilla. En 1653 hay Redondos en Caín. En 1674, Alfonso de Redondo es regidor del concejo de Vierdes y Pío. En 1692, un Pedro Redondo, vecino de Pío, representa a la Asamblea Vecinal de Vierdes y Pío en un pleito contra la de Oseja (Archivo Particular s/s). En 1753 un Pedro Redondo Díez era dueño de un molino harinero en Pio o en Vierdes. En un documento de 1631 todos los testigos de Pio presentes al acto documental se apellidan Redondo (Archivo Piñán, Sancho Díaz 1631-01-21).

MENDOZA.- Como muchos de los apellidos del valle aparece documentado por primera vez en Soto en el siglo XVI, en concreto en el año 1552. Desde 1607 está atestiguado también en Oseja. Hubo dos notarios públicos en la familia (uno en el siglo XVII y otro en el XVIII) y en 1672, una María de Mendoza vivía en Los Llanos de Valdeón. Se desconoce la procedencia de las familias sajambriegas designadas con este apellido, hoy muy extendido por toda España y América.
Durante la Edad Media fue apellido noble. De esta familia proceden muchos títulos nobiliarios como el de Marqués de Santillana (Íñigo López de Mendoza). El padre de don Íñigo fue don Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla. Su abuelo fue don Pedro González de Mendoza y su bisabuelo, don Gonzalo Yáñez de Mendoza, pertenecía al linaje oriundo de la Torre de Mendiotz, en Álava, solar de los Señores de Vizcaya. Los herederos del Marqués de Santillana, como su hijo el cardenal Mendoza, fueron Duques del Infantado (con casa en Potes) y los Reyes Católicos nombraron a don Juan Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete.
Lamento tener que descender a la tierra desde estas altas alcurnias, en serio que lo siento, pero lo que acabo de exponer no quiere decir que todos los Mendoza actuales desciendan de la alta nobleza castellana.
En los siglos XVI y XVII, la mayoría de los españoles se afanaban por ocultar sus orígenes ante las estrictas leyes que exigían la pureza de sangre para casi todo, o intentaban escapar de la Inquisición por culpa de cualquier acusación, generalmente falsa, de un convecino envidioso. Los apellidos y aun los nombres de pila denunciaban el origen social y, a menudo, racial y religioso, razón por la cual a partir del siglo XVI la gente empieza a cambiarse los apellidos. Este fenómeno tan característico de la España de los siglos XVI y XVII ha sido muy estudiado y es, por tanto, muy conocido. Entre las varias estrategias que se utilizaron para tal fin se encuentra la de sustituir antiguos apellidos "poco claros" por otros que eran típicos de familias de las que nadie dudaba, como por ejemplo la vieja nobleza castellana. Y he aquí que los dos apellidos más solicitados por los leoneses y castellanos que decidían ocultar antiguas mezclas de sangre fueron, precisamente, Mendoza y Guzmán (ya hemos visto a los Mendoza, recuérdese que Guzmanes eran los Medinaceli y los Medina Sidonia). También los nobles cedían su apellido a los que apadrinaban, incluso a miembros de sus criazones o, sencillamente, los Mendoza sajambriegos pueden proceder de la villa alavesa del mismo nombre sin conexión alguna con los nobles del lugar. Las razones que pueden explicar el origen de este apellido entre nosotros es muy diverso.
Personalmente he de decir que no sé de dónde proceden los Mendoza sajambriegos, pero lo que la Historia dice lo acabo de redactar. Ruego que no se mate al mensajero, que a estas alturas ya voy bien servida.

jueves, 25 de septiembre de 2008

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (III): VIYA, POSADA, VEGA.

Pedro de Vega, Oseja (siglo XVIII)

VIYA (también documentado como Biya): junto con Piñán y Caneja, uno de los más característicos. Pudiera ser originario de Vierdes, en donde aparece en 1552, 1555 y1558. Desde 1592 se documenta en Oseja. No parece tener relación con Villa o “la villa” por variante ortográfica. Siempre aparece como “Viya”/”Biya” o “de Viya/Biya”. En 1654 un Alonso de Viya vivía en Valdeón. En 1680 se documenta en Ribota. Se conoce el apellido “Viya” en Vizcaya desde 1680, que bien pudiera ser originario de Sajambre.

POSADA: aparece siempre como "de Posada", indicando procedencia: ¿Posada de Valdeón o Posada de Llanes? Desde el siglo XV hay individuos apellidados “de Posada” en Soto, Posada y Los Llanos de Valdeón, seguramente originarios de la capital de este concejo. En 1585 encontramos a un Martino de Posada y un Diego de Posada que son vecinos del concejo de Onís. Y en 1617 está atestiguado en Cabrales un Fernando de Posada que procedía de Llanes.
En los padrones de Sajambre de 1552 y 1555 no se registra ningún Posada en ninguno de los cinco pueblos del concejo, en cambio en el de 1680 aparece este apellido en Oseja. Entre medias, sabemos que en el año 1672 era titular de la parroquia de Oseja y Soto un cura llamado Juan Manuel de Posada. Quizás los Posada de Soto procedan de algún hermano o familiar de este párroco que casó con moza sajambriega. Esta posibilidad no sería nada extraña, si consideramos los casos similares documentados, entre ellos el de la hermana del cura de Oseja, Joaquín de Sosa y Tovar, que acabó convirtiéndose en la madre del obispo don Ignacio y del ministro don Joaquín. [Ver entrada del martes 6 de julio de 2010.]

VEGA: apellido abundantísimo y muy extendido por León, Asturias y Cantabria. En la región lo encontramos desde antiguo en Valdeón, en Tierra de la Reina, en Cabrales, en Onís, en Cangas de Onís, en Ribadesella, en Llanes... Se trata de un apellido de procedencia genérica, un “de la Vega” o “de Vega”, que acaba simplificándose. En Sajambre, se registra en Soto desde 1552 y en Oseja desde 1594. En la región, cabe pensar también en una procedencia toponímica ante el Vegacerneja de Burón (al que se sigue aludiendo como "de la Vega") o ante el Vega de Cien de Amieva.

MÁS SOBRE APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (II): CANEJA.

Manuel Díaz de la Caneja (rúbrica)

CANEJA: Apellido originario de Soto. En el año 1444 un Gonzalo Alonso de la Caneja fue elegido procurador de Sajambre para deslindar los términos con Amieva (Archivo de la Junta Vecinal de Posada de Valdeón, caja 13, n.427), quizá por esta causa debamos suponer que era oriundo de Soto. Aparece en el padrón del año 1552 como "de la Caneja", indicando procedencia del lugar así llamado en el pueblo de Soto (1592, venta de una tierra labrantía en la Güerta de la Caneja). En Oseja aparece en el año 1623 siempre bajo la forma simple (José de la Caneja, Diego de la Caneja, Tomás de la Caneja) o bajo la forma doble (Díaz de la Caneja), nunca como apellido compuesto. Fueron don Ignacio y don Joaquín los que lo convirtieron en el apellido compuesto que hoy existe (Díaz-Caneja), y lo hicieron a partir del momento en el que consiguieron relevancia social, porque en sus respectivas partidas de bautismo se registran como "Díaz de la Caneja", así como en las de sus hermanos (Pelayo Díaz de la Caneja) y en las de sus antecesores Juan Díaz de la Caneja (bisabuelo), Tomás Díaz de la Caneja (abuelo) y su homónimo Tomás Díaz de la Caneja (padre). Apellido documentado en Ribota desde 1696.

viernes, 12 de septiembre de 2008

LA CASA DEL CONDE DERRUIDA



Por su estado ruinoso, la Casa del Conde, de Oseja, ha sido derruida casi en su totalidad, aunque la mitad del arco de la fachada norte siga resistiendo en frágil equilibrio.

El derribo permite observar
muy bien el derrame interno de las aspilleras, con una función defensiva.

jueves, 11 de septiembre de 2008

SAN JUAN BAUTISTA DE RIBOTA

Fotografía de Pilar Díaz Blanco


SAN JUAN BAUTISTA DE RIBOTA

.- Con los datos de 1980, el padre Martino tenía documentada esta advocación en el año 1706. Los documentos del Archivo Piñán permiten ahora adelantar su cronología casi un siglo (AP, Gradefes 1636-10-24), a 1636, cuando Sebastián Fernández de Cuetoluengo, clérigo de Ribota, ordena en su testamento la celebración de varias misas por su alma en "San Pedro de Horzales" y en "San Juan Bautista del dicho lugar de Rivota".

sábado, 19 de julio de 2008

MÁS SOBRE EL PATRIMONIO HISTÓRICO DE SAJAMBRE: la arquitectura militar.

Sajambre conserva, en el término de Ribota, dos construcciones militares de la Guerra Civil, pertenecientes a la etapa en la que las II y III Brigadas Navarras intentaban penetrar en la línea de defensa republicana de Asturias. Esto se debió a que tras el alzamiento del ejército en Marruecos y el posterior estallido de la guerra, todos los puertos de la Cordillera Cantábrica entre Somiedo y Piedrasluengas quedaron en poder de los republicanos excepto el Puerto del Pontón, por haberse sumado Sajambre a la causa rebelde desde los primeros momentos del conflicto.

Entre el mes de julio de 1936 y el otoño de 1937, Sajambre se convirtió en una pieza clave y en una avanzadilla de los nacionales, frente a la férrea resistencia y los continuos combates mantenidos con la 7ª Brigada y el 38º Batallón Asturias llamado “Pontón”, al mando de Manuel Sánchez Noriega, el Coritu, que, entre estratagemas y escaramuzas, llegó a infiltrarse en Sajambre el 30 de mayo de 1937 para volar la central de Pío.

En la Península y en Europa, la arquitectura militar originada por los diferentes enfrentamientos bélicos del siglo XX ha ido pasando por diferentes etapas: desde la glorificación de determinados enclaves al ser elevados a la categoría de mito por los vencedores, hasta la destrucción de los más odiados en las geografías de los vencidos, pasando por los memoriales edificados para nunca olvidar a las víctimas de las enormes aberraciones que la Humanidad cometió en las pasadas décadas.

Una segunda etapa es la de la vergüenza o la desidia, el abandono y la condenación al silencio de las piedras.

Y en la tercera etapa, cuando el ojo humano es ya capaz de contemplar al mismo tiempo las luces y las sombras de su Historia en la distancia, surge la consciente necesidad del recuerdo responsable, del mantenimiento de la memoria por respeto a los muertos de todos los colores y para enseñar a los vivos, sobre todo a los más jóvenes, las monstruosidades que nunca debieran haberse producido.

Acabo de volver de Nüremberg, aquella hermosa y antigua ciudad de las Dietas imperiales que fue elegida como capital del Partido Nazi por Adolf Hitler. Las edificaciones megalomaníacas de todos los fascismos y las tres etapas que acabo de retratar se comprenden allí mejor que en ningún otro sitio. Primero los norteamericanos dinamitaron cruces gamadas y vergonzosos muros. Después, los políticos condenaron al olvido los restos infamantes. Y desde los años 90, allí donde antaño se reunían por decenas de millares los partidarios del fürher para aclamar sus ideas de odio, hay hoy instalaciones deportivas; allí donde se escuchaban los sonidos metálicos de presagios sangrientos en los entrenamientos paramilitares, sólo se escuchan hoy bullicios festivos en los multitudinarios conciertos musicales; allí donde se construyera una enorme avenida para desfiles, hay hoy un aparcamiento; allí donde se pretendían ensalzar los valores del combate, hay hoy una laguna que invita al sosiego y al disfrute de la naturaleza. Pero cuando se recorren estos lugares, se observa en todos ellos unas pequeñas columnas que pueden muy bien pasar hasta desapercibidas, con uno, o dos, o tres carteles en los que se dice lo que aquello fue, en donde se explica lo que aquello significó y en donde se recuerda a lo que aquello condujo. El recorrido se inicia en el llamado popularmente Dokuzentrum, un museo de interpretación histórica con un diseño y una finalidad básicamente didáctica, que pretende mostrar a lo que es capaz de llegar el género humano cuando se infecta con ese virus asesino, esa peste, llamada intolerancia.

El recuerdo histórico de los lugares construidos para matar y de los lugares de muerte no sólo es necesario, es imprescindible. Mientras haya personas a las que les moleste que se siga hablando de campos de exterminio, de soluciones finales o de memorias históricas, seguirá siendo necesario recordar que aquellas cosas existieron, que personas como cualquiera de nosotros las cometieron y que ninguno está exento de volver a hacer lo mismo, si situaciones similares volvieran a producirse. Y una vez que el pasado haya sido asumido por todos y se consiga hablar con objetividad de tales cosas, seguirá siendo necesario darlas a conocer a las nuevas generaciones.

La Historia no es cíclica, el pasado jamás se repite de la misma manera. Pero, por desgracia, no se puede decir lo mismo de la naturaleza humana.

Conservemos los testimonios de la Guerra Civil en Sajambre.

Forman parte de la Historia.

NOTA: Ver las fotografías en http://www.frentenorte.es/ (el enlace directo está en el apartado Notas y Noticias de este blog, columna de la derecha).

viernes, 18 de julio de 2008

DIARIOS DE LA ESCUELA DE NIÑOS DE OSEJA EN PLENA GUERRA CIVIL

Los diarios fueron redactados por los niños de la escuela de Oseja de Sajambre bajo las indicaciones de su maestro, Olegario Díaz-Caneja, quien llegaría a ser inspector de enseñanza durante el régimen franquista. Cada día un niño se encargaba de hacer un resumen de lo tratado en clase, incluyendo dibujos, extractos de lecciones y lecturas, dictados y redacciones. Naturalmente, lo escrito por los niños es un exacto reflejo de lo escuchado en clase.

Los documentos depositados por mí en el Archivo del Ayuntamiento se inician el 27 de septiembre de 1935 (durante la II República) y finalizan el 20 de noviembre de 1937 (en plena Guerra Civil). He aquí algunos ejemplos.

· OSEJA DE SAJAMBRE, ARCHIVO MUNICIPAL, Cuaderno n. 2, 17 de septiembre de 1936.

"Mañana. El día 1 de septiembre se ha empezado la escuela poniendo el crucifijo en la escuela, y hasta el día 15 no empezaba, pero como España está cambiando mucho, por la mañana empezamos rezando y después cantando el himno de Falange y haciendo la instrucción. Ayer vino un señor para la escuela, nos mandó que diéramos el catecismo. Por la mañana, cuando me levanté, di gracias a Dios porque nos ha dejado llegar al nuevo día, y después fui a la cocina y di los buenos días a mis padres, y desayuné y fui a la escuela, y di los buenos días al profesor, y rezamos y nos sentamos, y nos preguntó la tabla de multiplicar y nos explicó zoología [resumen de la clase de zoología...]".

[Ejercicio de redacción sobre la bandera:]

"La Bandera Española.- La bandera española vino a quitarnos de la escuela una que pusieron los malos, y ahora tenemos la bandera roja y gualda, la más querida. La bandera se puso en la escuela y es la más querida, y antes teníamos la otra fea, y ya nos la quitaron la fea, y nos la quitaron y nos pusieron la bandera roja y gualda, la más querida. La otra nos quitó el crucifijo, ya nos lo vino a poner la bandera española, nos trajo el crucifijo a la escuela. ¡Arriba España! Benjamín Mendoza".

· OSEJA DE SAJAMBRE, ARCHIVO MUNICIPAL, Cuaderno n. 2, 25 de septiembre de 1937.

"Por la mañana entramos a la hora de costumbre y llegamos delante del profesor y le dijimos ¡Arriba España! E hicimos el Nombre del Padre, y formamos la instrucción como buenos militares, y pusimos la bandera como otros días y le rezamos un himno muy guapo, y rompimos filas, y fuimos a nuestros sitios, o sea, a nuestros puestos. Y preguntó la tabla a los pequeños, y hubo unos cuantos puestos esta mañana cuando me levanté, y estaba nublado, y me lavé, y di las gracias a Dios, y fui a ordeñar las vacas, y cuando vine, desayuné, anduve por ahí un rato hasta que dio las nueve. Hoy toca Historia de España porque es viernes.

Historia de España.- España fue una patria grande y libre, así queremos nosotros a España, vamos a ver hoy a nuestra Historia de España, como en Toledo, que hay unos mil y pico que están rodeados por muchos rojos, esos marxistas desgraciados, ya luego llegará la columna de Franco a salvarlos, para que hoy o mañana salgan esos héroes del Alcázar de Toledo, los buenos valientes españoles, que dieron la vuelta al mundo, que fue Magallanes con unos 260 hombres (...). Valentín Moreno Díaz."

· OSEJA DE SAJAMBRE, ARCHIVO MUNICIPAL, Cuaderno n. 2, 28 de septiembre de 1937.

"Mañana. Por la mañana entramos a la hora de costumbre y después hicimos la instrucción y echamos allí unos cuantos vivas. Y ayer, domingo 27 de septiembre, hacía ya dos meses y pico que estaban en el Alcázar de Toledo dos mil y pico de cadetes, que eran casi todos de 20 años para abajo, y estaban allí sufriendo y resistiendo por los bombazos que les tiraban los rojos, y ayer, yendo las tropas de Franco, llegaron ayer allí, y entonces se libraron y salieron de allí, y después todos los cadetes eran a abrazarse todos con las tropas del General Franco. Y la Virgen del Pilar es la patrona del ejército español, y Largo Caballero no es un hombre, sino que es casi peor que un tigre, y Azaña, que es también muy malo, pero en cuanto vio que iban ellos perdiendo y que ya iban muriendo ya poco a poco, y entonces él se entregó. Pero es Largo Caballero, que no es caballero sino que es largo sólo, y ése dice que no se entrega, que quiere verlos morir, y a él quiere que lo maten. Y ahora vamos a hablar de todo esto toda la mañana hasta salir al recreo. Y todos estos rojos o marxistas que eran y son de España, pero no merecen llamarles españoles, sino que rusos, abisinios, que no se llaman españoles nunca jamás en su vida, nada más que animales, bestias, y algunos que se marchan del pueblo y voluntarios que se van para con los rojos, y cuando les mandan a los frailes y sacerdotes que les mandan blasfemar, y porque no blasfeman, le cortan la lengua, y ninguna fiera lo hace como ellos, y ellos son más fieras y peores que ellas, y ellos se creen que van ellos a poder para con Dios porque queman iglesias y catedrales, pero no, nunca pueden para con Él, y empezamos por Largo Caballero y terminamos por el último beyusco que siga con los rojos. Todos creen que están muy contentos porque tienen mucho dinero, pero no, y esos rojos masones que están luchando contra nuestra patria, y España ahora ya va subiendo poco a poco para arriba, porque antes estaba hundida para abajo, y ahora nosotros debemos rogar, y le debemos muchas más cosas para el Alcázar de Toledo, y si no hubieran tomado ayer a Toledo, y a Madrid lo tomarán ya luego. Y después explicó [el maestro] lo que hacían en León y escribieron en el periódico lo que habían hecho, y eran muchísimos, y después leyó un poco de un guardia que se había escapado de Asturias, y era un guardia civil, y después nos mandó formar, y salimos al recreo y estuvimos una hora, y después nos explicó el Lenguaje (...).

[Dictado: Amor a la Patria ...]. Samuel Fernández".


jueves, 17 de julio de 2008

LIBROS Y DOCUMENTOS DE SAJAMBRE: un Patrimonio Histórico que es de todos y que debe protegerse.

La Historia se escribe con pruebas. Las pruebas del historiador son los documentos. La diferencia entre un simple polemista aficionado al pasado y un científico de la Historia radica –además de la formación- en el método y en las pruebas que aporta para respaldar sus afirmaciones. Los unos podrán transmitir todas las opiniones sobre el pasado que quieran, pero el científico sólo publicará lo que pueda demostrar con pruebas.

Los documentos y los libros antiguos están protegidos por la Ley de Patrimonio Histórico del Estado español (Ley 16/1985, de 25 de junio, BOE 29-06-1985), a los que está dedicado todo el Título VII. En esta Ley se establece la obligación de las autoridades competentes de salvaguardar este Patrimonio, de fomentarlo, de custodiarlo y de ponerlo en valor. Y se dice también que es obligación de los ciudadanos, que han de ser en esto responsables y respetuosos con el legado de nuestros antepasados, un bien cultural de todos los españoles.

El concepto de documento histórico es muy amplio e incluye no solamente a los documentos de archivo. Pero yo quiero hablar hoy de estos documentos administrativos que con el paso del tiempo se convierten en documentos históricos. Y documentos históricos son todos los que tienen una antigüedad mayor de 50 años.

Por esta causa, el Archivo del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre tiene dos tipos de fondos documentales: a) el fondo administrativo vigente; y b) el fondo histórico. El responsable de custodiar el Archivo es el Secretario del Ayuntamiento, como en la Edad Media lo era el Escribano de Concejo, pues una función deriva de la otra.

En el Archivo del Ayuntamiento se conservan documentos desde el siglo XVIII bajo la forma de piezas sueltas, cuadernillos y libros. Un códice diplomático es, por ejemplo, el Catastro de Ensenada, parte del cual está digitalizado; y el documento más antiguo en su contenido (no en su forma) que guarda el Ayuntamiento son las Ordenanzas del Concejo del año 1701 o 1711, transmitidas en una copia simple del siglo XIX.

El Archivo posee también otras piezas de interesante valor histórico, entre las que se encuentran las que yo misma deposité allí hace algún tiempo. Se trata de cuatro diarios escritos por los niños de la escuela de Oseja entre 1935 y 1937. Las profesoras Encarnación Lemus e Inmaculada Cordero efectuaron un estudio sobre ellos que fue presentado como ponencia a un Congreso Nacional de Historia de la Educación, causando feliz sorpresa entre los expertos su existencia, su contenido y su magnífica conservación. Guárdelos como pequeñas joyas, señora Secretaria, por favor.

En la Casa Piñán existen también documentos de los habitantes del Concejo desde el siglo XVI. Este interesante archivo privado tuvo su origen en el trabajo de distintos notarios públicos que se encargaban de poner por escrito los asuntos particulares que llevaban a cabo los sajambriegos de aquellas épocas (compras, ventas, testamentos, etc) y en el archvo de la familia Piñán. Hay también algunos documentos públicos, por haber actuado los notarios de la tierra como escribanos de Concejo.

En la antigua Casa Rectoral había, hace años, libros parroquiales desde el año 1601 en poder del párroco, que entonces era un joven leonés con nombre de resonancias bíblicas, que no recuerdo. Desde luego, la secuencia de los libros no era completa, pero yo hice la ficha catalográfica a cuatro o cinco volúmenes de cofradías, de bautismos y no recuerdo bien si también de defunciones. La fichita de cartón la coloqué en el interior de cada uno de estos códices diplomáticos. Tengo testigos del hecho, pues me acompañó un joven que por entonces andaba enamorado de la Historia.

Al ser cosas de Iglesia, eran cosas privadas y, por consiguiente, de difícil control. De todas formas, nunca nadie se había interesado por ellos. Al menos, nadie que tuviera suficiente autoridad para tomar medidas. Pasó el tiempo y los di por perdidos. Cuál no sería mi sorpresa al encontrarme uno de ellos en manos de un particular. No sé de qué manera llegó a su poder, pero el libro debiera estar en un Archivo, como debieran estar también el resto de los libros parroquiales si es que todavía se conservan en la casa de algún otro sajambriego. Y allí debieran estar también otros diarios escolares que andan de mano en mano, con el riesgo de perderse y, en todo caso, imposibilitando a los especialistas su conocimiento y estudio. Que sean conscientes quienes se crean dueños de estas cosas, que valor material tienen muy poco, si es que tienen alguno. Lo que tienen es valor histórico. Pero, claro, ese valor histórico será papel mojado para quien no sepa interpretarlo y no quiera difundirlo.

Los documentos y los libros antiguos son patrimonio de todos y están protegidos por la Ley. Donde deben estar es en los Archivos y en las Bibliotecas, custodiados por personal especializado, conservados en su adecuado medio de temperatura y humedad, al resguardo de los accidentes caseros y de los amigos de lo ajeno.

En esos documentos y en esos libros están las pruebas con las que se escribe la Historia.

domingo, 22 de junio de 2008

LA CASA DEL CONDE (III): EL MURO LATERAL

La Casa del Conde: aspilleras, moldura conopial
y puerta con arco de medio punto.

Arco conopial de La Casa del Conde.
Oseja de Sajambre.

Espero sepan disculparme si cometo alguna imprecisión en la orientación de los muros, pues no hallo estos datos en mis anotaciones. Cuando vaya a Sajambre este verano revisaré estas cosas brújula en mano. Voy a referirme ahora al lienzo más interesante de todos, que puede verse en la primera fotografía de este segundo artículo.
El muro parece manifestar al exterior la existencia de tres pisos o, en su caso, de dos pisos de gran altura. El carácter compacto y cerrado de la pared no deja de recordarnos el aspecto de una casa fuerte medieval. Como es habitual en toda la región, el aparejo sigue siendo la mampostería, conservando rastros de haber estado revocado en alguna ocasión. Ofrece una puerta y varias ventanas que paso a describir.
La puerta se compone de sillares trabajados y dovelas que conforman un arco de medio punto. La estrechez del vano y las escasas dimensiones del dovelaje indican que nos hallamos ante una construcción de notable antigüedad. A ello apuntan también las ventanas que se abren en forma de angostas saeteras constituidas por tres sillares en cada caso (el superior y los laterales), así como una ventana cuadrada con una moldura labrada en forma de arco conopial, que puede verse asimismo en la fotografía adjunta.
El arco conopial (véase el post "La Casa del Conde II") se introduce con el estilo isabelino o gótico tardío, es decir, en las décadas finales del siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos. Molduras labradas de la misma manera que este arco las encontramos en varios edificios de Cantabria y del oriente de Asturias, como sucede con la casa nº 36 de la Calle Mayor de Llanes, datada en el siglo XV; la Torre de Sámano (Cantabria), datada a principios del siglo XVI; o la reutilización que de una moldura similar se hizo en un palacio del siglo XVII, el de los González Cutre de Caravia. En cambio y a diferencia de la Torre de Sámano, el dovelaje de la puerta de Oseja nos forzaría a adelantar la cronología al siglo XV.
Si sólo fuera por las características arquitectónicas que reúne este lienzo, deberíamos afirmar que nos encontramos ante una casa fuerte bajomedieval. Sin embargo, dos hechos desentonan en esta primera apreciación. Por un lado, su planta rectangular, de marcada horizontalidad, propia de las casonas del siglo XVI en la comarca. Y por otro, la puerta adintelada de la fachada norte y el gran arco con dovelaje desarrollado que es característica omnipresente en la arquitectura del siglo XVI de esta región peninsular.
Existe, no obstante, una posibilidad muy extendida también en los casos catalogados y estudiados en la vecina Asturias, que se refiere a una probable remodelación efectuada en el siglo XVI al objeto, quizás, de adecuar una antigua casa fuerte a la nueva función de vivienda señorial. Se explicaría así el gran espacio abierto en dicho muro y rematado en arco de medio punto, que no tendría sentido en una torre con funciones militares.
En el magnífico inventario arquitectónico de todos los concejos asturianos llevado a cabo por el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo a lo largo de los años 1981, 1982 y 1983 (publicado en estos tres números de la Revista Liño), se constatan para esta región dos etapas principales de reconstrucción edilicia que, no sería nada raro, se hubieran dejado sentir también en Sajambre. La una en los siglos XII y XIII, cuando los templos prerrománicos son sustituidos por otros de fábrica románica (como ya vimos en otros artículos, es característico de la zona un marcado conservadurismo arquitectónico que obliga siempre a retrasar las cronologías). Y la otra, a lo largo del siglo XVI, cuando se reconstruyen viejos edificios medievales para adaptarlos a nuevas funciones y diferentes usos.
En este contexto, podrían tener perfecta cabida dos hechos: 1º) la construcción (ex novo) en los siglos XIII-XV de la iglesia de San Pedro de Orzales (hipótesis que sólo la arqueología podría confirmar); y 2º) la readaptación del edificio que nos ocupa que habría pasado de ser una casa fuerte bajomedieval a una casona señorial en los albores del Renacimiento.
Próximo capítulo: Sobre Condes y Palacios.

La Casa del Conde (II): arcos conopiales.

Arco conopial

Arco conopial. Sámano (Cantabria).

Arco conopial. Cieza (Cantabria).