viernes, 9 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: una curiosa noticia sobre los cierres de las tierras labrantías.


Los documentos de Ribota proporcionan una noticia tan curiosa sobre los antiguos materiales de construcción utilizados en Sajambre para los cercados y cierres de las fincas que se merece una entrada individual. Con ella empezamos a hablar del terrazgo cultivado en Ribota durante los siglos del Antiguo Régimen.

Aparece en una nota de 1665 referida a la demanda que una vecina del lugar presenta ante el juez ordinario del concejo porque le habían desbaratado el cierre de una tierra.

En Rivota, concejo de Saxanbre, a tres días del mes de ab[ril] de 1665, se querelló Luisa Díaz de Santiago Gómez por decir que teniendo çerrada la parez de la tierra de la Vega de parez seca abetunada con tierra y cardos, de suerte que estava mui segura, sin poder entrar... que no por ello el dicho acusado la descompuso y la tiró a la parte de afuera”. Ambos litigantes se avienen “con advertencia que Santiago Gómez ponga la parez de suerte que esté para guardar, espinándola la dicha Luisa Díaz”.

Tres cosas hay en este testimonio:

1º) La costumbre de espinar las cerraduras ha perdurado hasta la actualidad, utilizándose para ello la variedad del espino albar o espinera.

2º) El betún o brea hubo de emplearse como aislante de la humedad y, supuestamente, se habría echado por encima del barro ya seco.

3º) Pared hecha con “tierra y cardos”. A la última palabra le falta un signo diacrítico: una cedilla. Para decir "çardo". Es decir, sardo. Véanse las entradas más recientes tituladas "Casas pajizas de Sajambre" para ampliar la información al respecto de esta investigación en curso.

miércoles, 7 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: ¿cuándo se abandonó la ermita de San Pedro de Orzales?


Los documentos que he consultado hasta ahora no hablan explícitamente del posible caserío situado en el barrio alto de Ribota. Hablan, sobre todo, de huertas, tierras, prados, cuevas y caminos, que estudiaré en los posts siguientes. Con una excepción: la iglesia de San Pedro de Orzales.

Al haber dedicado las primeras entradas de este blog a hablar del origen histórico y de las características arquitectónicas de esta ermita, voy a referirme ahora a la devoción que los sajambriegos tuvieron a San Pedro de Orzales, observándola a través de las mandas piadosas de los testamentos realizados en los siglos XVII, XVIII y principios del XIX. Estas noticias nos van a permitir también empezar a delimitar la época hasta la que estuvo en uso este templo y, con ello, acercarnos al momento de su abandono.

Reproduzco una muestra de las mandas de misas dedicadas a San Pedro de Orzales por vecinos de los cinco pueblos del valle desde el siglo XVII hasta el final de la Guerra de la Independencia. Todos los documentos se guardan en el Archivo Piñán.

1636-10-24: manda de Sebastián Fernández, natural de Ribota, para que “me digan otras misas rezadas en San Pedro de Horzales”.

1649-04-28: Gerónima Díaz, viuda de Pedro Díaz de Caldevilla, vecina de Ribota, ordena “otras dos misas al señor San Pedro y es mi intenzión se digan en la ermita del señor San Pedro que está en el término de Rivota deste concejo”.

1666-01-13: manda de misas de Juan Redondo, vecino de Pío, “otra al señor San Pedro”.

1669-04-01: manda de misas de Catalina Díaz, viuda de Juan Fernández y vecina de Ribota, “otra al señor San Pedro”.

1699-04-20: manda de misas de Catalina Díaz de Vega, mujer de Damián Fernández y vecina de Ribota, “dos al glorioso San Pedro de Orçales que me abra las puertas del Cielo”.

1711-04-15: manda de misas de Toribio González, vecino de Oseja, “otra al señor San Pedro de Orzales”.

1711-06-01: manda de misas de Toribio Díaz, vecino de Oseja: “dos al señor San Pedro de Orzales”.

1712-02-01: manda de Ana Sánchez de Vega, viuda de Gonzalo Piñán de Cueto Luengo y vecina de Oseja, de 3 misas “al glorioso San Pedro”.

1712-03-10: en su testamento, don Toribio Díaz Prieto, cura de Ribota, dona “una baca al señor San Pedro de Orçales y esta se entregue no más que fallezca al mayordomo de dicho santuario”.

1714-05-31: manda de misas de Dominga Alonso, vecina de Soto, de “otra misa al glorioso San Pedro”.

1716-04-07: manda de Juan Alonso, vecino de Oseja, en la que “asimismo mando vna sábana de lienzo delgado, cordalón y longeo(?) al señor San Pedro de Orzales para que la pongan en su altar de su santa cassa para que esté con más adorno”.

1716-04-07: manda de misas de Juana Alonso, vecina de Oseja, de “dos al señor San Pedro de Orzales”.

1718-04-21: manda de misas de Francisco Piñán, vecino de Oseja, de “otra al señor San Pedro, otra al señor San Juan”.

1787: manda de misas de María Fernández de Mendoza, vecina de Pío, de “otra a San Pedro”.

1813: manda de misas de Ángela Díaz de Caldevilla, vecina de Vierdes, de “otra al señor San Pedro”.

1815: manda de misas de Manuel Díez, vecino de Ribota, de “otra a San Pedro”.

A partir de mediados del siglo XIX deja de mencionarse la ermita de San Pedro, aunque sabemos que una vez abandonada, se siguieron celebrando misas en honor a San Pedro en la iglesia de San Juan, en donde una vez al año acudía una representación oficial de los cinco pueblos del Concejo para una ceremonia que estuvo vigente hasta 1925 (Vocabulario Sajambriego, voz Monarga, p.371). Del origen y razón de ser de esta ceremonia se ha perdido la memoria, pero por alguna causa el culto a San Pedro de Orzales fue un vínculo de unión entre los cinco pueblos de Sajambre desde época inmemorial.

Sigamos. Por razón de esta continuidad del culto a San Pedro en Ribota de Abajo, nos puede quedar la duda de si algunas de las últimas misas a él dedicadas en el siglo XIX se celebraron ya en San Juan. Por eso, vamos a intentar ir sobre seguro y empezar a datar el uso y el consiguiente abandono del templo. Los antiguos testamentos nos la proporcionan una aproximación, lo cual ya es un avance muy importante en nuestro conocimiento de las ruinas cristianas más antiguas de Sajambre.

Con absoluta seguridad, la ermita de San Pedro siguió estando en uso hasta el año 1716, que es cuando se dona “una sábana de lienzo delgado” para colocarla sobre “su altar de su santa cassa” y probablemente lo estuvo también hasta la primera mitad del siglo XIX.  Según las piezas numismáticas que se han ido encontrando a lo largo de varios años, la datación más temprana que proporcionan es de la época de los Reyes Católicos, lo que es coherente con la información transmitida en las fuentes documentales.


martes, 6 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: Ribota de Abajo (4).

En el último post de este artículo vimos lo que dicen los documentos sobre la iglesia de San Juan Bautista de Ribota. Vamos a considerar ahora otro elemento de análisis: los restos materiales que se conservan junto a la iglesia actual. La tradición local los asigna a la iglesia antigua y no existe impedimento alguno para no creerlo. Pero yo me pregunto, ¿a cuál de las iglesias antiguas documentadas pertenecen estas ruinas?
Existen 2 posibilidades:

PRIMERA. Que la iglesia actual se construyera ex novo en 1924 y que los restos que hay frente a ella pertenecieran a la iglesia construída o reconstruída en 1785-1790. Si se confirmara que lo que se hizo entre estos años de finales del siglo XVIII fue una construcción y no una reconstrucción, entonces la iglesia primitiva se habría perdido. En el caso contrario, cabe albergar la esperanza de hallar algún elemento que permita saber algo sobre aquel antiguo templo. Por otra parte, habría que consultar el proyecto elaborado para la construcción de 1924.

SEGUNDA. Que la iglesia actual se edificara sobre una posible refacción hecha en 1785-1790 y que las ruinas pertenezcan a la iglesia documentada con anterioridad a 1785.

La vegetación y la maleza han invadido totalmente los vestigios, y yo siempre los he visto en el verano, que es el peor momento para poder apreciar algo interesante entre lo que se haya conservado. El otoño y, sobre todo, el invierno (sin nieve) es la mejor época para fotografiar con detalle estas ruinas, tratando de observar el tipo de obra, el posible arranque de bóvedas, restos de puertas o ventanas, indicios de cubriciones, etc.

Lo que sí podemos decir es que, a juzgar por lo que se ve, parece haber sido un templo de reducidas dimensiones con una única nave y que el elevado índice de deterioro indica que los vecinos del lugar reutilizaron las piedras de la vieja iglesia en casas o en construcciones rústicas.

A modo de resumen, podemos afirmar los siguientes datos seguros:

1º.- Desde 1636 y posiblemente antes existió una iglesia bajo la advocación de San Juan Bautista en el barrio de Abajo de Ribota (¿será casualidad: Ribota vinculada a un santo hidróforo y ahora a uno hidrófilo?).

2º.- Entre los años 1785 y 1790 se lleva a cabo una construcción o una reconstrucción (falta por determinar) de la vieja iglesia que perduró hasta la segunda década del siglo XX.

A alguna de estas dos fábricas pertenecen los vestigios materiales conservados.

3º.- Cerca de las ruinas ha de existir un cementerio antiguo, porque los feligreses de Ribota estuvieron sepultándose dentro del recinto sagrado y en sus proximidades inmediatas, al menos, durante todo el siglo XVII y el siglo XVIII.

4º.- Entre 1924 y 1927 se construye la iglesia actual utilizando como modelo arquitectónico la de Oseja.

viernes, 2 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: Ribota de Abajo (3).

Iglesia de San Juan Bautista de Ribota (Foto de Mª Aurora Fernández).

La actual iglesia parroquial de San Juan Bautista de Ribota fue construida entre 1924 y 1927 a imitación de la que en Oseja se edificó a costa de las fortunas de los hermanos Díaz-Caneja y Sosa en 1855.

Según un documento dado a conocer en 1980 por el padre Martino (Valdeburón, n.207), parece que la iglesia se "reconstruyó" entre 1785 y 1790. Tengo que matizar la afirmación de Eutimio Martino cuando habla de “construcción” de esta iglesia en el año 1785 porque los nuevos documentos, que no se conocían cuando se publicó La Montaña de Valdeburón y que yo he localizado en el Archivo Piñán, atestiguan la existencia de esta iglesia 150 años antes. Por esos documentos sabemos que la fecha más antigua conocida hasta el momento en la que aparece la iglesia de San Juan de Ribota corresponde al año 1636 (Archivo Piñán, Gradefes 1636-10-24). No obstante, volveré sobre esto en el siguiente post. Lo que no sabemos es cuando se transforma en parroquia.

La organización parroquial del Tercio de Allende el Agua fue cambiando con el paso del tiempo por culpa de la mayor o menor solvencia económica de los pueblos. Cuando los diezmos y las restantes cargas eclesiásticas de una feligresía eran escasas para mantener un beneficio curado, bien por la pobreza del lugar, o bien por existir una merma demográfica, el obispado hacía depender administrativamente una iglesia de otra. Es lo que le sucedió a Soto con respecto a Oseja y a Vierdes-Pío con respecto a Ribota a partir de 1527 (Martino: Valdeburón, n.78), porque durante la Baja Edad Media la parroquia de Santa Marina de Vierdes fue independiente.

Parece que durante el siglo XVI y parte del XVII la parroquia matriz es San Pedro de Ribota, pero en los testamentos San Juan Bautista empieza a figurar como la iglesia titular en 1669:

1669: Catalina Díaz, viuda de Juan Fernández, dispone en su testamento que su cuerpo “sea sepultado en la iglessia parroquial de San Juan de Rivota” (Archivo Piñán, José Díaz de Caldevilla, 1669-04-01).

1698: "El liçenciado don Thorivio Díaz Prieto, cura de San Juan de Ribota y su anexo Santa Marina de Vierdes en este concexo de Saxanbre" (Archivo Piñán, copia en papel sellado de 1699).

1699: Catalina Díaz de Vega, mujer de Damián Fernández, dispone en su testamento “que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia parroquial de San Juan de Ribota” (Archivo Piñán, Agustín Piñán de Cueto Luengo 1699-04-20).

1712: “...el licenciado don Thorivio Díaz Prieto, cura que soi deste lugar de Ribota y Bierdes su anejo en este concejo de Sajanbre” y “...en la parroquial de San Juan deste dicho lugar donde soi párroco...” (Archivo Piñán, Agustín Piñán de Cueto Luengo 1712-03-10).

Sin embargo, existen dos documentos discordantes. El primero es de 1649 y parece dar a entender que también entonces San Juan era la parroquia titular: “la ermita del señor San Pedro que está en el término de Rivota” (Archivo Piñán, Gonzalo Piñán 1649-04-28). Sin embargo, cuando se supone que la iglesia de San Juan Bautista estaba ya a la cabeza de la parroquia desde tiempo atrás, un documento de 1714 se expresa de la siguiente manera: “…Don Josseph Díaz de Viego, bicario en la parroquial de San Pedro de Ribota y Santa Marina deste dicho lugar” (Archivo Piñán, Agustín Piñán de Cueto Luengo 1714-04-22).

No sé si durante un espacio corto de tiempo llegaron a existir dos parroquias en Ribota, la de San Pedro de Orzales y la de San Juan Bautista, aunque la existencia del anexo de Santa Marina vinculado a ambas parece desmentirlo. Pero en Ribota pudo haber sucedido en algún momento lo que sucedió en Caín durante el siglo XV, cuando existían allí dos parroquias (San Salvador y Santo Tomás), una en el Caín de Arriba y otra en el Caín de Abajo. Al igual que el pueblo valdeonés de Caín, también Ribota tiene un barrio de Arriba y un barrio de Abajo.

Aunque también pudiera existir en los testamentos algo parecido a lo que observamos en Soto cuando los vecinos se referían a su iglesia de Santa María como “parroquial”, en el momento en el que todavía era un anexo de la de Oseja. Lo cierto es que estos problemas no están resueltos y hace falta volver a bucear en los fondos documentales del Archivo Histórico Diocesano de León, del que me separan ahora mismo unos 900 kilómetros.

Al margen de estas cuestiones de la administración diocesana, la iglesia de San Juan está presente en las mandas de misas de los devotos sajambriegos desde principios del siglo XVII. Ya vimos en otro post, la manda de Sebastián Fernández de Cuetoluengo en 1636. Como ejemplos, podemos mencionar también la de la vecina de Ribota María González de Oseja (Archivo Piñán, Tomás Díaz de Oseja 1667-09-13) o la orden de Manuel Díez de que le dijera una misa “a San Juan Bautista, patrono de esta yglesia” y varios aniversarios “que se digan en el altar privilegiado de dicha parroquia de San Juan” (Archivo Piñán, testamento escrito por el párroco Isidro Pérez, 1815-01-15). Y don Toribio Díaz Prieto dispone en su testamento del mes de marzo de 1712 que se le entierre en el altar mayor de dicha iglesia: “Yten mando que quando su dibina magestad fuesse serbido de llebarme desta presente bida a la otra, que mi cuerpo sea sepultado en la capilla mayor de la iglesia parroquial deste dicho lugar, donde soi cura, en la parte más decente y desocupada y se pague a la fábrica los derechos acostunbrados, que así es mi boluntad”.

jueves, 1 de octubre de 2009

EL PUEBLO DE RIBOTA ENTRE 1550 Y 1835: Ribota de Abajo (1).



El caserío del barrio de Abajo se acomodaba en las dos orillas del río Sella alternándose las casas, los hórreos y los establos y pajares con las huertas, las tierras labrantías y los molinos. Empecemos por estos últimos.

En el año 1636 había un molinoen el río caudal”, o sea, en el fondo del valle, junto a la Huerta del Cascayo y en donde tenía su casa de morada Sebastián Fernández de Cueto Luengo, hijo del lugar, clérigo presbítero y mayordomo del monasterio de Santa María de Gradefes (Archivo Piñán, 1636-10-24).

De 1665 conservamos una nota del escribano público, en la que se menciona “la puente del molino” (ver foto, pinchar para ampliarla) cuando se deslindan ciertas propiedades en Ribota de Abajo. Procedo a transcribir la nota entera porque de este modo los buenos conocedores de la toponimia menor podrán ubicar y/o identificar, mejor que yo, ese puente y ese molino. Hay que aclarar que al tratarse de una “nota”, o sea, del resumen previo que el notario hacía antes de redactar en forma el documento, la redacción es escueta y esquemática.

En Osexa de Saxambre, a 19 de junio de 1665, Juan Díez otorgó venta a favor de Lupercio Fernández y Petrona Díaz, su muger, de toda la parte que tiene en la güerta que está devaxo de la casa, con sus árboles frutales, linda con el río de Güeyo y río de Sella y eredad de los conpradores. Y ansimismo la parte que tiene en la casa antigua que era de Juan Díez, su padre, linda con casa de Lupercio y Julián. Más la parte que tiene en la Vega del Soto, que linda con Catalina, digo con Domingo Amigo, casa y heredad y con el Camino Real. Más la parte que tiene en la güerta de arriva, que linda con heredad de Seçilia Fernández y la puente del molino. Libres todos estos vienes, por preçio 70 ducados, que confesó aver reçibido 41. Toriuio Alonso, y Marcos Alonso, Juan hixo” (Archivo Piñán, notas de Gonzalo Piñán de Cueto Luengo del año 1665).

Según otra noticia de 1712, también era dueño de un molino don Toribio Díaz Prieto, cura de Ribota, Vierdes y Pío a finales del siglo XVII y principios del XVIII. El molino se hallaba en Ribota de Abajo, junto a su casa de morada. Describiremos esta casa en el siguiente post.

Otro documento de 1718 habla de “un molino que está en el río de Mazera (o Matera), que está junto al Camino Real que ba para encima de la villa” (Archivo Piñán, 1718-12-22). Esta última expresión indica que estaban escribiendo en Ribota de Abajo y, por tanto, que el río mencionado debía ser alguna de las riegas que vierten sus aguas al Sella. No he podido, o no he sabido, identificar el topónimo de Mazera o Matera.

El Catastro de 1752 informa indirectamente sobre la identidad de los que debían ser propietarios de un molino harinero de una rueda en Ribota: Francisco Gómez y sus hermanos, habida cuenta de que, en los documentos de este siglo, el apellido Gómez sólo aparece relacionado con el pueblo de Ribota.

Parece que en estas noticias hay, con seguridad, al menos dos molinos distintos: uno situado en el interior del barrio de Abajo sobre el cauce principal del Sella (el de 1636) y otro debía estar en alguno de sus afluentes (el descrito en 1718). Los naturales de Ribota sabrán ubicar además la “puente del molino”, cuya localización yo desconozco, aunque pudiera estar en el barrio de Arriba.