Por lo que se va viendo en los documentos notariales que describen casas y sus edificaciones, el portal que se enumera entre las distintas partes de una vivienda no es propiamente lo que se entendería hoy como entrada o zaguán, sino un portalón, a veces con forma de pórtico o porche, siempre techado que poseían todas o la mayoría de las casas. Los términos que se utilizan para definirlos son los de portal y portalada.
La mayoría de las portaladas primitivas no llegaron al siglo XX y la única casa sajambriega del siglo XVII que ha permanecido intacta desde entonces, la Casa Piñan de Oseja, posee lo que fue la forma primitiva del portal sajambriego: un espacio que se abría delante de la casa, que estaba techado gracias a la prolongación del tejado y que era sostenido por pilares de madera, al igual que sucedía con los pórticos de las iglesias rurales. Al portal daba la puerta de la casa de morada, la puerta del establo (llamado caballeriza en los documentos) y el boquero del pajar. Había también algunas viviendas que tenían portal por delante y por detrás de la casa, como la que en 1721 pertenecía a Juan de Granda, vecino de Vierdes.
Algunos de los portales sajambriegos eran compartidos, lo que sucedía cuando la vivienda original se había dividido en dos o más casas de morada. Incluso, podía darse el caso de que el portal de un vecino estuviera cubierto de teja y la parte correspondiente de quien compartía ese espacio estuviera cubierta de paja.
Otras veces se aprovechaba el portal para construir alguna estancia más para la casa, como cocinas de chimenea que pasan a ocupar la planta baja, frente al piso superior en el que se situaban las cocinas de humo. La Casa Piñán ya incorporó la cocina de chimenea al cuerpo del edificio principal que levantó el Comisario Domingo Piñán hacia 1640. Pero en otros casos se construirán directamente en el portal: "con más la coçina en que vivía a la portalada de dicha casa" (1675). ¿Sería éste el principio de la desaparición del tradicional portalón sajambriego?
Las viviendas y restantes construcciones agropecuarias estaban adaptadas al medio natural y a la climatología de la zona. Así, es perfectamente comprensible que todas o la mayoría de las casas antiguas tuvieran este tipo de portalada cubierta. Bajo su techo, sentados junto a la puerta principal de casa o establo se podía trabajar la madera en los meses cálidos; se podía descargar un carro de hierba protegidos de la lluvia; se podían cobijar los animales domésticos; se tendía la ropa; se dejaban las madreñas y las herramientas menudas y, sobre todo, se guardaba el carro. En los tiempos más recientes, el carro se dejaba bajo el hórreo. Pero en el siglo XVII esto hubiera sido imposible, porque los hórreos eran propiedad de varios dueños, frecuentemente dos o cuatro y a veces más (por ejemplo, no es raro leer en la documentación el traspaso de "la mitad de un cuarto de hórreo"). Así que el carro se guardaba en el portal cuando se podía, porque en el caso de portales compartidos y de tamaño no precisamente holgado el resguardo de dos o más carros era imposible.
Otro espacio desaparecido de la casa tradicional sajambriega es el antojano. En su origen, el antojano era el espacio comprendido entre la casa y el hórreo. Todos los documentos notariales de los siglos XVII y XVIII mencionan siempre el antojano de la casa y el antojano del hórreo cuando se vende o se traspasa alguna de estas propiedades, describiéndose siempre como parte integrante del bien entregado o adquirido. Incluso a veces nos encontramos con casas que tienen antojanos delanteros y traseros. Todo procedía de una misma unidad de vivienda y explotación: la quintana.
Como hemos dicho muchas veces, la casa tradiconal sajambriega reproduce el modelo de la quintana asturiana formada por una casa para cobijo de personas y animales (casa y cuadra) frente a la cual se levantaba el hórreo o granero y detrás de la vivienda (o junto a ella) se extendía una huerta. El antojano era el espacio libre que quedaba entre la casa y el hórreo (y aun la huerta) que era propiedad particular del dueño de dichas construcciones. Al ir desaparenciendo este esquema tradicional, unas veces las casas nuevas que se construían contaban como superficie edificable el antiguo espacio ocupado por casa, hórreo y antojanos, mientras que en otros casos el Concejo fue usurpando antojanos particulares e incorporándolos a las calles de la localidad. Desconozco cuando se inició el proceso en Sajambre, pero quizás en la segunda mitad del siglo XIX.
2 comentarios:
Algún portalón como dices conocimos aúnque fueron desapareciendo al convertirlos en casas nuevas. y lo de los antojanos también es cierto lo que dices y conocemos casos...
Conocemos, conocemos.
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