sábado, 28 de octubre de 2017

LA MERINDAD DE VALDEBURÓN EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS (1494-1678)



1. INTRODUCCIÓN

Lo que voy a hacer a continuación no es un estudio a fondo del problema, ni mucho menos, pues un blog de divulgación no es lugar para ello. Esta cuestión exige el análisis profundo de una de las etapas más interesantes y mejor documentadas de la historia de Sajambre y de la Merindad de Valdeburón. Lo que pretendo es, simplemente, dar a conocer ciertos documentos y dejar planteadas algunas cuestiones que transmiten las fuentes primarias (unas conocidas y otras inéditas) del período que comprende los años finales del siglo XV, el siglo XVI y una gran parte del siglo XVII, con la esperanza de que alguien se anime a escribir la Historia de la Merindad de Valdeburón con rigor científico, desde sus orígenes remotos en el siglo XIV hasta su abolición en el siglo XIX. 

En dicho trabajo sería necesario utilizar el conjunto amplio y muy diverso de fuentes conservadas, muchas de ellas inéditas, sobre la institución de la Merindad, sus concejos, sus merinos mayores, sus ordenanzas, sus oficiales, su funcionamiento interno, etc. Hay fuentes suficientes para escribir un libro voluminoso sobre el tema y, además, dichas fuentes contradicen lugares comunes que se han ido repitiendo sin crítica y sin el suficiente fundamento, por no haber contrastado adecuadamente toda la documentación conservada entre sí y con sus respectivos contextos históricos. 

2. LA MERINDAD DE VALDEBURÓN EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS

Poco después de acceder al trono de Castilla, la reina Isabel confirma a la Merindad de Valdeburón el privilegio de 1458 que reconocía su carácter realengo. Pero no confirma otro privilegio posterior, de 1467, donde figuraba la potestad de los Cinco Concejos para elegir merino por sí mismos quedando vinculados a la ciudad de León. En 1480, tras finalizar el conflicto con Juan de Tovar, se vuelve a confirmar únicamente el privilegio de 1458. 

Al no ratificar la concesión de 1467, quedaba establecido el marco jurídico que permitiría a la reina Isabel la Católica adscribir la Merindad de Valdeburón al Principado de Asturias, lo que sucedió el 30 de noviembre de 1494 (1). Entre esta fecha de 1494 y el 1 de junio de 1678, Valdeburón va a formar parte del distrito jurisdiccional asturiano, bajo la autoridad de los gobernadores del Principado.

No habían pasado tres años desde la adscripción de la Merindad de Valdeburón a Asturias, cuando el 5 de mayo de 1497 los Reyes Católicos se ven obligados a ordenar a los concejos de la Merindad que obedecieran a los oficiales del Principado, ante la negativa de algunos de ellos a reconocer su autoridad, alegando que ellos no eran «obligados a lo fazer» (2). Los reyes, entonces, ordenan a Burón, Valdeón, Sajambre, Maraña y Salamón obedecer a los asturianos bajo las penas que el propio Principado decidiera imponerles si no acataban las órdenes reales.  En estos años, Asturias había nombrado como lugarteniente del corregidor del Principado en la Merindad de Valdeburón a Juan de Granda, sin que los documentos digan nada sobre su procedencia. Y aunque, con el tiempo, el apellido Granda llegaría a abundar en Sajambre, también estaba muy extendido en Asturias, de donde procedía.     

En 1504, la Merindad de Valdeburón seguía  sometida a Asturias, como se lee en un apunte de uno de los registros de la cancillería real castellana: 
 
«En Medina del Campo, a XXVII días del mes de jullio de DIIIIº annos, se dio vna carta firmada del rey e de la reyna, nuestros senores, e refrendada del secretario e sennalada de los del Consejo, por la qual sus altezas proueen del corregimiento del Prinçipado de Asturias e villas de Cangas e Tineo e Merindad de Valdeburón a Juan Rodríguez de Puertocarrero» (3).

Esta dependencia de los asturianos supuso la pérdida de algunas de las libertades ganadas en el siglo XV. De entrada, todo lo relativo a la administración de Justicia por vía de apelación (segunda instancia) se resolvía ante el corregidor del Principado o, cuando existía, ante el merino mayor. Mientras estuvo sujeta a Asturias, la Merindad perdió la capacidad para elegir al merino mayor entre los candidatos de sus concejos, siendo el gobernador de Asturias el que elegía y designaba al merino, lo que después ratificaba la Junta General del Principado. Pero, además, los asturianos intentaron gobernar la Merindad mucho más allá de las atribuciones legalmente reconocidas, interfiriendo en la actividad de los jueces ordinarios que, en cada uno de los concejos, resolvían los pleitos y querellas en primera instancia. En la práctica, todo esto suponía un gobierno de facto del Principado sobre la Merindad en casi todos los aspectos de su vida cotidiana.  

No obstante, los concejos leoneses perseveraron en la defensa de los privilegios anteriores a 1494. En 1517 y 1559 hay documentos que hablan de la resistencia a reconocer a las autoridades que el Principado enviaba a la Merindad para juzgar las causas en primera instancia, apelando los Cinco Concejos a las justicias superiores del reino. En 1562 y 1564, la Merindad gana sentencias de la Real Chancillería de Valladolid donde se reconocía su potestad para nombrar jueces ordinarios por sí mismos, prohibiendo al Principado las injerencias en la justicia de primera instancia, aunque reconociendo su jurisdicción en la segunda.  Por eso, en 1576, Diego de Ribera era merino mayor en Valdeburón por designación del Principado de Asturias. 

A finales de 1622, Valdeburón sigue formando parte del distrito jurisdiccional de Asturias. Así se recoge en el acta de la Junta General del Principado, reunida en Oviedo el 3 de noviembre de 1622. En dicha Junta se aprobaron las ordenanzas sobre la administración de justicia, que afectaban a todos los concexos deste Prinçipado y más su distrito, donde aparece la Merindad de Baldeburón (4). 

Lo mismo sigue sucediendo en 1633, cuando el gobernador del Principado «nombró por merino mayor de Baldeburón a Alonsso Ramírez Jove» y a «Juan Sánchez por alguaçil mayor de los Çinco Conçejos», aprobándose en la Junta General del 26 de junio (5). 

Los documentos conservados en el Archivo de la Casa Piñán de Oseja de Sajambre dan fe de esta dependencia en los años 1665, 1667, 1668, 1669 o 1670, mediante autos y sentencias emitidos por el gobernador de Asturias y dirigidos a vecinos de Sajambre. Y en las actas de la Junta General del Principado de 1672, la Merindad sigue apareciendo bajo su autoridad (6). 

En esta etapa de dependencia del Principado es cuando tres miembros del linaje de los Gómez de Caso consiguieron ser nombrados merinos mayores de Valdeburón. Es decir, parece que el acceso de, al menos, tres miembros de esta familia al oficio público más codiciado en la comarca no se produjo por elección directa y democrática de sus convecinos, sino por designación de Asturias  en la etapa en la que la Merindad dependió del Principado, cuyos gobernadores –recordémoslo- designaban  a los merinos mayores de Valdeburón, hoy diríamos, «a dedo».  Lo mismo parece que sucedió con Leonardo García, natural de Amieva, casado en Soto de Sajambre con una hermana del arcediano de Villaviciosa, Diego de la Caneja, y suegro de los Gómez de Caso. En cambio, no sucedió así con su hijo, Leonardo García de la Caneja y Mendoza, que accedió al cargo cuando la Merindad había recuperado su independencia.  

En varias noticias de 1675, 76, 77 y 78, transmitidas en las actas de la Junta General del Principado de Asturias, consta que «se está litigando pleyto con la Merindad de Baldeburón por la jurisdiçión de la primera y segunda ynstanzia» y «sobre pretender [la Merindad] eximirsse desta jurisdizión», llegando los asturianos a escribir «a su alteza el señor don Juan de Austria y a los señores de dicho Real Consejo donde pasa, y a los de la Cámara, suplicándoles faborezcan la pretensión del Principado, significándoles la razón y justicia que le asiste; y lo mismo al señor presidente de Castilla. Y se acordó se escriban las dichas cartas en la forma referida». Se toma este acuerdo el 15 de agosto de 1677 (7). 

Finalmente, en la reunión de la Junta del 1 de junio de 1678, se notifica la llegada a Oviedo de un privilegio de la Cámara de Castilla que reconocía la independencia de la Merindad de Valdeburón de la jurisdicción del Principado de Asturias. El acta de dicha Junta se expresa de la siguiente manera: 

«Concexo de Baldeburón. Estado de los negoçios del Prinçipado.

Entre otros negoçios ocurrentes al yngresso de mi ofiçio fue el haver sacado privilexio, por la Cámara de Castilla, el concexo de Baldeburón, eximiéndose de la subordinaçión que siempre tubo a la juridiçión de los señores gobernadores. Y siendo negoçio de tan alta consideraçión en limitar los términos de la jurisdiçión de el gobierno, o privado de la creazión de merino mayor de aquel conzejo, y de perjudiçial conssequençia para otros de los conçexos unidos, se letigó en justiçia, en donde, por sentençia de revista, se mandó ussar de el nuebo previlexio conçedido» (8).

El documento hace referencia a otro de 1677, que fue desestimado, reconociéndose los antiguos derechos de la Merindad de Valdeburón a elegir merino libremente y a no depender del Principado de Asturias. No obstante, el conflicto seguiría abierto hasta 1719, cuando el rey Felipe V cierra definitivamente el asunto al impedir que la Merindad de Valdeburón quedara incluida en la jurisdicción de la Audiencia de Oviedo. Finalizaban así casi dos siglos (exactamente 184 años) de pertenencia de la Merindad de Valdeburón a la jurisdicción del Principado de Asturias.

Como advertí al inicio de este artículo, este interesantísimo período histórico necesita un estudio más detallado, pero una de las cosas que debe entenderse es que los merinos mayores de Valdeburón no siempre fueron elegidos democráticamente por los concejos que formaron la Merindad. Asimismo, dichos concejos no siempre tuvieron suficiente autonomía para gobernarse como lo habían hecho en la Baja Edad Media.  Otra cosa es la memoria o memorias que se fueron construyendo con el paso del tiempo, debido a intereses familiares o colectivos, que también tendrían que estudiarse.

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NOTAS
(1)   Archivo General de Simancas, Registro General del Sello (RGS), leg.149411, n.314.
(2)  Archivo General de Simancas, RGS, leg.149705, n.106.
(3)  Archivo General de Simancas,  Cámara de Castilla, Libros registro de cédulas, lib.9, 174, 2, apunte 919.
(4)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.I, vol.1, Oviedo: Junta General del Principado, 1997, p.460.
(5)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.I, vol.2, Oviedo: Junta General del Principado, 1997, p.642.
(6)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.IV, Oviedo: Junta General del Principado, 2004, p.19.
(7)  Josefina Velasco Rozado y José Tuñón Bárzana, Junta General del Principado de Asturias. Actas históricas, t.V, Oviedo: Junta General del Principado, 2007, pp.110, 164, 168, 174, 207, 213, 225, 242, 248, 255.
(8)  Ibídem, p.338.

4 comentarios:

lourdes vega dijo...

Siempre viene bien saber algo más...gracias

Elena E. Rodríguez Díaz dijo...

De nada, Lourdes. Nos falta mucho por saber... En lugar de seguir repitiendo lo mismo, que es lo ya publicado o lo ya sabido, donde hay además muchas inexactitudes, existen cantidad de documentos con nueva información esperando que alguien los estudie. Ni siquiera se posee una lista de los merinos mayores. No se conocen sus ordenanzas. No se ha investigado suficientemente el sistema de elección de merino, ni las redes clientelares que existieron, ni por qué vía y de qué forma algunos individuos locales (como los Gómez de Caso) consiguieron ser designados merinos mayores por el gobernador de Asturias. No se sabe nada de los oficiales de la Merindad, de cómo fueron cambiando, quién los nombraba si eran nombrados o cómo se elegían si eran elegidos, quiénes fueron esos oficiales, cómo afectaban los asuntos de la Merindad a los concejos miembros, porque por ejemplo Sajambre y Valdeón tuvieron muchos enfrentamientos con las autoridades de la Merindad que pretendían cobrarles impuestos que, según estos dos concejos, no les correspondía pagar, etc, etc, etc.

lourdes vega dijo...

Qué pena....y bien seguro que no hay quien lo investigue, haces bien comunicarlo por si alguien preparado en éstos Temas, lo quiere tomar por su cuenta y sería una riqueza más qué añadir a nuestra Historia

Elena E. Rodríguez Díaz dijo...

El tema da para más de una tesis doctoral. Solo con el estudio detallado de la documentación de chancillería ya hay para un trabajo de envergadura. En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid se conservan pleitos de toda la Merindad. Esos pleitos contenían toda la documentación que generaba cada contienda y la que las partes consideraban que convenía adjuntar. Hay expedientes de 500 páginas o más. Un estudio pormenorizado aportaría muchísima información de todo tipo: institucional, prosopográfica, jurídica, económica, social, cultural. Sucede que uno de los principales problemas de esta documentación es que los testimonios de los siglos XVI y XVII están hechos con las escrituras procesal y procesal encadenada, que son muy difíciles de leer. Pero nadie dice que la investigación sea fácil y, además, quien se mete en un archivo a investigar sobre una época concreta debe tener la formación adecuada para ello. Una formación en la que, por desgracia, ya no sirven solo los Grados, hacen falta másteres especializados. Antes del EEES también se necesitaba una formación específica en estas materias, que desarrollasen más lo que se impartía (o no se impartía, pues esto pasaba en algunas universidades) en la Licenciatura de Historia. Esa formación, de antes y de ahora, debe incluir conocimientos suficientes en el estudio de las fuentes primarias. Con eso, con mucha paciencia, autodisciplina y estudio, se puede abordar esta investigación y cualquier otra que exija el manejo de documentos originales anteriores a 1700.

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