sábado, 15 de julio de 2017

HIDALGOS NOTORIOS DE SAJAMBRE EN EL SIGLO XVII


Como ya dijimos en otra publicación, en 1680 alrededor del 75% de la población de Sajambre pertenecía a la nobleza no titulada. Este porcentaje correspondía al nivel más bajo del estamento nobiliario: el de los hidalgos.  
Todos poseían los mismos privilegios (1), pero el escalafón aparece estratificado en la documentación: hidalgos notorios, hidalgos de ejecutoria, hidalgos de posesión, hidalgos por los cuatro costados, etc. De todos ellos, nos interesan hoy los «hidalgos notorios».  
El hidalgo notorio era el que procedía de solar conocido, en ocasiones con casa solariega y blasonada, “que no cambió a lo largo del tiempo de vecindario o que su hidalguía era de tal notoriedad que nadie se atrevió a disputársela” (2). En el Sajambre del siglo XVII solo había 12 apellidos que disfrutaban de dicha calidad.  
La notoriedad se perdía cuando el hidalgo cambiaba su lugar de residencia a otro municipio y en las líneas bastardas. El varón era el que transmitía la nobleza, por lo que los hijos naturales reconocidos de cualquier hidalgo pasaban automáticamente a serlo también. Sin embargo, tanto los bastardos, como sus descendientes, dejaron de considerarse hidalgos notorios en todos los padrones sajambriegos de los siglos XVII y XVIII.
Los 12 apellidos considerados hidalgos notorios en Sajambre fueron los siguientes:
1.     ALONSO TIELVE. Solo este apellido compuesto. Los que se apellidaban únicamente Alonso, así como Alonso de la Mata y Alonso de Quintana, no fueron hidalgos notorios.
2.     BLANCO.
3.     CALVO.
4.     COCO.
5.     DÍAZ/DÍEZ. Lo fueron los de Oseja y los de todo el concejo. 
6.     DÍAZ/DÍEZ DE CALDEVILLA. Los de Oseja y los de todo el concejo.
7.     DÍAZ/DÍEZ DE LA CANEJA. Los de Oseja y los de todo el concejo.
8.     FERNÁNDEZ. Solo fueron hidalgos notorios los miembros de la línea principal del Fernández de Ribota. Los Fernández de Soto no lo fueron y tampoco los descendientes de un Juan Fernández, que fue hijo bastardo y reconocido de Lupercio Fernández, de Ribota, y que perderán la calidad de notorios a partir de 1680. 
9.     GÓMEZ. Los así apellidados en Ribota. 
10.  MUÑIZ. Documentado siempre según la forma antigua de «Moñiz» / «Moniz». Solo fueron hidalgos notorios los de Soto. Los de Oseja no.  
11.  PIÑÁN. Únicamente los miembros del linaje Piñán de Cueto Luengo. En cambio, son solo hidalgos (sin la calidad de notorios) todos los Piñán de Soto, todos los Piñán de Ribota y algunos de los de Oseja (3).    
12.  VIYA.     
Los documentos conservados nos dicen que solo 3 de estos 12 apellidos fueron además «hidalgos notorios por los cuatro costados», lo que quiere decir que los cuatro abuelos (de las líneas paterna y materna) pertenecían al estado noble. Así llegan, al menos, a mediados del siglo XVIII. 
Es el caso de los Díaz de la Caneja, los Díaz de Caldevilla y los Piñán de Cueto Luengo
Localmente, esta situación se traducía en influencia y prestigio social.   

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NOTAS
(1)  Exención del pago de impuestos (pechos) reales y concejiles; exención de ser reclutados en las levas militares; exención de tener que alojar a las tropas en sus casas; derecho a disfrutar de oficios públicos; privilegios judiciales.
(2)  Pardo de Guevara y Valdés, E. “Algunas consideraciones en torno al hidalgo español”, en Universalidad, función social, presente y futuro de la Nobleza, Madrid: Hidalguía, 1980, p.79. [Instituto Luis de Salazar y Castro, CSIC].
(3)  Los motivos de esta diferencia fueron relatados en Rodríguez Díaz, E. E., Prácticas de escritura de un párroco rural leonés del siglo XVII. El Libro de difuntos de Domingo Piñán, Alcalá de Guadaíra, 2016.

3 comentarios:

lourdes vega dijo...

Has aparecido....gracias....qué ilusión...pronto nos veremos aunque sea poco...

Elena E. Rodríguez Díaz dijo...

Jaja, sí, he aparecido, justo tres días después de finalizar mi último compromiso científico de antes del verano. Espero que nos veamos.

Elena E. Rodríguez Díaz dijo...

Hay una matización que quiero hacer. Los Díaz de la Caneja aparecen siempre como hidalgos notorios, pero los apellidados "De la Caneja" en Soto (a secas, sin el Díaz/Díez delante), que son los herederos del Arcediano en dicho lugar, esos tuvieron una denuncia a causa de su apellido, que iba dirigida contra al coadjutor del arcedianato de Villaviciosa, Diego de la Caneja, o sea, el sobrino del Arcediano. Este conflicto también está explicado en la obra que menciono en la nota 3.

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