lunes, 8 de junio de 2009

CALDUPIOS, JORACAÑOS, SARRIEGOS Y REBALBOS.

En el viejo foro saqué un día el tema de los gentilicios de Sajambre y comprobé que bastantes personas consideraban los términos de caldupios, joracaños, etc, como tales. Y es más, navegando por la red, compruebo que en los datos incluidos en la Wikipedia sobre Oseja de Sajambre (como Ayuntamiento) aparece el caldupios como gentilicio, en lugar de "sajambriegos". Por lo que parece, estos datos fueron introducidos por un caldupio orgulloso de serlo, a quien no tengo el gusto de conocer y que, por lo que dice en su ficha, está afincado en Córdoba. Así que, aparte de paisanos, somos casi vecinos en estas tierras del sur.

Quiero dejar claro, antes de nada, que no tengo inconveniente alguno en que la gente se haga llamar como quiera o le apetezca, pero ruego que lo que yo escriba aquí se entienda en su justa medida. Vaya a ser que me pase (y ya llevo muchas papeletas en la mano) lo que, con su gracia catalana, contaba siempre un viejo y recordado profesor al que “habían ‘excomulgado’ el cura y unos cuantos vecinos de su pueblo por haber escrito que las reliquias conservadas en su iglesia eran falsas”.

El único gentilicio que existe en Sajambre es el de “sajambriego”. Los pueblos no tienen gentilicio y los caldupios, joracaños, sarriegos y rebalbos son apodos y, además, son apodos puestos entre sí con intención ofensiva. Si acuden ustedes al “Vocabulario sajambriego”, tantas veces citado, verán como en todos los casos se definen estas palabras como “motes”. Y, ciertamente, de eso se trata.

No existen gentilicios particulares de cada pueblo porque, cuando salían del valle, se identificaban todos como sajambriegos, procedieran de Oseja, de Pío o de cualquier otro pueblo. Y así sigue sucediendo, ya que muchas veces la gente dice que es de Oseja aunque sea de Vierdes, por tratarse Oseja de un lugar más conocido. Supongo que todos hemos tenido alguna vez un diálogo semejante al siguiente: “Mi abuelo era de Oseja”. “¿Ah sí? ¿De qué familia?”. Bueno, en realidad, era de Soto”. A esto me refiero.

Por los documentos antiguos ya estamos viendo cómo dentro del concejo las gentes se identificaban, además de por la filiación, por el nombre del pueblo (“Diego Díaz de Oseja”, “Pedro Redondo de Vierdes”) o por el lugar del que procedían (“Sebastián Fernández de Cuetoluengo", y todo sajambriego sabía que Cuetoluengo estaba en Soto). No hacía falta nada más.

Ahora bien, producto de la rivalidad entre vecinos y de las rencillas, benévolas o malévolas, tanto da, es normal que existan apodos humorísticos, irónicos o despectivos entre lugares cercanos. Esto es el origen de:

CALDUPIO: palabra que se sirve de un sufijo despectivo añadido a la voz “caldo” para referirse a “los que sólo comen caldo”. Es una manera de llamar "muertos de hambre" a los vecinos de Oseja.

JORACAÑO: se compone del término “joraco/joracu” y un sufijo latino adjetivador para definir a “los que viven en un joraco”. Los de Soto, que están metidos en un agujero entre montañas, aislados del mundo.

SARRIEGO: se forma con la palabra “sarro” y el sufijo ibérico “-eccu”, presente en el propio “sajambriego”, o en “cabraliego” o “mujeriego” o “palaciego”. En el habla de Sajambre “sarro” significa "hollín" y “sarriego” hace referencia a la suciedad que, según este apodo, caracterizaría a los vecinos de Ribota.

REBALBO: procede del latín “balbus”, que significa "tartamudo", "el que habla mal" (de ahí procede el actual “balbucear”). En bable existe el verbo “rebalbiar” que el Diccionariu de l'Academia de la Llingua Asturiana (Oviedo, 2000, 1029A) define como: “1. Repostiar, contestar de males maneres. / 2. Actuar escontra la inxusticia, escontra l’autoridá”. Existe también la voz “rebalbo” con las siguientes acepciones: “1. Que rebalbia. / 2. Dau a rebalbiar. / 3. Traste, revolvín. / 4. Cola punta del rabu de color blanco [un animal].” Fuera de Asturias el término “rebalbo” hace referencia a algo de color muy blanco. En Sajambre, la manera de llamar a los de Pío y Vierdes pudo estar relacionado o con su manera de expresarse (no olvidemos que en Pío existió una manera distinta de hablar); o queriendo aludir despreciativamente a su carácter de contestones y rebeldes; o a algún atributo físico (piel o cabello) de color claro. Sin embargo, está aceptado que ninguno de los topónimos del valle con términos derivados de "albus" hacen referencia al color. Este hecho unido a la naturaleza ofensiva de los restantes apodos del valle, hace que el “rebalbo” sajambriego se refiera a “contestar y actuar de malas maneras”.

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