jueves, 2 de octubre de 2014

MÁS SOBRE LA PROCEDENCIA DE LOS APELLIDOS SAJAMBRIEGOS (a partir de los 51 mejor documentados)



En los cinco documentos de 1660 y 1670, de los que ya hablamos en este blog y que están íntegramente editados (1), se ve cómo diversas familias hidalgas se declaran a sí mismas “descendientes que son de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes por justos y legítimos títulos de tiempo inmemorial a esta parte”, es decir, que tenían dicha ascendencia reconocida oficialmente y por escrito en justos y legítimos documentos, producto de una regulación que se hizo de los derechos de patronato durante el reinado de Felipe II.  Los tres linajes mencionados proceden de la localidad de Viego, en el concejo asturiano de Ponga, y las familias sajambriegas se llamaban Alonso, Amigo, Blanco, De la Puente, Díaz, Díez, Fernández, García, González, Granda, Gutiérrez, Martino, Mendoza, Muñiz, Palacio, Piñán de Cueto Luengo, Simón, Suárez, Suero, Vega y Viya, razón por la cual tenían derechos nobiliarios reconocidos oficialmente en varias iglesias parroquiales de los concejos asturianos de Amieva y de Ponga.

Por mucho que disguste a algunos asturianos y leoneses, esto es lo que transmiten los documentos originales conservados, cinco en total, que están fechados en 1660 y 1670. Negar su contenido es producto de los sentimientos e inclinaciones personales de cada uno y los juicios formulados sin haber leído los documentos no tienen valor para quien esto escribe.

De la misma manera, guste o no guste, muchas familias de Oseja y de Ribota proceden de Soto. Esto también es un hecho documentado e incontestable. Piñán, Caneja, Mendoza, Viya, Vega y otros tuvieron su primer asentamiento sajambriego en Soto y desde allí se extendieron por el valle.

Pero es que además, algunas familias están emparentadas con otras de Valdeón, guste o no guste a unos u otros.  Los propios documentos de 1660 y 1670 son una prueba de ello, pero en la documentación judicial y notarial encontramos menciones inequívocas a tales parentescos.

La verdad es que a nadie debiera extrañar todo esto, ya que el fenómeno es absolutamente comprensible: las poblaciones comarcanas se relacionan entre sí y se mezclan. Lo raro sería que no hubiera sucedido así.

Ahora bien, lo que estos documentos y otros muchos conservados demuestran es que la mezcla con los asturianos fue más intensa de lo que hubiéramos podido imaginar y que ese importante componente asturiano llegó hasta la actualidad. Esto no es ninguna idea apriorística, es lo que transmiten las fuentes anteriores a 1800, siendo los documentos de 1660 y 1670 algunos de los más explícitos, pero no los únicos. 

Cuando descubrí esos cinco testimonios, ya imaginé que su contenido no gustaría demasiado a ciertas personas de uno y de otro lado de la Cordillera. Así que en este artículo vamos a profundizar en el estudio de los apellidos sajambriegos documentados en la Edad Moderna, uno a uno, hasta un total de 51 que tuvieron continuidad en Sajambre hasta el 1600 y proporcionando, al final, un balance porcentual. Creo que el tema tiene interés porque aquí se encuentra el origen de una parte importante de los sajambriegos actuales, ya que el número de apellidos de la Edad Moderna que llegó al siglo XX supone casi un 53% del total, para ser exactos un 52'9%.

Las fuentes históricas en las que me baso, siempre primarias, están sacadas del Archivo de la Casa Piñán, Archivo Histórico de Asturias, Archivo Histórico Provincial de Cantabria, Archivo Histórico Provincial de León, Portal PARES de Archivos Españoles (utilizamos, sobre todo, los fondos del Archivo Histórico Nacional, Archivo General de Simancas, Archivo de la Real Chancillería de Valladolid y Archivo General de Indias), Archivo de la Junta Vecinal de Posada de Valdeón, Padrones de hidalguía del siglo XVII del Concejo de Burón (a través de José María Canal Sánchez-Pagín), Pleitos de Hidalguía de la Real Chancillería de Valladolid (algunos a través de Vicente de Cadenas y Vicent, otros consultados directamente por quien escribe), Padrones de hidalguía del Concejo de Amieva (a través de José Arduengo Caso), Libros sacramentales de diferentes procedencias, colección documental del Instituto de Salazar y Castro, base de datos Badator (archivos parroquiales del País Vasco), bases de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), así como bibliografía diversa de contenido prosopográfico, genealógico y heráldico.

¿QUÉ SABEMOS SOBRE LA PROCEDENCIA DE LOS APELLIDOS SAJAMBRIEGOS?

Sin datos o de procedencia dudosa


A día de hoy no poseo información o seguridad sobre la procedencia de los siguientes apellidos que existieron o todavía existen en Sajambre.

ANDRÉS. Utilizado en Ribota desde el 1600. Pudo proceder de Valdeburón, donde se documenta en toda la Edad Moderna. Los sajambriegos y los buroneses pertenecían al estado llano.  

CABRERO. Utilizado en Soto y en Oseja desde el 1500. El Cabrero de extracción hidalga es considerado por Sarandeses como de origen aragonés y establecido en Asturias (2). Se documenta en el año 1542 en la localidad de Berodia del concejo de Cabrales. El Cabrero de Sajambre era hidalgo, pero no aparece en la relación de apellidos sajambriegos descendientes de los Monasterio, Rubín y Corral de Cortes (o Cortés) asentados en Ponga.

CALVETO. Tiene origen en un apodo. Presente en Sajambre desde el 1500. Se documenta por última vez en 1680. A principios de 1800 reaparece en Valdeburón (3).

CALVO. Utilizado en Oseja desde el 1500. En 1406 se registra este apellido en el concejo asturiano de Caso, aunque su uso estaba extendido por el reino. Eran hidalgos pero no se incluyeron en la relación de 1660 y 1670. Ya no aparecen en los padrones de 1680.

COCO. En Sajambre se asienta en Soto y se documentan desde 1545. Los documentos más antiguos proceden de la provincia de Zamora desde 1488, cuando Pedro Coco era el alcaide de la fortaleza de Benavente. Se documentan abundantemente en las tierras zamoranas a lo largo del 1500 y zamorano es también el origen de los Coco que se vieron obligados a demostrar su hidalguía en los tribunales de la Real Chancillería de Valladolid. El Instituto Nacional de Estadística contabilizó, en el año 2013, 738 personas con este apellido en todo el país, destacando la provincia de Zamora con la mayor concentración (162 individuos). Como topónimo existe en la geografía burgalesa. Por estas razones, el apellido sajambriego Coco pudo proceder del sur de la Cordillera.  

DE FRANCISCO. El origen se encuentra en una indicación de filiación (“un hijo de Francisco”) como tantos otros casos que se dieron en todo el país desde la Edad Media. En el medio rural se siguió utilizando hasta la actualidad un procedimiento muy semejante con la misma función: “María la de Francisco”, que al simplificarse queda “María de Francisco”.  Por ser este proceder tan frecuente y tan característico de los documentos medievales y del siglo XVI, no incluyo en esta relación los muchos casos que aparecen en los padrones del 1500 y, solamente, tengo en cuenta los que con seguridad se perpetuaron como apellidos en Sajambre en las centurias siguientes: De Francisco, De Gonzalo, De Martino y De Suero. 

DE GONZALO. Documentado en Sajambre a lo largo de todo el 1500 y gran parte del 1600. Eran hidalgos. En los padrones de 1680 se registra el apellido ya sin la preposición en los casos de la viuda Gracia Gonzalo y los hermanos Felipe y Dominga Gonzalo. En 1636 lo lleva de apellido un vecino de Isongo (Cangas de Onís). También existió en Valdeón en 1655.  A partir de 1680 no vuelve a parecer en la documentación sajambriega. No se incluyen entre los descendientes de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes.

DEL COLLADO. El apellido usado en Sajambre es Del Collado, no Collado sin preposición. Radicó en Pio desde, por lo menos, el 1600. Documentado desde el 1500 en Cabrales, en 1657 varias personas de este apellido vivían en Ostón. También en Caín de Arriba. En los padrones de 1751 del concejo de Amieva se registra dicho apellido en Argolibio. Todos pertenecieron al estado llano. En la actualidad, el INE solo proporciona 118 casos de personas apellidadas Del Collado, localizándose 112 en Madrid y 20 en Vizcaya, provincias que recogen la emigración regional, 6 en Asturias y nadie en León. Hubo otros Collado en Ponga y Ribadesella, pero eran hidalgos.

GÓMEZ. Apellido muy extendido que se documenta tanto en Burón, como en las Asturias de Oviedo y en las de Santillana. Además en Liébana, entre 1654 y 1680, se registran varios Gómez de Monasterio. Sin embargo, el Gómez sajambriego no aparece en la relación de 1670 y en el valle fueron considerados hidalgos notorios, como los de Burón, de manera que es probable que procedieran de Valdeburón.

HIDALGO. Los de Sajambre eran pecheros. Termina por desaparecer. La última mención data de 1701, a raíz de una venta que Juan Pérez, vecino de Valdeón, le había hecho a Pedro Hidalgo y su mujer de unas propiedades en el lugar de Pio.

MARTÍNEZ. Me refiero aquí al patronímico documentado en Oseja hasta el siglo XVII inclusive, que acabó perdiéndose. Sobre el Martínez de Soto hablaré cuando analice el uso del apellido De Martino en Sajambre. Hay pecheros u hombres buenos documentados que se apellidaban Martínez desde 1380, en Valdeón desde 1411 y en Amieva desde 1444. También existió Martínez en Burón desde, por lo menos, 1404. Los de Amieva fueron hidalgos. No sabemos a qué estado pertenecían los de Valdeón. Los sajambriegos fueron pecheros, igual que los de Valdeburón. 

Lo que sucede es que Martínez, al igual que otros patronímicos como González, Gutiérrez, Fernández, Pérez, Rodríguez, Sánchez, Suárez y también Alonso, Gómez o García existieron en todos los concejos de la región desde la Edad Media, por lo que a menudo resulta muy difícil poder precisar su procedencia o relación con los homónimos de otros concejos. 

PÉREZ. Este patronómico (significa "hijo de Pedro")  es otro de los apellidos que abundan en España. El INE registró 783.320 en el año 2013. Lo mismo puede decirse del pasado, siendo un apellido muy frecuente en los registros históricos desde la Edad Media. En Sajambre aparecen en la copia tardía de un documento de 1304 y en otro original de 1408. En Valdeón ya están documentados en 1380 y darán origen a uno de los linajes locales de mayor prestigio, los Pérez de Prado. A mediados del 1700 Caín era una de las localidades valdeonesas con más personas apellidadas Pérez. En Amieva están documentados desde 1300, con casa solariega en Pen. En Cabrales desde 1400, donde fueron muy abundantes, etc.

Los Pérez sajambriegos de 1408 procedían de Portilla, en Tierra de la Reina. Por línea masculina, el último Pérez documentado se registra en un Libro de Difuntos en 1642. En cambio, por línea femenina siguió habiendo Pérez en Ribota en 1693 y 1701, mujeres que estaban emparentadas con Juan Pérez y con Matías Pérez, marido de Ana de Diego y vecinos de Amieva, razón por la cual estas vecinas de Ribota tenían propiedades en el valle de Angón.

REDONDO. Muy extendido por toda Castilla desde, por lo menos, la Baja Edad Media. En Asturias se documenta desde 1494 en Cangas de Narcea y desde 1557 en Taramundi. En Burón desde 1607. También hubo Redondos en Valdeón en el 1600. Según el INE, en 2013 había 40.189 personas apellidadas así en el país. Quitando las provincias de Madrid y Barcelona que recogen la emigración de la periferia, con más de 1.ooo Redondos se hallaban las provincias de Cáceres, Ciudad Real, Córdoba, Toledo, Valladolid y Valencia. Después, León con 998 y Asturias con 958. Los Redondo de Sajambre eran pecheros y tenían su solar en Pio.

SANTOS. También muy extendido en el pasado y en el presente. Según el INE, en 2013 existían 83.998 adultos apellidados así. En Sajambre termina por desaparecer.

RODRÍGUEZ. Patronímico muy difundido desde muy antiguo en toda la Península. Los de Sajambre eran pecheros, mientras que los de Valdeburón eran hidalgos y, en algún caso, hidalgos notorios. El primer Rodríguez sajambriego se documenta en Ribota en el año 1420.

Autóctonos 

BARALES / VARALES. La ortografía que se utiliza en los documentos sajambriegos es Barales, aunque en el siglo XX también se escribe Varales. El Instituto Nacional de Estadística dice que, a fecha de 2013, sólo quedaban 5 personas apellidadas Varales (de segundo apellido) en Barcelona, así como 10 Barales más en la provincia de León y 5 en Toledo. En ningún archivo histórico he encontrado hasta el momento dicho apellido antes de 1800, excepto en la documentación de Sajambre, razón por la cual considero este lugar como el solar de los Barales/ Varales. Se establecieron en Oseja, se documentan ininterrumpidamente desde el 1500 hasta el siglo XX y el nombre pudo estar relacionado con el topónimo local Los Varales.  

CALDEVILLA. El apellido sajambriego es siempre compuesto y va acompañado de Díaz o Díez. Lo incluyo como ejemplo de los Díaz de Caldevilla, Díaz de la Yana, Díaz de Quintana, etc. Toma el nombre del barrio de Oseja, utilizándose como indicación de residencia de su titular. Por ejemplo, “Pedro de Caldevilla” o “Díaz de Caldevilla” significaba que vivía o había vivido, él o sus antepasados, en este barrio de Oseja.  

No obstante, al ser caldevilla una voz asturleonesa, se utilizó también en otras localidades de dicho dominio lingüístico, por lo que no todas las personas apellidadas Caldevilla en España proceden, forzosamente, de Sajambre, sino que dicho lugar es uno de los solares de este apellido.  En Valdeón se usó profusamente y también en Liébana desde 1329.

En 2013 existían 470 personas apellidadas Caldevilla en España, siendo Asturias la provincia con una concentración mayor, 196 casos, frente a los 11 de la provincia de León.

CANEJA y DÍAZ DE LA CANEJA.  La Caneja es el nombre de un barrio de Soto de Sajambre que da origen al apellido.  Documentado desde 1443. Un sobrino nieto del Arcediano, Don Pedro Díaz de Oseja, llamado Pedro de la Caneja, hijo de José de la Caneja y Gracia Díaz, se va a vivir a Amieva antes de 1632, fecha de su muerte en dicho concejo un 22 de junio. Dejó descendencia en dicho lugar y el apellido Caneja todavía se registra en el padrón de 1751 de la localidad y concejo asturiano de Amieva (4). Por tanto, los Caneja amievenses proceden de Soto de Sajambre y todos los Caneja que puedan existir, dispersos por el mundo, tienen sus raíces en Sajambre. Documentado varias veces como Caneya, tal y como se pronunciaba en aquella época en todo el valle. Los Caneja de Sajambre son hidalgos notorios, los de Amieva solo hidalgos.

MAYÓN. Existió Bayón en Asturias y en Tierra de la Reina en 1552, pero la pronunciación local es Mayón. En algún documento sajambriego del siglo XIX se escribe Bayón en el texto, aunque al final el interesado firma como Mayón. En el Archivo Histórico de Asturias no se documenta ningún Bayón antes de 1800 y en el de la Real Chancillería hay registros del apellido Bayón desde 1525 en la provincia de Valladolid. El Mayón, propiamente, no aparece en las bases de datos archivísticas hasta 1771 en La Rioja. En cambio, en Sajambre está documentado desde 1304 y con mucha frecuencia a partir de 1500. Su solar fue el pueblo de Pio.

PIÑÁN. No parece existir ningún Piñán antiguo en los archivos asturianos consultados. En cambio, sí existe un Diego Piñán, en 1499, en Cañada Juncosa (Cuenca), y un Alfonso de Pinán en 1479, que solía llamarse Alfonso García de Toledo en dicha localidad castellana. Otros testimonios más antiguos no son Piñán (5). Desde 1528 siguen documentándose en Toledo quienes se apellidan Piñán, Piñán Castillo y Piñán de Zúñiga. En 1526 se documenta un Estepinán, que formaba parte del linaje de los Estupiñán gaditanos, conocidos desde el siglo XV.  Ninguno de ellos tiene relación sabida con los sajambriegos.  Recordemos también algo que ya vimos en este blog: el Rodrigo Piñán (no sabemos de qué procedencia geográfica) que sirvió a las órdenes del Gran Capitán.  

Mientras no encontremos conexión con los Piñán castellanos, hay que suponer la existencia de un segundo solar de este apellido en el valle de  Sajambre y, en concreto, en el lugar de Cueto Luengo, antiguo barrio de la localidad de Soto. Hoy ya estamos en disposición de afirmar que a este linaje pertenecen todos los Piñán de Sajambre, aunque separados en varias ramas. En la Edad Moderna, los Piñán de Cueto Luengo poseyeron casa solariega en Soto, así como capilla señorial y palacio en Oseja, y entroncaron con familias asturianas y cántabras de rancio abolengo. Sólo los miembros de la rama principal del linaje (Piñán de Cueto Luengo) fueron hidalgos notorios. El resto de los Piñán de Oseja, Soto y Ribota perdieron la calidad de notorios y solo fueron hidalgos de posesión.  

Los Piñán de Polvoredo empiezan a aparecer en los registros escritos en 1554, después que los sajambriegos y, a finales del siglo XVIII, se vieron obligados a demostrar su hidalguía en los tribunales del reino. En los padrones de Valdeburón aparecían solo como hidalgos (6), lo que indica una preeminencia de los Piñán de Cueto Luengo de Sajambre. De todas formas, los Piñán de Cueto Luengo se incluyeron en el documento de 1670.

Véase el post del 18/11/2014, titulado "El apellido Piñán en el siglo XIII":
 http://lacasadelabolera.blogspot.com.es/2014/11/el-apellido-pinan-en-el-siglo-xiii.html


Procedentes de Valdeburón y del sur de la Cordillera

ACEVEDO / ACEBEDO. Los de Sajambre procedían de Corniero. Fueron pecheros y acabaron convirtiéndose en hidalgos de ejecutoria, después de un largo pleito desarrollado en la Real Chancillería de Valladolid. Se conservan todos los documentos acreditativos sobre su origen y su cambio de estado. El apellido completo, que mantuvieron tres generaciones, fue el de Acevedo Villarroel, igual que D. José de Acevedo Villarroel, secretario del Consejo de Indias y asistente de Jovellanos en uno de sus viajes por Asturias.   

El Sosa, de Vidanes, que llevaron los Díaz-Caneja se pierde a causa de la transmisión femenina. Y, por lo que hemos dicho anteriormente, en este apartado habría que situar a los Pérez y a los Coco y quizás también a los Andrés y a los Gómez.  

Procedentes de Valdeón


Los frecuentes apellidos de GARGALLO y BERMEJO que aparecen en las fuentes sajambriegas de la Edad Moderna procedían de Valdeón, donde están documentados desde 1571 y 1424 respectivamente. Los Gargallo de Valdeón migraron también a Tierra de la Reina. Los Bermejo se acomodaron en Oseja a mediados del siglo XVI y su apellido se escribe también como Bermeyo, tal y como se pronunciaba en Sajambre. Los Gargallo se instalan en Pio en el 1600. Tanto los Gargallo como los Bermeyo eran pecheros.

Los GONZÁLEZ de Sajambre (documentados desde 1443) y los González de Valdeón (documentados desde 1425) eran originarios de Asturias, pero estaban emparentados entre sí.  Aparte de esto, en Valdeón se asentaron los González de Cueto Luengo procedentes de Soto de Sajambre, que acabaron perdiendo el apéndice toponímico con el tiempo. También algunos DÍAZ estaban emparentados con los homónimos de Valdeón. Asimismo, antes de instalarse en Sajambre, los BULNES y algunos ALONSO, originarios de Cabrales, lo hicieron en Valdeón.  El ROJO de dicho concejo leonés también se documenta, como segundo apellido, en algunos vecinos de Pio. Y en el Archivo Histórico Provincial de León consta en 1654 un Alonso de VIYA que era vecino de Soto de Valdeón. 

CANÍN. Uno de los apellidos que no llega al siglo XX es Canín, afincado en Oseja.  En la actualidad no existe nadie con este apellido en España según el INE. En cambio, se documenta en Sajambre desde 1550 y en Valdeón desde 1411 (7). Asimismo, desde 1543 se registra en la localidad de Labra, concejo de Cangas de Onís. En 1591 también hay Canín en Llanes.  Fuera de este ámbito geográfico, únicamente he podido documentarlo en el caso de uno de los capitanes del ejército imperial de Carlos V en el año 1536.

No sería nada raro que los Canín asturianos, sajambriegos y valdeoneses tuvieran todos el mismo origen. Si hacemos caso a la cronología, dicho origen pudo haber sido el concejo de Valdeón. Ya no quedaba ningún Canín en Sajambre cuando se hicieron los documentos de 1660 y 1670, porque la última mención documental data del año 1641 y la encontramos en un Libro de Difuntos de la parroquia de Santa María de Oseja: Mençía de Redondo, viuda de Gonzalo Canín, difunto, vecina de Oseja.

A juzgar por el contenido de los documentos de 1660 y 1670, el parentesco antiguo entre familias de Valdeón y de Sajambre debió haber sido mucho más elevado. No olvidemos que, por ejemplo, entre 1425 y 1449 un Juan de Sajambre fue repetidamente juez del concejo de Valdeón; o entre 1551 y 1555, un Juan de Ribota, natural de dicha localidad sajambriega, casó en Valdeón, dejando descendencia allí, a la que quizás perteneció el Juan Riboto que se documenta varias veces en 1721. Los Alonso Tielve de Sajambre tuvieron parientes en Valdeón  durante toda la Edad Moderna, como por ejemplo Juan Alonso Tielve, regidor de Soto de Valdeón en 1741 o Francisco Alonso Tielve, juez de Valdeón, en 1762. Lo mismo debe decirse de los González de Bulnes. En realidad, en Valdeón se documentan en el 1500, 1600 y 1700 los siguientes apellidos que también existieron en Sajambre, constándonos el parentesco entre valdeones y sajambriegos en varios casos: Alonso, Alonso Tielve, Blanco, Bermejo, De Bulnes, Díaz, Díez, De la Lastra, De la Puente, De Gonzalo, González, Gargallo, Redondo, Sánchez, Martínez, Mendoza, Pérez y el Viya documentado en 1654. A todos ellos hay que añadir los González de Cueto Luengo ya mencionados.  

Procedentes de Asturias


ALONSO. Los Alonso sajambriegos aparecen en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes asentadas en Viego (Ponga)
  
Apellido muy frecuente en España, con muchos solares, ya que procede del nombre de pila Alfonso. El INE porporciona 199.402 Alonsos. Eliminando Madrid y Barcelona, que recogen la emigración periférica, las provincias con mayores concentraciones son Asturias con 14.974, Pontevedra con 13.950 y León con 7.649.

Alonso es uno de los apellidos que se documentan desde una  época más antigua en Sajambre, pero bajo este apelativo se pueden esconder personas de distintas procedencias emparentadas, o no, entre sí. Me referiré, por tanto, a la información que es más segura al respecto. 

Uno de los Alonso sajambriegos que está mejor documentado fue un apellido compuesto hasta mediados del 1800. Se llamaban Alonso-Tielve. Abandonaron el Tielve hacia mediados del siglo XIX, pero la familia siguió viviendo en lo que fue su solar sajambriego: una casa situada en el barrio de La Pandiella, entre lo que hoy son las escuelas y El Campo.  Como hemos dicho, estos Alonso poseyeron familiares en Valdeón durante toda la Edad Moderna, desde donde llegaron, aunque su solar primitivo fue el pueblo de Tielve, en el concejo asturiano de Cabrales.   

Como dijimos, todos los Alonso sajambriegos se incluyeron en la relación de 1670 y no hay que olvidar que, en el 1600, los Monasterio se apellidaban Alonso de Monasterio. Quizás algunos de los más antiguos dejaron de utilizar el Monasterio, como les sucedió a los Alonso Tielve, Alonso de la Mata o Alonso de Quintana que llegaron a finales del siglo XIX sin los respectivos apéndices toponímicos. No obstante, miembros de los Monasterio procedentes de Ponga siguieron casándose con vecinos de Sajambre y de Valdeón en el 1600 y 1700. Por ejemplo, en el año 1703 se documenta Francisca Alonso de Monasterio, mujer de Manuel Díaz de la Caneja, vecinos de Oseja.

Los Alonso de Sajambre fueron hidalgos, igual que los Alonso de Sames y los de Sebarga en Amieva. Los Alonso Tielve fueron hidalgos notorios, como los de las localidades amievenses de Eno y Pen. 

AMIGO. No he podido localizar ningún caso de este apellido en los fondos del Archivo Histórico de Asturias. En la actualidad, exceptuando los destinos de emigración que son Madrid y Barcelona, las provincias con una mayor concentración de dicho apellido son León con 469 casos y Asturias con 138. Sin embargo, los Amigo sajambriegos que vivieron en Oseja aparecen en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes asentadas en Viego (Ponga).   

BLANCO. Desde el 1600 está presente en los concejos asturianos de Cangas de Onís y Parres, y en menor medida de Ribadesella y Piloña. El Blanco asturiano se extendió por Villaviciosa y el Centro-Occidente de Asturias, según Francisco Sarandeses (8).  Los de Amieva eran hidalgos notorios y poseyeron casa solariega en Sebarga. Los de Sajambre también fueron hidalgos notorios y aparecen en la relación de apellidos descendientes de los linajes asentados en el Viego del concejo de Ponga.

Desde 1517 hubo Blancos en Valdeón, que fueron simplemente hidalgos. Desde el 1500 hubo Blancos en Burón y Tierra de la Reina, pero en ambos casos se hacían llamar “Del Blanco”, algo que nunca he visto en los documentos sajambriegos.  

Según el INE existen en España 124.043 personas así apellidadas y las mayores concentraciones se encuentran en las provincias de Asturias (7.222), Pontevedra (6.028) y León (5.490), como siempre eliminando las provincias de Madrid y Barcelona que se nutren de la emigración periférica.

DE BULNES / BULNES. Según el INE y, en este caso, quitando Sevilla, por ser ciudad que recogió emigración norteña hacia América (queda constancia documental de los sajambriegos que se trasladaron a allí), las provincias con mayor concentración actual de dicho apellido son Asturias con 203 casos, seguida muy de lejos por Cantabria con 44 y León con 21 casos. Estos números son comprensibles, ya que todos los que se apellidan así salieron de la localidad cabraliega de Bulnes.

Desde 1400 hay Bulnes en Valdeón y desde 1500 en Sajambre, Valdeburón y Cantabria. El blasón de los Bulnes es el siguiente:

F. Sarandeses, Heráldica de los apellidos asturianos, ob.cit., n.256.

DE GRANDA / GRANDA. Enraizado en Sajambre desde el 1500 y de indiscutible origen asturiano. Es otro de los que aparecen en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes asentados en Viego (Ponga). Su solar sajambriego fue el pueblo de Vierdes, desde donde se extienden por el resto del valle. El último pueblo en acoger a los Granda fue Soto. Según el INE, actualmente existen 4.569 personas apellidadas así, de las cuales 1.934 corresponden a Asturias y sólo 66 a León (quitando las provincias de aluvión que son Madrid y Barcelona). Sarandeses proporciona cuatro escudos distintos de Granda. En este caso no podemos precisar, porque sólo nos consta la procedencia asturiana del apellido sajambriego, pero no su solar primitivo. 

No obstante, existieron Grandas en Carangas (Ponga), considerados hidalgos en los diez padrones conservados entre 1645 y 1722. Asimismo, en Viego (Ponga) entre 1730 y 1776. Por ejemplo, una Antonia de Granda fue hija de Matías Granda y de Catalina de Monasterio, vecinos de Viego (Ponga). Esta Antonia de Granda fue la madre de un Juan de Viego que se instala en Valdeón y que tiene que demostrar su hidalguía; se argumenta y se demuestra su pertenencia a la casa solar de Monasterio. 

DE LA PIÑERA. Se documenta en Sajambre en 1406, 1424, en el 1500 y en el año 1619, última fecha localizada. Tenían el solar en Ribota. He encontrado los siguientes casos en Asturias: en Piloña desde 1568 y en Noreña desde 1616, en ambos casos como De la Piñera. La Piñera es un lugar del término de Sevares (Piloña). Simplemente como Piñera o De Piñera, desde 1488 en Navia, donde existe la Casa de Piñera, como también en el concejo de Cabranes. Con posterioridad, el apellido se documenta en el valle de Valdáliga, de donde procedían algunos “De la Piñera” que probaron su hidalguía en 1727. Asimismo, en dicho valle cántabro existió un escribano público de 1751 apellidado de esta manera. Según el INE, actualmente solo existen 12 personas apellidadas De la Piñera en Madrid. 

De manera que, si hacemos caso a la cronología, el origen de este apellido se encontraría en Sajambre o en Asturias, desde donde debió extenderse hacia Cantabria. No obstante, ya no había nadie apellidado así cuando se hicieron los documentos de 1660 y 1670.

DE LA PUENTE. Se registra siempre como De la Puente, que es la manera correcta en asturleonés, y nunca como Del Puente, que sería su castellanización. Ya está en Sajambre a mediados del 1500. Su solar fue la localidad de Ribota. De allí se extienden a Pio. De la Puente aparece en la relación de apellidos descendientes de linajes asturianos documentada en 1670. Muy extendido por Asturias (9) y León.

DE MARTINO/ MARTINO, Debo empezar desmintiendo un mito familiar sobre este apellido: el Martino de Sajambre no es italiano, sino asturleonés lingüísticamente hablando.

La forma antigua y más extendida en Sajambre es De Martino, perdiéndose la preposición a partir de finales del siglo XIX/siglo XX. Tuvo su origen en la indicación de una filiación: un “hijo de Martino”. El mecanismo de creación es exactamente el mismo que el que originó el apellido De María en Valdeón o De Diego en Amieva. Además, en el 1400 y en el 1500 existieron en Sajambre multitud de casos que atestiguan lo extendido de dicha práctica: De Gonzalo, De Juan, De Juana, De Catalina, De Gracia, De Suero, De Sancho, De Mencía, De Álvaro, etc. Como en su origen tales referentes no eran propiamente apellidos, solo algunos de ellos se perpetuaron como tales. El De Martino o Martino sajambriego procede, por tanto, del mismo nombre de pila que, a su vez, deriva directamente del latín Martinus. Es frecuentísimo en la hagiotoponimia y en la antroponimia medieval de Galicia, Asturias y León. Y dado que la repoblación de las tierras ganadas a los musulmanes se hizo con gentes del Norte, es posible encontrar San Martinos y Martinos por toda la geografía del Occidente peninsular. Sucede además que, como el latín fue la lengua común de la que evolucionaron las lenguas romances del gallego, asturleonés, castellano, catalán e italiano, encontramos Martinos en todas ellas y Martiños en Galicia. Por ejemplo, el apellido Martino y De Martino se registra en la provincia de Gerona desde 1500. En consecuencia, no es que el Martino sajambriego proceda de Italia o de Cataluña, es que las lenguas que dieron origen a dicho Martino evolucionaron de la misma manera (como sucedió con tantos otros términos) desde el Martinus del latín medieval.   

En una búsqueda no exhaustiva he localizados 22 registros históricos con el apellido Martino/ De Martino fuera de Sajambre solo en el 1500, que llevan personas nacidas o residentes en Albacete, Asturias, Barcelona, Gerona, León (Manzaneda de Torío), Toledo y Valladolid (Valdestillas, Medina del Campo).  Y, por ejemplo, entre 1593 y 1744 he encontrado 28 registros parroquiales de personas apellidadas Martino en el País Vasco, cuyos progenitores llevaban la misma designación.  

Volviendo al caso sajambriego, los documentos de 1670 son claros sobre la ascendencia de Juan de Martino, vecino de Soto, y de sus hijos Juan, Polonia y Francisco, como descendientes de los linajes de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes que se asentaron en la localidad de Viego (Ponga).  Sabemos también que hubo personas así apellidadas en Cangas de Onís, Ribadesella, Piloña y Lastres (10).

Un testimonio muy expresivo lo aporta un Libro de Difuntos de la villa leonesa de Prioro, fechado en el mes de noviembre de 1597, donde se registró la siguiente muerte: 

«En tres de dicho mes fallezió un asturiano que dice ser Juan de Martino. Sepultose junto a la escalera de la torre» (11)

¿Sería sajambriego? En el documento se le califica de asturiano, igual que aquel Gonzalo, de Soto de Seyame, que se embarcó hacia América en el año 1512.

Hasta el siglo XVII inclusive, dicho apellido tuvo dos variantes en Sajambre: De Martino y Martínez, que significan lo mismo: «hijo de Martino». Me estoy refiriendo a los miembros de la familia Martino de Soto, que pertenecían al estado noble (hidalgos) y que a veces aparecen en los documentos notariales (hechos por escribanos de la tierra y con el beneplácito de los interesados) como Martínez, y no a los vecinos de Oseja que usan el mismo patronímico y que eran pecheros. Por ejemplo, los hijos del Juan de Martino que fue Merino Mayor de Valdeburón aparecen en el inventario que se hizo a la muerte de su padre en 1699 como Juan, Manuela, Rosa, María y Ana Martínez. En el padrón de 1680 aparece un Francisco Martínez, en Soto, hidalgo, que fue uno de los hijos del Juan de Martino que se incluye en el documento de 1670, donde consta como descendiente de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes. No parece haber habido parentesco entre los Martino/ Martínez de Soto y los Martínez de Oseja.  Solo los Martino de Soto se incluyen en el documento de 1670 como descendientes de los linajes ponguetos.

En la actualidad existen 1.278 adultos apellidados Martino en España, siendo Asturias con diferencia la provincia de mayor concentración, con 361 casos, le sigue Madrid con 194 y Barcelona con 117, como resultado de la emigración periférica a dichas provincias.

Los Martino de Soto no se consideraron en Sajambre como hidalgos notorios, sino simplemente hidalgos. El Martino asturiano poseyó solares en los concejos de Piloña y Ribadesella. Su blasón es el siguiente:

F.Sarandeses, Heráldica de los apellidos asturianos, ob.cit., n.935.

DE MENDOZA / MENDOZA. Documentado en Sajambre desde el año 1548. Su solar fue el pueblo de Soto, desde donde se extendieron a Oseja. 

En Asturias, hubo casa solariega en la localidad llanisca de Andrín, con mayorazgo desde 1546 (12). Es obvio que de ser ésta su procedencia, los Mendoza sajambriegos no pertenecieron a la rama principal, ya que no fueron hidalgos notorios, sino solamente hidalgos. Pero las familias de Sajambre se incluyeron en la relación de apellidos descendientes de los linajes asentados en el concejo de Ponga. Asimismo, en el 1600 hubo Mendozas en Valdeón.
 
DE PALACIO. Aparece en la relación de apellidos descendientes de los Monasterio, Rubín y Corral de Cortes (o Cortés).  Hubo Palacios en Soto y en Oseja. Podríamos pensar que estos últimos tomaron el nombre del lugar de dicha localidad llamado El Palacio, pero no así los de Soto. Sarandeses dice que es un apellido muy difundido por todo el Norte de la Península (13), de lo que doy fe. Hubo Palacios asturianos de extracción hidalga, como los sajambriegos, en Noreña, Lena y Oviedo.

DE POSADA / POSADA. El origen remoto de este apellido se encuentra en el concejo de Llanes, pero a Sajambre llega en 1665 procedente de Onís en la persona del cura Juan Manuel de Posada Arnero. Todos los Posada sajambriegos descienden de Manuel de Posada, sobrino del cura e hijo ilegítimo que engendró su hermano, Diego de Posada Harnero, cuando era viudo, con una moza de Cangas de Onís. Se conservan todos los documentos acreditativos. No se incluye en la relación de 1670.

DE SUERO. Tiene el mismo origen que De Gonzalo, De Diego o De Martino y también se enumera en la lista de apellidos descendientes de Monasterio, Rubín y Corral de Cortés (o Cortes) de 1670, aunque termina por desaparecer.  El apellido se encuentra en los padrones de hidalguía de 1701 de la parroquia asturiana de Gobiendes (Colunga), algunos de cuyos miembros pleitearon por el reconocimiento de su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid. También hubo De Sueros en Celorio (Llanes) a mediados del siglo XVIII.

En 1749, Juan de Suero, vecino de Soto de Sajambre, trasplanta este apellido a Éscaro (León) al casarse con una moza local e irse a vivir a allí. Su descendencia llegó hasta el siglo XX (14).

DIAZ y DIEZ. Aunque actulamente son diferentes, en origen son dos variantes del mismo apellido, estando el Díaz muy extendido por España, aunque Sarandereses escribe: «las ramas más antiguas de este patronímico salieron de Asturias, Santander y León, sin relación alguna entre ellas» (15).  Todos los Diaz y Diez (la pronunciación local es monosilábica) del valle de Sajambre se incluyen en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes asentadas en Viego (Ponga) en los documentos de 1660 y 1670. En una información de 1699, hecha ante las justicias reales, los testigos declaran que los Díaz y los Díez de Sajambre procedían del mismo tronco y eran todos de la misma sangre, se apellidasen  Díaz/Díez a secas o Díaz de Palacio, Díaz de la Pandiella, Díaz/Díez de Caldevilla, Díaz/Díez de la Caneja o Díez/Díez de Oseja. Eran hidalgos notorios de armas pintar.

 La casa solariega se levantaba en el barrio de Las Cortes, de Oseja, con torreón medieval y emblema heráldico, que lucía «un águila con una estrella encima», según describe un documento de 1699. Estas figuras no tienen absolutamente nada que ver con los escudos de Díaz o Díez que pueden encontrarse en trabajos de genealogistas y especialistas en heráldica, excepto en un caso que, aunque no es igual, resulta muy semejante. Me refiero al apellido asturiano Díaz de Pedregal, con solar en Tineo, que luce un águila con dos estrellas encima (¿la segunda por Pedregal?). En cambio, las figuras y su disposición, descritas en el documento citado de 1699, son las mismas que las de los Estrada asturianos, asentados en Llanes, Cangas de Onís o las Asturias de Santillana. En ambos casos (el sajambriego y el asturiano) se desconocen los esmaltes. En la imagen adjunta puede verse uno de los escudos de los Estrada asturianos (F. Sarandeses, Heráldica de los apellidos asturianos, ob.cit., n.542).

El Díaz de Sajambre y algunos de los que existieron en Valdeón parecen tener el mismo origen. Hubo Díaz y Díez en Cabrales desde, por lo menos, 1265 y también en Onís, en Cangas de Onís, en Ribadesella, en Ponga (Viego), en Llanes, en Valdeburón y en Valdeón. Los Díaz/Díez de Cabrales, Valdeón y Sajambre fueron hidalgos notorios.  

FERNÁNDEZ.  Como el caso anterior, este patronímico está muy extendido por todo el país. Pero, por suerte, contamos con información para poder estrechar el cerco. El Fernández sajambriego es otro de los apellidos que se incluye en la relación de descendientes de linajes ponguetos documentada en 1670 y, según Sarandeses, «en las cercanías de Covadonga tuvo este apellido su más antiguo solar asturiano» (16). Cuando llegan a Sajambre, los Fernández asturianos se establecen primero en el barrio de Cueto Luengo. Desde allí se extendieron, ya en el siglo XVI, a Ribota y a Oseja. En las fuentes más antiguas aparecen, a veces, como Hernández, (por ejemplo, Sebastián Hernández o Fernández de Cueto Luengo), que es el mismo apellido con distinta ortografía. La diferencia entre Hernández y Fernández es actual, pero no lo era en aquellos tiempos en ningún lugar de la Península.

Muy difundido en Asturias ya en la Edad Media. Hubo Fernández en Amieva, documentados desde 1444, en Viego (Ponga), en Cabrales (recuérdese que éste es el apellido de la madre del Arcediano) y en Valdeburón, donde eran hidalgos notorios. 

GARCÍA. Asimismo incluido en la relación de apellidos descendientes de linajes asturianos documentada en 1670. Los García de Sajambre son siempre amievenses, donde eran hidalgos notorios, estado que siguen manteniendo en Sajambre.  El más célebre y poderoso fue Don Leonardo García de Mendoza, casado con Doña Francisca de la Caneja, hermana del arcediano Don Diego de la Caneja. Termina desapareciendo en el valle. Hubo Garcías en Burón, pero allí eran pecheros.

GONZÁLEZ. Documentados desde 1443, se incluyeron en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes del Viego pongueto. Como hemos dicho, los González de Sajambre estuvieron emparentados con los González de Valdeón. También hubo González en Cabrales documentados desde 1117, en Valdeburón desde 1380 y en Riaño desde 1404, pero los de Sajambre y Valdeón (hidalgos) no tenían relación con los de Valdeburón (pecheros). Los González de Cabrales también fueron hidalgos y los González de Amieva y Soto de Cangas, hidalgos notorios. En 1578 estaba avecindado en Luriezo (Liébana) un Juan González de Sajambre.

Como se sabe, este patronímico es uno de los apellidos más frecuentes en España. En 2013 estaban censadas 931.906 personas. Quitando Madrid y Barcelona, las provincias de mayor concentración son Asturias y Tenerife.

GUTIÉRREZ.  También se incluye en la citada relación de 1670. Muy extendido por España y también por toda Asturias. Los Gutiérrez de la parroquia de San Román, de Amieva, eran hidalgos, como los sajambriegos, los cántabros y los cabraliegos, donde ya se documentan en el siglo XII.

MUÑIZ. Siempre se documenta con la ortografía medieval, Moñiz. Es un patronímico que también fue incluido en la lista de apellidos descendientes de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes.  Se registran en Sajambre desde 1500. Fueron hidalgos, como los Muñiz (asimismo documentados Moñiz) de Amieva (Cirieño), los de Sobrefoz (Ponga) y los de Abiegos (Ponga), donde hay casa solariega. Sarandeses proporciona tres emblemas heráldicos de los tres solares asturianos del Muñiz que recoge. A dichos solares habría que sumar los de Amieva y Ponga. Los Muñiz sajambriegos no debían proceder de ningún lugar demasiado distante, ya que eran considerados en el valle como hidalgos notorios (17)

RIVERO / RIBERO.  Los Rivero/Ribero que se asientan en Sajambre parecen tener su origen en un Juan del Rivero que llega en 1719 desde Cangas de Onís a trabajar en el valle. Sarandeses proporciona cuatro emblemas heráldicos de los Rivero asturianos, entre ellos el solar de más abolengo situado en Llanes, donde están documentados desde la Edad Media. En 1670 se registran Rivero en Cangas de Onís, desde 1592 en Laredo, en Mazcuerras, etc.

SÁNCHEZ. Hoy desaparecido, pero se documenta en Sajambre desde el 1500. Se incluyó en la relación de 1670.  Fueron hidalgos, como los Sánchez de Cangas de Onís, Ribadesella, Peñamellera y Valdeón. En el 2013 existían 820.687 personas apellidadas Sánchez en España según el INE. 

SIMÓN. También aparece en la relación de apellidos descendientes de los linajes asentados en Viego (Ponga). Existió en el concejo de Amieva (Cien, Vega) en la Edad Moderna, donde eran hidalgos, como los sajambriegos.

SUÁREZ. Asimismo incluidos en la relación de apellidos descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes.   Posiblemente procedían de Viego, donde radicaban los Suárez de Monasterio. Acaba desapareciendo de Sajambre. Hubo Suárez en Burón, pero allí eran pecheros, mientras que los de Sajambre y los de Amieva eran hidalgos.

TEJO. Es otro de los apellidos desaparecidos, que también se documenta en Amieva (Argolibio). En ambos concejos eran pecheros.

VEGA / DE VEGA.  Los Vega de Soto de Sajambre necesitaban licencia eclesiástica para casarse con vecinos de Amieva por consanguinidad. El apellido Vega se extendió desde Soto al resto del valle. Los que vivieron en el barrio de Quintana, en Oseja, estaban emparentados con los Vega de la localidad amievense de Pen. Todos los Vega sajambriegos aparecen en la relación de 1670 como descendientes de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes. 

En Amieva, el apellido Vega, documentado desde el 1400, existió en los lugares de Argolibio, Carbes, Cien, Eno, Pen, Sames y Vega. Los de Vega y los de Cien fueron hidalgos notorios. Los de los restantes pueblos de Amieva, solo hidalgos, como los de Sajambre.  Los Vega de Abiegos (Ponga) procedían de San Martín de Argolibio (Amieva), según consta en los archivos de la Real Chancillería de Valladolid.

VIYA/ DE VIYA. Hay que empezar diciendo que también los De Viya de Sajambre se incluyeron en la relación de apellidos descendientes de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes o, como escribe Sarandeses, Cortés. 

En el 1500 y el 1600, el De Viya sajambriego se escribía De Viia/Biia, De Biya y De Villa. En el 1600 a veces se escribe De Bija para una pronunciación con /y/. En el año 1700, un mismo documento habla varias veces de Juan Debia y de Juan de Viya refiriéndose de esta doble manera a la misma persona, marido de María Andrés y padre de Gregoria Debia (o Debía).

Una hipótesis es que el apellido De Viya sea autóctono o amievense y se trate de la pronunciación yeísta de un Villa. Así se han interpretado algunos topónimos asturianos como Viyamil y Viyadún (18). En este sentido, en 1444 se registra un Pedro de Vylla en Amieva, quizás de la localidad de Villaverde, nombrada en el municipio solo como Villa hasta los tiempos recientes. Y en Sajambre, diferentes miembros de la familia Viya se documentan como Juan de Villa (Soto de Sajambre, 1671), los hermanos Pedro y Catalina de Villa, también de Soto (1673), Pedro de Villa, marido de una vecina de Vierdes (1816) o Manuel de Villa, vecino de Oseja (1833). En 1654 un Alonso de Viya era vecino del concejo de Valdeón.

En cambio, el apellido Viya que llega a Vizcaya en el siglo XVII debió tener su origen en Cantabria. En el Becerro de las Behetrías del año 1351 se menciona el lugar de Viya formando parte del concejo de Ibio adscrito, desde 1821, al municipio cántabro de Mazcuerras. En dicho códice diplomático, el lugar llamado Viya formaba parte de la Merindad de las Asturias de Santillana. En el 1500 hay personas apellidadas Viya en Laredo y desde 1600 en el valle de Carranza. Hay que esperar al año 1605 para empezar a encontrar el apellido en los libros parroquiales del País Vasco (Vizcaya). Presumiblemente, el Viya cántabro también se habría formado a partir de una realización yeísta de un villam latino. Los Viya sajambriegos siempre fueron hidalgos notorios, por lo que su solar originario no debía hallarse demasiado lejos de Sajambre (véase nota 17).


Cálculo porcentual


TOTAL DE APELLIDOS RECOPILADOS: 51.

Sin datos de procedencia o dudosos: 15 (29’4%)

Autóctonos: 5 (9'8%)

Procedentes de Valdeón con seguridad: 4 (7'8%)

De segura procedencia leonesa y del sur de la Cordillera: 1 (1’9%)
De segura y probable procedencia leonesa y del sur de la Cordillera (con Andrés, Coco, Gómez y Pérez ): 9'8%

De segura procedencia asturiana: 26 (50'9%)
De segura y probable procedencia asturiana (con Del Collado): 52'9%  


 Situación en los siglos XX y XXI


El total de los que llegan al siglo XX son 27, de los cuales 17 tienen su origen en las tierras del Principado de Asturias. 

Esto significa que el componente asturiano se hallaba presente en el 62’9% de las familias sajambriegas que llegaron al siglo XX y que son prácticamente las mismas que existen en la actualidad. 

CONCLUSIONES



1.  Los habitantes de las montañas en esta región de la Cordillera Cantábrica se mezclaron desde antiguo con gentes de los concejos circundantes.  

2.   En muchos casos, dicha mezcla y su antigüedad se pueden rastrear documentalmente. 

3.    En el caso de Sajambre, este «mestizaje» parece haber sido más intenso con las tierras de Asturias que con las de Valdeburón. 

4.  Todos las cantidades obtenidas en el cálculo porcentual podrían incrementarse si contáramos con información más precisa sobre los casos que hemos presentado como dudosos, pero los porcentajes del 51 al 53% que supone la presencia del componente asturiano en la antigua sociedad sajambriega es suficientemente importante como para tenerlo en cuenta.

Cuando di a conocer el hallazgo de los documentos de 1660 y 1670 en Oseja, una persona me preguntó que por qué decía yo que Sajambre era asturiano. De inmediato le corregí haciéndole notar los matices que existían en el título que elegí para aquella charla: «el origen asturiano de los sajambriegos». De los sajambriegos, no de Sajambre, sino de sus habitantes. De hecho, de algunos de sus habitantes, como expliqué allí y como he reiterado en mis escritos, que son los que se enumeran en los documentos de 1660 y 1670, todos pertenecientes al estado noble. Lo que sucede es que, en el siglo XVII, los hidalgos eran la mayor parte de la población sajambriega.  En concreto, según el padrón de 1680, un 74'9% eran hidalgos y un 25'1% eran pecheros.

5.   Esa mayoría de la sociedad sajambriega del siglo XVII ¡tenía derechos nobiliarios en Asturias que habían sido reconocidos por Felipe II!   A veces se habla demasiado sobre las hipotéticas vinculaciones de Sajambre con el antiguo Reino de Asturias, pero lo cierto es que no existen documentos sobre el particular. Desde que tenemos noticias fiables, la raya pasaba por Beza. Sin embargo, los testimonios de 1660 y 1670 establecen por primera vez un vínculo histórico entre las gentes de Sajambre y Valdeón con los asturianos que habitaban en las mismas montañas cantábricas. Limitarse a la superficialidad de la genealogía sería empobrecer lo que estos documentos transmiten: que las relaciones entre Sajambre, Valdeón, Amieva y Ponga en el pasado fueron mucho más complejas y más ricas de lo que hubiéramos podido imaginar. 

6Pero es que, además, los documentos de 1670 son explícitos y proporcionan las razones del porqué una parte de los sajambriegos, numéricamente tan importante, tenía derechos nobiliarios en las iglesias parroquiales de Amieva y de Ponga: porque descendían de las casas de Monasterio, Rubín y Corral de Cortes, es decir, eran «patronos herederos», como se definen estos casos en la documentación eclesiástica de la época.

7. Volviendo a la genealogía y a los números, resulta interesante comprobar cómo aproximadamente la mitad de los apellidos documentados en 1500 y en 1600 llegaron al siglo XX y al día de hoy; cómo casi el 63% de ellos son de origen asturiano; y cómo el 48’1% son descendientes de aquellas familias que habían poseído derechos nobiliarios en el Principado de Asturias. 

8.   Por lo demás, habrá que seguir investigando.


NOTAS


(1) Elena E. Rodríguez Díaz, "Genealogía y derecho de patronato: relaciones entre Sajambre, Ponga y Amieva en el siglo XVII", Boletín de Letras del Real Instituto de Estudios Asturianos, n. (2011), pp.79-102.

(2) Francisco Sarandeses, Heráldica de los apellidos asturianos, Oviedo: Real Instituto de Estudios Asturianos, 1ª ed. 1966, 2ª edición 1994, p.95.

(3) Gerardo Fernández Fernández y Mª Pilar González Fernández, Éscaro. Sociedad y creencias, Riaño, 2006, p.41.

(4) José Arduengo Caso, Monografía de Amieva. (Nervio sencillo de su Historia), Gijón: autoedición, 1983, p.47.

(5) No es Piñán el apellido de un Diego que se menciona en un documento catalogado del Archivo General de Simancas, fechado en febrero de 1490, sino Piña. Lo mismo sucede con otro de 1478, que es Juan de Piña, no Piñán como dice el catalogador de dicho Archivo, así como en otros dos documentos que están fechados el 12 y el 28 de mayo de 1480. Tampoco es un Álvaro de Piñán lo que se lee en el documento de 1490, hecho en la villa onubense de Palos, como dice su ficha catalográfica, sino Álvaro de Piña.  Y, por último, tampoco es Piñán el Guillermo que aparece en una inscripción del siglo XIII  y en un documento de 1198 de San Miguel de Escalada, como dijo el padre Martino, sino nuevamente Pinna, un apellido frecuente en Tierra de Campos. Además, la forma medieval del apellido sajambriego era la de Pennan. Lo que todavía no he podido comprobar personal y directamente es el documento zamorano en el que aparece un judío llamado Jusef de Piñán en 1434 (según la edición de Severiano Hernández Vicente, El concejo de Benavente en la Edad Media, Zamora: Diputación, 1986, p.139), lo que conviene hacer dados los muchos errores detectados en las lecturas paleográficas de otros autores. En cualquier caso, los Piñán que fueron considerados hidalgos e hidalgos notorios no pudieron haber tenido sangre hebrea conocida.

(6) Vicente de Cadenas y Vicent, Pleitos de hidalguía que se conservan en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid: extracto de sus expedientes, Madrid: Hidalguía, 1976, vol.7, p.98.

(7) En los padrones sajambriegos del siglo XVI se registra un Canín en Oseja, que el padre Martino leyó erróneamente como Camín (La montaña de Valdeburón, Madrid: Universidad Pontificia de Comillas, 1980, p.79).  Los Canín de Oseja siguen apareciendo en documentos del Archivo de la Casa Piñán del 1500.

(8) Francisco Sarandeses, Heráldica, p.85.

(9) Ibídem, p. 297.

(10) No es Juan de Martino lo que se lee en un documento de los Reyes Católicos, fechado en 1477 del Archivo General de Simancas, como dice la ficha catalográfica de dicha institución, sino Juan de Merino.

(11) Editado en Pedro Gómez Gómez, La lucha secular por la supervivencia en la Montaña de Riaño, Oviedo: Universidad, 2006, p.251.

(12) Mª de los Ángeles Faya Díaz, "Nobleza y mundo rural del oriente de Asturias en la Edad Moderna", en F.J. Aranda Pérez (ed.), El mundo rural en la España Moderna, Ciudad Real: Universidad de Castilla-La Mancha, 2002, p.457, nota 12.

(13) Francisco Sarandeses, Heráldica, p.270.

(14) Gerardo Fernández Fernández y Mª Pilar González Fernández, Éscaro, pp.41 y 43.

(15) Francisco Sarandeses, Heráldica, p. 137.

(16) Ibídem, p. 150.

(17)  La definición que Vicente de Cadenas proporciona del hidalgo notorio es la siguiente: "persona que sin necesidad de demostrar su hidalguía, le era reconocida por la notoriedad en el lugar de su vecindad o que, al cambiar de ésta, el Concejo en donde se avecindaba lo aceptaba sin necesidad de otras formalidades" (Vicente de Cadenas y Vicent, Heráldica, genealogía y nobleza en los editoriales de 'Hidalguía'. 40 años de un pensamiento, Madrid: Hidalguía, 1993, p.75).  En el Antiguo Régimen, cada vez que algún hidalgo mudaba su residencia a otro municipio se veía obligado a demostrar su hidalguía, salvo que no hiciera falta porque ésta fuera notoriamente conocida en la nueva vecindad. En la práctica, la cuestión era que cuanto más lejano fuera el destino elegido, menos posibilidades existían de que se les reconociera la hidalguía sin tener que demostrarla.

(18) Xosé Lluis García Arias, Pueblos asturianos: el porqué de sus nombres, Oviedo: Ayalga Ediciones, 1977. Disponible on line en la versión del mismo autor, Toponimia Asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos: http://mas.lne.es/toponimia/
 

4 comentarios:

lourdes vega dijo...

¡Madre mía lo que nos has preparado...Yo, al menos ya tengo "estudio" para una temporada, iré despacio, pero me quiero enterar bien..¡Qué capacidad la tuya¡ Nunca me puede disgustar a mí saber la verdad y pienso que todo el estudio tuyo está bien documentado, entonces,¿ cómo me puede molestar a mí el saber de donde procedo? y...a mucha honra sí señor...

Elena E. Rodríguez Díaz dijo...

Así es. Los documentos te llevan a menudo por un camino muy distinto al que tú pudieras haber imaginado. Así es la investigación y tal es el método historiográfico, que consiste básicamente en . buscar fuentes sobre un tema, estudiar tales fuentes y extraer conclusiones de ellas. No al revés, es decir, partir de una teoría, buscar fuentes que la respalden y forzar los resultados para que encajen con nuestra opinión. Eso no es riguroso ni científico. En el rompecabezas de la Historia, todas las piezas deben encajar, ninguna debe quedar suelta. Eso es lo difícil y es una de las razones por las que yo llevo tanto tiempo con estos documentos, porque estoy leyendo todo lo que sabemos que se conserva de la época que estudio, tanto del Archivo Piñán como de otros archivos, para después poder encajar todas las piezas en su sitio. Y lo que se conserva es mucho, miles de documentos. El trabajo del historiador es el de un detective del pasado. Para hacer afirmaciones hay que fundamentarlas bien, con pruebas, o sea, con documentos. La otra razón por la que mi trabajo sobre Sajambre va lento es que yo no investigo por afición o por entretenerme, sino que forma parte de mi profesión y debo dedicar la mayor parte de mi tiempo a tales quehaceres y al trabajo académico, por lo que debo rendir cuentas y de lo que nos evalúan constantemente. Yo lo siento, sé que hay gente que quiere leer ya y cuanto antes los libros. Pero eso no va a suceder hasta que yo haya tenido acceso a toda la documentación que considero relevante, me lleve el tiempo que me lleve. No obstante, también he de decir que he avanzado mucho, a pesar de que mi dedicación investigadora cotidiana va por otros derroteros y de que, encima, resido a mucha distancia de mis principales fuentes de información, lo que supone desplazamientos no siempre financiados.

lourdes vega dijo...

Solo te pido que sigas tu camino que es bien certero y rico y lo hagas a tu ritmo sin preocuparte de lo que otros, queremos o esperamos de tí, que no te agobies por nada y que sigas con tus obligaciones aficiones y trabajos cotidianos que sé bien lo que supone y el trabajo que lleva...lo demás irá llegando porque tú eres trabajadora y constante como "nadie"...haces lo que puedes y más....ya nos lo has demostrado bien

Unknown dijo...

Hola me encanta lo que estudias, investigas y escribes sobre los apellidos, por si te vale de algo mi bisabuelo se llamaba Francisco Martino del collado, nació por los años 1800 y emigró a cuba con mi bisabuela allí también hay martino. Gracias

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