viernes, 9 de septiembre de 2011

LOS SAJAMBRIEGOS Y LOS TERCIOS (1)

El contenido de una carta que un miembro de la familia Piñán dirige a su tío, el Comisario Don Domingo Piñán de Cueto Luengo, en el año 1623  va a servir como antesala para introducirnos en la relación que los sajambriegos mantuvieron con el ejército durante el siglo XVII.  

El documento que ofrezco es harto elocuente sobre la percepción que aquel joven poseía de la vida militar y, en particular, de una milicia forzosa y lejana a la que se veía abocado por las circunstancias.  

16[2]3, marzo, 2. Cangas de Onís.

Oseja de Sajambre, Archivo de la Casa Piñán, Sección 2, Correspondencia, caja 1, carp.1. 

Tío, ésta le halle a vuestra merçed con los aumentos de vida que yo para mí deseo.  
Señor, por abreviar, yo quedo preso y mañana me llevan para Oviedo y me parece que sin remedio yré a Flandes. Ruego a Dios que primero me dé un tabardillo*. En fin, señor tío, le suplico a vuestra merçed que vea si podré vender u disponer en la hacienda de mi abuelo. Suplícole, por amor de Dios, que se llegue a Oviedo, por el parentesco de [...] a mí que lo haga sin falta ninguna, que de mi padre no espero cosa buena, que vuestra merced, por lo menos, quando otro remedio no aya alcançará, vuestra merçed, como mi tío, que me alcançe plaça alguna, aunque no sea más que de sargento. Y si vuestra merced gustare de comprarme la hacienda, se la venderé y çederé todo mi derecho. Por amor de Dios le pido que no aya falta en la venida, que con ello me consolaré, y ver si le puede sacar algo a mi padre, que ya vuestra merçed ve el trance en que estoi otra vez. 
Le suplico y encargo la vrevedad.
Dios guarde a vuestra merçed felices años como puede y deseo”.


*Tabardillo: enfermedad parecida al tifus.

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